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Relato Erótico: Cuando me aburro

Les contaré que soy un chico de 23 años, moreno, fornido, no mal parecido y les quiero contar una de mis vivencias que poco a poco les tendré aquí en nuestra página preferida www.marqueze.net.

Esto sucedió hace apenas 1 año, cuando me aburro de estar en casa, pues me gusta irme de loco por la ciudad, pero uno de mis sitios más excitantes aqui en el D.F. es el Sistema de Transporte Colectivo, o como le decimos cariñosamente, el clásico “metro”. Como a las 9 p.m. aproximadamente se pone de ambiente hasta el último vagón del metro y ahora si les cuento lo que me sucedió.

Abordé el metro en la estación Martín Carrera, y por supuesto, hasta el final del vagón, al principio no subió nadie, ya cuando estuvo a punto de partir subió un chavo de unos 20 años, moreno, de complexión media y linda sonrisa. Cuando el metro empezó la marcha, el chavo se empezó a agarrar la verga del pantalón y prometía ser realmente deliciosa. Entonces eso me puso a mil y pues también empecé a hacer lo mismo (debo confesarles que tengo buena herramienta) y entonces era tanta mi calentura que me saqué la verga y la empecé a menear, entonces aquel chavo se lanzó hacia mi verga y empezó a darle una mamada como pocas las he podido sentir así de sabroso.

Pues yo no me quise quedar atrás y también le propuse hacerle lo mismo, y de pronto, !que agradable sorpresa¡ Una deliciosa verga no tan grande como la mía, pero más gruesa y su glande brillante y con unas gotas de líquido que anunciaban una excitación tremenda. Entonces empecé a hacer mi faena, meterme ese delicioso manjar a mi boca y el cuate estaba que no lo creía, pues suelo hacer unas felaciones que no por nada pero son más que excitantes, de vez en cuando le daba unas pequeñas mordidas en el tronco y eso a el le encantaba, ya que emitía unos gemidos de placer que corroboraban que estaba haciendo mi trabajo fenomenal.

Así estuvimos pero como sólo tenemos 2 minutos de estación y estación, pues tuvimos que pararle, cuando llegamos a la siguiente estación, que es Talismán, ya estaban esperando otros 3 tipos, uno trigueño, como de 30 años, y uno también moreno como de 25 años, pero un aspecto de macho que me excitó aún más y el tercero fue un chavo como de 18 años, guero, alto y un cuerpo impresionantemente musculoso.

Cuando cerraron las puertas, el primer chavo con el que subí otra vez sacó su lustrosa verga y me la volvió a ofrecer, entonces pues yo ni tardo ni perezoso pues seguí con mi faena, con la sorpresa de que los 3 chavos que se habían subido tenían la verga bien parada y ofreciéndomela para mamarlas… Pues no desaproveche esa gran oportunidad y me decidí darles placer a todos, pero el primer chavo que subió me sacó la verga y empezó nuevamente a hacerme una mamada de campeonato, mientras tenía en mi boca las 3 vergas de los chavos que subieron después, me sentía en las nubes, no podía creer que esto fuera realidad, pero al saborear las 3 vergas casi me venía, pero ahora los 3 que anteriormente se las había mamado, empezaron a turnarse para también darme unas mamadas deliciosas, empezó el chavo de 18 años, que con su boca hizo que me desgarrara del placer, porque daba unas mamadas deliciosas, mientras el cuate de 25 años empezó a mamarle la verga al de 18 y pues el chavo de 20 le daba su verga al cuate de 30.

Otra vez estábamos llegando a la estación siguiente, que es Bondojito, y afortunadamente no subió nadie y empezamos nuevamente, ahora ya to siguiente estación, que es Consulado y quedamos el chavo de 18 y yo, para mi fortuna nuevamente no subió nadie, quedándonos nuevamente solo y pues en cuanto cerraron las puertas, seguimos con nuestro desmadre, ahora él se aprensó de mi verga y a darle unas mamadas riquísimas y yo mientas agarrándole el culo que tenía muy rico y musculoso, le propuse penetrarlo ahí mismo, pero el dijo que cómo, que no se podía, entonces lo convencí, saqué mi condón que siempre cargo, no sin antes darle unas mamadas de culo, que el chavito no dejada de gemir, entonces cuando noté su culo dilatado, con la verga bien parada, lo senté en mi verga y empez&oacut

e; a cabalgar, era un sube y baja delicioso, apretaba el culo riquísimo, pero paso algo inesperado… el metro se quedó en medio de las estaciones y eso lo aprovechamos ambos para coger intensamente, montaba tan rico que de repente sintió las contracciones de mi orgasmo y apretó aún mas el culo, hasta casi exprimirme y sin dejarme sin gota de leche.

El chavo se bajo en la estación Canal del Norte, no sin antes darme su mail y su celular. Pero créanme que esta ha sido una de mis experiencias más ricas en el transporte público.

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