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Manual para un correcto almuerzo

Algunos hombres resultan decepcionantes a la hora de comer un coño. No porque no les guste, sino porque la tarea no es tan fácil como parece. Tienes que aprender a hacerlo, pero una vez lo haces, es como montar en bicicleta: no lo olvidas nunca.

El secreto para hacerlo bien consiste en leer las señales. Tu puedes ser el mejor empotrador del mundo, pero si eres incapaz de comerlo bien, vas a terminar dando vueltas en un desolado coño labial  hasta que caigas rendido, y la mujner termine dandote palmaditas en la cabeza sintiendo penita por ti (y por ella).

En vez de un “sigue sigue”, el cunnilingus provoca un “¡como pares te mato!”. Mucho más satisfactorio, si me permites la expresión.

Hazlo solo si estas dispuesto a disfrutarlo tu también.

Guarda ciertos modales: que se nota que te apetece y lo disfrutas. Si lo haces como un corderito que va al matadero,  cometerás un montón de errores estúpidos, y no es posiciónpara estar pidiendo perdón.

No es una travesía en el desierto…

Un coño seco no es un coño feliz. Si tus dedos palpan un arbusto seco, vuelve por un tiempo a los besos y los abrazos. Simplemente, asegúrate de que tus dedos se bañan verdaderamente entre sus labios. Vamos, que chapoteen. Ese es un coñito feliz.

Acaricialo con tus dedos.  Para añadir un poco más de morbo a la situación, saca un dedo mojado que ambos lo podáis compartir.

Inmersión!!!

Es el momento de bajar. Saca los dedos  y no los uses durante un ratito.

Comienza besando sus senos y su vientre y ve trabajando lentamente tu camino hacia abajo. Pero no  te distraigas con nuestras tetas. Concéntrate mejor en el estómago y en los muslos internos. Muerde un poco, incluso.

Si lo deseas,  puedes comenzar por las rodilla y avanzar hacia nuestro coño mientras te imaginas que eres un hambriento tiburón. Mordisquea, besuquea y vuelve a mordisquear. Repitelo en un par de veces, y hazlo muy despacio. Nos pondrá muy calientes y hará que sea más fácil el orgasmo para nosotras.

Cuando estés casi listo para entrar a matar, ponte a trabajar en los pliegues que quedan entre sus muslos y sus labios. No pases mucho tiempo allí o empezaré a pensar que crees que se trata de mi verdadero coño. Y eso no estaría bien, creeme.

Llegados a este punto, yo al menos, ya me estoy muriendo de ganas de que muevas ficha. Si lo estás haciendo bien, seguro que habrá quejas y tratará de forzarte a meter tu cabeza entre las piernas. Alarga esta fase hasta que notes jadeos o que las amenazas de ella te hagan temer por tu vida.

¡No muerdas!

Una buena idea consiste en hacer que separemos los labios dejándolos preparaditos para la comida.

Es buena idea gemir mucho mientras lo haces. Esto transmitirá pequeñas vibraciones. Empieza a lamer justo por encima del ano y continua hasta el final . Realiza una docena de estos lametones de perro antes de pasar a la siguiente etapa. Este es un buen momento para averiguar qué tipo de clítoris tenemos. Si es sensible, probablemente nos convulsionaremos cuando pases sobre él, y esto significa que el cunnilingus va a ser un camino de rosas. Si no reacciona,  ve preparándote para una sesión de treinta minutos que te dejara con una tendinitis en la lengua.

A veces pasa.

Hay clítoris de todas las formas, tamaños y sensibilidades, lo cual en realidad no es decir gran cosa. Todos ellos requieren ser tratados lenta y suavemente al principio, pero la única manera de saber si  puedes ir al galope es leyendo las reacciones de tu pareja. Esto es imposible de enseñar, así que se trata de hacerlo lo mejor que  puedas. Lo único que puedo decir al respecto es que las convulsiones en el cuerpo de tu pareja significan “¡Tomatelo con calma!”; y escucharla gritar “¡Oh Dios mio!” significa “¡Duro y a por el!”.

Para mantener el ritmo, intenta realizar un movimiento con la cabeza que vaya acompasado con el movimiento de tu lengua, como si fueras un indio llamando a la guerra. Cualquier acción inconsistente puede cortarle el rollo, acabando con la tensión sexual o al menos retrasando unos minutos el orgasmo, lo cual es malo para la moral. NO hay nada peor que tocar el orgasmo con los dedos y que se te escape….

Sigue varios segundos después del orgasmo. Recuerda que el orgasmo no se ha acabado hasta que baje las manos para que pares. Si es multi orgásmica, tendrás que seguir adelante y realizar toda la rutina hasta cuatro o cinco veces. Si no estás seguro de qué hacer, sigue hasta que te hagamos apartarte de allí.

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