SOLO QUERÍAN GOZARSE, DEVORARSE La cabeza del miembro de Daniel toca a la entrada de la conchita de Arantxa. Con una sonrisa ella baja sobre el pene, lo devora dentro de ella, y los dos ya están en un éxtasis maravilloso


Daniel estuvo esperando en la sala de espera de llegadas internacionales. Escuchó el anuncio de la llegada del vuelo 998 de Madrid, y sabía que no faltaba mucho para que salga su amiga Arantxa a través de las puertas de inmigración. Hacía tanto tiempo que se habían visto, pensaba. Un año. Y ahora, como concurrieron hace un año, se están reuniéndose en Miami. Su primer encuentro fue en Madrid- hubo una magia, algo raro que no puede suceder sino una vez entre millones de personas, parejas.

Son casados, los dos. Pero al instante de mirarse, hubo una atracción mutua, y un reconocimiento por parte de los dos que les hizo adivinar los pensamientos del otro. Dos noches después de ese primer momento, se escaparon los dos de sus parejas, simplemente con la idea de conversar. Conversaron. Y luego de pocas palabras, se devoraron.

La electricidad que se sentían entre sus cuerpos era droga, que les hizo perder toda inhibición, solo querían gozarse, devorarse, sentirse, y sus cuerpos se enredaron de manera que ni se podía saber quien era cual, y se sentían como uno, cada uno sabiendo que quería el otro, y justamente que hacer para hacer que goce mas. Tocar senos ligeramente, besos en el cuello, las orejas, solo tocando con los labios, pero sintiendo sensaciones monumentales con cada movimiento pequeño, haciendo el amor con detalle meticuloso, de modo que cada movimiento de cadera llevaba más placeres sensuales, pero placer sin cesar, que daba la ilusión de que era una sensación eterna, sin fin.

Daniel apenas escuchaba la bulla de la gente, su mente ya estuvo solo pensando en ella. Tenían otras noches iguales, sino cada vez mejor. Descubrieron cosas entre si los cuales apenas sabían ni él ni ella de si mismo. La reacción química entre los dos era un catálisis que exigía que salgan sus instintos más fuertes. Hacían cosas nuevas, y hablaban de cosas que nunca podían hablar con otros, ni sus parejas. Si les salió una pasión, morbosidad y sensualidad que no sentían con otra gente. No tenían vergüenza alguna. Es delicioso, pensaba Daniel.

Antes de que Daniel volviera a los Estados Unidos, hicieron el trato de encontrarse, sea donde sea, una vez al año, para realizar sus fantasías más atrevidas, locas, siempre que podían, y esta primera reunión clandestina, sería donde Daniel. Habiendo quedado en comunicación durante el año, la correspondencia de Arantxa era muy clara en cuánto a sus instintos y deseos más fuertes, y Daniel había planificado una semana maravillosa para compañera de alma. Los dos manipularon sus vacaciones y familias para escapar solos por la semana, y al final de la semana, vuelven a sus familias y sus vidas normales, común, y corrientes.

Arantxa salió al fin de aduana. Se vieron enseguida, y se acercaron. Se quedaron frente a frente por unos segundos, Arantxa era de la misma altura que Daniel, el rubio, ella morena, el con ojos azules, ella con ojos cafés, el un poquito gordito, ella casi flaca. Ella dejó la manija de su maleta, se abrazaron y besaron, pero con detalle, lentamente, sin apuros de emoción, pero con la sensualidad que siempre les escapa al acercarse. La otra gente ya estaba viéndolos, decidieron mejor salir de una vez. Daniel recogió las maletas de Arantxa, e iban hacia la calle.

Arantxa miró a Daniel, y dijo, -Daniel, se que ésta si va a ser una semana de locura, espero que cuando terminamos, todavía me vas a querer.

-Arantxa, cuando ves las locuras que he montado aquí... bueno, vamos!

Llegaron a la puerta de una limosina, grande, negro, y con chofer uniformado... -Arantxa, te presento a Henry. Será nuestro chofer, cuidador, y amigo esta noche. Henry era un cubano grandote, de un metro noventa, y de 140 kilos, y muy agradable. Henry era amigo de Daniel, y era dueño del servicio de limosinas. Hacía esto como un favor para Daniel.

-Por favor, súbanse. Ahí tienen el bar, con unos licores y vinos españoles e italianas, las sillas amplias, música suave y media luz... que gocen, vamos a estar en camino por un par de horas antes de llegar al destino.

Daniel y Arantxa entraron, se pusieron cómodos, mientras Henry cuidaba las maletas y salía del parqueo. -Arantxa, ¿estás cansada? preguntó Daniel al mismo tiempo que la abrazaba otra vez y la besaba en la boca.

-Sí, pero no me molesta para nada, quiero estar junto a ti, y ahora.

Hubo una partición opaco detrás de Henry, de modo que no pudo ver nada, y estaban solos. Daniel sabía que tendría ella el mismo deseo que tenia él, por eso vino con este vehículo. Sonrió, y comenzó a besar a Arantxa con los besos que descubrieron por primera vez el año anterior.

Los labios de Daniel apenas tocaba a la piel de Arantxa, y pasaba sus labios por toda la cara, el cuello, y en las orejas... Arantxa respondía, su cara ya roja con el calor, ha estado esperando el año entero por este momento. Comenzó a hacerle lo mismo al Daniel, abriéndole la camisa para acariciar a los pelos en el pecho, pasar las puntas de los dedos sobre la piel de Daniel. El efecto de todo esto fue unas sensaciones increíblemente deliciosas. El toquecito más pequeño y delicado criaba las sensaciones más intensas, y Daniel y Arantxa ya gozaban, en dar y recibir.

Ya sin hablar, comenzaron a desnudarse. Él a ella, y ella a él. Le quitaba primero la camisa de Arantxa, lento, botón por botón, besando y acariciándola a la vez. Ella no llevaba sostén. Sus pechos no eran tan grandes que era necesario, pero a Arantxa no le gustaba de todos modos. Ella luego le quitó el polo de Daniel. Salió fácil. Ya los dos sin camisa, y Daniel desbrocha ligeramente a la falda, y la baja, lentamente... ahora, Arantxa queda solamente con braguitas chiquitas estilo tanga.

Se parece tan rica a Daniel, que se detiene un poquito para mirar, y luego, arrodillado en frente su cuerpo estremecido, baja las braguitas, y ya Arantxa está total mente en pelotas. Arantxa, sin demorar un segundo más, abre el cinturón de Daniel, desbrocha y baja al zipper y a los pantalones en un instante, y los bajó todito con sus bóxers, dejándolo igualmente en pelotas, y con su miembro parado en grande.

Él la estudia a ella, y acaricia con las manos a la vez. Sus senos ricos están ya con los pezones duros, respondiendo al ambiente y a la pasión que está creciendo en los dos. Su conchita que tenía unos vellos suaves y ricos, ya estuvo depilada totalmente, lo que hizo que Daniel se excita aún más... le dio un beso sobre su monte de Venus, y entonces uno en los labios que estaban ahí invitando. Y luego pasaba sus labios hacia arriba, acariciando a Arantxa, sobre la barriga, estómago, los senos, pezones, y Arantxa estuvo estremecida en la silla, gozándolo todo.

Ella alcanza al miembro de Daniel, y lo tiene en la mano, mientras besan y acarician. Daniel ahora está mirándola en la cara a Arantxa, mientras los dos se manipulan, cada uno tratando de dar más placer al otro.

-Te voy a devorar, Arantxa. He pensado en ello desde te dejé en Madrid, y tenemos un año de pasiones para gozar esta semana.

La besó en la boca, y comenzó a moverse hacia abajo otra vez. Ella sabia por donde iba, respondía a todo, cuando llegó a su conchita ella estuvo lista, abrió sus piernas para dejar que Daniel le de el beso más rico.

Él todavía en sus rodillas, comenzó a besarla, saborearla, devorarla. Ella había puesto un perfume delicado en el área de su conchita que también excitaba mucho a Daniel. Quiso dar el placer máximo a Arantxa, y devoraba la conchita con entusiasmo. La cubrió totalmente con su boca, y puso su lengua adentro. Luego pasaba sus labios por toda la concha dando el máximo de placer, tanto que ella no aguantaba más...

Ella se volteó, y le agarró al miembro de Daniel, y quedó encima de él, y lo devoró, también con brío. Dos cuerpos que parecían uno, gimiendo, perdidos en su pasión.

Sus cuerpos ya estaban tan sensibles que parecía que todo toque, movimiento, era una éxtasis, que las sensaciones normalmente sentidas en partes sexuales, se sentían en todo el cuerpo, la maravilla que descubrieron el año anterior, y su única meta entonces, era de hacer que sus cuerpos se tocan en cada centímetros, para que sus pieles se corresponden totalmente, para sentirse todo, para gozar esa éxtasis.

Unidos, se voltean. Daniel sabe que Arantxa ya está lista para hacer el amor, el sentado en la silla, ella se monta sobre él, y están cara a cara, ella montando como jinete, y se besan, mientras Arantxa baja sobre el miembro de Daniel. Con detalle, se miran, ella moviendo el culito para colocarse bien sobre Daniel, con movimientos deliciosos, y la cabeza del miembro de Daniel toca a la entrada de la conchita de Arantxa... Arantxa no se baja en seguida, se queda así, con la cabeza tocando, para torturar a Daniel, que quiere estar en ella. Con una sonrisa ella baja sobre el pene, lo devora dentro de ella, y los dos ya están en un éxtasis maravilloso.

No se mueven mucho, están concentrando en todas las sensaciones que sienten. Se besan, acarician, y Arantxa hace unos movimientos pequeños, pero deliciosos, con sus caderas, que los dos sienten hasta sus corazones y entrañas...

-Sabes que me hiciste correr antes. Cuando me devoraste. Voy a correr otra vez ahora. Ahora mismo.

Con eso, sus caderas comienzan a moverse con una velocidad espantosa, y está casi gritando, le tiene agarrado al Daniel por los hombros, y sus uñas están cavando ranuras, pero ninguno de los dos se dan cuenta de nada, la cara de Arantxa es tan bella en este momento, que Daniel no se da cuenta de otra cosa...

Ella sigue moviéndose encima de Daniel, pero más lento, y con fuerza, y Daniel puede sentir que el interior de su conchita convulsa con su orgasmo, y siente la humedad de su ricura. Se abrazan, se besan, Daniel besa a los ojos de Arantxa, que sigue moviéndose encima de él, y ahora Daniel es casi al punto de perder el control. Pero se quedan así casi inmóviles por un rato.

Daniel ahora le de la vuelta a Arantxa, o la pone a ella en dirección opuesta, que quiere decir que ella sigue sentada encima, pero como si Daniel fuera una silla, y con el miembro de Daniel todavía dentro, en la conchita de Arantxa. Así, Daniel puede besarla en la nuca, la oreja, acariciar sus senos, y gozarse los dos más como siempre.

Después de un rato, se acuestan, al lado, con Daniel detrás, y su miembro todavía en la ricura. Arantxa empuja su culito hacia atrás para sentirlo más, y para que Daniel puede entrar bien.

Ahora, es Daniel que se pierde. Agarrado de Arantxa, por un hombro, y la cintura, Daniel ya está perdido, desbordado, y Arantxa sintiéndolo todo con gusto. Daniel, cuando explota, lo hace con un grito, gruñendo, de placer, de gusto, de felicidad. Se queda dentro de ella, no quiere salir. Se quedan abrazados, acariciando, sintiéndose.

Un rato más, y van a estar en el hotel. Daniel saca una botella de vino, y toman una copita. Tienen un rato para hablar. Será próximo el capitulo...

Autor: Daniel Panadero

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