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Relato Erótico: Buenos días con gemidos 1

Hola, me llamo Edmundo. Debo comenzar diciendo que esta es la primera vez que voy a contar mi historia a alguien, elegí este medio por la confidencialidad y el anonimato. Mi historia es con una mujer casada de nombre Soledad, es mi compañera de trabajo.

Todo empezó hace tres años cuando ingrese a la empresa donde actualmente laboro, ella llevaba poco trabajando en esa oficina, por lo tanto se podría decir que entramos casi al mismo tiempo. Comenzamos a llevar una amistad bastante bonita, muy abierta, en la cual, poco a poco comenzó a nacer mas y mas confianza. Con el paso del tiempo me enteré que tenía un hijo adolescente, lo cual me impresionó mucho porque ella es muy joven, apenas tiene 34 años, yo tengo un año menos que ella, pero sigo solterito y sin hijos. Lo que mas me impresionaba era el cariño que le tenía a su hijo y como lograba sacarlo adelante sola. Estas cuestiones fueron logrando que comenzara a sentir algo mas que aprecio y admiración por ella.

Aunque aún se llevaba bien con el papá de su hijo, no tenía relación alguna con el, sin embargo comenzó a salir con un tipo de nombre Alejandro, su amigo desde la escuela. Esto me agradó ya que ella necesitaba una persona que la quisiera y respetara bien. Cuando platicaba con ella de su relación con Alejandro, le preguntaba que, en la cuestión sexual como se sentía, y generalmente contestaba con una risa o simplemente me decía que todavía no intimaban. Esto era algo que me sacaba muchísimo de onda, ¿como era posible que alguien no quisiera comerse a esta mujer?, mas aún siendo su novio y teniendo oficialmente permiso para hacerlo. Aquí haré un paréntesis para describirla, ella es bajita, mide aproximadamente 1.60 mts. de altura, es delgada, tiene facciones bonitas, cabello corto castaño claro tirándole a pelirroja y ojos de color café, pero su mejor atributo son sus piernas, aunque por ser una mujer discreta no las luce mucho. Solo dos veces ha ido a trabajar de falda y créanme que se sintió tan acosada por medio mundo, que no le quedaron ganas de llevar falda de nuevo. En fin, yo no entendía porque un hombre no querría de menos darle un faje salvaje, mi conclusión es que al final cada cabeza es un mundo.

Seguimos llevando nuestra amistad de manera excelente, yo salía con una chica, después con otra y no me afligía no tener una pareja definitiva, de hecho entre mi amigos (ya casados todos), soy el eterno soltero. Todas mis aventuras (con lujo de detalle) se las contaba a Sol, ella al final siempre terminaba con una sonrisa o un simple “eres tremendo, que bárbaro”.

Hace mas de dos años se casó con Alejandro y de vacaciones se fueron por crucero al caribe, el destino romántico por excelencia. A su llegada le pregunté que como le había ido y cuando esperaba un relato super cachondo de lo que había pasado, me encontré con un “bien, estuvimos bien”. Eso me sonaba raro. Al paso del tiempo comencé a notar que ella ya no estaba tan sonriente como solía estarlo y cada vez se quejaba mas de Alejandro, claro siempre en tono de broma, nunca lo hizo de manera abierta. Pero la queja era la misma, sobre todo cuando le preguntaba que cual era su posición favorita con él para hacer el amor, respondía “uy, solo le sale la de misionero y por un ratito”. El colmo fue que ella llegó al punto de pasearse desnuda frente a el sin que el hiciera nada, absolutamente nada, mas que decir “tapate te vas a enfermar”.

Esto me afectaba, no era justo que una mujer bonita y linda como ella tuviera una frustración sexual tan grande, sobre todo siendo tan joven. Me daba la impresión de que este señor tenía otra mujer, lo cual me parecía todavía mas injusto y tonto.

Hace un año y dos meses pasó algo que cambió nuestra relación, resultó que Alejandro estaba en Costa Rica por cuestiones de trabajo y se iba a pasar un mes completo en ese país. Me enteré que ese primer fin de semana sin su marido, el papá de su hijo se llevaría al niño todo el fin de semana de campamento a un lago que está a 5 horas de la ciudad.

Cuando supe de esto, les juro que sentí un brinco en mi estomago, de inmediato le propuse a Soledad que saliéramos el viernes para platicar y que ella se distrajera un poco. Le propuse ir a comer, caminar un poco, platicar y después ira a bailar. Ella aceptó gustosa, es mas yo diría que hasta emocionada. Yo estaba igual.

Llegó por fin el viernes, que por cierto, se me hizo el día mas largo de mi vida. Nos salimos a las 4 pm, una hora antes de la salida oficial, cada uno argumentó una mentira con cada uno de nuestros respectivos jefes. Ese día Sol, trajo un vestido que le resaltaba la figura, pero mas sus piernas, no era un vestido apretado, sino todo lo contrario, suelto y de tonos obscuros, le llegaba abajo de la rodilla, traía medias negras y zapatillas abiertas. El vestido tenía un escote discreto en forma de V, que dejaba ver la línea de separación de su busto, se veía hermosa. Cada quien se salió por su lado y con 10 minutos de diferencia. Dejamos su auto en una pensión cerca del trabajo y nos llevamos mi coche.

Lo prometido, fuimos a comer y al final de la comida no le permití pagar nada, le recordé que estaba con un caballero, ante eso ella se sintió alagada y su actitud comenzó a cambiar, ya que como me dijo, se sentía incomoda por ser un persona casada, le dije que no se preocupara, que estaba con un amigo, ¿que podía pasar?… la verdad es que todo, pero no nos adelantemos.
Les debo explicar que tenía un plan hecho y pensado, no solo para ese viernes, sino para todo el fin de semana, no podía dejar de aprovechar la oportunidad.
Comimos en una zona que tiene muchos bares y sexshops circundantes, el restaurante era de comida de frutos del mar, hubo vino blanco (un poco mas de lo normal) y platica amena, roces y caricias discretas en su cara, manos y piernas, sobre todo piernas.

Saliendo del restaurante caminó tomada de mi brazo porque se sentía un poco mareada, le dije que un poco de aire le caería bien, mi plan seguía, llegamos frente a uno de los sexshops mas grandes que hay en la ciudad y que tiene dos características principales, que está super escondido y que tiene un surtido de artículos que van desde ropa hasta juegos de mesa para adultos pasando por todo tipo de dildos, cremas, estimuladores, lubricantes, juguetes para parejas, videos porno, literatura erótica, etc.

– ¿Alguna vez has entrado a un sexshop? -le pregunté.
– Ay no, ¡como crees! – me contestó Sol.
– Entonces vamos a pasar a este para que lo conozcas.

Por respuesta se sonrojó y asintió con la cabeza. Entramos a este lugar, no había nadie mas que nosotros y solo de ver su expresión de asombro, no pude evitar sentir coraje y rabia contra su marido, que se notaba y era mas que claro que la tenía super abandonada. Al llegar de inmediato se acerco uno de los vendedores a ofrecernos ayuda, le comenté que si lo necesitábamos lo buscaría; mientras Sol hojeaba una revista, le dije al vendedor en voz baja que si no molestaba y estaba atento a mis señales, se llevaría una venta y una propina bastante grande; entendió el mensaje perfectamente.

Soledad parecía niño en dulcería, estaba asombrada de que hubiera tantas cosas. Comenzamos por ver la lencería, me excitaba imaginarla con alguno de los atuendos que había allí. Noté que se le quedó viendo y hasta tomó para revisar bien, un par de conjuntos en particular, un disfraz de colegiala y un coordinado de liguero negro divino. Los dejó en su lugar y seguimos a las parte de los consoladores y estimuladores. Se quedó mirando un consolador con una forma muy curiosa, de goma, tomamos el que estaba de muestra y lo revisamos, era de goma, largo y flexible, se indicaba como estimulador vaginal y anal. Sol no dejaba de estar roja, ya no sabía si era por el vino o por la emoción del lugar. Vimos cerca de 20 consoladores vaginales y anales, unas bolitas unidas por cordel para estimular y relajar el recto y lubricantes que con solo untarlos comienzas a sentir calor. Particularmente me (o debiera decir nos) gustó uno que además de relajar, calentar y lubricar, permite mantener mas tiempo la erección. Ese fue el primer artículo de mi lista.
Después pasamos a la zona de cabinas.

– ¿Qué es esto?- preguntó Sol.
– Son cabinas – le respondí.
– Orale y ¿como funcionan?
– Mira, eliges una película de acá afuera, la que quieras, pagas por el tiempo que quieres que te dejen verla y eso es todo. ¿Alguna vez has visto una película porno, Sol?
– No, la verdad nunca, bueno, una vez mi hermano llevó una a la casa y la escondió abajo de su colchón, pero un día que no fui al escuela, la puse para verla pero luego luego llegó mi mamá y casi me agarra con la película, la guarde y la puse de nuevo debajo del colchón de la cama de mi hermano.
– Jajaja, o sea que no has visto una escena completa, ya no digamos una película. ¿Quieres ver una?
– No no, es… no, yo – tartamudeaba, eso me dio ternura.
– No te preocupes, mira ven, veamos esta – tomé una película de estante de sexo anal y le pedí al encargado que nos pusiera la película. Le pedí que nos dejara el mayor tiempo posible y nadie molestara (guiñandole un ojo y dándole un billete), entendió perfectamente.

Cuando entramos a la cabina, rocé su mano y estaba helada, le dije que no tuviera miedo, que era normal que estuviera obscuro, se rió un poco y eso relajó la situación. Afortunadamente el sillón dentro de la cabina era lo suficientemente grande para los dos (aunque ella se sentó pegada a la pared sobre el brazo del sillón), así que nos acomodamos mientras le decía que no se preocupara, que todavía faltaba mucho tiempo para la entrada al salón de baile. De pronto empezó la película, pasó la primera escena y Soledad seguía como petrificada, la segunda escena y lo mismo; nunca me había percatado que repetitiva y hasta aburrida puede ser una porno si no te masturbas. En la tercera escena le pregunté:

– ¿Y bien, qué te parece tu primera película porno?
– No lo se, es extraño.
– ¿Qué es lo extraño?
– Ver a otra mujer mientras… le dan.
– Oye, a ustedes las mujeres, ¿no les excita ver estas peliculas? – yo sabía que a muchas sí.
– Mmm, pues no lo sé.
– ¿A ti te excita? – le pregunté directamente mientras me acercaba a ella y notaba como sus ojos se ponían vidriosos. Eso significa que estaba excitada.
– Pues es raro, pero como que si, un poco.
– Oye, ¿no te sientes incomoda sentada en un brazo del sillón?
– Si un poquito – constentó mientras reía nerviosamente.
– Ven sientate conmigo.

La tomé de su mano que seguía un poco fría, la levante y tomándola de las caderas la senté sobre mí, mientras la abrazaba diciéndole

– ¿Tienes frío? – al mismo tiempo dejaba que sintiera mi erección debajo de ella.
– No, no tengo frió – contestó Sol.
– ¿Y por qué tienes tus manos tan frías? – al mismo tiempo tomaba ambas manos y las frotaba con las mías. Sentía temblar a Sol.

Mientras estábamos en esa posición, pude sentir sus nalgas contra mi verga, haciendo que creciera mas todavía. Yo estaba a cien, ya quería tomarla, pero sabía que tenía que esperar un poco mas. mientras frotaba sus manos, también frotaba sus piernas. El contacto con sus piernas me puso todavía mas excitado. Ella respiraba un poco más rápido. Me pegué a su nuca y le pregunté si se sentía bien. Como respuesta ella se estremeció toda y rozó mi boca con su mejilla. Esta era la señal.

Sin mas, levanté su vestido y comencé acariciar sus piernas, empecé por la rodilla y fui subiendo, mientras besaba su nuca y su espalda, mordía un poco sus hombros, ella levantaba sus brazos para acariciar mi cabello y mi cara. De pronto mi manos pasaron a sus senos, que para sorpresa mía, eran mas grandes de lo que creía, cabían en mi mano exactos. Cuando una de mis manos tocó su entrepierna, noté que estaba super húmeda. En ese momento la hice girar, la acomodé sobre mí y de frente a mi, con las piernas apolladas en el sillón, nos comenzamos a besar, sin mas, mientras aflojaba un poco el vestido y su bra para poder besar sus senos, y así lo hice, en el momento que coloqué su pezón derecho en mi boca, soltó un gemido de adolescente que me hizo prenderme mas aún. Con el ruído de la película no se escuchaba nuestra respiración agitada. Tomé sus medias sobre la vagina y las rompí, hice un hueco del tamaño de un pelota de soccer, eso la calentó más, porque comenzó a morderme el cuello y los hombros, estaba irreconocible. Hice a un lado su panty y cuando toqué su vagina, me encontré con que estaba no mojada, sino nadando en nectar. Le metí dos dedos y salieron llenos de líquido de Soledad, me los chupe, lo bebí todo, eso la perdió. Acto seguido tomó mi pantalón le bajó el cierre y me sacó la verga, la comenzó a acariciar y descubrío que yo también estaba muy humedo. Lo orientó a la entrada de su vagina y sin mas avisos se sentó en mi miembro, se lo metió todo. Al momento recordé que tenía puesto todavía el pantalón así que me lo quité (no quería manchas que evidenciaran que estabamos haciendo) y de igual manera, me salí de ella rápido para quitarme el boxer. tras lo cual, ella se lo volvió a meter. Era increíble, me estaba cogiendo a mi amiga Sol, le estábamos poniendo el cuerno al imbécil de su marido. Era fantástico. De pronto sus movimientos fueron mas frenéticos, mas rápidos, subía y bajaba a una velocidad increíble, de pronto empezó a temblar y para reprimir su grito, me mordió en el hombro, la mordida mas deliciosa de toda mi vida, sentía como su jugos resbalaban sobre mis huevos, bañándome todo.

De pronto se desfalleció sobre mí y pasó algo que no me esperaba, comenzó a llorar. Me quedé sin palabras. En ese momento, el hecho de no haber terminado fue el menos importante, mi amiga estaba llorando. Me sentía culpable.

– Sol, ¿que tienes? ¿que pasó? pensaba que estábamos bien. Mira no te culpes, no te sientas mal por haberle sido infiel a Ale, acepto toda la culpa de esto. Y te lo digo de verdad, si después de esto estás molesta y no quieres que te dirija la palabra de nuevo, me dolería mucho, pero lo haría.- Le comenté a modo de disculpa a Soledad.
– No no es eso – me dijo entre sollozos.
– ¿Entonces? – le pregunté intrigado.
– Es solo que… ¿es esto tan difícil? – me respondió.
– No entiendo Sol – le dije.
– Si mira – me dijo, un poco mas tranquila – he esperado esto de un hombre, por mucho tiempo, alguien que me trate bien, alguien que me seduzca, que me haga sentir esto que sentí hoy. No lo hizo el papá de mi niño, no lo hace Alejandro. Eso me hace sentir frustrada, me hace sentir poco mujer, me siento fea. – Y comenzó a sollozar nuevamente. Sentí rabia contra los dos imbéciles que habían sido parte de su vida. Los odié.
– Pero no eres fea, al contrario, mira esos ojos – le dije mientras se los besaba-, mira esos senos, son hermosos aún después de haber tenido un niño -aproveché para acariciarlos-, mira esta cintura y estas piernas -en este punto ya las acariciaba apasionadamente y sentía que me excitaba de nuevo y regresaba mi erección-.¿y te digo algo más?, me excitas y te me antojas, te quiero seguir haciendo el amor, ¿tu quieres?
– Je -rió un poco-, si pero, esto no volverá a suceder.
– ¿Y porque no?, solo dime en este momento si quieres que esto pase de nuevo y te prometo que lo haremos durante todo el tiempo que tu me permitas y quieras que siga pasando.

Sol se quedo callada un momento, mientras se tranquilizaba y al final dijo:

– Si, si quiero que esto pase, muchas veces más. Me gustas mucho y deseaba esto desde hace mucho tiempo.
– Tu también me gustas y también lo deseaba. ¿Quieres ser mi amante? – le dije.
– Si, quiero ser tu amante, tu esclava y tu perra si quieres… seré para ti la mas puta de las mujeres cuando estemos juntos.
– ¿Estás segura que eso quieres Sol?, porque puedo ser muy salvaje y rudo y puedo tratarte así y más, hacerte sentir la mas sucia y deseada de las mujeres al mismo tiempo.
– Si eso quiero – me dijo gimiendo mientras volvía a agarrarme la verga y comenzaba a sobarla.
– Entonces harás lo que yo diga. Ponte de a perrito.

Y así lo hizo, Sol se puso de a perro sobre el sillón, yo estaba tan excitado que hasta me dolían los huevos por la cantidad de leche que tenía para darle. Le alzé el vestido, moví de lado su panty que todavía tenía puesto, me acomodé en la entrada de su panocha y sin más se la dejé ir toda. Gimió de lo más lindo y rico. Empecé a darle una y otra vez, hasta que empezó a tener una contracción y otra más, y de pronto estaba mordiendo el sillón para no gritar, venía su orgasmo, pero también el mío, aceleré las embestidas y cuando ella empezaba a estremecerse toda, le solté toda mi leche dentro de ella, se la dejé inundada, hasta se escurría el semén por su pierna. Su calzoncito estaba super mojado. Nos sentamos un momento en el sillón, los dos sin aliento y sin decir ninguna palabra. Nos dimos otro beso y la abracé un momento. la película terminaba y comenzaba a pasar el detrás de cámaras, me puse los boxer y el pantalón, me acomodé la camisa y me arreglé el cabello mientras ella seguía en el sillón sentada, como soñolienta. La levanté, se acomodó el bra, yo le ayudé con el vestido y le recomendé que se quitara su panty porque estaba muy húmedo. Así lo hizo, se quitó las medias y el panty, se limpio las piernas con las medias y guardó todo en su bolsa de mano.

Salimos de la cabina y para sorpresa mía, seguíamos siendo los únicos en la tienda, en algún momento me preocupó que nos fueran a escuchar pero, después me valió madres.

– Entonces, ¿hoy eres mi esclava? – le dije bajito al oido.
Ella asintió con la cabeza.

Entonces, fuimos a la parte de lencería y tome el conjunto que había visto y el disfraz de colegiala, le dije que si ese era su número, se empezó a reír y le dije, que tomara su número porque se lo iba a comprar. De nuevo dijo que sí y así lo hizo, buscó su número y nos fuimos a los probadores. Mientras se cambiaba, elegí unas bolitas con cordel para estimular el recto, un consolador con forma de pene (busqué uno de un tamaño parecido al mío) y el vibrador que a ella le había llamado la atención, el lubricante que vimos al principio y se lo dí al vendedor diciendole que me fuera apartando esa mercancía y que si era posible que no nos molestaran en los probadores, mientras le daba otro billete, el dijo que si, que en ese momento cerraban la sección (que estaba hacia el final de la tienda y hacia la izquierda, un poco escondido). Mi plan seguía en marcha.

Continuará

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