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Relato Erótico: Hagas lo que hagas, hazlo sin bragas

Deseaba sentir aquello dentro de mí y hacerlo delante de mi pareja me excitaba, quiero que me folle, le susurré, mi mano colocó el miembro en la entrada de mi chocho y me echaba hacia atrás para metérmela hasta el fondo, noté un chorro caliente en mi vientre y en mi mano. Rafa se había corrido, el desconocido pasó un dedo por mi rajita, un nuevo orgasmo invadió mi cuerpo, un orgasmo diferente que nunca había experimentado, un orgasmo brutal que casi hace que me desvanezca.

Hola, me presentaré. Me llamo Sonia, mido 1,65 m y peso 48 Kg tengo unas tetas redonditas y bien puestas, uso una talla 85, a pesar de mis tres hijos y un culito de escándalo según mi marido. Soy, o era, más bien conservadora en temas de sexo aunque me encanta follar con mi chico. Me encanta como me acaricia, como me besa, como me masturba y cuando estoy a punto de correrme, como me pone de rodillas encima de su cara y me hace una comida de infarto.

La verdad es que suelo tener un par de orgasmos y entonces me tumba boca arriba encima de él y me penetra mientras su dedo acaricia mi clítoris (a veces le ayudo) y su otra mano juega con mis pechos y  cuando estoy a punto de irme otra vez, giro mi cabeza y le beso dejando que me invada el olor y el sabor a coño que mi anterior corrida ha dejado en su boca, estallando en un orgasmo increíble y sintiendo como el chorro de su leche caliente me inunda.

La historia que os voy a contar ocurrió en Málaga. Habíamos ido a pasar unos días de vacaciones a Benalmádena y mi madre estaba pasando unos días en Málaga capital así que el fin de semana se ofreció a quedarse con los niños y Rafa y yo aprovechamos para salir de marcha. Habíamos tomado ya varias copas cuando llegamos a un local bastante agradable en el que bailaban varias gogos y nos acomodamos en una esquina de la barra. Era una zona bastante oscura pero desde la que veíamos perfectamente el espectáculo. No sé si fue la actuación, la perspectiva de una noche sin niños o las copas, pero el caso es que me empecé a dar un lote de escándalo con mi chico, parecíamos dos quinceañeros, besándonos y metiéndonos mano sin parar. Estaba cachondísima y Rafa lo notaba, en una de estas deslizó su mano debajo de la minifalda que llevaba y la puso en mi rajita.

-¿Qué haces? ¡Nos pueden ver!- le dije mientras le apartaba la mano -¡Estás empapada tía!-me dijo

Era verdad, tenía la tanga completamente mojada de lo salida que estaba.

-Es que me estás poniendo a mil-le dije -Quítate las bragas-lo dijo en un tono suave pero firme que hizo que me recorriera un escalofrío. -¿Qué? -Que te quites la tanga- repitió. -¿Estás loco? -No, vete al baño y quítatelas, es una pena que las mojes así.

No sé porque pero le hice caso, me fui al servicio y me quité el tanga. Cuando salí para volver con Rafa una extraña sensación me invadía, notaba mi sexo al aire debajo de la minifalda, me sentía como si estuviera desnuda y todos pudieran verme. Me excité muchísimo y empecé a desear estar desnuda delante de todo el mundo, sentía todas las miradas clavadas en mi cuerpo desnudo y me sentía deseada. Mis flujos empezaban a resbalar por mis piernas y mis pezones parecían querer escaparse de mi camiseta.

Pasé entre un grupo de chicos jóvenes, no tendrían más de 23 o 24 años, bastante guapos, sobre todo uno de ellos alto y delgado. Le miré a los ojos y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa y entonces me paro y se acercó a mi oído.

-¿Tienes frío?-me preguntó. – ¿Frío? – No-le contesté sorprendida. -Entonces es que estás cachonda-me dijo, mientras su mano se posaba en mi pecho y sus dedos pellizcaban suavemente mi pezón erecto.

Me quedé paralizada, sin saber que decir. Su mano apretaba suavemente y sus dedos masajeaban con delicadeza mi pezoncito, mientras sus amigos nos miraban sonriendo divertidos. La verdad es que me gustaba lo que me estaba haciendo y estaba deseando besarle allí mismo, pero mi chico esperaba en la barra y no era plan. Sin pensarlo le puse mi mano en el paquete. ¡Menudo aparato!, Nunca había tocado algo tan grande y la verdad es que la tenía durísima. La recorrí un para de veces en toda su longitud y le dije al oído.

-Tú también estás cachondo, pero lo siento, me espera mi hombre en la barra.-Y me alejé camino de la esquina donde me esperaba Rafa. -¿Ya? Me preguntó. -Si.-contesté.

Metí la mano en el bolso y le enseñé lo que me había quitado.

-¡Ummm!- Dijo mientras me lo arrebataba y se lo llevaba a la nariz- huele a hembra cachonda. -¡Cerdo!- le dije mientras se la quitaba de nuevo. Pero la verdad es que tenía razón, estaba como una moto, estaba deseando echar un buen polvo se notaba.

-¿Te pone estar sin bragas? -Me preguntó. -Mucho.- le susurré al oído. -¿Y te excita que alguien se pueda dar cuenta? -Siiiii.-contesté mordisqueándole la oreja. -Deja el tanga en la barra.- me dijo.- así alguien se dará cuenta.

La situación era cada vez más morbosa. Saqué el tanga y lo dejé sobre la barra. Afortunadamente era negro y casi no se veía. Rafa me cogió por la cintura y me empezó a besar, primero suavemente, luego cada vez con más pasión mientras sus manos me acariciaban por todas partes, me abrazaban bajaban hasta mis muslos, subían acariciándome el trasero. Me había subido la minifalda por completo. Estaba completamente desnuda de cintura para abajo en mitad de un bar lleno de gente. Lo cierto es que en la esquina que estábamos nadie podía vernos pero aun así la excitación que sentía era indescriptible. Estaba completamente entregada.

-¿Te gusta estar desnuda en público? – Me preguntó. -¡Fóllame! -Ya veo que si.-

Y sin más dio una vuelta completa sobre sí mismo. Acababa de enseñarle mi culo a todo el bar. Miré a mí alrededor para comprobar si alguien se había fijado y entonces lo vi. El chico que me había tocado las tetas estaba junto a nosotros y me miraba divertido. Yo no sabia donde meterme. El chico se acercó y se colocó en el pequeño hueco que quedaba entre la pared y yo. Pensaba que Rafa iba a soltar la falda pero estaba tan salido que ni se dio cuenta de que se nos había acercado. Estaba concentrado en besuquearme el cuello y las orejas. De repente una mano empezó a acariciarme el culo. Pegué un bote.

-¿Qué pasa? -Me están tocando el culo-dije, y vaya si me lo estaban tocando, a conciencia, me lo acariciaba suavemente, me apretaba la nalga, la verdad es que sabia como tocar un culo.-dile algo. -¿Qué quieres que le diga? Me preguntó. -No sé, lo que quieras.-contesté mientras me apretaba fuertemente a Rafa. No me lo podía creer pero estaba sintiendo un intenso placer en la sobada que me estaban pegando.-¿Le digo que pare o le digo que siga? Le miré a los ojos y noté como le brillaban. ¡Mi marido me estaba proponiendo que me dejara meter mano por un desconocido! -Allá tuu…uuu…uu…uu.- contesté con voz entrecortada, la mano desconocida se había deslizado entre mis piernas y un dedo estaba recorriendo toda mi rajita empapada camino de mi clítoris. Me esta tocando el cooooñoooo.- susurre mientras levantaba mi pierna y la apoyaba en el taburete.

-Y tú te estás abriendo de piernas.- me dijo con lascivia. -Si, y a ti te gusta que lo este haciendo.- le contesté mientras le agarraba el paquete. -Mira que dura la tienes. ¿Te pone cachondo que a tu chica la metan mano? – le dije.-¿quieres que me corra con otro?

La verdad es que no esperaba su respuesta me iba a correr de todas formas, aquel tío sabía lo que hacia, me estaba haciendo una paja de campeonato y yo solo quería más y más. Me lancé sobre los labios de Rafa y empecé a besarle como una loca mientras mi mano se dirigía al paquete de mi inesperado amante. Como pude le desabroché los pantalones e introduje mi mano en busca de aquel durísimo pene. Empecé a masturbarlo con suavidad, entonces el desconocido se acercó aun más, me rodeó con sus brazos, introdujo una mano por debajo de mi camiseta en busca de mi pezón y deslizó su otra mano en mi entrepierna empezando un decidido masaje en mi clítoris. Yo seguía besando a Rafa, sentía su lengua recorriendo cada rincón de mi boca mientras la mano del desconocido iba acelerando su trabajo en mi clítoris provocándome un placer cada vez más intenso.

-Me cooorroo, me coorroo, -exclamé mientras me agarraba a mi chico, notaba como las oleadas de flujo empezaban a caer por unas piernas que me temblaban por el orgasmo que estaba teniendo. Solo sentía placer, placer y ganas de más placer. Bajé mi mano sin pensarlo, desabroché los pantalones de Rafa le saqué la polla y empecé a masturbarle. El cabrón la tenía más gorda y dura que nunca. No me lo podía creer, tenía un rabo en cada mano, era increíble, estaba besando a mi novio mientras le masturbaba suavemente y a la vez otro hombre jugaba con mis tetas y acariciaba mi coño mientras yo frotaba su enorme aparato contra la rajita de mi culito. Solo deseaba que me poseyeran allí mismo.

-Me lo voy a follar.-dije. Estaba deseando sentir aquello dentro de mí y hacerlo delante de mi pareja me excitaba todavía más. -Vamos, a que esperas. Que te la meta.- me contestó. -Siii, quiero que me folle, quiero que me llene el coño de polla, quiero que me folle otra polla, ssiiiiiiiii.- le susurré mientras mi mano colocaba aquel miembro enorme en la entrada de mi chochito y me echaba hacia atrás para metérmela hasta el fondo.-Así, hasta dentro.-y empecé a moverme adelante y atrás.- ¡Que pasadaaaa!, Me gusta, me gusta, me gusta, ¡que follada!, ¡Vaya polvo! ¡Me están follando cariño! ¡Me gusta que me follen!

-Mira como me toca las tetas.- le dije mientras me apartaba un poco para que pudiera verme. – ¿Te gusta? -Mira lo que tengo en el coño.-Le dije mientras cogía su mano y se la ponía en los huevos de mi amante. -¡Se está corriendo!¡Se esta corriendo dentro de mi!¡Así!¡Me corrooooo!.-

Noté un chorro caliente en mi vientre y en mi mano. Rafa se había corrido también. Lentamente la polla del desconocido salió de mí, pasó un dedo por mi rajita, lo deslizó lentamente hasta alcanzar mi ano y empezó a moverlo en rápidos círculos mientras me lo introducía lentamente.

– Aaaaaah!, ¡El culo!, ¡El culo!

Un nuevo orgasmo invadió mi cuerpo, un orgasmo diferente que no había experimentado nunca antes, un orgasmo brutal que casi hace que me desvanezca.- ¡Me meo!- acerté a decir y sin poder controlarlo me empecé a hacer pis y a sentir un inmenso y relajante placer. -Así me gusta.-Me susurró el chico.-Que te mees de gusto. Y sin más se alejó dejándome allí, medio desmayada y abrazada a mi novio. -Llévame a casa.- le dije… Me bajó la falda me cogió de la cintura y salimos del bar camino del apartamento. Empezamos a caminar por los soportales del puerto deportivo. No había ni un alma. Yo caminaba agarrada a Rafa y pensando en lo que acababa de pasar, me acababa de tirar a un crio delante de mi novio y había disfrutado como nunca. Me había corrido varias veces y todavía estaba excitada. Allí estaba yo, sin bragas, me sentía sucia, tenía todas las piernas meadas y el semen de mi joven amante comenzaba a escurrir por mi coñito. Mi almejita palpitaba hinchada por el tratamiento que acababa de recibir, me lo follaría otra vez. Sin pensarlo bajé mi mano, abrí mi agujerito y dejé que la leche que llevaba en mi interior inundase mi mano.

No se lo que me pasaba pero no podía reprimirme, me lo llevé a la boca y empecé a chupar, a restregármelo por la cara. No podía parar, estaba fuera de mí. Me remangué la faldita y me puse de espaldas a Rafa.

-Tócame, quiero correrme otra vez.-Le dije, mientras cogía su mano, la llevaba a mi chorreante vagina y empezaba a acariciar de nuevo mi clítoris. Cerré los ojos. Me recosté sobre él y dejé que el placer invadiera mi cuerpo. -¡Vaya chochito! -¡Yo también quiero!

Abrí los ojos sobresaltada y vi como se acercaban tres chicas. Me las quedé mirando sintiendo como sus miradas se clavaban en mi entrepierna. Quería que me miraran, quería hacerlo delante de ellas, quería desnudarme y sin más me baje la camiseta enseñándoles mis pechos mientras abría las piernas todo lo que podía enseñándoles mi tesoro.

-¿Os gusta mi chica? Les preguntó Rafa.-Está muy cachonda, esta a punto de correrse. -¿Queréis ver como se corre? -Venga, dale caña.- dijo una de ellas. -¿Por qué no me ayudáis? Con lo salida que está seguro que os deja que la toquéis. -¡Eh, Cris! Aprovecha. Háztelo con ella que está muy buena.-Dijo la misma rubia de antes. -Si que está buena si.-dijo otra mientras se adelantaba.

Era realmente guapa, alta delgada, con un pelo largo y rizado. Levaba un vestidito de licra negra muy corto y ceñido, se notaba que no llevaba sostén y sus pezoncitos se marcaban erectos a través del vestido. Nunca había estado con una chica pero en estado de excitación en el que me encontraba estaba dispuesta a probarlo todo.

-Venga Cris, tíratela que nosotras nos tiramos a su marido.

Cris se acercó hacia mí, mirándome a los ojos, mientras se bajaba su vestido dejando dos tetas perfectas a la vista. Se acerco despacio, haciéndose desear, colocó su mano en mi nuca y me besó. Su lengua recorría suavemente todos los rincones de mi boca y yo le correspondía ardiendo en deseo. Acarició mi pecho, deslizó su mano por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las acarició suavemente y luego dirigió su mano hacia mi rajita. Su dedo me recorrió lentamente, de atrás hacia delante, recogiendo todos mis flujos hasta llegar a mi botoncito. Me abrazo contra ella apretando sus tetas con las mías.

-Despacio, eres su primera chica.-Le dijo Rafa.-¿De verdad, y te está gustando? me preguntó.-Sí, -Contesté. -Ven.- me dijo-Túmbate aquí.

Me llevó a un banco de piedra que estaba junto a nosotros. Yo obedecí. Levantó ligeramente su vestido y comenzó a quitarse el tanguita. Apareció un coñito precioso, completamente rasurado y morenito, estaba claro que tomaba el sol desnuda.

-Vas a comer tu primer coño.-Me dijo mientras se colocaba sobre mí en posición de 69.

Yo titubeé, no sabía que hacer. Tenía ese coñito a unos centímetros de mi cara, podía olerlo, solo tenía que saborearlo, pero no me atrevía. Entonces su lengua empezó a recorrerme, me encanta que me lo coman.  Aquello fue el empujón que me faltaba. Acerqué mi boca y lo besé, estaba caliente y húmedo. Introduje mi lengua entre sus labios, separándolos y saboreé sus jugos. Un sabor salado y delicioso invadió mi boca. Bajé hacia su clítoris a la vez que introducía mi nariz en su agujerito. Lo olfateé dejando que su olor penetrara lentamente hasta el fondo de mi ser. Era un olor maravilloso y familiar. Era el mismo olor del último beso de Rafa antes de correrme cuando hacíamos el amor pero mucho más intenso.

Inspiré profundamente, volví a pasar mi lengua por aquella rajita sintiendo todo su sabor y estallé en un orgasmo incontrolable. Todo mi cuerpo se estremecía. Mi coño parecía querer salirse de mi interior y un larguísimo gemido escapó de mi boca. Creo que me desvanecí. Cuando desperté Rafa me ayudaba a levantarme, me había colocado de nuevo mi camiseta y me había arreglado la falda. No había ni rastro de las chicas. Me sonrió y me dijo:

-Vamos a casa.

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