JOSÉ EL PORTERO Ambos gemíamos de placer y no tardaríamos en venirnos, noté los pelos de sus pelotas rozando mi culo cuando me la introdujo toda, notaba esa verga de considerable grosor dentro de mí


Todo empezó una tarde noche de un lunes, yo, Mario, llegaba del gym. Soy un chico alto, ancho (no gordo), pelo moreno larguillo, fuerte y ojos oscuros, tengo 18 años y me gusta practicar mucho deporte, no me considero del todo homosexual, ya que, aunque me atraen los hombres, solo he estado con chicas y nunca me he acostado con un hombre. Bueno, como iba diciendo, llegué exhausto de tanto entrenar, así que, sin ducharme en el gimnasio, decidí irme derecho a casa. Cuando llegué al rellano del portal de mi edificio, abrí la mochila y vi que no había cogido las llaves de casa. Decido llamar a la puerta, pero no hay nadie y para colmo, tenía el móvil sin batería, por lo que no me quedó más remedio que esperar en el rellano a que alguien de mi familia llegase.

Llevaba un buen rato sentado en las escaleras del rellano cuando una voz irrumpió desde la oscuridad diciendo: - ¿Qué haces aquí? ¿No te dejan entrar en casa? Jeje. Era el portero de la comunidad, ese día se había quedado hasta tarde para arreglar un problema de la caldera. Él es un hombre de estatura normal, de unos 35 años, rubio, ojos azules, con un gran cuerpo muy simpático y chistoso. Casi todos los días nos parábamos a hablar un buen rato antes de que él tuviese que seguir con su labor o yo irme.

- Jeje no hombre, es que se me olvidaron las llaves y no hay nadie en mi casa- Respondí con una sonrisa en mi cara - Vaya hombre - Dijo mientras le daba al interruptor de la luz que en ese momento se había apagado- si quieres bajar a la portería y llamar o esperar allí sentado... - Bah, no te molestes, si no creo que tarde mucho en llegar alguien. - Bueno, como veas, pero si quieres algo estoy abajo reparando la caldera - Jajaja vale, vale, anda tira y haz algo....que mira como tienes la escalera- Dije con un tonillo de burla mientras señalaba a una esquina llena de polvo

José, el portero, bajó las escaleras mientras se reía y murmuraba algo que no llegué a oír. Pasaron unos 15 minutos y nadie llegó. Yo ya estaba harto de esperar, así que decidí bajar, por lo menos para poder hablar con alguien. Llegué al cuarto de la caldera, y ahí estaba él de espaldas, lleno de aceite, con su camiseta quitada por el calor de la sala, sudando y con un culito muy bueno en el que nunca antes me había fijado - Hey, ¿Cómo lo llevas?- Pregunté mientras saludaba de nuevo con la mano - Bueno, ahí va, me parece que mañana voy a seguir porque hoy estoy demasiado cansado y necesito un descanso, por cierto ¿A qué has venido?- Preguntó mientras se secaba y limpiaba el sudor y la grasa de la cara y los brazos.

- Nada, es que aún no ha llegado nadie y estoy cansado de esperar ahí solo, me aburría jeje - ¿Quieres llamar desde aquí para saber donde están tus padres? - OK. Muchas graciasEn ese momento se acercó a mi para indicarme dónde estaba la sala dónde el solía pasar su rato libre y donde se encontraba el teléfono, pero no presté demasiada atención, ya que cuando se acercó, puede recrearme en el olor tan varonil que desprendía, en su torso velludo y marcado y en sus brazos bien fuertes, que también estaban marcados por el esfuerzo anteriormente hecho. No se como, pero di con el teléfono, llamé al móvil de mi padre que era el único que me sabía, pero estaba apagado. Volví a la caldera y se lo comenté - Bueno...pues espérate en la sala, voy a pegarme una buena ducha, me cambió y me espero contigo, ¿de acuerdo? - Está bien, muchas gracias. Si quieres que mientras te vaya ayudando con algo...

- De acuerdo, mira, pásame una toalla limpia- Dijo mientras nos dirigíamos a la sala y señalaba una toalla que había encima de una mesa.

Me acerqué a por ella y se la di. Pero no me esperaba para nada no lo que iba a hacer a continuación.

- Mira, hecha todo esto en una bolsa grande que hay en la sala y tráeme la ropa limpia que está dentro ¿OK?

Se refería a la ropa sucia que llevaba puesta, y mientras decía esto se empezó a quitar los zapatos y los pantalones quedándose solo en unos blancos slips que marcaban perfectamente el paquete que escondían. No puede remediar fijarme en él y en ese cuerpo que cada vez me estaba atrayendo más.

Creo que no se dio cuenta, y se dirigió a un cuartillo que estaba dentro de la sala.

- Cuando metas eso en la bolsa, entra y tráeme la ropa limpia ¿vale?

Yo agité la cabeza diciendo que si. Saqué la ropa de la mochila, metí la sucia, y con la limpia en la mano me dirigí a lo que suponía que era el baño. Entré, era una habitación chica, con un retrete y una bañera, dejé la ropa encima de la tapa del retrete intentado mirar algo por la cortinilla que tapaba la bañera....pero nada.

- Aquí la tienes José, te espero fuera - Oye espera, me he dado cuenta de que traes ropa de deporte, supongo que vendrás del gym ¿no? - Si y con lo cansado que estaba me he venido sin duchar.

- Pues si quieres ducharte ahora cuando acabe... - No, no, da igual, es que si no se me va a hacer muy tarde y vaya que vengan mis padres..

- Bueno, pues si quieres ducharte ahora, a mi no me importa.

En ese momento me empecé a excitar y noté como me iba creciendo el bulto de mi pantalón, pero enseguida lo pensé y le dije que no. Bueno eso intenté, pero justo en ese momento abrió la cortinilla de la bañera dejando ver todo su maravilloso cuerpo desnudo, mojado y con unos pelos que le hacían muy, muy sexy. No pude evitar nuevamente el fijarme en su pene, éste no era excesivamente grande, pero parecía regordete y esos pelillos mojados de alrededor le daban un toque riquísimo. Esta vez si se dio cuenta de que le miraba, ya que fue algo descarado, él se la miró y me volvió a mirar sonriendo.

- No te preocupes, si te da vergüenza lo comprendo, tengo una cola demasiado grande- Dijo bromeando al ver que me quedé parado. - No te preocupes si no quieres no pasa nada. - No, no, no es eso....- Me estaba poniendo más y más rojo- está bien, me ducharé, pero nada de mariconerías ¿eh?- Aunque en verdad estaba deseando todo lo contrario.

Me desnudé. Considero que tengo un cuerpo bonito y marcado así que no me dio mucho pudor el desnudarme, el problema era el bulto que cada vez se notaba más en los bóxer negros que cubrían mi cuerpo.

- Por lo que parece, eso que has dicho de las mariconerías te gustaría ¿no? jeje, es broma, no te preocupes, es normal que pase eso y más a tu edad, lo que no es normal es a la mía - Dijo mientras miraba hacia su pene, estaba en proceso de erección.- Bueno no importa, así estamos en igualdad de condiciones, anda entra en la ducha que vas a pillar un catarro ahí desnudo.

Cada vez estaba más nervioso y más excitado, me bajé los bóxer y me metí en la ducha - Está rica el agua ¿verdad?- Dijo viendo mi vergüenza y mi cada vez más excitación. - ¿Me podrías enjabonar la espalda por favor? Es que me cuesta mucho llegar y estoy tan cansado que me da pereza.
Al decirme esto, me quedé en auténtico estado de shock, no me lo podía creer, me di la vuelta y tímidamente cogí la esponja que sostenía en la mano para empezar a frotar su espalda suavemente. No me podía acercar demasiado ya que mi ya dura verga podría chocar con él. Empecé enjabonado los hombros, bajé poco a poco por su ancha espalda, me recreé en ella hasta llegar a su culo.

- Oye, ya se que es mucho pedir, pero ¿te importaría darme también por ahí? - Dijo José esta vez poniéndose más rojo- Es que entre la pereza y que me duele todo... además aprovecho que hay confianza ¿no? jeje - Está bien - Respondí yo

Parecía que, o quería que me pusiese peor de los nervios, o que verdaderamente quería hacer lo que a mí no se me dejaba de pasar por la cabeza. No dudé en agacharme y empezar a enjabonar su trasero, me daba un poco de cosa meterle la esponja por la raja, pero precisamente él no quería eso, quería que le introdujera mi mano.

- Oye, deja la esponja si quieres, échate jabón en la mano, te será más fácil y cómodo- Dijo como si fuese lo más natural del mundo mientras se ponía un poco en pompa.

Yo estaba que iba a estallar, desnudo con un hombre en la ducha, metiéndole la mano por su rico culo y con la verga a tope. Empecé a masajearle un poco, no demasiado, vaya que se molestara, pero al contrario, su verga antes semi-erecta estaba ahora bien dura, como la mía, y daba pequeños gemidos de placer cada vez que pasaba mi dedo por su ano. Sin previo aviso se giró mostrándome de frente todo el esplendor de su pene.

No dijo nada, solo me miró a los ojos, se agachó, me dio un tímido beso y empezó a intentar meter su verga en mi boca. No sabía si aquello estaba bien o mal, si verdaderamente me estaba pasando a mí, solo se que me quedé paralizado, pero en seguida reaccioné dándome cuenta de lo que quería. Empecé a masturbarle ligeramente con la mano mientras con la otra sostenía la manguera de la ducha para quitar los restos de jabón. Iba de arriba abajo, apretando de vez en cuando un poco más en el glande. No tardé en llevarme esa deliciosa verga a la boca. Era mi primera vez, y se notaba, al principio intenté metérmela toda en la boca, pero me dio una arcada, así que él, suavemente empezó a marcar el ritmo agarrando mi cabeza por el pelo.

Era súper erótico y yo gozaba a más no poder lamiendo aquel maravilloso miembro. De vez en cuando dejaba de mamarle para pasar a sobar sus grandes huevos y metérmelos en la boca, dándole grandes lametones. Estuvimos a si un rato hasta que dijo: - Es mejor que nos salgamos de la ducha, estaremos más cómodos- Dijo José mientras salía, cerraba el paso del agua y buscaba un calefactor de un pequeño armario que había.

Lo conectó para que no pasáramos frío. Se acercó a mí sin decir nada y yo me tiré a su boca. Empezamos a besarnos, yo, mucho más tranquilo y confiado, bajaba lentamente dándole pequeños besos por sus pectorales velludos, sus brazos y hombros bien fuertes, sus pezones, su abdomen velludo, hasta llegar nuevamente a su verga, que se había quedado en un estado de semi-erección que me volvía loco. En seguida cogió su tamaño anterior y yo seguí mamando, cada vez mejor, mientras me masturbaba con la otra mano.

Él se inclinó un poco y empezó a sobarme el culo. Lo masajeaba y de vez en cuando introducía un poco su dedo en mi ano, eso hacía que me volviera más loco aún y que le mamara con más y más fuerza cada vez. De repente se incorporó, me sacó la verga de la boca y me dijo: - ¿Me dejarías que te desvirgara ese magnifico culo?Afirmé con la cabeza, estaba loco por que me atravesara, sin importar el dolor en absoluto. Me puse a cuatro patas, él se flexionó apoyando una rodilla y la planta del otro pie en el suelo.

Empezó poco a poco introduciendo la cabeza rojiza y mojada de su polla en mi trasero. A mí no me dolía mucho, ya que anteriormente me había introducido otros objetos al masturbarme. Al ver que no me dolía, José empujó para introducir toda su verga. Fue estupendo, ambos gemíamos de placer y no tardaríamos mucho en venirnos si seguíamos así. Noté los pelos de sus pelotas y de su pubis rozando mi culo cuando me la introdujo toda, notaba esa verga de considerable grosor dentro de mí, fue entonces cuando se inclinó sobre mí y me dijo: - ¿Estás preparado? Ya verás como lo vamos a pasar.

Mientras decía esto me dio un profundo beso, me guiñó un ojo y se reincorporó a su posición. Empezó un suave movimiento de cintura que cada vez iba incrementando más y más la velocidad y la fuerza de los empujones. Esa pequeña brutalidad que tenía me excitaba más y de vez en cuando se nos escapaban unos largos gemidos, que volvían aún más loco al otro. El marcaba el ritmo, a veces la dejaba un rato dentro de mí, otras me empujaba con más fuerzas y mientras me acariciaba la espalda. Yo me masturbaba lentamente, quería que ese momento durase toda la eternidad, cuando él dejaba su polla dentro de mi aprovechaba para pasar la mano por debajo de mi culo y tocar esas huevos como pelotas que colgaban y golpeaban mi trasero. Estuvimos dándole un buen rato.

- Mario....no tardaré mucho en venirme.....- Dijo entrecortadamente por el placer- ¿Sabes cual sería mi deseo? - Dime.....uff....yo también me voy a venir....y yo no aguanto maaaaaaaaas.....
Me corrí como nunca antes, mi leche cayó sobre el suelo y yo seguía con ganas de más, así que la cosa no había acabado para mí, quedaba su deseo por cumplir y yo estaba dispuesto a ello.

- Por favor.....déjame correrme en tu boca......siempre he deseado eso.....-Dijo JoséSe notaba que ya no podía más, así que me quité despacio para notar como poco a poco salía su dura verga de mi culo. Él se puso en pie, yo de rodillas, y me volví a meter esa polla en la boca, sería por el líquido pre-seminal, por haber estado en mi trasero o por la excitación que aún llevaba, que me sabía mucho mejor.

- Ahhh......no puedo más.....

Mientras decía eso yo aminoraba el ritmo, me gustaba verle como estaba a punto de correrse y parar, para seguir y así volver a notar esa sensación que tanto me excitaba y a el tanto placer y sufrimiento le estaba dando. No quise hacerle sufrir mucho más y no saqué su polla de mi boca hasta que se vino dentro.

- ¡Ya....ya....ya viene! Noté como un chorro de su riquísima leche entraba a propulsión en mi boca, y como esta se llenaba más y más. Dejé caer un poco por mi barbilla y seguí mamando sus huevos y su polla hasta dejarla totalmente seca.

- Me ha encantado Mario...has estado fabuloso... - Yo he disfrutado más que nunca, muchas gracias - No hay de que hombre, solo te pediría que, por favor no saliese esto de aquí, me juego mi puesto de trabajo... - No te preocupes, no diré una palabra - Eso está bien, si quieres que repitamos esto dímelo ¿Ok? Por mi no hay ningún inconveniente.-Dijo guiñándome un ojo mientras se agarraba su pene y sus huevos, ya en estado natural. -Ahora terminemos de ducharnos, será mejor que subas ya a tu casa, seguramente habrá llegado alguien....

Autor: Mario

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