Hola, la historia que os contaré a continuación me ocurrió con una chica deliciosa. Irene leyó uno mis relatos y decidió enviarme un correo en el que me decía que le había encantado la historia y que le apetecía seguir intercambiando historias y fantasías por correo.
Así poco a poco nos mandábamos correos en la que nos contábamos nuestras fantasías más secretas y nuestras aventuras más alocadas. Como los dos viajábamos de vez en cuando a Madrid por motivos de trabajo decidimos conocernos allí el día en el que coincidiésemos.
No tardó mucho en suceder y en un viaje a Madrid quedamos en vernos. Nos vimos en un local en el centro y dado que estaba muy concurrido recurrimos a los móviles y nos vimos enseguida. Allí estaba ella, tal y como se había descrito, incluso mejor. Unos ceñidos pantalones vaqueros dibujaban unas largas piernas y un culito muy marcadito y redondito. Sus senos se asomaban a través del atrevido escote de su blusa. Y entre una cosa y la otra se encontraba una cintura estrecha muy insinuante. La cara era preciosa con unos ojos marrones muy insinuantes.
Vestía tal y como era ella, una brisa fresca en aquella tarde calurosa de verano. Nos saludamos con un suave beso en los labios que hacía imaginar lo deliciosos que iban a ser los dos días que coincidiríamos en Madrid. Tomamos algo y charlamos. Entonces ella me sorprendió ya que me dijo que le apetecía cumplir una de las fantasías que habíamos comentado en nuestros correos.
Quería ir conmigo a un pub de intercambio. La idea me pareció excitante. Dimos un paseo, la llevé a su hotel para que se diese una ducha, (lástima que yo tenía que hacer una cosa propia de mi trabajo mientras) y quedé en recogerla en un par de horas.
Cuando llegué al hotel me empalmé directamente al verla. No es que llevara una ropa excesivamente provocativa, pero el conjunto formado por la indumentaria y su cuerpo hacía que te dieses la vuelta al verla pasar, estaba realmente de vicio esta preciosidad.
Nos besamos, nos metimos en el coche y fuimos camino del pub. Supongo que lo lógico hubiese sido cenar algo, pero estábamos realmente deseando pasar la velada juntos follando como locos aunque fuese en compañía de alguien más.
Llegamos al Trivial y tras la cortesía de la recepción fuimos al saloncito y tomamos un par de copas para quitarse esos típicos nervios que siempre se tienen. Había otras parejas sentadas, algunas también muy atractivas como la que formábamos Irene y yo. Mientras bebíamos comentábamos lo que veíamos, con quién nos lo haríamos y con quien no. También en la barra exterior había chicos tomando alguna copa por si alguien los quería incluir en un trío.
Decidimos ir a la pista oscura a bailar un poco. Se veía poco pero se oía mucho, entre los sonidos algún jadeo que otro. Irene y yo nos morreábamos mientras nos movíamos al compás de la suave música. Yo acariciaba sus senos, deliciosos y mis manos sobaban sus duras nalgas mientras le besaba en el cuello y pasaba mi lengua por su cara y sus orejas.
La verdad que me tenía realmente fuera de mí. Ella mientras acariciaba mi polla sobre el pantalón, la cual iba creciendo por momentos. En un momento dado ella notó que mientras mis dedos agarraban sus pezones alguien le apretaba el culo.
Eso la excitó mucho y empezó a dejarse hacer. Sin pasar ni cinco minutos la habíamos desnudado suavemente y varias manos recorrían su cuerpo. También el resto del personal nos habíamos desnudado. Irene tenía a su alcance tres pollas y dos chicas más le acariciaban con suavidad. Una de ellas empezó a morderle los pezones, cosa que le volvía loca, mientras la otra le daba un morreo de campeonato, al que Irene no le hacía ni el mínimo asco.
Yo empecé a trabajarle el chochito con mi lengua, mientras Irene acariciaba la polla de uno de los chicos y el otro se pajeaba viendo la escena. Irene cambió la boca de la chica por una polla de alrededor de 20 cms y bastante gruesa que pertenecía a Jesús. Empezó a comerla lentamente como a ella le gusta.
Yo seguía comiéndole el coño arrancándole algún que otro gemido y el otro chico, Javier era devorado por las otras dos chicas, Gisela y Marian.
Así estuvimos un buen rato, a Javier se le notaba ya tenso por el trabajo que le realizaban y explotó en la cara de ellas, las cuales empezaron a devorarse una a otra el rostro para no dejar rastro de semen. Irene seguía comiendo la polla de Jesús y yo empecé a metérsela por el coño lentamente, haciéndoselo desear, cosa que ocurría ya que reculaba ansiosa por sentir la carne más adentro. Otra pareja que se encontraba allí, Manolo y Sonia, se sumó a nuestra fiesta.
Manolo empezó a meter un dedo en el culo de Irene, que a estas alturas tenía una mirada de vicio que impresionaba, sólo nos pedía entre susurros que nos la follásemos. Primero un dedo, luego dos y el culo de Irene empezaba a ser pasto de la polla de Manolo. Tanto Jesús como yo seguíamos con nuestro trabajo. Irene se estaba dando un festín de rabo y las chicas también aprovechaban para comerle los senos y acariciar su cuerpo, se había convertido en el centro de atracción de todos los que estábamos allí.
Manolo y yo bombeábamos poco a poco, ya que si la mía mide 18 cms, la de Manolo era un poco más pequeña pero más gruesa. Así que notábamos el recorrido del otro mientras la penetrábamos doblemente.
Jesús empezó a bombear la boca de Irene, la cual no decía nada, simplemente iba de orgasmo en orgasmo. De pronto se incorporó para cambiar la postura, Manolo se tumbó mientras ella lo cabalgaba, dejando el culo para Jesús y ella devorándome la polla. Estuvimos un rato así, hasta que nos pidió que nos corriéramos.
Empezamos a tensarnos y a aumentar el ritmo de la follada y el roce. Jesús se vino en su culo saliéndole semen fuera que tanto Gisela como Sonia lamían, Manolo se vació en su chochito y yo me corrí en su boca con varios chorretones de los que daba cuenta Irene sin atragantarse. Descansamos un rato, durante el cual las chicas nos iban lamiendo los huevos y el ojete del culo para empezar a despertar nuestras flácidas pollas. La de Javier ya se había empalmado antes.
Manolo comentó que Irene era insaciable a lo que ella le dijo que sí, que incluso a pesar de estar penetrada por los tres necesitaba algo más. Nos miramos Manolo y yo Y mientras Irene y los demás acudían a uno de los reservados para estar más cómodos, él y yo reclutamos en la barra a los chicos que quedaban, un total de seis. Cuando llegamos al reservado Irene había empezado a cabalgar a Jesús y a chupar la polla de Javier. No dijo nada cuando nos vio llegar pero sus ojos se iluminaron.
Rápidamente uno ocupó el culo de Sonia. Era penetrada por todos y lamida por las mujeres que estaban allí. Esa noche nos la fuimos follando entre los diez, y también a las tres chicas que estaban allí, pero siempre había tres con Irene.
Cuando se hizo de mañana después de tan maravillosa orgía, intercambiamos el teléfono con Manolo y Sonia que eran de Madrid para cenar esa noche juntos. Irene y yo nos fuimos a su hotel, nos duchamos y dormimos un rato para seguir follando, esta vez muy lenta y suavemente, disfrutando de nuestros cuerpos, devorando cada milímetro de su piel y concentrándome en eso pezones que tanto la hacen disfrutar.
Teníamos que descansar porque seguro que esa noche habría algo especial tal y como no prometieron Manolo y Sonia, pero eso ya es otra historia.
Espero que les haya gustado, de ser así aguardo vuestro voto, gracias...
Autor: Luis
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