Hola a todos.
Me gustaría contaros lo bien que lo pasé ayer con mi chica. Además de compartirlo con vosotros, cosa que me da bastante morbo, porque me encanta verla cuando le digo que he escrito un nuevo relato y lo he colgado en Internet, para que todo el mundo pueda saber, por ejemplo, como estuvimos follando anoche. Se le pone la sonrisa pícara y me dice: ¿y no me lo vas a enseñar? Normalmente luego vamos al ordenador y veo como se excita leyéndolo, y casi nunca puede leerlo del tirón y acabamos follando de nuevo.
En fin, que me pierdo por las ramas. El caso es que ella estaba por la tarde navegando un rato, bueno, más bien yendo a la deriva por Internet, dejándose llevar de un sitio a otro (¿Cuántos de vosotros habéis encontrado esta página así?). Me comentó que había estado mirando cosas sobre el Tantra. Que había cursos e incluso un viaje a Barcelona para un curso de iniciación. Había visto a una chica que hacía un comentario en un foro que aseguraba que desde que empezó con lo del Tantra el sexo estaba a otro nivel. La propuse que la mandase un mail y la preguntara cosas sobre el tema.
Al final acabamos navegando juntos y buscando algo de información acerca del famoso Tantra. Encontré una página que daba una pequeña introducción. Venía a decir que es sobre todo una forma de vida, no una religión, ni una creencia, ni una filosofía, ni una forma de ver el sexo, de espiritualidad sino todo eso a la vez. Para mi se me empezaba a hacer algo espeso y supongo que no es algo que puedas aprender en una tarde.
Así que empecé a curiosear algunos artículos sueltos. Por lo visto los hombres que lo practican tienen un gran control sobre la eyaculación y esto me llamó la atención, ya que a mi siempre me ha gustado mucho el juguetear con el orgasmo y parar justo antes de llegar a él, para luego continuar y poder así estar horas haciendo el amor.
En este artículo daban algunos consejos de cómo empezar a controlar la eyaculación. Algo tan simple como controlar la respiración. Justo cuando vas a llegar al orgasmo baja el ritmo de la respiración y respira profundamente. O algunos ejercicios con los músculos tensores del pene, perineo y ano. Contrayéndolos, como cuando cortas una meada, muy fuerte hasta que casi se siente una corriente eléctrica por el espinazo. Y hacer todo lo contrario cuando se acerca el orgasmo.
Después de leer esto sabía que esa noche lo iba a probar.
Cuando por fin nos fuimos a la cama estuvimos mucho rato acariciándonos, haciéndonos cosquillas y hablando. Y como uno no es de piedra, mi erección no se hizo esperar. Ella lo notó y me tocó un poco por encima del bóxer, continuando una caricia que venía de mi pecho y con intención de continuar por mis piernas. Se sonrió y metió el pulgar debajo del calzoncillo, tiró hacia arriba, y libró el obstáculo que había en su interior para bajarlo. Yo la ayudé y me lo quité.
Me puse de lado y me agarraba el rabo con delicadeza unas veces y otras hacía presión de abajo hacia arriba, como si me estuvieses exprimiendo. Sacándome así los fluidos pre seminales, que la impregnaban la mano y aprovechaba para extenderlos por toda la verga y lubricarla. Me dijo que quería ir en ese mismo momento a conectarse a Internet. Se había calentado y le gustaba la idea. Y a mi, me encantaba. La besé apasionadamente para demostrárselo.
Jugueteamos con las lenguas, la besaba los labios, los ojos, la cara. La mordía los labios, el cuello. Y se erizaba. Alternaba un beso tierno y un apretón en su nalga, con un mordisco en el cuello o la oreja a la vez que la hacía cosquillas con las yemas de los dedos en la espalda. Ella también me acariciaba con su mano libre, ya que la otra seguía trabajándome la tranca. Me humedecí un dedo y lo hice resbalar entre sus dos nalgas, hasta que me puse a jugar con su agujerito trasero.
Me dijo que no lo metiese, y la tranquilicé asegurándole que solo lo iba a masajear. Y por lo que noté, no la disgustó, ya que empezó a cambiar su respiración. Ahora las atenciones de mi boca llegaban también a sus tetas. Lamiendo chupando y mordiendo esos pezones bien duros. Me tenía bien cogida la polla y movía la mano con una cadencia con la que no podría aguantar mucho más. Y en ese momento me acordé de lo leído en Internet
Así que me dispuse a probarlo. Si no funcionaba pues nada, seguiríamos con el jueguecito para recuperarme y que ella se llevase lo suyo, porque ya sabía yo que ella no estaría dispuesta a quedarse así.
Me la seguía meneando y notó que me tenía a punto. Empezó a buscar mi orgasmo. La dije que estaba intentando no correrme y me contestó que ya lo sabía. La meneaba más rápido, apretando el capullo. Me noté como me aceleraba y bajé el ritmo de la respiración y tomé aire lenta y profundamente, a la vez que relajaba los músculos de pene y del ano. Casi como si fuese a orinar. Y ella no conseguía provocarme el orgasmo. Estaba ahí, pero controlado y mi polla estaba increíblemente gorda y dura.
Batalla ganada por mí, jeje…
Se dio por vencida. Se quitó el tanga de un tirón, me empujó y se colocó encima de mí. Dispuesta a cabalgarme. Una mano en mi pecho y otra en mi verga para guiarla hasta la entrada de su coño. Se la restregó un par de veces entre los labios y se sentó en ella. Noté que le costaba un poco entrar, a pesar de que estaba empapada, y me dijo: ¡Vaya polla tienes! Y soltó un soplido mientras se la iba clavando. Subía un poco y se volvía a sentar. Y cada vez que hacía esto entraba un poco más. Hasta que al quinto intento estaba sentada en mis huevos con toda la tranca dentro. La tenía durísima y yo lo contrastaba con caricias y cosquillas por la cara, pecho, espalda, y piernas.
Me dije que había que seguir probando cosas, y empecé a contraer los músculos como cuando se hacer mover la polla, y se consigue un movimiento en el que la polla se acerca al cuerpo. A contraer el culo e intentar subir los huevos. Estaba en la gloria.
Aguanté un rato mientras mi chica me seguía follando. Ella me estaba utilizando, me estaba follando, y solo buscaba su placer. ¡Y como lo estaba consiguiendo! Sentía como se la clavaba hasta el fondo y con ella hasta dentro hacía movimientos adelante y atrás. Se estaba corriendo. La agarré el culo como le gusta cuando llega al orgasmo. No se si esto les gusta a todas las chicas o solo a ella, pero un buen apretón en el culo con las dos manos mientras se corre la vuelve loca.
Se desplomó en seguía notando la polla más grande y dura que nunca. Ella estaba a punto de correrse, y esta vez fue ella la que me cogió las manos y se las puso en le culo, para que la apretase. Se lo agarré con fuerza y tuvo un orgasmo increíble. Se estuvo un rato moviéndose al ritmo de los últimos estertores de su orgasmo mientras yo iba relajando la presión de mis manos en su trasero. Y finalmente se volvió a desplomar sobre mi pecho, con la respiración más calmada.
Como había dejado de moverse, había pasado el peligro de correrme, y volví a tensar la polla dentro de su raja. Lo notó de inmediato, y como tenía que estar muy sensible se la sacó, se tumbó junto a mí, me sonrió y me dijo: Me encanta utilizarte en la cama. Pero yo no me quería quedar así, y la pedí que me ayudara y me la volviese a menear. Me la cogió, húmeda de sus fluidos y volvió a pajearme. La miraba y se recreaba (ella ya no tenía ninguna prisa) y decía cosas como que grande, esta hinchada, que gorda, vaya polla… Y yo ya no tenía intención de controlar nada más.
Me dejé hacer. La miraba como me masturbaba enérgicamente, desde la punta hasta la base y con la otra mano me masajeaba los huevos. Mi sorpresa vino cuando me pregunto si me atrevía a follarla de nuevo. Que pregunta, ¡pues claro! Sonrió y dijo que no y me la siguió meneando. Pero algo debió pasar en su cabeza porque me la soltó, y se tumbó a mi lado dándome la espalda y subiendo una pierna. ¡Vaya invitación! Más guerra. Me giré y se la clavé desde atrás Me dijo: ¿ahora tienes que aguantar eh?
Empecé a moverme y estaba en la gloria. Y ella empezó a suspirar de nuevo. Pero como era yo el que me movía no me resultó fácil el controlar esta vez, y volví a mi práctica habitual, el parón. Me quedé quieto y la dije que no se moviese. Pero no era lo ella quería. Movía el culo, adelante y atrás y no pude hacer nada para evitar un orgasmo increíble. Ella quería dejar claro que también sabía volverme loco
Batalla ganada por ella.
Se la saqué corriendo y me puse boca arriba. Ella se giró y me agarró el rabo a media altura mientras empezaban a salir chorros de semen que caían al principio sobre mi pecho, y según perdían potencia sobre el abdomen y su mano. Movía la mano suavemente, desde los huevos hasta justo antes de llegar al glande. Dejando que me corriera a gusto. Su mano estaba empapada en semen.
Me la sujetó, sin quitarle la vista de encima ni un momento hasta que desapareció la última convulsión de mi cuerpo. Y solo entonces es cuando me miró a los ojos y sonrió.
¡Vaya polvazo!
Espero que os haya gustado, y que hayáis disfrutado con este relato. Y si habéis sido malos, mejor. Y no olvidéis que todavía tenemos que pillaros a alguna de vosotras en el chat. No lo olvidéis.
Autor: Calentito Calentita
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