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Relato Erótico: El amigo de mi marido I

Hola a todos los lectores, por medio de este relato me permito saludarlos de nuevo, mi nombre es Ana, soy casada desde hace 17 años, tengo dos hijas, la mayor de 19 años  hija del anterior matrimonio de mi esposo y la segunda de 11 años hija nuestra. Soy de tez blanca y no esperen que tenga un cuerpazo tengo ya 39 años, pero eso si muy cuidada, nada de gimnasio como les comenté en otro relato, pero me siento muy privilegiada con mi belleza femenina.

La relación con mis hijas es buena, con la mayor hemos tomado mucha confianza y la quiero mucho también, con mi marido la relación de hace unos años para acá se ha ido enfriando mucho en  el terreno sexual, él tiene ya 47 años, así que desde hace 6 meses tengo un amigo, Angel, que me a despertado en mi sensaciones que tenía olvidadas y otras nuevas que he empezado a descubrir.

Angel es un hombre de 35 años, se hizo amigo de mi marido para poder llegar a mi, según me contó después, él se dedica a la ganadería, a si que su cuerpo es el de un macho ranchero, que cuando tiene a su presa la usa y la disfruta a su gusto, cosa que hizo conmigo, convirtiéndome en su putita complaciente como él me dice, sin importarle que soy una mujer casada.

Venía a nuestra casa seguido, con el pretexto de ver los partidos de football, mi marido me había comentado que lo  conoció en Internet y que ahora le llevaba los casos legales de su ganadería y además eran amigos, pero yo sentía desde que lo conocí, como me desvestía con su mirada, y sus insinuaciones hacia mi siempre estaban presentes cuando venía a nuestra casa.

Al principio me sorprendían, después me sonrojaban, y pasadas los días ya en las noches recordaba las cosas que me susurraba al oído, cuando aprovechaba estar a solas conmigo, y a mi me emocionaba el sentirme deseada.

Me decía cosas cada vez más subidas de tono, como: Ana estás bien rica, desde que te conocí traigo unas ganas enormes de culearte, se ve que tu marido te desperdicia, yo te tendría bien surtidita de verga todos los días como a las yeguas. Esas palabras en mi mente  me hacían despertar en las noches con mis tanguitas mojadas.

Una vez se reunieron en nuestra casa a ver un partido de football, ya tarde, mis hijas estaban dormidas, y mi marido, Eduardo, cosa rara se le habían subido las copas y se quedó dormido en plena sala, me di cuenta y le pedí a Angel me ayudara a llevarlo a nuestra recámara, y así fue, mientras Angel lo cargaba me pude dar cuenta que tenía una brazos fuertes por su trabajo, además de unas manos grandes, al cargar a mi marido me deleité la pupila al ver el buen cuerpo del macho, yo estaba usando en ese momento una bata de seda para dormir.

Al estarlo yo acomodando en mi cama, la bata se subió mostrando casi la totalidad de mis muslos y él no desaprovecho la oportunidad para acercase a mi por detrás, y decirme a mi oído,…..Señora Anita, que rico culo tiene, como me gustaría cogérmela aquí mismo, en su recámara y el puto de tu marido dormido, mientras yo ya sentía su manota en mi tanguita, frotando mi sexo, lo hacía de manera fuerte y a mi eso me estaba matado de calentura.

Tenía miedo que Eduardo despertara, pero era más mi necesidad de dejarme sentir, de que me usara ya, porque no podía más, este macho me tenía a su merced, desde hacía días deseaba con muchas fuerzas que me culeara como decía él, que me deje hacer de todo lo que él quería.

Sin preámbulo ninguno, me bajó mi tanga, así como me tenía agachada, sentí como se desabrochó su pantalón y me puso en mi rajita ya muy húmeda, una verga grande y gruesa, la que no alcancé  a ver pero si la podía sentir, tuve que abrir yo misma mis piernas para permitir que pudiera entrar esa verga en mi vagina.

Mordí mis labios para no hacer ruido, mis hijas dormían en el cuarto de enseguida, pero cuando sentí que había entrado toda en mi panocha, no puede contenerme más y se me salió el primer quejido de dolor y gusto, aggggggggggggg mis piernas me temblaban en cada empujón fuerte, todo su cuerpazo duro era como una viga golpeando en mi trasero, mi cara estaba casi enfrente de la de mi marido, y me sentía culpable pero al mismo tiempo más gozaba y más jugos de mi rajita salían en cada penetración que me daba.

Me dice: que rica panocha tienes mamita, ahora si putita te voy a poder gozar siempre como yo quiera, porque de ahora en adelante yo voy a ser tu semental mi yegüita rica.

Y así después de 15 minutos de estarme cogiendo se corrió en mi boca, y pude ver ese pene grande, venoso, y como inundó mi boca de leche.

Él me enseñó muchas cosas más, ya venía a casa sabiendo que mi marido y mis hijas no estaban, me obligaba a vestirme más desinhibida y me decía que además entrando él a mi casa lo recibiera hincada y con mi boca abierta para poner a tono su verga y me culeaba toda la mañana.

Sufrí cuando me la metió la primera vez por el ano pero después también aprendí a gozar de eso.

Yo me había convertido de señora recada en una putita complaciente, hacía todo lo que él me pedía para que no dejara de venir los miércoles y vienes a mi casa, mi marido nunca se ha dado cuenta de nada, pero sin embargo Claudia mi hija mayor me hacía preguntas, porque cuando ella llegaba del colegio lo encontraba muy seguido aquí en casa, y me preguntaba que a que venía tan seguido.

Pero fue fácil de convencerla que era para saludarnos, porque a Claudia, Ángel también le caía muuuuuy bien, pero tuve que decirle que a su papá no se si le gustaría saber que venía tan seguido, así que le dije que era un secreto entre los tres y ella aceptó de buena manera.

Ángel me empezó a decir que Claudia era linda, que si tenía novio, que se veía que también iba a ser muy cachonda como yo, y yo solo me reía.

Un día nos invitó a su rancho, nada más a Claudia y a mí.

El rancho estaba a las afueras de la ciudad, tenía una casa de campo con alberca, así que le comenté a mi hija y emocionada me dijo que si, me preguntó quien iría y le comenté que nada más nosotras dos con Ángel y ella se emocionó, yo sin embargo ya me imaginaba el motivo de la invitación, pero me calentaba desagraciadamente mucho la idea.

Claudia y yo hemos aprendido a respetarnos y a tomarnos mucha confianza, ella es una niña de 19 años, cabello largo castaño claro, de 1,60 de estatura, delgada, de cara muy linda, coqueta, de pechos pequeños, le gusta usar ropa pequeña, es de talla 7,  practica la natación desde hace años, así que tiene una cola linda levantadita y unas piernas muy firmes.

Ella tiene un novio de su edad, y según ella me ha contado, no ha pasado de tocamientos y besos muy cachondos, pero también me ha dado a entender que ella sabe que Ángel y yo la pasamos muy bien, y yo sin aceptarlo del todo se lo daba a entender que es verdad, ella sabe que su papá es muy seco en cuestión de caricias conmigo, cosas que a una mujer casada le hacen falta ¿o no amigas lectoras?

El viernes de hace dos semanas, llegó a mi casa Angel por las dos, a mi hija pequeña la dejé en casa de mi hermana, le dije que iba de compras con Claudia y a mi marido lo mismo.  Claudia iba muy sexy vestida, una falda de vuelo, sandalias y una blusa escotada y debajo su traje de baño bikini, yo llevaba un pantalón negro pegado al cuerpo y una blusa de botones de color blanca y también mi traje de baño de dos piezas debajo de mi ropa. Y Ángel traía una short y una camiseta de resaque sin mangas, se veía grande y fuertote, de piernas velludas, sin pompas casi jejejejeje pero de unos brazos ummmmmmmmm riquísimos fuertes y velludos, de una cara angelical, de macho dominante pero caballero cuando quiere alcanzar lo que desea.

Llegamos al rancho y empezamos a disfrutar y a organizar lo que íbamos a comer para meternos a la piscina los tres, ver a Claudia en bañador era un poema, se veía realmente bonita, hermosa y a Ángel se le caía la baba.

La piscina está atrás de la casa de campo, al final de una terreno, con su agua tibia, los tres en el agua empezamos a jugar y mi hija se la estaba pasando de maravilla, le pedimos a Angel trajera algo de tomar y se fue a la cocina de la casa, Claudia me decía que Ángel es encantador que le cae muy bien porque es muy simpático y además muy guapo.

Al ver que se tarda demasiado me salgo de la piscina y voy a buscarlo, en la cocina estaba él observando detenidamente a mi hija desde la ventana, al verme llegar me dijo, que rica está tu hija, me dan unas ganas de disfrutármela, y se empezó a sobar su vergón sobre el bañador, lo tomé como una invitación y me hinqué como a él le gusta, le bajé su bañador y me metí en la boca lo que pude de su vergon y empecé a chuparla despacito con mucha salivita, él me tomaba el cabello y me presionaba para que entrara más su verga ya dura y gruesa  en mi garganta y yo misma me frotaba mi panochita sobre mi bañador de la emoción y calentura que sentía…

Él seguía viendo por la ventana a Claudia y me decía,  Mmmmmmmmmmmmmm, así quiero sentir la boquita de tu hija putita en mi verga que se la coma todita, con esa boquita chiquita y angelical que tiene la cabrona…y me la metía más, me estaba follando mi boca como si se tratara de mi vagina, abre más tu hocico putita que te entre más, trágatela toda, así bebe cométela porque al rato me voy a culear a tu hija también.

Yo escurría de mi entrepierna, no precisamente era agua, era de lo que estaba escuchando y la forma que me lo decía, pero también sabía que Claudia nunca había estado con un hombre y si con este vergón la desfloraban iba a sufrir más que gozar.

Me decía:

Así puta toda, toda y toma la leche de tu semental putita, se ve que te encanta imaginar como me voy a gozar a tu niña ¿verdad? Y me echó su leche, la cual me llenó mi boca y me la tragué como él me ordena siempre.

Salimos a la piscina con las bebidas, nosotros con alcohol y mi hija un refresco, misma que dijo que pensaba que nunca íbamos a llegar y se rió.

Seguimos jugando todos en el agua, yo seguía cachonda porque  no me había corrido, y veía como mi hija de repente se le abrazaba a Angel de su cuello y este se dejaba hacer, le hacía cosquillas a ella y se que ella empezaba a disfrutar, así continuamos por una hora más u menos entre manoseos y cuando me tocaba a mi acercarme a él, me metía mano por dentro de mi bañador …mmmmmmm rico, me frotaba fuertemente mi panochita, o sino me pellizcaba mis pezones los cuales se levantaban de inmediato, yo también me abrazaba a él y ya sentía en mi entrepierna como su vergón estaba como estaca bajo su bañador.

Y sin más escuchamos como una camioneta se acercaba a la cochera, solo teníamos visión del camino al acercarse desde donde estábamos, le pregunté a Ángel quien podría ser y me dijo que era su compadre Fernando, llegó hasta donde estábamos y nos lo presentó.

Fernando resultó ser otro ganadero de 52 años, de buen ver a pesar de su edad y sobre todo muy simpático, a ambas nos cayó muy bien su forma de ser, nos acercó más bebidas y Ángel lo invitó a que se metiera con nosotros al agua, fue adentro a la casa y se puso un short de esos de futbolista, estaba de buen ver, muy velludo, de piernas gruesas y algo de panza y se metió al agua también.

Empezamos a jugar los cuatro en el agua y el compadre resultó que ya sabía a lo que iba y era a hacerme compañía a mi, porque inmediatamente se me acercó y me dijo al oído, estás riquísima preciosura, me hizo hacia un esquina de la piscina y me empezó a meter mano muy rico, hacía como que jugaba pero yo sentía como me apretaba mis tetas bajo del agua, sin que mi hija se diera cuenta, ella seguía jugando con Angel y ya la tenía del otro lado de la piscina sentada en el borde de la misma.

Claudia me gritó que si podía tomarse una bebida con alcohol y yo le dije que lo que ella dijera estaba bien. Ya Ángel jugaba y pegada su pecho a las piernas abiertas de ella y de repente jugando le besaba el ombligo y mi hija se reía y se hacía atrás mostrándole, me imagino, el espectáculo de estar viendo de cerca su partecita y solamente tapada por el diminuto bañador.

Continuará

4 thoughts on “Relato Erótico: El amigo de mi marido I

  1. que cabrona de madre no se conforma con que se la cojan y sea una puta sino tambien convierte a su hija en una puta,y compartila,si noers feliz con tu marido dejalo y concentrate en ser una putona mejor..

    1. A alguien como tu ni siquiera se le llama persona menos madre eres una puta que con tal de saciar tus ganas vendes a tu hija como judas la verdad lo único que me das es lastima y asco

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