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Relato erótico: La madre de Rafael

Todo comenzó cuando conocí a Rafael y para abordar esta historia cierta llena de pasión, debo intentar exhalar, y remembrar aquella época.

La mamá de Rafael tiene las curvas más agudas y efervescentes que he conocido, el goce que esa mujer me dio no se puede comparar con ningún otro, la primera vez que la vi fue en su casa, mi amigo y yo como todo buen chico preparatoriano, nos disponíamos a dar término a un trabajo escolar esa tarde, cuando entramos a su casa atravesamos por el amplio jardín pasando por una hermosa piscina hasta llegar a la casa, que era espaciosa y llena de ventanas por todos sus muros, era un lugar muy agradable, la sencillez de Rafael siempre me ha dado suma confianza al trato, por ello cuando me dijo que después de que termináramos el trabajo iría a recoger a su hermana al colegio, pero que mientras yo me quedara en su casa pera que fuera guardando todas las cosas que habíamos ocupado al estar realizando el trabajo escolar, de manera espontánea accedí, pues nunca imaginaría lo que sucedería.

Exacto como lo habíamos planeado él se fue por su hermana al colegio, cuando se hubo ido sentí un desierto total en su casa, pues esta era muy grande y solo me encontraba yo, pero momentos después comencé escuchar ruido en la cocina, así que bajé de la recamara de Rafael, que era donde realizábamos nuestro trabajo, y fui a ver que sucedía , en ella encontré a una de las más caóticas mujeres, ésta era blanca de pelo negro, con una figura espectacular, cuando notó que alguien la miraba, voltió y me sonrió, entonces como me notó perplejo, ni siquiera la descripción más minuciosa podría dar una idea de lo que miraban mis ojos, ella lo notó y entonces me dijo que Rafael no tardaría en llegar que se lo había encontrado en la puerta y le había dicho que yo me encontraba en casa esperando a que él regresara, que ella era su mamá , yo respondí que estaba bien que solo había bajado porque escuchaba ruidos y pensaba que podría ser otra cosa, a lo que ella respondió…

Mira te sugiero para que no te aburras mientras regresa Rafael , sal al jardín para que te distraigas un rato.

Así lo hice, cuando me encontraba ya afuera comencé a ver todas plantas que había en el lugar, así fui caminando hasta que llegue a la piscina, ella me llamó la atención pues era grande y tenía un agua tan cristalina que se antojaba darme un chapuzón, en ello sentí que alguien se acercaba y cuando volteé vi que la Mamá de Rafael venia hacia mí…

Veo que se ha antojado el agua, si quieres puedes refréscate, pues en realidad a estas horas ello es muy bueno, yo suelo hacerlo…

Ella se acerco y me dijo:

Caray, vaya que hace calor…

Comenzó a quitarse la blusa, yo no daba crédito a lo que veía pues me parecía una locura lo que sucedía, repito que esta narración es verídica y no solo escribo como una satisfacción de aliviar mi líbido como muchos lo hacen, comenzó a quitarse su falda y luego el brasier y todo lo demás hasta que ya no tenía nada encima, cuando la vi plenamente desnuda y al sentir que estábamos solos tuve una erección al instante, ella lo notó y como ello la excitó más, así que me pidió que me quitase la ropa, pero lo pidió de una forma tan subjetiva que no puede evitarlo, seguí sus ordenes, quedamos desnudos los dos, entonces ella se me acercó y estando de pie como estábamos tomando mi pene se lo introdujo en su vagina, este entró sin dificultad pues estaba sumamente lubricada, ella comenzó a moverse rápidamente que sentí que a ese ritmo no duraría mucho sin correrme, ella paró y tomándome de mi mano y despegándose de mi, me llevó a una silla reclinable de las que se usan en la playa para tomar el sol, ahí me recostó y montándose en mí empezó a cabalgarme, tan vigorosamente, hasta que sentí que se corría ,yo me sentía en la gloria, estaba tan excitado que la nalgueaba mientras ella se movía a cien por hora, me hizo terminar mientras su ritmo disminuía, yo la tomaba de sus glúteos

para penetrarla mejor y que mi semen le penetrara mejor, en ello sentí un fhash, me asusté y miré quien era y me percaté que era Rafael que nos había sacado una foto, me había agarrado en pleno éxtasis, y cuando reaccioné de la sorpresa, noté que su mama y él se miraban sonriendo con complicidad.

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