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Relato Erótico: Buenos días con gemidos 3

El baño se podría decir que fue algo mas bien tierno, lento, hubo besos, muchas caricias, básicamente yo la bañe a ella, y ella aunque estaba un poco apenada, también me ayudó a bañarme. Algo bueno de todo esto es que mientras nos bañábamos Soledad no dejaba de sonreír.

Salimos de bañarnos y mientras me secaba le pregunté que se pondría, si el conjunto de lencería o el disfraz de colegiala, ella me miro un momento, se quedó pensando y al final me contestó que los dos y que le llevara también las zapatillas. El solo pensar en el resultado final una vez que estuviera arreglada me provocó de nuevo una erección. Mi eyaculación la estaba reservando para el final, porque quería venirme en su boca y que se tragara todo el semen que fuera capaz de darle.

Le pasé los conjuntos a Sol, sus zapatillas y le pedí que no jalara de las bolitas, que eso lo haríamos juntos y que lo mas importante era que no se pusiera los calzones que venían con el disfraz. Ella aceptó. Esperé recostado en la cama, aguardándola con una buena erección.

Tardó cerca de 15 minutos en salir, pero créanme que valió la pena. No se si alcance a describir a la diosa que salió del baño, pero lo intentaré de cualquier manera. Empezaré de abajo hacia arriba, llevaba sus zapatillas negras y sus medias con liguero negro, sobre el liguero y las medias una faldita de cuadros rojos, sobre sus senos, un brassier de encaje de color negro y sobre este una blusa pequeña que se amarraba al frente, parte del disfraz de colegiala. Ella llevaba el cabello recogido hacia atrás todavía un poco mojado, su cara sonrojada un poco por la pena, un poco por la excitación.

Bajé de la cama, mi excitación estaba al límite, ya no podía contenerme más, la imagen de esa mujer tan hermosa, hizo que me arrodillara ante ella y besara sus piernas, subiera por su abdomen, besara y mordiera sus senos, luego su cuello y al final llegué a sus labios, que me recibieron con el mas húmedo y delicioso beso de toda mi vida. En ese momento solo pensaba en tomarla de todas las formas posibles. Me sente en la orilla de la cama, la hice girar a manera que me diera la espalda, levante la falda y abrí sus nalgas, solo para comprobar que seguía con las bolitas metidas en el culito, y así era. Que espectáculo tan delicioso, insisto.

Me levanté de la cama, y aprovechando la música de ambiente del cuarto, bailamos un momento, mientras le mordía el cuello, y los hombros, algunas mordidas eran con fuerza, mismas que provocaban un gemido.

Mientras bailabamos, bajé mi mano izquierda a su panochita y como era de esperarse, estaba babeando incluso se escurría un poco de líquido hacia la pierna. La llevé hacia la cama y la senté. Le abrí las piernas y le chupé la vagina de una manera frenética, lamía, mordía, besaba, metía la lengua, me bebía sus jugos, al final comencé jugar con la lengua justo debajo de su clitoris mientras lo pellizcaba, no tardó mucho en llegar su siguiente orgasmo.

Yo ya sentía que estaba a punto del orgasmo, así que decidí que le daría la leche en su boca. Aprovechando su apertura de piernas se la metí en su puchita y despuésde un rato, empecé a escuchar los gemidos de Sol, de nuevo, y esta vez su orgasmo venía acompañado del mío. Le dije que le daría mi leche en su boca y cuando contestó que sí, que se la diera, se la saqué de la vagina y se la puse en la boca, la puse a mamar, no tardé mucho en sentir que me venía, la tomé fuerte de la nuca y le aventé toda mi descarga de semen directo en la garganta, casi se ahoga, pero aún así, no se sacó la verga de la boca, era impresionante, tenía junto a mi a la mujer mas ardiente, golosa, perra, sucia y deliciosa que jamás había conocido, y lo mejor es que era mi amante. Ya lo decía yo, Soledad era una piedra en bruto, solo había que pervertirla.

La eyaculación fue copiosa, clarito escuché como pasaba por la garganta un gran trago de mi leche. Todavía, tomó mi verga y la succionó hasta no quedar ni un gota, se tragó todo. Después de eso quedé mas que en la gloria.

Esta ultima demostración de calentura de Soledad, me pusó mas caliente, así que la volví a poner de perro sobre la cama y empecé a sacar las bolitas de su culo, con cada bolita que salía, Sol exclamaba un gemido, una vez que salieron las 6 bolitas, me puse lubricante en los dedos y primero fueron dos, al final le estaba metiendo 6 dedos, 3 de cada mano en el culo, era mete-saca con giros, que la tenían loca y la habían puesto a pujar de placer, era increíble, que rico se quejaba mi nueva perrita. Otra vez bien aceitadito y relajado el culo, empecé a jugar con el consolador en forma de pene. Se lo metía y sacaba rápido, Sol tenía los ojos desorbitados. Le saqué el consolados y empecé a lamerle el culo, metiendo la lengua muy adentro.Tomé las bolitas y se las volví a introducir en el culo.

Se tumbó en la cama, descansamos un momento, para este punto, inclusive mis besos en los hombros y en el cuello hacían que se estremeciera. Era genial. Me acerqué a su oreja y le pedí que se desnudara para mí, que me hiciera un streaptease y que al final le daría una sorpresa.

Un poco insegura se paró de la cama, le dije que comenzara a moverse de manera cadenciosa, y que se tocara donde mas le excitara. Se empezó a mover y a tocarse toda ella, de lo mas sensual que he visto, Sol era otra mujer. Le pedí que se desabrochara su blusa de enfrente, después que me diera la espalda, abriera un poco su falda y la fuera bajando si doblar las rodillas, así lo hizo. Ya tenía de nuevo una erección lista para la sorpresa final.

Le pedí que se acercara para quitarle el bra y dejarla únicamente con su liguero, sus medias, sus zapatillas y las bolitas thai metidas en el culo.

Le pedí que se subiera a la cama y cabalgara mi verga un rato, como buena esclava obedeció de inmediato. Se me subió y comenzó a montarme como toda una amazona, mientras le apretaba los pezones y la nalgeaba, le preguntaba que quien era mi perrita, y me gritaba que ella, que era mi perra, que era mi puta sucia, que le hablara sucio y así lo hice, y lo que es mas, así la traté, hasta que llegó otro orgasmo, uno de verdad humedo, cuando desfalleció sobre la cama no le di tiempo a nada, fui a la mesa por su bolsa y saque las medias que estaban mojadas, regresé a la cama.

La puse de a perro con la cara contra la sabana y puse sus manos en la espalda y con las medias se las amarré. Estaba lista para el gran final.

Tome el cordel de las bolitas thai y la acomodé abriendo sus piernas, de manera que el culo estaba abierto, comencé por sacar las bolitas thai, una por una, lento y una vez que salieron todas, le volvi a lubricar todo por dentro y fuera, y volví a meter las bolitas, una vez mas, en esta ocasión las saqué mas rápido. Era mi turno, lubriqué mi verga y la acomodé en la entrada del ano, sin mas la empecé a meter.

Sol empezó a pujar y gemir como toda una profesional, eso me calentó muchísimo y me pudó mas que otra cosa, esa imagen de mi verga saliendo y entrando de su culo y los gemidos de Sol, eran maravillosos. Le decía cosas como te gusta mi verga, que rico culito tienes, quien es mi putita, te gusta por el culo y cosas por el estilo. Soledad de pronto no contestaba, y era porque estaba en el paraíso, tenía los ojos en blanco y babeaba como puta en celo, de pronto se empezó como a convulsionar y hacer un sonido impresionante, como poseída, y su recto empezó a apretarme la verga de una manera increíble, su culo también se estaba cerrando todo a un ritmo acelerado, de pronto ya no pude mas, Sol dejó de moverse pero yo ya sentía que venía mi orgasmo, así que no iba a parar, seguí, mis embestidas eran cada vez mas rápidas y de pronto, sentí una descarga de leche que salió de mi verga, pero bastante abundante, se la dejé dentro un momento mas, y nos recostamos de lado, pero no se la sacaba, todavía estaba dura y yo seguía muy excitado, así que la desamarré, la puse boca arriba y le ordené que abriera las piernas y con las manos se abriera el culo, me obedeció. Así que se la deje ir por el culo otra vez, pero ahora de a misionero, de nuevo comenzaron los gemidos de Sol y después de un rato de estarle dando por el culo, tome el vibrador en forma de pene y se lo metí en la pucha, y el vibrador largo delgado también se lo metí por el culo, así que por el culo le estaban entrando dos. Me acerque a su oreja y le pregunté que sentía tener 3 pitos dentro de ella. Solo alcanzó a murmurar que era riquísimo. Con la vibración de los dos consoladores (y uno de ellos metido conmigo en su culo), la sesación era indescriptible, después de un rato sentí que venía de nuevo mi orgasmo y de nuevo le quería dar mi lechita en su boca, así que se la saqué rápido del culo, dejando el vibrador. Justo a tiempo, llegué a su boca para vaciarle un buen tanto de leche, que recibó con gusto y que se volvió a tragar toda.

Sol, estaba casi desmayada, no importaba la parte de su cuerpo que tocara se estremecía toda, así que para relajarnos, le mordí todo el cuerpo, mientras seguía jugandos con los vibradores en sus hoyitos. Llegó el momento en que Sol me grito “ya, ya, no más, ya no puedo, no se ni como me llamo, ya por favor”, me reí, le dije que todavía faltaba, pero que estaba bien, que por el momento ibamos a para para poder dormir un poco. Me levanté de la cama para contemplarla completa, con leche escurriendole del culo y de la boca. Con el liguero, las medias y las zapatillas puestas, salpicadas de lubricante y semen, se veía para foto de una revista porno.

Le quité las zapatillas y nos acomodamos debajo de las sábanas para dormir un rato, la verdad es que los dos estábamos exhaustos. Para este punto ya eran las 6 de la mañana.

Despertamos cerca de la 1 de la tarde, y no les puedo mentir, tenía hambre, pero tenía mas ganas de seguirmela cogiendo, y así lo hice. Desperté a Sol con una mamada de pucha que no veas. Nada como un buenos días con gemidos.

Ya que la puse en ambiente, le dije que se pusiera lubricante en el culo, que me iba a cabalgar, y de inmediato obedeció, le dije que se volteara para que me dejara ver como lo hacía. Era increíble, tenía a mi propia reina porno del sexo anal en la cama conmigo, eso me puso super caliente. Le pedí que se pusiera en cuclillas dandome la espalda, que se le metiera en el culo y que así me montara, en esa posición nos pasamos un buen rato, hasta que le empezaron a temblar las piernas por el cansancio. Entonces la volví a poner de a perrito y se la seguí clavando, y de nuevo llegó otro orgasmo de Sol. Esta mujer era una fiera. Le quité el liguero para poderle dar unas nalgadas que sonaran sabroso, la dejé en medias y mientras se la metía en el culo, la nalgeaba, no tardó mucho en tener las dos nalgas bien rojas. Esto provocó en Sol un cambio notable, porque perdió toda noción de sumisión y empezó a tomar el control de las cosas, se la sacó del culo y la empezó a mamar, toda, nos pusimos en posición del 69 y mientras sentía como entraba hasta la garganta, le metía el consolador con forma de pene por la pepa, al mismo tiempo le lamía el clítoris. Ya no pude mas y le aventé otra descarga de mecos, pero esta vez, se los embarró en la cara y en la boca, alcanzó a tragar algunos, pero la mayoría los tenía en la cara. Para este punto ya me dolían los huevos y la verga de tanto clavar, Sol también se veía un poco cansada e irritada de todos lados, nos abrazamos un momento, mientras le quitaba el semen con el dedo y se lo daba en la boca, ella se lo comía como si fueran caramelos. Le propuse ir a buscar algo para comer y caminar un poco antes de regresar por nuestras cosas, ella accedió.

La tarde transcurrió tranquila, no hablamos nada de lo sucedido en el hotel, sino hasta que regresamos por su carro, me pregunto que haríamos con los juguetes, la ropa y el lubricante. Le pedí que se los llevara, pero ella no quiso por temor a que su marido se oliera una infidelidad. Entonces, acordamos que me los llevaría yo, pero que quería verla de nuevo, que esos juguetes eran para usarse, no para guardarse.

Pensó un rato y por fin me preguntó que haríamos el próximo fin de semana, le respondí “hacerte el amor, ¿que te parece eso?”, solo respondió: “Me parece perfecto”.

Después de eso hemos seguido saliendo, en ocasiones gracias a las salidas de su esposo, todo un fin de semana. Sol ha cambiado mucho a raíz de ese fin de semana, ahora es mas abierta, cuando nos escapamos al hotel, me pide posiciones nuevas, me habla sucio, propone juegos y me lo pido así, sin vueltas, solo “cogeme”.

Hasta la próxima.

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