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Artíclo: Descubrir jugando. A
algunos de mis pacientes, en el trascurso de la terapia, les invito a
realizar algunos juegos sexuales tendentes a descubrir miedos, eliminar
tensiones, practicar nuevas conductas... Todos ellos son divertidos o
al menos relajantes, jamás dolorosos o molestos en ningún
sentido. A modo de puro juego quiero compartir algunos de ellos con mis
lectores de Marqueze.
1) Uno de los dos se tumba sobre una cama y de forma
pasiva recibe el masaje del otro que le va aplicando algún tipo
de crema. Ninguna parte del cuerpo ha de quedar excluida. Ninguna parte
del cuerpo ha de recibir un trato especial o más intenso. Quien
recibe el masaje ha de limitarse a puntuar de 0 a 10 el grado de placer
que recibe en la parte del cuerpo en la que está recibiendo el
masaje. Una vez recorrido todo el cuerpo se cambian los roles de
manera que quien masajeaba pasa a ser el masajeado.
La intención de este ejercicio no es producir
excitación y favorecer una relación sexual, sino
más bien aumentar el conocimiento del cuerpo ajeno. Sí es
posible (no necesario) que la pareja termine fuertemente excitada, no
importa, ¡a jugar! Si esto es así se habrá tenido
además la experiencia de contener el deseo durante un rato para
dejarlo salir después en toda su fogosidad.
2) Estando la mujer en situación pasiva el hombre
puede recorrer su cuerpo con un cubito de hielo, de forma tranquila
pero sin detenerse apenas en cada sitio. Si resulta molesto se puede
envolver el hielo en un pañuelo. Puede observar así como
aumenta el tamaño de los pezones, estimular entre otras la zona
del clítoris, y finalmente introducir con delicadeza el hielo en
su vagina. Si inmediatamente se introduce el pene el contraste
entre el frío del hielo y el calor corporal podrá aportar
a los protagonistas una nueva y estimulante sensación, muy
especialmente en la posición de estar de pié o sentado
él en una silla y ella encima, ya que de esta forma el hielo
subirá y bajará en cada acometida.
Puede ser útil para las parejas que deben
desinhibirse o simplemente que se quejan de monotonía.
Naturalmente para jugar sin más.
3) Fingir orgasmos cual actores en una
representación teatral. Jadear, contonearse, fingir en
definitiva como quien debe convencer a un público imaginario.
Este ejercicio puede resultar para muchas personas
más difícil de lo que pueda parecer a primera vista. Es
muy útil para perder vergüenzas y desinhibirse en problemas
de anorgasmia.
4) Redactar conjuntamente una fantasía
erótica. Los protagonistas pueden ser imaginarios o reales. Se
trata de crear un supuesto guión para una película
erótica. Puede usarse la variedad de redactar primero cada uno
un guión para después hacer otro en común.
Parejas con muchos años de convivencia se sorprenden a
veces con este ejercicio de las fantasías que alberga la persona
que tienen al lado.
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Para contactar con nuestro colaborador: Puedes escribir un mail a la dirección: sexologo.madrid (arroba) marqueze.net
Esteban Cañamares
Psicólogo y Sexólogo
Colegiado M-09659
Tf. (+34) 91 411 36 73
Madrid, España.
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