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Relato Erótico: Confusión

Hola mi nombre es Luis, y quiero contar lo que me sucedió en enero de 2004. Paso a contarles que tengo 20 años, soy alto, delgado, pelo castaño, vivo con mis padres Eduardo de 45 años, cuerpo atlético, bien parecido, Marcela de 43 años, buen cuerpo, pelo castaño, estatura media, y mis hermanos Carlos de 22 y Laura de 18 años. Tenemos un buen pasar, dado que mis padres son comerciantes y cada uno tiene un comercio, mi padre posee una ferretería industrial y mi madre una boutique, con mis hermanos estudiamos en la universidad.

Todos los años vamos de vacaciones a diferentes lugares, en el año 2004 fuimos a las sierras de Córdoba, a una cabaña que alquiló mi padre entre las sierras, un lugar hermoso apartado de todo… Ese año fuimos con mi novia Jessica de 19 años, todos en la camioneta furgón que posee la familia; al llegar nos ubicamos en las diferentes habitaciones, durmiendo mis padres en un cuarto, Jessica y Laura en otro, y con mi hermano compartimos otro. La primera noche, salimos a comer algo al poblado que estaba a unas 20 cuadras, y pasamos una noche bárbara, llegamos a eso de las 02:30 hs. de la madrugada con unas copitas de más, ingresando cada uno a su cuarto, cayendo en la cama pesadamente dormido.

De repente me despierto con una sed increíble, producto de la comilona de la noche, por lo que bajo las escaleras rumbo al refrigerador, estaba medio bamboleado, por el alcohol ingerido, al ingresar a la cocina, todo oscuro, veo a mi novia con la puerta del refrigerador abierta. Con la luz interna del mismo se traslucía su hermoso cuerpo enfundado en un corto camisón transparente, buscando algo para tomar, con el cuerpo inclinado levemente hacia delante, por lo que me acerqué sin hacer ruido, y agachándome por detrás metí mi cabeza entre sus muslos y corriendo rápidamente la tanga a un costado, comencé a succionar su vulva, la que encontré diferente, pero deliciosa…

Ella sorprendida al principio emitió un leve gemido y se agarró del refrigerador, afirmándose se echó un poco hacia atrás abriendo su concha que a su vez destilaba gran cantidad de jugos, y yo metiéndole la lengua bien profundamente no aguanté más y con la pija bien parada, me paré detrás y se la mandé de una, tomándola por las caderas, ella se afirmó aún más…

La noté diferente a otras veces, en ese momento con solo la luz del refrigerador alumbrando en la oscuridad de la cocina, la tomo de las tetas, que me parecieron enormes, gira la cara como para besarme en la boca, se paró el tiempo, los dos al mirarnos nos quedamos sorprendidos, pero no podíamos parar… Me estaba cogiendo a mi madre, en ese momento estábamos a punto de llegar por lo que aproximándome a su boca la besé tan profundamente, metiendo mi lengua bien adentro, ella gimiendo, acabamos juntos, llenándole la concha de leche.

Acto seguido y sin decir nada se la saqué, y noté que caía mi leche por el interior de sus muslos mezclados con sus jugos, nos acomodamos la ropa, y escuchamos unos ruidos y vimos que era mi padre que ingresaba a la cocina, diciendo:

– ¡Parece que la comida nos dio sed a todos!

Nos servimos gaseosa, bebimos y volvimos a nuestros respectivos dormitorios.

Al acostarme no podía creer lo que había pasado, me había cogido a mi madre, pensando que era mi novia, ella pensó que yo era su marido, y por cuestión de minutos, casi nos pesca mi padre, es más ni siquiera pudimos hablar de lo sucedido…

Fue muy excitante, muy estimulado y con la pija parada nuevamente, después de lo sucedido con mi madre, esa noche dormí como un bebé; a la mañana siguiente me desperté como a las 10:30 hs., al dirigirme a la cocina, escenario de mi más excitante cogida, me encuentro con toda la familia desayunando.

No sabía como iba a mirar a mi madre a los ojos, ella estaba parada en la mesada preparando más café, y yo fui saludando uno a uno a mis hermanos, padre y por último a mi madre que se encontraba de espaldas, y cuando me dio el beso apenas me miró, se sonrojó.

Mientras desayunábamos todos sentados a la mesa mi madre esquivaba continuamente la mirada, luego nos dispusimos cada uno a distraernos de diferente manera, yo particularmente fui a caminar solo por el pie de la sierra y no podía sacar de mi mente lo ocurrido la noche anterior, recordando cada curva, su suave piel, su rostro excitado y sorprendido, caminé por un par de horas y cuando regresé todos, excepto mi madre disfrutaban de la piscina, yo sentía un sentimiento de culpa, pero me repetía que había sido un accidente no imaginaba como resolver este acertijo.

Por otro lado me encontraba verdaderamente excitado como nunca antes, mi novia me preguntaba que me pasaba, por lo cual me arrojé a la piscina tratando de disimular mi problema. Luego mi madre nos llamó para almorzar, repitiéndose la escena del desayuno, una que vez que finalizamos mis hermanos y mi novia querían ir a cabalgar, yo por mi parte quería descansar, y ordenar mis ideas, y mi padre procedió a dormir una siesta debajo de la sombra de un árbol a un costado de la piscina. Al rato de estar acostado en mi cama, me levanto para tomar un poco de gaseosa, y encuentro a mi madre que terminaba de darse una ducha, estaba vestida con un vestido liviano de verano y una toalla enroscada en su cabeza ordenando los platos de la cocina…

Al acercarme noto que se pone incómoda, nerviosa, a lo que tratando de disimular mi nerviosismo le digo mami, ¿no te vas a acostar?… ella me contesta: “Cuando termine”, y entonces me acerco por detrás y por la ventana del frente veo a mi padre dormido, con temor aprovecho y la abrazo por detrás apoyando mi dura pija en sus ricas nalgas, y ella ejerce una leve presión con su hermosa cola.

Es allí que la hago inclinar levemente hacia delante, y me deslizo para abajo, y por debajo del vestido pude ver ese hermoso culo con la tanga metida entre medio de las nalgas, la hago a un costado y comienzo a succionarle el agujero del orto, y noto que mi madre estaba con una calentura que volaba, porque el agujero se le dilató enseguida, me paro y la veo con los ojos cerrados, y le digo: “mami, tenés que vigilar a papá”.

Al momento saco la verga, la unto con un poco de aceite, y sin otro preámbulo se la mando a guardar de a poquito, hasta que entró todo, notando por parte de ella algo de dolor, haciendo que sus esfínteres abracen mi verga, y dijo, despacio hijo, que la tenés muy grande.

No lo podía creer, me estaba cogiendo otra vez a mi madre, y por el orto, comencé un mete y saca imparable, imagínense a mi madre medio acostada sobre la mesada de la cocina, mirando por la ventana vigilando a que mi padre no despertase, con el vestido levemente levantado dejando su linda cola expuesta y además ensartada por el culo por mi pija…

Noté que mi padre era asiduo visitador de su ojete, es cuando siento que comienza a acabar, y mi calentura no dio para más, y le llené su hermoso culo de espesa leche. En ese momento vemos que mi padre había despertado, por lo que en forma rápida nos desenchufamos, y se escuchó ploff, al salir mi pija de su culo, y mi madre se dirigió rápidamente al baño, dejando a su paso, leche y jugos por el piso, que limpié con una toalla de papel, y con disimulo, me cruzo con mi padre que pregunta a donde voy, refiriéndole, al dormitorio a seguir descansando.

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