La siguiente narración sucedió, hace mucho tiempo ya, como dice la canción. El lugar una escuela de enseñanza superior, bachillerato, o como acostumbren a identificar esos últimos tres años que cursan los adolescentes, antes de entrar a la universidad. Había una vez una consejera, orientadora, trabajadora social, psicóloga educativa, o quien sabe que.
Que prestaba sus servicios, en dicho instituto de enseñanza. Su función dentro de la escuela era básicamente la de servir como su nombre lo indica de consejera a los estudiantes. Disculpen la llamaremos María, pues bien María contaba a la sazón con unos treinta y tantos años muy bien representados, casada, madre de dos hijas, de estatura promedio alta, con muy buenas curvas y rectas, ojos castaños y cabello de igual color.
Su marido era comerciante, y poco se relacionaba por no decir nada con el empleo de su esposa, de no ser por que en ocasiones él la pasaba a buscar por que ya fuera que su auto se hubiera descompuesto, o por que sencillamente no le dio su santa gana de manejar ese día, la mayoría de los empleados de la escuela pensaban que era soltera o por lo menos divorciada.
María era toda una profesional en su área, orientaba a los jóvenes en cuanto a las oportunidades de estudió, les aplicaba evaluaciones para ver cuales eran sus destrezas, y hasta en ocasiones era su paño de lágrimas extraoficial, aparte de dar una que otra charla relacionada con su profesión. En fin María era toda una magnifica consejera, o como quieran llamarla.
Para esa época había un grupo en la escuela a los que llamaban los cinco invencibles, realmente eran cinco vagos futuros residentes de alguna de las cárceles del país. Dentro de sus hazañas se contaba que le habían robado el auto al Director de la escuela, para después de prácticamente destruirlo volverlo a dejar en el mismo sitio de donde lo tomaron. Luis, Hugo, Tina, Paco, y Laura constantemente se la pasaban peleando y discutiendo por el liderato del grupo, y debido a esas peleas en más de una ocasión se les refirió a la Consejera.
Por lo general María siempre había atendido los casos por separado, citaba a los padres o representantes de la misma forma, y los resultados eran siempre los mismos. Los estudiantes a la corta o a la larga no cumplían con su palabra, el consejo de maestros no tomaba acción en contra de ellos ya que políticamente no era conveniente, los padres de esos cinco sinvergüenzas se encontraban muy bien parados con todos y cada uno de los partidos en el poder, y para no decir más el Director de la escuela les tenía un miedo tremendo.
Como era costumbre se los refirieron a la Consejera, y María que se encontraba de pocas pulgas ese día sentó a los cinco atorrantes en un salón que le habían asignado para tales fines, desde que tomaron asiento comenzaron a joder de lo lindo hasta que la Consejera tomó asiento, a partir de esos momentos las cinco fieras cambiaron de conducta repentinamente, era difícil decir que esos cinco jóvenes eran los que temprano en el día se habían enfrascado en una pelea de todos contra todos.
Al terminar la charla María logró que se comprometiesen a no romper ninguna regla o norma de la escuela, diariamente ella los reunía como parte del plan de manejo que se había trazado con ellos, realmente no tenía muchas esperanzas de que cumplieran con su palabra pero durante todos y cada uno de esos días los cinco invencibles asistieron a sus charlas, algo latosas de por sí, a la semana del suceso nadie se había vuelto a quejar de ellos, lo que despertó la curiosidad de María, mentalmente se puso a recordar todo lo que ese día había pasado, es más hasta recorrió el salón en varias ocasiones para ver si podía recordar algo que se le hubiera escapado de su memoria.
Fue y se sentó en una de los primeros asientos o pupitres que usaban siempre sus cinco estudiantes, sentada en ese lugar percibiendo el resto del mundo desde la posición de ellos. Fue cuando al observar en dirección a su escritorio se dio cuenta que la madera que se encontraba al frente había desaparecido, y con ella el secreto de lo atentos a las distintas charlas que ella les daba, por lo visto desde el lugar donde ellos se encontraban podían observar sin dificultad lo hermosa y largas piernas que ella poseía, así como la ropa intima que usaba.
María aun tenía sus dudas al respecto, no podía aceptar de buena gana que sus estudiantes, incluso las hembras se vieran afectados en su conducta por el solo hecho de mirarle las piernas, y quizás parte de su ropa íntima. Por lo que decidió realizar una prueba, colocando un mantel bastante más largo que ancho y colocándolo sobre el escritorio desde donde ella trabajaba con los cincos, en principio lo colocó mal con toda la intención, dejando la parte más larga que cayera frente al escritorio obstaculizando la vista de forma y manera tal que aún situándose extremadamente cerca ya no podrían disfrutar del espectáculo, las reacciones no se hicieron esperar, rápidamente pudo darse cuenta de lo aburridos que sus cinco pupilos se encontraban, al principio habían tratado de arreglárselas para tener una buena vista, pero les era imposible gracias al mantel mal colocado.
Cuando ya ha María no le quedó duda de lo que ella pensaba, les dio el trabajo de re-decorar ese abandonado salón, los tres varones se comprometieron a pintarlo, mientras que las dos chicas por su parte se dedicaron a decorarlo de acuerdo al gusto del grupo, como es de esperar lo primero que re-ubicaron lo fue el bendito mantel, colocándolo tal y como se espera que ese tipo de artículo sea colocado, a la semana siguiente desde temprano ya los cinco se encontraban dentro del salón dándole los últimos toques al salón. Cuando María entró quedó maravillada por la labor realizada por los cinco, y tras felicitarlos a cada uno en su respectivo pupitre, y dándoles un beso en sus mejillas muy cerca de la boca, luego se dirigió de nuevo a su asiento.
Al sentarse con toda la intención cruzó las piernas tan solo para observar la reacción de todos y cada uno de los miembros del grupo, y pudo darse cuenta que las miradas de los estudiantes en ningún momento se apartaron de su foco de atención. Al darse cuenta que era lo que posiblemente hubiera afectado tan positivamente el cambio de conducta en sus estudiantes, María le dio por realizar uno que otro experimento, en uno de esos experimentos primero buscaba los problemas de matemáticas o álgebra que fueran de la mayor dificultad, luego los organizaba de forma que los más sencillos fueran los primeros, para luego ir pasando a los de mayor dificultad a medida que los resolvían, y según respondían con una mayor rapidez, más tiempo ella permanecía distraídamente con sus piernas ligeramente abiertas...
En ocasiones para desarrollar el espíritu de compañerismo entre ellos, llamaba en estricto orden alfabético uno a uno a su escritorio, y mientras su atención se centraba en el cuaderno del estudiante, ocasionalmente se metía la mano bajo su falda ya sea para acomodar su braga o sencillamente para rascarse su coño de manera distraída, era asombros ver como los estudiantes se sacrificaban individualmente por el bien del grupo, en ocasiones le pedían que revisase nuevamente todo su trabajo y a medida que lo hacía más demoraba su mano metida dentro de la braga.
Lo gracioso para María era ver como salían de carrera los tres chicos y las dos chicas en dirección a los baños de estudiantes, en una ocasión le dio por seguir a las estudiantes, y al entrar al baño las escuchó tras la puerta de unos de los reservados besándose y manoseándose entre ellas mismas, como pudo se las arregló para darles un vistazo dentro de dicho reservado, lo que vio le calentó su sangre, las dos adolescentes se encontraban manoseando sus casi desnudos cuerpos, mientras que una con la boca se dedicaba a chuparle los pezones a su compañera, mientras que con sus manos se las arreglaban para manosear el coño de la otra compañera. Tras dicho espectáculo, María desde su discreto observatorio se comenzaba a sobar su clítoris, hasta alcanzar un sabroso y húmedo orgasmo.
Por otra parte ella también se divertía al ver salir a los tres varones tratando de tapar la erección de sus respectivos penes, a diferencia de las jóvenes los varones en raras ocasiones se dirigían al baño, ya que a la salida de esa hora gran parte del estudiantado se encontraba en su tiempo libre, por lo que Luis Hugo y Paco, se las habían arreglado para poderse colar dentro de los camerinos del teatro de la escuela, y estando en ese lugar María descubrió como se masturbaban a nombre de ella.
Pero María no se limitaba tan solo a acariciar su coño cuando se encontraba en el salón con sus cinco ex-invencibles, a consecuencia de que el verano se había adelantado por eso de la corriente del niño, el calor era insoportable por lo que a nadie le extrañaba que la consejera asistiera vestida ya con el último grito de la moda de verano, pero a ella en particular le agradaba vestir esas vaporosas blusas casi semi transparentes, las que usaba discretamente debajo de alguna chaqueta o combinado, el cual debido al calor se lo quitaba dentro del salón de clases, María disfrutaba ver como era observada por sus cinco pupilos, no le quitaban los ojos de encima de sus senos los cuales se marcaban completamente en particular sus grandes y redondos pezones, por debajo de la vaporosa tela.
Ya para fin de curso La Consejera decidió dar una de sus consejerías fuera del salón de clases, para ello contó con el apoyo del señor Director del plantel, el cual con el solo hecho de saber que ese día los cinco estudiantes se encontrarían fuera de los terrenos de la escuela, para él significaba un día más de tranquilidad. María organizó una excursión a una de las fincas propiedad de su esposo, desde luego la actividad fue únicamente para los estudiantes a los que ella se dedicaba mantener en su grupo de avance, que desde luego eran únicamente los cinco de siempre.
Desde que llegaron a la finca María los dirigió en dirección a una posa que se formaba en un riachuelo que pasaba por la finca, al llegar los cinco se dispusieron a bañarse pero María decidió que era el momento apropiado para impartir su clase, al escuchar eso los jóvenes se comenzaron a quejar y ha protestar por la decisión de su Consejera, pero a pesar de todo el pataleo formado por los estudiantes María siguió con su plan de acción previamente trazado, por eso de una mayor comodidad les permitió que permanecieran en traje de baño.
El tema a ser discutido esa tarde sería sexualidad, lo primero que hizo María ante los atónitos ojos de sus estudiantes fue el despojarse de las dos piezas de su traje de baño, quedando tan desnuda como cuando vino al mundo, pero con muchas mejores proporciones. Lo segundo que hizo fue el llamar a Luis uno de los más jóvenes varones y a Tina, luego colocándose entre ellos comenzó su cátedra, diciendo algo así de que una manera segura de que una joven como Tina no quedase preñada por un gandul como Luis era el que se lo mamase, y de inmediato pasó de la teoría a la practica, arrodillándose frente a Luis al tiempo que le bajaba el pantalón corto que él usaba como traje de baño ese día, y sin metiéndose la verga de este dentro de su boca...
A Luis le pareció que se encontraba en la Gloria de lo sabroso que la Consejera le estaba mamando se verga frente al resto de sus compañeros, pero de la misma forma que comenzó así terminó sin que él pobre Luis llegase a correrse debida o indebidamente, en esos momentos María se incorporó y tomando a Tina por el hombro la fue llevando su cara hasta la erecta verga de Luis, mientras que la joven algo temerosa comenzaba a mamar, María continuó con su charla diciendo pero a Tina hay que compensarla por la labor que se encuentra realizando, por lo que le indicó a Luis que colocase su boca sobre el coño de su compañera de clases, en unos pocos segundos los dos hacía un perfecto 69.
Mientras que Tina y Luis practicaban la lección, la Consejera continuó su charla diciendo, hay otros métodos para la prevención y el disfrute, pero para demostrárselo necesito la colaboración de Hugo y Laura, los que diligentemente se pararon al llamado de María, la Consejera ordenó a Laura ponerse en cuatro mientras que le embadurnaba sus nalgas con algo de vaselina, a Hugo no hubo que decirle al detalle lo que debía hacer ya que por lo visto era un estudiante muy adelantado, y en pocos segundos no tan solo le había empujado su verga a Laura por el culo, sino que también que se encontraba acariciándole su coño de manera diligente.
Por último se dirigió a Paco el mayor de los tres varones y sin hablar se comenzaron a besar, a los poco momentos ya Paco la tenía ensartada por el coño, el resto de la clase fue el poner en práctica todas y cada una de las técnica que María había enseñado al grupo, ya cerca de la noche, tanto Tina como Laura habían mamado y dado el culo hasta el cansancio, ya que como eran señoritas sabían muy bien como gozar como se debe. María no quería perder el control del experimento, pero para que se fuesen preparando les mostró con la colaboración de los tres varones como se puede disfrutar con tres hombres a un mismo tiempo, permitiendo que mientras que Luis se la clavaba por el culo, y Hugo por el coño ella le mamaba la verga a Paco.
Terminada la clase, todos regresaron a sus respectivos hogares, desde ese día los cinco invencibles pasaron a ser miembros de honor de la escuela, en realidad fue por poco tiempo, ya que los cinco ese mismo semestre terminaban con su preparación académica antes de entrar a la Universidad. Pero ya María había seleccionado un nuevo grupo de seis estudiantes problemas a los que personalmente les daría atención.
Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com
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