Con mis padres vivíamos en la Cuidad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, mi padre tenía un hermano que era casi un año mayor que yo y desde siempre cuando mi tío se quedaba en casa dormíamos en la misma pieza y en más de una oportunidad lo hacíamos en la misma cama, era común que nos quedáramos dormidos abrazados charlando de bueyes perdidos, a medida que fuimos creciendo nuestra curiosidad hacía que explorábamos con avidez nuestros virginales cuerpos, acariciándonos y besándonos, él me apoyaba su pija en mi culito a veces introducía uno que otro dedo dentro de mi orto, nos chupábamos mutuamente nuestras vergas y nos tragábamos hasta la última gota del tibio y agridulce elixir que cada uno derramaba en la boca del otro.
Cuando mi tío cumplió 19 años de edad, mis viejos le hicieron una gran fiesta en nuestra casa a la que no faltó nadie de sus amistades, la pasamos súper bien, luego que se fueron todos, mi tío se quedó a dormir en casa. Mis padres se fueron a su habitación y nosotros nos dirigimos a mi pieza después de entrar y cerrar la puerta con llave me pidió que lo ayudara a desvestirse cosa que hice gustoso, nos empezamos a besar y como siempre me prendí de su pija como ternero mamón, mientras él me introducía sus dedos en mi ortito y me hacía gozar como loco, de repente saca su verga de mi boca y me dice:
- Sobrino aún me falta tu regalo -A lo que inocentemente le respondí: mañana me decís lo que querés que le digo a mí vieja para que te lo compre, él me respondió: -¡Mario! Sabes bien que lo que yo quiero es tu ortito, es el mejor regalo de cumpleaños que puedas darme.
Yo le respondí: ¡No! porque la tenés muy grande y me vas a lastimar además de hacerme doler (su polla medía aproximadamente 19 cms., de largo x 4,5 cms., de diámetro).
Me contestó: solo te meto la puntita si te duele te la saco y no te jodo más, ¡dale! que te cuesta es mi cumpleaños, es solo la puntita te lo prometo no me dejes con las ganas mira como estoy de empalmado-
Le dije: Roberto la tenés muy grande y si me lastimas se van a enterar todos que me cepillas, después de un rato de estar franeleando insistió en empomarmela a lo que accedí no sin antes decirle:
- Solo la puntita ¡eh! si me duele paramos ahí nomás.-
Me dijo: No tengas miedo que voy a ser cuidadoso y siguió jugando con sus dedos en mi orto hasta que estuvo bien dilatado luego puso una toalla en la cama y me hizo acostar boca arriba levantó mis piernas sobre sus hombros quedando mi ortito expuesto a ser penetrado por primera vez, se la ensalivó y empezó a restregar su polla enhiesta a full por la puerta de mi ortito, luego metió la punta mientras me preguntaba si me dolía como le dije que no, siguió empujando despacito hasta que entró la cabeza, ahí si que me hizo saltar del dolor traté de sacármela diciéndole que me dolía mucho y que no la iba a aguantar, él como toda respuesta me besaba en la boca mientras me agarraba fuertemente de la cintura diciéndome:
- Si entró la cabeza el resto va solo.
Empujando mi cuerpo hacia él me introdujo ese mástil duro y palpitante de una hasta los huevos, del dolor que me produjo esa embestida mis ojos pugnaban por salirse de sus órbitas, sentía la cabeza de su pene en mi garganta a tal punto que me dificultaba la respiración creí que me había desgarrado todo, se quedó quieto un ratito como para que mi orto se acostumbrara al intruso que lo estaba horadando, después empezó a bombear primero despacio para ir acelerando cada vez más, el dolor dejó lugar al placer a tal punto que yo le pedía que no me la sacara y que me la metiera bien adentro que quería sentir sus testículos golpear la puerta de mi ortito, el gozo que me producía ese mete y saca no lo podría describir con palabras, hasta que sentí los estertores de su verga escupiendo y golpeando salvajemente con su tibio semen el interior de mis tripas, se quedó con su pija dentro de mi orto hasta que por su laxitud se salió sola de mi agujerito.
Luego me revisó para ver como me había quedado de abierto el orto, se asustó al ver que me salía sangre y que la toalla y su polla estaban también manchadas con sangre, me llevó al baño y me lavó el culo al ver que no salía más sangre se tranquilizó me puso una crema secante, guardó la toalla manchada en su mochila para lavarla al otro día en su casa, luego me chupó la verga hasta que me corrí en su boca, como se le había vuelto a parar se la chupé hasta que acabó en mi boca tragándome todo ese delicioso elixir, luego nos besamos apasionadamente mezclando en nuestras bocas el agradable sabor del semen del otro lo que me pareció súper delicioso, nos abrazamos y así nos quedamos dormidos hasta que mi vieja tocó la puerta para que fuéramos a desayunar.
A partir de esa noche cada vez que se quedaba en casa me cogía en diferentes posiciones, hacía que se la chupara haciéndome tragar su semen y me la chupaba haciéndome gozar como un loco hasta que me corría en su boca, por supuesto que me agradaba que él me poseyera. Me hizo prometerle que no me dejaría coger por nadie que no fuera él y no contarle a nadie lo que hacíamos porque mis padres se iban a enojar con él y no lo dejarían quedarse más a dormir en casa y todos iban a saber que yo era puto.
Después de un tiempo de mantener nuestro secreto, mi tío tomando unas cervezas con sus primos Juan, Walter, Sebastián y Tito, les contó con lujo de detalles como me cogía y como nos chupábamos las vergas cuando se quedaba a dormir en mi casa, así que ellos buscaron a toda costa la oportunidad de fornicarme… pero esa es otra historia.
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Autor: MARIO simonher_60 (arroba) hotmail.com
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