BUSCANDO UNA MILF II Al sentir mi mano por su culo solo hizo un pequeño respingo, irguió su espalda y paró más sus nalguitas, para que estuvieran más a mi mano, Le di un pequeño apretón en la parte baja de la nalga derecha y se le escapó un suspiro


Todos los días de la semana me la pasé pensando en esa hermosa señora, cada día se me hacía eterno, esperaba con ansias que llegara el fin de semana y el lunes. El domingo fui con mi esposa al mismo Wal Mart hicimos algunas compras, yo volteaba a todos lados esperando ver a esa preciosura de milf, pero no fui afortunado pues ella jamás apareció.

Lunes por la mañana: igual que cada inicio de semana salí a mi trabajo, ese día era especial y sentía un cierto nerviosismo y ansiedad. No sé cómo pude disimular, mi esposa no lo notó, solo hizo un comentario con algo de admiración y sarcasmo:

Ella dice: ¡ay!, ¿A dónde tan perfumado? Soltando al mismo tiempo una sonrisa. Yo le contesto: A trabajar como burro, solo que hoy tengo una visita de un cliente.
Ella: ¿Un cliente con faldas? Sonríe nuevamenteYo: tal vez lleve faldas, solo espero que se depile las piernas, me río Ella: pero no te enamores, ¿sale? Dios te bendiga y te ayude.
Y con un beso me despidió.

Ya en el despacho, consulto mi agenda y ordeno a mi secretaria me informe los asuntos pendientes, dándole indicaciones pasamos casi una hora. A las 11:00 hrs salgo rumbo al Wal Mart para encontrarme con mi linda milf, antes pasé por una farmacia y compré unos condones y un gel multi-o, es decir iba preparado para pelear cuerpo a cuerpo con ella en la cama o donde fuera. Eran las 11:05 hrs cuando arribé al estacionamiento del centro comercial, cinco minutos después ya estaba ingresando con mi carrito a Wal Mart, al tomar uno de los pasillos principales a unos 40 mts de distancia me llamó la atención una silueta de mujer, casi en el mismo lugar donde me encontré a esa hermosa milf, me apresuré para que no se me fuera a escapar. Esa silueta se me perdió de vista al internarse en uno de los pasillos, pero ya estaba cerca así que también ingresé al mismo pasillo y ahí estaba ella, era la misma señora de una semana atrás, ¡qué preciosa!

Hoy estaba mucho más hermosa. Esta vez vestía un minivestido a rayas horizontales en colores tierras que iban del café obscuro al siena tostada, pasando por el naranja y una línea contrastante en color azul turquesa, el vestido no tenía mangas y pegadito al cuerpo, el cual resaltaba más las curvas de su menudo cuerpo, no es muy alta, pero se veía espectacular, tacones muy altos de los que se usan hoy en día, de esos que parecen de bailarina exótica en tono café. El pelo lo lleva peinado hacia atrás y sujetado con una cola de caballo y un moño de cinta en azul turquesa. ¡Preciosa la señora!

Hasta este momento ella no se había dado cuenta que estaba cerca, yo no sabía que se trataba de ella. Di media vuelta, regresé y tomé el pasillo siguiente con el objetivo de encontrarme de frente con ese monumento de mujer. Y así fue, estando frente a ella me di cuenta que era mi hermosa milf del lunes pasado. Paré mi carrito y me quedé como estatua gozando de esa preciosura, fue entonces cuando empecé a fijarme en todos sus atributos de mujer, sus piernas parecían largas a causa de los tacones, sus caderas y su cinturita, todo un agasajo. Sus pechos no muy grandes, pero bien proporcionados, su carita de angelito a todo su esplendor. Y hoy estaba un poco más bronceadita que el lunes pasado, me cautivó al instante. Yo la observaba sin que ella se diera cuenta.

Ella avanzó por el pasillo y cuando estaba a unos 10 mts volteó la cara y, se encontraron nuestras miradas, ambos sonreímos y quedamos quietos, sin poder disimular cierto nerviosismo en ambos. Decidí avanzar a ella, pero ella con su mano me hizo una señal que me quedara quieto. En ese pasillo se encontraba una pareja de señores ya grandes de edad como de unos sesenta y tantos años, junto con ellos una niña de unos 10 años y un jovencito de unos 13 años, pero también estaba una jovencita de unos 15 ó 16 años con uniforme de colegio a unos 4 mts de ella observando unas velas aromáticas, se acercó a ella cómo preguntando algo, luego regresó al lugar de las velas, tomó otras, regresó con ella y, las puso en el carrito. Ella no estaba sola, seguramente es su hija, pensé. Y efectivamente era su hija, ambas caminaron y pasaron junto a mí hablando entre ellas, me quedé parado. Cuando ya habían pasado, miré hacia atrás, pero ella jamás volvió la cara hacia mí.

Entonces dije: _ esto me falló hoy. En ese momento quise regresarme a mi trabajo pues hoy no pasaría nada, sin embargo seguí caminando por los pasillos y tal vez encuentre algo más, total ya estoy aquí. Seguí caminando por los pasillos de un lado a otro mirando, tratando de pasar el tiempo. De pronto se me ocurrió ir al área de zapatería, al llegar las encontré a madre e hija probándose sandalias y huaraches, platicaban entre ellas, dejé mi carrito en la orilla y empecé a caminar hacia ellas haciéndome pendejo que miraba zapatos, en ese momento mi milf me miró y me sonrió disimuladamente sin que su hija se diera cuenta.

Ya la tenía en la mira y ella lo sabía, en ese momento llama a la hija por su nombre y le dice:Ella: _ tráeme los huaraches blancos por favor, sí.
Hija: _ sí ma, ¿qué número?Ella: _ en 3 por favor

Cuando la hija se retiró a traer los huaraches, en ese momento voltea hacia mí y me dice en voz bajita con señas de manos; poquito. Rápidamente se sentó en el taburete frente de mí, miró de un lado a otro, me mira sonriendo y abrió sus piernas para que viera lo que traía bajo de ese vestidito. ¡Ah!

Qué delicia ver su biscochito gordito, tapadito con una tanguita color azul turquesa que combinaba con las líneas contrastantes de su vestido y que resaltaba más su rica panochita por ser un color muy brillante, ella sonreía y yo me mordía los labios con ganas de lanzarme a sus pies, bajarle esa tanguita y chuparle su panochita, que me la imaginaba bien lavadita y oliendo a bensal, como la de mi esposa, ¡ah que emoción la mía!, sólo que duró muy poquito, volvió a cerrar las piernas y esperó a que su hija regresara con los huaraches, yo permanecí ahí.

Al llegar la hija le dio los huaraches. Cuando se iba a quitar los zapatos la hija se puso frente a ella para taparme la vista, me miró sin decir nada y yo solo me hice pendejo, sin embargo escuché que le decía:

Hija: _ ¡Ay mamá, te va a ver el señor!Ella: _ No hija, tápame Hija: _ ¿Cómo te tapo?, no abras tanto las piernas, ¡se te ve todo!Ella: _ Ya, ya voy a terminar.

La hija volteaba constantemente conmigo, pero yo me hacía el loco, como que no la veía, sin embargo, sí me dio pena y me retiré a un pasillo contiguo. Cuando escuché que habían terminado, salí del pasillo para encontrarlas, cuando pasamos al lado, su hija muy amablemente y con cara de apenada me dice:

Hija: _ ¡Ay!, Señor, perdón.
Yo: _ No hay de qué.

Ella, mi milf no hizo gesto alguno y siguieron su camino. Y qué había que perdonar, al contrario, yo le agradezco que tenga una mamá tan rica y sabrosa. Cuando estaban a unos 5 mts de distancia, la milf voltea: me sonríe y cierra un ojo. ¡Qué coqueta y aventada la sra.!

Hoy no pasaría nada de lo que había pensado, pues no estaba sola. Miré al reloj eran las 11:43 hrs aún es temprano para ir a casa, regresaré al despacho, pensé. Sin embargo al ir pasando por el área de revistas ahí me quedé a hojear la revista Cubo, es de diseño y arquitectura contemporánea muy interesante.

Habían pasado 15 minutos que estaba en las revistas, cuando se aparecen madre e hija ahí. No era el único que me encontraba, sino 7 ó 9 personas más, yo me encontraba al final de los revisteros junto a un equipo de audio interactivo leyendo la revista. Ellas se encontraban al inicio a12 mts de mí. Poco a poco se fueron acercando sin haberme visto, a mitad de los revisteros pararon, la hija veía revistas dedicadas a las teens. La milf avanzó por entre la gente sin verme. Se aproximó a 3 mts, sin embargo nunca me vio pues había gente que servía de barrera, una vez que se aproximó, al tomar una revista volteó hacia mí y nos encontramos nuevamente, me sonrío y me dijo: ¡hola!, tomó la revista y la puso en el carrito. Movió el carrito, lo estacionó de modo que no estorbara el paso de la gente, pues es un pasillo estrecho y con la acumulación de la gente mirona pues se vuelve confuso. Ya acomodado el carrito le dijo a su hija:

Ella: _ estoy acá hijaHija: _ sí

Se acercó hasta donde yo estaba. Había una señora junto a mí a 60 cm de distancia, entonces ella pidiendo permiso se metió entre los dos para tomar una revista de arriba, por lo cual se estiró al máximo para alcanzarla, apoyándose del estante, dándome la espalda, al estirarse su vestidito se le subió hasta verle el inicio de sus nalguitas. Rápidamente reaccionó dejando la revista y, se bajó su minivestido. Luego tomó nuevamente la revista y permaneció ahí en ese lugar para hojearla, en 60 cm si cabe una persona, pero estática, no en movimiento.

Quedamos casi pegados y sin poder movernos, la otra señora hizo más espacio recorriéndose un poco para que estuviera ella cómoda, igual ella se corrió poquito. Giró a su izquierda 90 grados quedando de espaldas a mi. Entre ella y yo solo nos separaban 30 centímetros, me separé un poco del audio interactivo, giré un poco, de manera qué, con la esquina de las hojas de la revista tocaba sus nalguitas bien paraditas, cada vez que daba vuelta a una pagina, la hoja rozaba sus nalguitas y eso ella lo sentía, pero no se movía, entonces tomé la revista haciendo que la esquina de pasta que es de cartón más duro fuese la que le rozara el culo, empecé a subir y bajar, le dibujaba con la esquina circulitos en las nalgas hasta que empezó a sentir cosquilleo, fue muy evidente pues empezó a mover la pierna, pero no se movió de lugar. En ese momento ya me estaba poniendo cachondo, giré hasta quedar de frente al estante, me acerqué hasta que mi codo sintió su espalda, luego me despegué apenas de ella.

Tomé con mi mano izquierda la revista por el lomo, dejando mi mano derecha libre, llevé mi mano derecha hasta sus nalgas y empecé a sobar y sobar, sobar, ¡ah que rico! Al sentir mi mano por su culo solo hizo un pequeño respingo, irguió su espalda y paró más sus nalguitas, para que estuvieran más a mi mano. Le di un pequeño apretón en la parte baja de la nalga derecha y se le escapó un suspiro, ya se estaba relajando y sintiendo rico, como yo lo sentía. Seguí pasando mis dedos siguiendo el inicio de sus nalgas, casi temblando, en ese momento ya me valía madre sintiendo esa sensación y el rico cachondeo… ¡ah! Mi verga empezó a ponerse dura.

Bajé mi mano hasta el inicio de su vestido e intenté subirlo, ella soltó un susurro diciendo que no, dejé de insistir y seguí sobándole por encima de la tela, ya le había masajeado todas sus nalguitas y quería tocarle su panochita sin embargo tenía que hacer una maniobra de agacharme para poder meter mano por debajo del vestido y eso ya estaba cabrón pues no estábamos solos. La señora que estaba a su lado se dio cuenta del cachondeo que nos estábamos dando, pero no la hizo nada, ni se retiró del lugar. De rato se acercó su hija con una revista de cocina en la mano e interrumpió el agasajo. Y le dice:

Hija: _ mamá mira, se ve rico. Mostrándole la revistaElla: _ ¿Qué es? Si, se ve ricoHija: _ se lo preparas a papá el domingo, día del padre.
Ella: _ si, seguro le va a gustar.
Hija: _ ¿la pongo en el carrito?Ella: _ si, hija.

Y se retiró la hija, entonces ella se giró al estante, momento para que la señora de al lado volteara hacia mí, mirándome con ojos que matan, desaprobando lo que hicimos. De momento sentí pena, pero lo hecho, hecho está. Tal vez estaba enojada porque a ella no le tocó el agasajo.

Luego emprendió retirada la señora y al pasar junto a mí me dijo: ¡descarados! Y siguió su camino. Mi cachonda milf también escuchó lo que dijo la Sra., pero no dijo nada. Nuevamente se acercó la hija con ella y le dijo:

Hija: _ mami ya faltan 20 para la una ya vámonos, la junta es a la 1:00 hrs.
Ella: _ si hija, tienes razón, ya es horaHija: _ voy por el carritoElla: _ si, está bienMomento que aprovechó para decirme: ¡qué rico!, nos vemos el lunes a las 10:00 hrs aquí en este lugar, ¿sí?Yo: _ ok, a las 10Ella: _ Adiós Y se retiraron a cajas, ya no la seguí, sino qué me fui directo a la puerta de salida, miré el reloj y, ¡ahora, qué hago es temprano para llegar a casa! Recorrí el centro comercial caminando hasta las 2:00 pm, para luego regresar a casa. Igual como hace una semana bien cachondo y listo para darle su cogida a mi esposa. Hoy no sentí tanta culpa como el lunes anterior para con mi esposa, tal vez si soy un descarado, pero esa milf no se me va viva.

Qué pasará el lunes próximo, no lo sé…

Autor: Jorge pp.n.ando (arroba) hotmail.com

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