Hacía un par de años que me había casado, quizá tres, contaba entonces con 31 ó 32. Mi vida en general era monótona, el trabajo, la convivencia, los amigos de siempre… Desde antes de casarme solía conectarme de cuando en cuando a Internet, veía páginas porno, leía relatos, ocasionalmente chateaba. Un año antes de casarme adquirí una cámara web, pero como no tenía conexión en casa de mis padres la usaba alguna vez desde el trabajo, me quedaba hasta tarde haciendo algún trabajo y al final intentaba chatear con mujeres con cámara. Casi siempre eran extranjeras, norteamericanas la mayoría, alguna europea, usaba, principalmente, Paltalk y ocasionalmente el MSN.
Desde aquellas noches en la oficina, solo a altas horas, no había vuelto a conectarme por medio de una cámara, de hecho la había regalado a un compañero de aquella oficina. Un buen día después de una experiencia en la que fui espiado por una vecina (Eso es otra historia que ya os contaré) no había recordado lo mucho que me excitaba la experiencia de ser mirado por una mujer. Principalmente me sentía excitado por su deseo de tenerme, su deseo de ver como me acariciaba, así que decidí que haciendo encaje de horarios con mi mujer y con algunas precauciones extra podría tener una cámara en casa, ahora contaba con ADSL y ordenador fijo ¿Porqué no arriesgar?.
Compré la cámara y la configuré, ese mismo día no me atreví a usarla así que la desconecté y la escondí dentro de una caja con cables y accesorios del ordenador. Decidí planear la selección de contactos a añadir al MSN y no tomar riesgos ni tener prisa. Poco a poco desde el ordenador del trabajo fui añadiendo mujeres a mi lista, chateaba con ellas desde el trabajo, conversaciones cortas y simpáticas sin desvelar mis intenciones, las tanteaba, les contaba de mi, que estaba casado, que me aburría un poco, que quería distraerme, etc. Intentaba no mentir, aunque tampoco contaba toda la verdad.
Cierto día un compañero que me vio chateando me preguntó ¿Porqué no usas el IRC, las salas de chat? le dije que no me gustaban porque las principales salas de chat que conocía estaban en terra y la web se colapsaba rápidamente. Me aconsejó conseguir un par de programas y una utilidad para conectarme a los mismos servidores pero en modo texto, lo cual iría más rápido, de hecho me recomendó la sala de TRIVIAL de ese canal IRC. Instalé todo en el PC de casa y funcionaba, y además descubrí que el canal + de 40 no se colapsaba. Desde siempre me habían fascinado las mujeres mayores que yo… empecé por ahí, charlando con muchas de ellas, sin intentar nada en el chat, quedando para el día siguiente, sin pedir el MSN.
Un día contacté con Blanca_Mad40, charlamos durante un par de horas hasta que se acercó la hora de llegar mi mujer a casa, quedamos para el día siguiente.
Fuimos intimando, contándonos cosas, ella no se imaginaba como siendo jóvenes podíamos haber caído ya en la monotonía, ella estaba divorciada desde hacia 5 años y tenia un par de hijos aunque de ellos no le gustaba hablar. Trabajaba como auxiliar de clínica y se ocupada de todo contando con la ayuda, a veces, de su madre.
Al pasar los días nos dimos cuenta que era una tontería tener que abrir una conversación privada en IRC cuando ambos teníamos MSN, Además dijo Así podré ver como es este chico tan amable y que me hace reír tanto. Nos intercambiamos los MSN y quedamos para vernos lo antes posible.
Cuando al fin nos conectamos los dos pude ver con sorpresa que en el MSN aparecía el icono de cámara junto a su imagen, aunque sentí un gran sobresalto decidí ser prudente y no comentarlo con ella... Vamos paso a paso, no lo estropees pensé. Durante la primera conversación decidí poner mi foto como si nada, sin hacer comentarios, esperando su reacción. Al poco ella dijo:
Jolín pon otra foto, la de ese tío me pone nerviosa. Mujer, soy yo. ¿Qué dices? Si eres igual que ese actor. Muchas gracias, pero no creo, ese soy yo, espera que pongo otra.
Puse otra foto y dijo, la verdad tu estás mejor... no dije nada y ella me dijo Vamos, seguro que te lo dicen mucho lo negué, ¿Qué podía hacer? Esto me dio pie a pedir que pusiese la suya, tras rogar un par de veces accedió, era un foto de su cara, sin nadie más. Me hice el sorprendido:
-¿Qué edad tienes no me habías dicho que 43? - Pues son los que tengo. - Imposible, dije, no puedes tener más de 35. Ella se rió, Anda, liante, adulador
Tuvimos varias conversaciones de ese tenor, hasta que un día ella me preguntó por la bolita esa al lado de tu foto. Los que hayáis usado MSN sabréis que es el icono que representa que en mi PC hay una cámara instalada.
Es de mi cámara, pero no la tengo pinchada, hace mucho que no la uso... y por cierto que tú también tienes.Si, pero no la uso, me da vergüenza. ¿Quieres que ponga la mía? Pufff..., no se Bueno, cuando quieras me lo dices.
Al día siguiente volvimos a conectar y me preguntó casi sin saludar,
¿Aunque yo no la ponga, la podrías tú? Por supuesto, no me importa, aunque preferiría verte yo también, De momento ponla tú y ya veremos si se me pasa la vergüenza.
Conecté la cámara y miré el reloj, me quedaban unos 90 minutos antes que mi mujer llegase a casa.
Tonteamos varios días así, hasta que un día sin previo aviso me llegó la solicitud de aceptar su cámara. Lo hice, con un nudo en el estomago, estaba excitado. La espera mereció la pena, Blanca, que así se llama es una mujer delgada, de 1’60 pelo corto con mechas rubias. La veía con una blusa clara, abotonada lo suficiente como para insinuar un atractivo escote, debía ser una talla 85, pero se veía terso. Al rato se levantó y eso me permitió ver que vestía una falda de tubo hasta la rodilla, abierta por detrás, estaba excitadísimo, de haberme levantado Blanca habría notado fácilmente mi excitación bajo los bermudas que vestía. Pensar que ella lo vería me excitó más aún así que cuando regresó le di las gracias por levantarse, a lo que ella respondió:
Ahora te toca a ti No puedo ahora cielo ¿Por qué no llevas pantalones? Si, los llevo, unas bermudas pero... ¿Pero qué?, nada, nada, levántate. De acuerdo, pero promete no enfadarte...No te entiendo, ¿Por qué iba a enfadarme? Ahora lo verás.
Me levanté, mi verga estaba en completa erección, las bermudas silueteaban su forma, se notaba claramente, no había duda que Blanca la vería.
Joder –Exclamó. Te lo dije, no te enfades. ¿Enfadarme? Menudo regalo para la vista. ¿Estás así por algo en especial? Pues la verdad... desde que te has puesto de pie y he podido apreciar tu trasero en esa falda. Anda, mentiroso. Si no me vas a creer ¿Para que preguntas? Vale, te creo. ¿Puedo sentarme ya. Claro, cielo ¿Te da vergüenza que te haya visto así? No cariño, al contrario, por raro que parezca me excita que tú me mires. Y a mi me excita mirarte
De pronto se me ocurrió algo y lo dije.
¿Quieres que la libere?
Se produjo una espera, interminable para mí, creía haberla cagado.
No cielo, me voy a tener que desconectar ya, vienen mi madre y los niños en breve Ah, vale, pero no te has enfadado ¿Verdad? No cielo, me enfada que no pueda ayudarte con eso ahora Ya, a mi me gustaría que lo hicieses y ayudarte yo a ti con tu excitación... ¿Si? ¿Cómo puede gustarte una vieja como yo? ¿Vieja? No jodas, estas de muerte... si me dejases... Si te dejase... ¿Qué me harías cielo? ¿Ahora mismo? Si, ahora mismo, si tuvieses 10 minutos a solas conmigo Me arrodillaría frente a tu silla, subiría tu falda, te quitaría la ropa interior y lamería tu humedad hasta que te corrieses en mi boca... ¿Cuándo te corres sueltas muchos jugos? Uffffffff si, ahora mismo estoy empapada Me encantaría que mi cara estuviese bañada en ellos… mi niño, como lo deseo
Mientras charlábamos mi mano bajaba a acariciar mi polla por encima de las bermudas, ella debió notarlo y dijo:
Que suerte va a tener tu mujer esta noche No, esto es por ti y será para ti cuando ahora me vaya al baño y me masturbe...Hummmmmmmm como me gustaría lamerte Y a mí que me lamieses. Pero primero te lamería yo hasta que me bañases la cara ¿Y tú no me bañarías a mí? ¿Me dejarías? mMe encanta notar el semen caliente en mi cara, mi boca, mi lengua, mis pechos... bien caliente
Mi polla soltaba en ese momento los líquidos lubricadores, lo notaba. Ella no paraba de moverse, como agitada y de pronto dijo:
Cielo, ya llegan, hasta mañana, esta noche soñaré contigo Y yo contigo, aunque ahora me voy a correr pensando en ti, en bañarte entera, hasta mañana.
Me levanté, me fui al baño y allí me corrí como un animal, gimiendo y todo. Aquella mujer me había puesto a 1000. Mi mujer odiaba el contacto con el semen ya fuese en su boca, su cara o casi cualquier parte de su cuerpo que no fuese su sexo. De cuando en cuando toleraba que eyaculase sobre su pecho. La idea de sentir las libaciones del sexo de Blanca sobre mi lengua, mi boca, mi cara, me tenía como loco.
Al día siguiente no se conectó más que un segundo para decirme que su madre no se había podido quedar con los niños, que el sábado por la mañana estaría toda la mañana sola. Genial, pensé, el sábado mi mujer tenia trabajo y yo estaría solo también, se lo dije y se alegró. Quedaban dos días para el sábado.
El sábado llegó y a las 10:00 de la mañana me conecté, allí estaba ella. Nos saludamos, no dije nada de poner la cámara, yo estaba con el albornoz, recién duchado, me había masturbado para estar más tranquilo, entonces ella me dijo:
Cielo, no puedo poner la cámara. ¿Por qué? Estoy en bata, sin arreglar Yo estoy en albornoz, recién duchadoHummmm, limpito, me dejas verte ¿Y yo no te veré a ti? No, pero dijiste que no te importaba Cierto, y no me importa, aunque lo prefiero.
Conecté la cámara y me sentí excitado al instante, mi albornoz era claro, lo dejé abierto hasta más abajo del pecho antes de terminar de establecer la conexión.
Hola, mi cielo –dijo ella Hola cariño, menudos dos días he pasado, no podía quitarte de mi cabeza... Bueno, a mí me ha pasado igual, lo he pasado fatal Yo también, hasta que podía masturbarme pensando en ti ¿Tú no lo has hecho? No, no ¿Por qué? Me ha resultado imposible, estoy demasiado excitada No lo entiendo Cuando estoy así me corro sola ¿Qué dices? ¿De verdad? Si, aunque son orgasmos más cortos y menos placenteros, después no puedo acariciarme y no se me pasa la excitación, tendría que tocarme cuando empiezo a estar excitada
Para ese momento mi miembro estaba intentando asomar por la raja del albornoz, como un niño le dije.
Ahora no podría ponerme de pie ¿Por qué? Está completamente tiesa ¿Y...? Igual te molestaba Me molestaría saber que está así y que no quieres dejarme disfrutar de su visión ¿Seguro? Si cielo, déjame ver
Me levanté, la tapé un poco con el albornoz, pero ni por esas se disimulaba.
Uffffffff mi cielo, como estas... ¿Porqué? Cariño, llevo así desde el otro día a cada momento que pienso en ti me pongo así Anda, mentiroso, no lo creo Créeme, me tienes loco ¿Y eso? Tú me excitas, pero además pensar en poder beber tus orgasmos, imaginar que deseas mi leche caliente, cosas que no he tenido nunca, me excita másAmor, anda, libérala, parece que sufre
Aparté el albornoz y los 17 cm de sexo aparecieron ante la cámara, Blanca no escribía, aquello me tenia excitado y extrañado, pregunté ¿Pasa algo? Nada malo, mi amor, acaríciala. Aparté el cinturón del albornoz y lo dejé caer al suelo, después dejé caer el albornoz, no escribía, comencé a tocarla suavemente, con la yema de mis dedos por la parte de arriba, subiendo desde el pubis hasta el prepucio, bajaba el dedo por uno de los laterales, de pronto leí en la pantalla Cielo, gírate. Lo hice, me acaricié las nalgas para Blanca, estaba excitadísimo. Cuando me volví en la pantalla se leía Dios como deseo acariciar ese trasero, joder, que bueno estás, acaríciate abajo, cielo, las bolas. Obedecí, las notaba frescas pero cargadas, con la otra mano, con uno de los dedos acariciaba el glande intentando que ella lo viese todo.
Dejando de tocarme el glande, pero continuando con los testículos atiné a escribir ¿Qué haces? ¿Te gusta? di al ENTER y agarré mis huevos un poco más fuerte, deslicé la mano libre por mi estomago y pecho, acariciándome, de pronto el teclado me devolvió un ¿Cielo, podrías correrte ahora mismo? Si contesté. Efectivamente en cuanto di cuatro masajes fuertes a mi polla esta empezó a escupir semen a borbotones, no muy lejos pero si mucha cantidad, el suelo estaba lleno de él, incluso la bandeja de madera que albergaba el teclado recibió una gota, me había corrido en 15 segundos, era increíble. La pantalla parpadeó, su cámara llegaba... y allí estaba blanca, con una bata perfectamente arreglada y sonriente, relajada, entonces dijo:
Quería que vieses lo relajada que me has dejado ¿Yo? ¿Cómo? Me he masturbado mirándote y me he corrido completamente. Me encanta que lo hayas hecho. Ahora tengo que dejarte un rato. ¿Por qué? He de lavarme OK, ¿Volverás en un rato? Si mi cielo, hasta ahora.
Esperé como unos veinte minutos, me dio tiempo a ducharme, limpiar el suelo y ponerme un pantalón de deporte corto, sin ropa interior. Cuando se conectó me confesó que había sido una experiencia genial, que se había corrido y quedado relajada. Le pedí que me dejase verla, a regañadientes accedió. Llevaba puesta una camiseta blanca y unos pantalones, aunque no accedió a alejarse de la cámara para verla completa.
Mientras la miraba, mi cámara no estaba encendida, mi polla volvía a ponerse dura de nuevo, me excitaba esta mujer, la camiseta insinuaba unos finos pezones, tiesos en ese momento, le comenté que mi miembro estaba como sus pezones...
No puede ser, no lo creo ¿Quieres comprobarlo? Noooooooo… Bueno, si, déjame ver esa preciosidad.
Conecté mi cámara con su PC y sus ojos se abrieron su respiración pareció alterarse, se lo comenté y me pidió por favor que no le hiciese comentarios de ese tipo, que la daban más vergüenza y tendría que desconectar. Accedí a su petición, no podía dejar de mirar aquellos pezones insinuados en la camiseta, subían y bajaban aceleradamente, al ritmo de su corazón.
Cielo, me dijo, me pones como una perra en celo. Y tú a mí como un perro cachondo Mastúrbate otra vez para tu perra, anda, sacúdela fuerte para mi Siiii ordéname lo que he de hacer Fuerte, fuerte Me encantaría meterla en tu boca hasta donde pudieses tragarla Toda mi amor, hasta que mi barbilla frenase tu huevos al embestir ¿Toda? Si, amor, se como hacerlo... ¿Me llenarías la garganta de leche calentita? Primero preferiría tu cara y labios Bueno, por lo que veo habría para varias veces. Si, soy capaz de 3 ó 4 veces Uffffff, estoy mojada de nuevo ¿Me dejarías saborearte estando tú de pie y yo de rodillas entre tus piernas, pasando mi lengua de tu clítoris a tu vagina y lamer tu ano? Hummmmmmm nunca me lo han lamido, pero me gustaría que lo hicieses.
Mientras yo me masturbaba y una de sus manos huía bajo la mesa, nunca me dijo que había hecho, pero yo deseaba que estuviese tocándose. De pronto me di cuenta que necesitaba saber algo más:
Cielo, ¿Tienes mucho vello en el sexo? No, amor, llevo mi sexo completamente rasurado ¿No te gusta?¿Gustarme? Me enloquece, lo deseo así, para lamer cada pliegue de tu carne intima. Ohhhhhhhh, vamos, córrete, déjame saborear ese néctar blanco
Eyaculé de nuevo, esta vez me había masturbado sentado, casi tumbado en la silla y mi semen manchó mi pecho, mi estomago y por supuesto mis dedos. Sus pezones eran ahora unos acerados picos, su lengua salía relamiendo sus labios, la boca entreabierta, mirando mi miembro aun convulso. Acerqué mi mano manchada de semen a la cámara y sus ojos saltaron:
Siiiiiiiiiii, dámela, déjame que te chupe los dedos, que rica tiene que estar Mmmmmm me encantaría que lo hicieses blanca, ¿Lamerías los restos de mi polla? Buffffff ahora mismo es lo que más deseo. ¿Lo haremos realidad? Eso espero
Continuamos a este ritmo hasta 3 veces más, con desconexiones de ella para masturbarse. Por algún motivo no deseaba dejarme observarla, según decía Soy mayor y no te atraería, pero yo no cesaba de demostrarle, mediante mis erecciones, lo interesado que estaba en verla.
Durante varios días estuvimos conectándonos, yo salía a una media de dos pajas por día, ella me pedía que eyaculase en los sitios más insospechados, en un vaso, sobre la carátula de un CD negra, para que resaltase lo blanco, en el film de envolver el tabaco, en mi pecho haciéndome pasar con la cámara cerca de donde mi semen yacía... Con aquel ritmo se incrementaba mi deseo de poseerla. De pronto se me ocurrió proponerle una cita.
Ella solamente podía quedar los fines de semana, cuando podía dejar a los hijos con su madre. Yo no disponía de los fines de semana libremente, mi mujer no me dejaría y yo no encontraba una excusa adecuada para quedar con ella. Pasaban los días y ella parecía desearlo mucho, yo lo deseaba también. Le propuse vernos un viernes por la mañana, ambos pediríamos la mañana libre en nuestros trabajos y quedaríamos para ir a una pensión por la zona de O’donell. La idea pareció gustarle, comenzamos a hablar de lo que haríamos, nos calentamos tanto que yo propuse que nos ataríamos por turnos, para lamernos enteritos, primero boca abajo y después boca arriba. Eso la excitó tanto que con la cámara activada, aunque sin ver su sexo, ella se masturbó para mi, estaba, según dijo, como una perra en celo, descontrolada, cuando yo acababa de eyacular y ella relamía la comisura de sus labios viéndolo sonó la puerta de casa. A duras penas pude esconder la cámara, desconectar el MSN y disimular leyendo en un foro que tenía abierto.
Al día siguiente nos volvimos a encontrar, pero ella ya no quería quedar, a cambio me facilitó su número de teléfono. Según decía yo me merecía una explicación y quería dármela de viva voz. Cuando esa noche llegué a mi lugar de trabajo, a veces trabajaba durante la noche, efectué la llamada entre enfadado y nervioso, queriendo saber porqué aquella mujer había pasado del deseo más tórrido a la frialdad mostrada en nuestra conexión.
Hola, Hola, Cielo, espero que no estés muy enfadado ¿Enfadado?, no ¿porqué debería estarlo? Es que debes pensar que estoy loca No, no lo pienso Mira, me gustas... y me excitas mucho...¿Entonces? Pues que el otro día perdí totalmente el control, deseaba tanto que me hicieses todo lo que me contabas... ¿Y...? Pues que me da muchísimo miedo quedar contigo y sentirme igual... No nos conocemos apenas y dejaría que me hicieses de todo Yo también dejaría que me hicieses todo eso que hablamos Lo se, cielo, lo se, pero entiéndeme tengo miedo ¿Miedo? ¿Qué he hecho para dártelo? No es de ti, me da miedo mi reacción, ponerme tan cachonda sin tenerte presentes... imagina si estuviésemos juntos, solos, en una habitación, me doy miedo Me dejas sin palabras, aunque me alegro que el motivo sea ese, preferiría que el motivo no existiese y quisieras quedar conmigo Y a mi me encantaría, pero de verdad, me da miedo.
Te propongo una cosa Dime cielo Verás, quedamos un día, una tarde o una mañana en la que ninguno de los dos pueda estar más de 1 hora. No entiendo a donde quieres llegar, a mi con 10 minutos me bastan para ponerme… ¿Ponerte como? Como ahora, cielo, estoy empapada, como una perra en celo Cariño, yo ahora no podría ponerme de pie sin escandalizar a la gente de los otros despachos, tengo una erección tremenda. Menos mal que estoy solo Bufffff no me digas eso. Pero explícame lo de quedar una hora. Verás, quedamos donde tu quieras y vamos a un sitio con mucha gente a tomar un café, una coca-cola o lo que quieras.
Silencio en la línea, me estaba poniendo nervioso además de excitado…
No me parece mala idea En serio, cielo, para que estés más tranquila di tu el sitio Lo pensaré y te lo digo. Ahora he de irme a dormir ¿Dormir? ¿Vas a poder dormir así? ¿Así como? Excitada Cariño, me he corrido como te expliqué mientras charlábamos ¡Ahora seré yo el que tenga que ir a aliviarse al baño Que lo disfrutes amor. Te escribiré pronto para que quedemos. Lo estaré esperando. ¿No nos veremos hasta que me escribas? No, prefiero poder pensar esto estando todo lo calmada que pueda ¿Lo entiendes? Claro, lo respetaré.
Una semana y pocos días después me llegó un correo de Blanca pidiéndome que la llamase lo antes que pudiese en horario de noche. Esa misma noche desde el trabajo la llamé. Quedamos en que sería bueno vernos una tarde a eso de las 5 en algún sitio cerca de O’donell ya que era la zona a la que mejor podría desplazarse para un café. Tras acordar la zona faltaba el día, era jueves y yo ya no podría quedar hasta el lunes... a menos que, ella pudiese escaparse al día siguiente viernes a eso de las 4 de la tarde. Aceptó, sin asegurar al 100% pero con la promesa de mandarme un SMS si le facilitaba mi número. Tendría que confiar en ella o arriesgarme a un plantón.
Como había trabajado la noche del jueves, mi mujer sabía que no trabajaría hasta el lunes y aunque era viernes ella trabajaba hasta las 19:30. A las tres estaba listo para salir a mi cita con Blanca, llamé a mi mujer para decirle que salía de casa a comer algo ya que acababa de levantarme hacia poco. Ella me dijo que OK y que nos veríamos a la noche.
Iba con unos pantalones tipo chinos, claro, con camiseta de algodón blanca y sin ropa interior. La cazadora de moto y poco más, llegué a parada del autobús en la que habíamos quedado 10 minutos antes de la hora. Se suponía que ella llegaría en el autobús en breve y se bajaría en la parada. Fueron 14 minutos de angustia mirando el móvil por si llamaba o mandaba un SMS y viendo pasar los segundos como si fuesen minutos. Estaba muy nervioso, me acercaba y retiraba de la parada sin cesar, un tipo que esperaba el autobús me miraba extrañado, empezaba a ponerse nervioso de verme merodeando por allí así que decidí darme una vuelta a la manzana y arriesgar a que ella llegase y tuviese que esperar. Así fue, cuando terminé la vuelta a la manzana allí estaba ella, esperándome. Antes que ella me viese me deleité con su aspecto. Abrigo corto, casi chaqueta, pantalones ceñidos a las caderas pero anchos por abajo, un tacón de unos 8 centímetros. Su melena corta y rubia caía sobre el abrigo llevaba el bolso de mano en la derecha. Me acerqué y la rodee hasta que me viese de frente, no quería que se asustase si llegaba por detrás.
Al vernos nos sonreímos, intercambiadnos un par de besos en las mejillas y un par de palabras corteses. Me dijo que no conocía ningún sitio particular, que eligiese yo. Yo tampoco conocía ninguno en particular, bueno, en realidad la pensión que conocía no estaba lejos, pero sería mala idea proponerlo. Propuse pasear por la primera transversal y en cuanto viésemos un bar que nos pareciese adecuado meternos en él. Mientras caminábamos ella me confirmó que disponía de poco más de una hora, yo confirme que estaba en las mismas circunstancias.
Entramos en un bar, ni siquiera recuerdo el nombre, pero puedo asegurar que fue un acierto. La barra larga recorría todo lo largo del local a excepción de un hueco a la derecha de la entrada. El hueco era una escalera de 5 peldaños. A la izquierda, frente a la barra había taburetes de barra y un par de mesas con sillas corrientes. Nos pusimos en la barra y estaba preguntando a Blanca lo que iba a tomar cuando llegó el camarero, de pronto Blanca le preguntó:
Además de esas mesas ¿Tienes alguna más? Si, claro, subiendo por las escaleras de ahí detrás tenéis mesas. Bien, gracias, iremos a ellas –dirigiéndose a mi dijo- ¿Te parece bien? Claro... ¿Qué quieres tomar? Coca-cola. Bien, pónganos 2 coca-cola.
Ella se encaminó hacia las escaleras, menudo andar tenia, hacia que su trasero se me dibujase más apetecible.
El camarero se ofreció a darme las bebidas por una ventana practicada en la barra que daba al otro salón, acepté y subí. El salón estaba más oscuro que la sala principal, Blanca había buscado una mensa en un rincón desde el que veíamos todo el salón y la subida al mismo. Las mesas estaban colocadas como rombos con respecto a la pared, ella se había sentado de espaldas a la escalera, de manera que no me veía llegar. Me detuve a la altura de la ventana de la barra y recogí las bebidas, me acerqué a la mesa y dejé los vasos sobre la mesa desde detrás de Blanca, al hacerlo su perfume subió hasta mi nariz, no era una fragancia empalagosa, era el champú o cualquier producto para el cuidado del cabello, me detuve en aquella postura, inclinado sobre la mesa, con mi cuerpo a escasos centímetros de su cuerpo. No fui capaz de hacer nada más.
La rodeé y me senté en el asiento frente a ella, de esa manera solamente una esquina de la mesa se interponía entre nosotros. Tenía la boca seca, en realidad tenía mucha sed, ella dio un sorbo a su bebida y sonrió, yo tomé la mía y de un par de tragos la terminé.
Venía seco Ya veo Voy por otra, ¿Me esperas? Claro guapo.
Pedí por la ventana, al poco tenia la coca-cola y se me ocurrió que hacer. Me acerqué a ella por detrás, y dejé mi bebida en la mesa pasándola por encima de su hombro izquierdo, con ese movimiento nos acercamos más aún y decidí besarla el lateral de la cara, ella no se movió, repetí, pero esta vez un beso con los labios ligeramente separados, de nuevo lo hice, repetí así hasta que mis besos me acercaron a su oreja. Continué besando su oreja y la parte de atrás de la misma, ella suspiraba muy quedamente y temblaba ligeramente. Se había sentado cruzando las piernas y de pronto con el rabillo del ojo percibí que las descruzaba, y las separaba ligeramente, no se había quitado el abrigo así que posé mi mano en uno de sus hombros.
Ella acertó a decir Siéntate, por favor. Obedecí y cuando estaba frente a ella pude observar que su abrigo abierto dejaba intuir unos pezones erectos, yo los veía así pero menos definidos en la cámara, a pesar de llevar sostén. Al sentarme frente a ella yo también lo hice con las piernas separadas, mi erección era visible en el lado derecho de mi pantalón, lastima, pensé con esta luz no lo notará. Pero estaba equivocado, la miraba disimuladamente, mi falta de ropa interior facilitaba aquella situación. Su pecho subía y bajaba con la respiración algo agitada.
Me acerqué a ella y nos dimos un piquito, un poco demasiado largo para ser solamente un pico. Ella entreabrió la boca y la punta de su lengua rozó mis labios, dibujando un pequeño circulo, yo abrí los míos y su lengua invadió mi boca. Mi mano buscó una de las suyas, se encontraron en el momento en que nuestras lenguas estaban ya en una excitante lucha por conquistar la boca del otro. La mano libre de ella descansó sobre mi pierna derecha a escasos 20 centímetros de mi herramienta erecta y preparada. Seguíamos besándonos, con más pasión cada vez, su mano ganaba centímetros. Súbitamente se detuvo, dejó de acercarse a mi polla y se dejó caer a mis testículos, pasó las yemas por ellos sobre mi pantalón, yo no sabía que hacer además de gemir internamente. Nuestras bocas se separaron.
Estás buenísimo, mejor que en la cámara Gracias, tu también. Como te deseo Y yo a ti Toca mi pecho amor
Agarré uno de sus pechos, eran blanditos excepto en la zona del pezón que era como mármol, ella gimió un poco, nos besamos de nuevo, mi mano masajeaba su pecho y la suya mis testículos. Desplacé mi mano hacia la botonadura de la blusa, solté uno de los botones, no el más alto si no uno que me permitiese deslizar la mano dentro. El tacto de su sostén era de algodón completamente liso, me dediqué a su otro pecho, centrando mis caricias en la parte baja y el pezón. Ella gemía bajito, pero profundamente, pellizqué ligeramente su pezón y ella me correspondió agarrando el miembro por encima del pantalón, lo acarició de arriba abajo, como si me masturbase pero con la palma de su mano. Mi mano se introdujo en su sostén, su piel era suave, tersa, pero se notaba la caída del pecho de una mujer que había dado de mamar, yo estaba a mil. Con mi mano libre e intentando no romper el embrujo bajé la cremallera de mi pantalón, su mano buceo a por su premio, lo agarró y tiró de él hasta sacarlo del pantalón. Lo soltó allí fuera y su mirada se deleitó en él. Tenia la cabeza al rojo, un rojo intenso, palpitaba.
Ella retiró mi mano de su pecho, retiró la suya de mi pene, se sacó el abrigo colgándolo de la silla y se acercó con su boca a mi polla... primero pasó la lengua por la polla, la punta de su lengua jugaba con el agujero de mi miembro como si quisiera penetrarlo, la postura era incomoda por más que yo me había aproximado a ella. Me incorporé un poco y mi miembro quedó a la altura de su boca, me miró, lo miró y lo comenzó a engullir completamente, yo estaba casi completamente de pie, cualquiera que entrase adivinaría lo que pasaba. Me senté retirando mi manjar de su boca, para ella parecía eso, un manjar, la notaba empapada de saliva. Ella separó más las piernas.
Mi mano derecha se dirigió a su muslo, al posarme en él ella cerró los ojos y pasó su lengua por sus dientes, acerqué mis dedos a sus labios. Los lamió... mi otra mano bajó hacia su entrepierna. Bajó mi mano a su pecho, separé las cazoletas del sostén y los pezones se notaban descaradamente en su blusa, me acerqué a besarla. Sus manos forzaron a la mía hacia su sexo... lo repasé por fuera del pantalón. Me decidí a bajar su cremallera. Una vez completamente bajada vi unas braguitas de encaje muy espaciado, eran negras, metí la mano dentro buscando su vello, no había, encontré su clítoris era duro no le dí mas que un par de caricias y bajé a su cueva, estaba encharcada, la postura hacia que mi mano sintiese la goma de su ropa interior apretándola contra su sexo, deslicé el dedo corazón dentro, aquello la hizo gemir un poco demasiado alto, ella se dio cuenta, se acercó a mi y me beso.
Aquel movimiento provocó que mi dedo entrase del todo, ella se estremeció, mi dedo buscó el interior de su vagina hacia arriba, hacia la zona interior de su clítoris, donde habría estado si su posición fuese interior, era una zona rugosa ella levantaba su cuerpo ligeramente y lo dejaba caer sobre mi dedo rítmicamente. Agarró de nuevo mi polla, lo hizo más fuerte que antes, apretaba hasta que de pronto sus movimientos de pelvis cambiaron de arriba abajo ha ser un adelante y atrás, notaba como apretaba con desesperación, entonces, súbitamente, me besó sus dientes mordieron mi labio inferior un segundo, se separó, se acercó a mi oído y susurró me corrrooooo, cielo. Sus movimientos aceleraron y cesaron de improviso, mi dedo estaba empapado. Se acercó más a mí y dijo…
Como me has puesto Cielo, mi dedo si que lo has puesto tu empapado. Si, que vergüenza No, de eso nada, ha sido genial, deja que lo saboree ¿Te apetece? Si, mira
Me introduje su dedo y saboree aquel orgasmo. Ella sonrió e intentó subirse la cremallera, se lo impedí, le dije deja que lo acaricie un poco más Ella aceptó diciendo: Vale, pero si es una molestia lo dejas ¿Molestia? ¿Cómo va a serlo? Me refiero a una molestia para hacer lo que deseo hacer.
Sin mediar más palabra se dobló y comenzó a chupar mi glande, tenía razón, así sería una molestia, no podía tocarla y dejar que me la chupase como ella quería. Había llegado el momento de cambiar de postura, giré hacia mi izquierda y apoyé mi espalda en la pared, así ella podría chupar y yo tener acceso a su sexo. Esta vez daría ciertos cuidados a su clítoris.
Su boca rodeaba mi miembro, subía y bajaba lentamente, notaba como su lengua se movía en un modo diferente a la cadencia de los movimientos arriba y abajo, era como si se enroscase alrededor de mi polla. La cantidad de saliva era, también, considerable lo cual me excitaba más. Mi mano alcanzaba su clítoris, lo masajeaba lentamente, con la yema de dos de mis dedos en lentos círculos, aumentando la presión y velocidad, para que ella disfrutase más iba variando el ritmo y la presión y deslizaba el dedo corazón hacía la entrada de su coñito. En ese momento un ruido a mi derecha me alertó, alguien venía. Con un golpecito avisé a Blanca que se incorporó rápidamente.
Enfrente nuestro estaba la puerta del baño del local, la persona que se aproximaba, una mujer de unos 50 años no parecía haberse percatado de nada, se introdujo en el baño.
Uffff, casi nos ve –dije Ya, casi, joder, estoy empapada Y yo también gracias a ti Tápate, no sea que te vea esa preciosidad y le guste –Sonrió picara No creo que se vea desde allí.
La puerta del baño de señoras se abrió, pero no la que daba acceso a ambos baños, yo no la había guardado y ya era tarde, cualquier movimiento brusco podría llamar la atención de la señora al salir. Pasaron unos segundos y la Sra. Salió, sonrío mirándome, creí yo, y se fue.
Blanca estaba nerviosa, aunque debía estar más excitada que nerviosa porque bajó de nuevo su cabeza hacia su polla, si, en ese momento era toda suya. Yo notaba que me iba a correr en cualquier momento, intenté acceder a su sexo, pero Blanca me lo impidió “Déjame a mi ahora cielo, quiero que me des todo lo que salga de ti”, accedí a relajarme pero no sin antes mojar mi mano en sus jugos. Mientras lo hacía ella se incorporó, al sacar yo la mano de su humedad nos miramos y yo pasé mi lengua a lo largo de mi mano mirando a Blanca a los ojos, el detalle le gustó. Por tercera vez volvió a por su premio, yo estaba a punto notaba como mis huevos preparaban la descarga, me encantaba poder vaciarme en la boca de una mujer al fin. Tras un par de minutos volvimos a oír un ruido proviniendo de mi derecha, alguien más quería ir al baño, ella se incorporó fastidiada.
Nos equivocábamos, era la señora de antes, simplemente se asomaba. Cotilla.
Si, cielo, como no serlo si seguro que ha visto esa maravilla que tienes. ¿Tú crees? Quizá cuando salió del baño miró por la rendija de la puerta. Quizá La mujer desapareció y Blanca me preguntó: ¿Puedes correrte rápido mi amor? Si tú me chupas como lo estás haciendo no creo, me gusta demasiado. Algo hay que hacer, nos tenemos que ir y además esa curiosa seguro que sospecha algo. Si me masturbo yo seguro que me corro en un segundo. Hazlo y cuando te vayas a correr me avisas Vale.
Me empecé a masturbar, mientras, Blanca puso su mano en mis testículos y los masajeaba, se inclinó sobre mi hombro y me decía Vamos cielo, dale toda esa leche a tu perrita, hazme feliz, la deseo dentro de mi boca. En aquella postura la mujer solamente podría suponer lo que pasaba, el cuerpo de Blanca tapaba cualquier posibilidad de vernos desde la escalera. En ese momento noté que me llegaba y avisé a Blanca. Se abalanzó sobre mi polla en el momento en que salía la primera descarga, prácticamente con la boca rodeándola a escasos centímetros, daba lo mismo el chorro la alcanzó de lleno en la boca, ella afirmó su mano pasándola desde mis huevos al pene y recibía toda mi leche, era el paraíso.
Se quedó allí un rato más hasta que mi polla se volvió fláccida. Al incorporarse pasó la mano por su cara, delicadamente recuperó un poco de semen de sus labios, me lo mostró y lamió el dedo hasta que no quedó nada. Nos besamos y yo metí la mano en su pantalón, alcancé su sexo empapado e introduje 2 dedos en él, ella parecía encantada, de pronto se estiró un poco agarró mi brazo fuerte y me dijo “Para cabrón, que me corro de nuevo” no la hice caso y atiné con un tercer dedo, de nuevo se corrió, pero esta vez expulsando muchos mas jugos, definitivamente aquello era el paraíso.
Nos relajamos, nos compusimos la ropa. Me levanté para ir al baño. Allí en el baño se me ocurrió una idea. Me masturbé a toda prisa y me corrí en la palma de mi mano. Cuando salí Blanca sonreía.
¿Te ha gustado? –dije Si, el mejor sexo en mucho tiempo, como me pones. ¿Y has tenido toda la leche que querías? Hummmmm –sonrió de modo muy pícaro. Di, ¿No querrías más? Siiiiiiii, pero ahora no se puede.
Le mostré mi mano llena de semen Entonces ¿Tiro esto?... “No cielo, dámelo, deja que te limpie la mano y así lo hizo.
Finalmente nos fuimos del bar, al salir me fijé por si estaba la Sra. De antes, efectivamente en la barra tomaba un café. Acompañé a Blanca al autobús y quedamos en vernos de nuevo, de momento por el MSN, más adelante... ya se vería.
Volví al Bar y la Sra. Aún estaba allí... Pero eso, es otra historia.
Autor: Relator relator2.69 (arroba) gmail.com
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