Era sábado por la noche cuando mi novia y yo decidimos salir a tomar unas copas y pasar un buen rato. Salimos con el coche a los sitios de siempre, los cuales ya nos estaban empezando a aburrir… la misma gente, el mismo ambiente y las mismas historias.
Alicia, que así se llama mi novia, es una chica de un status social muy elevado, ya que su padre es notario y como podréis comprender gana bastante dinero. Ella a pesar de haber recibido una selecta educación no es una mujer engreída ni mal criada, al contrario es una chica con carácter que sabe bien lo que quiere y como conseguirlo. Aun así viste con mucha elegancia y su vestuario excede del bolsillo de cualquier persona.
Alicia es una chica de bandera o lo que equivale a un buen partido para cualquier hombre, porque aparte del dinero, la verdad es que está bastante buena, es alta y estilizada, pasando por unas curvas de miedo y su pecho es grande y redondo. Siempre que salimos por ahí ella llama la atención de todo el mundo. Tanto a las chicas por su indumentaria como a los chicos por su físico.
Esa noche como siempre estaba arrebatadora, lo que más me impresionaba de ella misma era su saber estar y su confianza interna. Era toda una mujer. Para la ocasión llevaba un traje de chaqueta y minifalda con una blusa debajo que transparentaba un sujetador de encaje. Después de tomar un par de copas en el sitio de rigor junto a su misma clase social decidimos cambiar de ambiente y de zona, de modo que nos dirigimos a otro lugar donde a nadie de su status se le ocurriría ir excepto a ella, claro.
Nada más aparcar el coche nos dirigimos hacia donde estaba la gente, andábamos en silencio bajo un intenso calor veraniego y con nosotros como única compañía. Después de caminar un rato vimos como a lo lejos la gente se agolpaba en las puertas de los pub, el nivel social era sin duda mucho menor y no cabía duda de que íbamos a ser la fuente de las miradas. Sin embargo ella parecía segura de sí misma como si fuese una más de ellos que va a tomar algo.
Nada más entrar en el gentío, tal y como esperaba, la gente empezó a mirarnos con cara de asombro y algunos de repulsa sobre todo hacia mí, porque los chicos no hacían más que devorar a Alicia con la mirada. Entramos en un pub que parecía el más andrajoso de todos, un fuerte olor a humo nos envolvió a los dos, una vez en el interior nos dirigimos a una mesa, ella se quitó la chaqueta y dejó a relucir sus grandes tetas que apenas contenían la blusa y el sujetador.
Me dijo que la esperase ahí sentado y se puso a bailar en el centro de la pista moviendo sus caderas y acariciándose con las manos todo el cuerpo. Como no podía ser de otro modo, una maraña de tíos se cernió sobre ella rodeándola y mirándola como un grupo de hienas esperando la debilidad de su presa para atacarla.
Yo no sabía que hacer puesto que montar un numerito podría contraer serias consecuencias para mí
De repente un chico corpulento, con el pelo rapado y con la cabeza llena de cicatrices apareció de entre la multitud, su cara expresaba deseo y sus ojos infundían el miedo entre los de alrededor que le dejaban estar al lado de ella a una distancia prudencial, su camiseta manchada de grasa corporal, sus pantalones desgastados por el uso y sus fuertes manos cortadas por los nudillos, sin duda de peleas callejeras, me hacía pensar que nos habíamos metido en un buen lío.
Acto seguido el sujeto la cogió de la cintura y empezó a bailar junto a ella. Alicia parecía haber estado esperando una ocasión así, puesto que su rostro no cambió en absoluto, seguía infundiendo el mismo sentimiento de seguridad y saber estar.
Ella empezó a restregarle el culo por su paquete que iba aumentando considerablemente, de repente una mano negra apretó una teta a Alicia que se quitó de golpe, no era más que un hombre de color que le había tirado mano, el sujeto le arremetió tal puñetazo que le reventó la nariz, aquel hombre salió despavorido del local y yo empezaba a saber el porqué la gente le tenía tanto miedo.
El sujeto cogió a Alicia del culo y la acercó hacia si dándole un sonado beso, mientras que con sus manos le apretaba el culo. Sin dejarla reaccionar la cogió de la mano y la llevó hasta un pasillo donde se apilaban las cajas de bebida, allí le sacó la blusa de la falda y apoyó sus dos manos sobre sus pechos, ahora Alicia si que estaba asustada puesto que se le escapaba la situación de las manos, en un descuido de aquel tipo Alicia salió disparada del local y yo, por supuesto, salí detrás de ella. De camino hacia el coche le dije que estaba loca, que la podían haber violado mientras ella me decía que sólo quería divertirse un poco.
Cuando llegamos al coche me dispuse a abrirlo cuando un par de enormes negros me apuntaron con una pistola, diciéndome que no hiciese nada. Mientras uno de ellos me apuntaba con la pistola, el otro llevaba a Alicia a un callejón enfrente del coche. Allí le abrió la blusa con una navaja dejando a relucir sus dos grandes pechos que apenas podía retener el sujetador.
Con una leve presión en el canalillo del mismo, el sujetador cedió y dos grandes y bonitas tetas salieron a relucir. Alicia estaba atemorizada y no reaccionaba presa del pánico. Mientras el otro me apuntaba con la pistola, el individuo que estaba con Alicia se empezó a bajar los pantalones.
Cuando se bajó sus roñosos calzoncillos apareció una polla negra de proporciones descomunales, por lo menos mediría 23 cm de largo por 5 cm de ancho. Con la navaja le indicó a Alicia que se la chupase y ésta se agachó metiéndose el enorme aparato en la boca. El hombre de color gemía y gemía mientras Alicia notaba que estaba perdiendo paulatinamente el miedo.
El hombre la cogió y la sentó en la repisa de una ventana. Allí le separó las piernas, le subió la minifalda hasta el culo y con la navaja le rompió las bragas. Alicia empezó a acariciar con su mano derecha la polla de aquel tipo mientras el negro que me apuntaba con la pistola me hizo una seña para que nos acercásemos.
El individuo que estaba con Alicia empezó a tocarle las tetas alternándolo con succionar sus pezones, que al instante empezaron a ponerse puntiagudos. En el momento que ella le separó de los mismos apuntando su polla hacia la entrada de su cueva, se la metió en su interior como si nada y empezó a experimentar un orgasmo nada más tenerla dentro.
El otro negro se sacó la polla que también era enorme y se empezó a masturbar. Al cabo de un ratito de folleteo la tiraron al suelo y mientras Alicia montaba la polla del primero, se dedicaba a chupar la polla del segundo que estrujaba sus tetas como si fuesen limones.
Cuando el segundo la tuvo bien dura, ella se levantó y dio entrada a la segunda polla, mientras el primero colocaba su enorme polla entre las tetas y la movía entre las mismas. Alicia me miró y con una mirada me invitó a la pequeña fiesta, de modo que mientras uno se la follaba y el otro se hacía una cubana, a mi me la chupaba.
El espectáculo era grandioso hasta que el hombre de color que estaba haciéndose una cubana reventó llenándole la cara, pechos y pelo de esperma. Parecía un extintor fuera de control. Aquella imagen fue demasiado para mí que empecé a correrme en su boca mientras ella se atragantaba y escupía la leche, haciéndola deslizar por sus ya blancos pechos.
Entonces nuestro tercer amigo la tuvo a su entera disposición de modo que se levantó, la sentó de pie sobre su polla y empezó a bombear fuerte en su interior. De pronto Alicia tuvo un extraordinario orgasmo mientras él empezó a correrse en su interior, dejándole aun tiempo para sacársela y acabar sobre su pubis.
Cuando acabó todo Alicia limpió con su boca la polla de los tres. Al terminar parecía que venía de la nieve, por su entrepierna caía un hilillo de esperma. Luego se vistió como pudo y sin ropa interior nos dirigimos al coche. Yo sabía que esta no iba ser la última vez que esto ocurriese a tenor de la cara que ponía ella.
Autor: erick666
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