El segundo encuentro fue a los pocos días del anterior, me estaba esperando en la esquina del trabajo, yo al verlo sabía que era lo que quería. Lo seguí hasta su casa, y al llegar me dijo lo mismo: desnúdate y túmbate en la cama con las piernas bien abiertas. Yo así lo hice, él me miró y me dijo: empieza la fiesta. Se desnudó y se puso encima de mí, me agarró bien las tetas, amasándolas bien y me penetró con fuerza, yo grité de dolor, pero al momento empecé a gemir.
-Que zorra que eres, siempre estás dispuesta a una buena polla.
Empezó como loco a embestirme y yo gozaba y le pedía más: ¡más, más, sigue, sigue! Los dos alcanzamos un orgasmo bestial.
Cuando acabamos, al rato me dijo:
-ahora quiero que te pongas a cuatro patas, como la perra que eres y te voy a dar por el culo todo lo que yo quiera, ¿entendido?
Yo no dije nada solo me puse a cuatro patas (no se lo que me pasaba con él, me dejaba hacer de todo sin rechistar, me tenía hipnotizada y me daba exactamente lo que yo tantas veces había imaginado sola en mi cama). En esa posición frente a un espejo me metió un dedo.
-primero uno, poco a poco, lo tienes muy cerrado zorra, esto tiene mucho trabajo.
Me metió dos dedos con glicerina, lo hacía en círculos y me estaba empezando a gustar. Estaba delante de un espejo y me veía como una verdadera zorra, mis tetas colgaban y se meneaban a su antojo. Pero paró de pronto:
-me he cansado, guapa, de que solo goces tú, no estás aquí para eso.-
Me cogió de los glúteos con sus manos fuertemente y me los abrió todo lo posible y en un momento me metió su pene hasta el fondo. El grito se escuchó en toda la manzana, me cogió de las tetas y empezó unas embestidas monstruosas, me estaba taladrando en dos, y me dolía.
-perdóname guapa, pero es lo que hay, disfrútalo porque esto solo es el principio, te quiero así, como una jodida perra, porque eres eso.
Eyaculó dentro de mí y me llenó de semen los intestinos y todo mi culo, me chorreaba por los muslos. Al terminar lloré y le dije que no me había gustado eso, que no volvería a estar con él. Me cogido el pelo y me acercó la cara a la suya:
-eso ya lo veremos puta, eres mía recuérdalo bien, mía solo mía y estás a mi disposición, que no se te olvide, que te he desvirgado tus tres agujeros (boca, ano y coño) y me perteneces.
Yo le dije que no le pertenecía ni a él ni a nadie y que no iba a volver a suceder porque yo no querría. Tranquilamente se sentó desnudo en el sofá me miró y me dijo al verme vestirme: -ahora te puedes ir, pero te digo y me reafirmo en que volverás y me pedirás que te folle, eres mía y puedo hacer lo que me de la gana contigo, no lo olvides.
Yo me vestí corriendo y me fui, no volvería a pasar era una locura, esto había terminado.
A los pocos días estaba frente al trabajo, yo salí de trabajar y me fui a mi casa, sin hacerle caso, me sentía orgullosa, lo había conseguido, no volvería, lo dije, ¿no?
Al día siguiente llegó a mi casa un paquete, lo abrí y era una cinta de video y unas fotos, me quedé helada las fotos eran mías desnuda y follando con él. El video era aún peor, estábamos en pleno acto y yo pidiéndole más. Llevaba razón esto no había acabado, tenía que hablar con él y dejarle las cosas claras. Me fui para su casa... pero eso será otra historia.
Autor: Ana19801
Indice general - Sexo - linux - humor - hard - miscelanea - Novedades
![]()