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Relato erótico: Lo que empezó como un juego.

Su marido quería ir de putas con ella, pero, ¿ ella aceptaría???

Intercambio, trío, mujer – hombre – mujer

Teníamos la costumbre, los días que estábamos en “celo” alquilar una película porno y ponernos cachondos viendo las imágenes que aparecían. A lo largo del tiempo que llevamos juntos nuestras experiencias sexuales han ido creciendo poco a poco y hemos ido probando cosas que siempre nos han gustado.

Como toda mujer, creo, he tenido mi época de sentirme la putita de mi marido. Él me lo llamaba y yo me ponía cachondísima oyéndole llamarme puta y guarra y cuanto mayor fuera la barbaridad mas excitada me ponía. Un día en el pre calentamiento Alberto, así es como se llama mi marido, me comento que le encantaría ir de putas conmigo y que quería ver una puta enfrente de la otra. Esto sirvió únicamente para excitarme pero tampoco creí que nunca iríamos a un prostíbulo ni mucho menos.

Nunca imagine que yo seria capaz de estar con otra mujer. La verdad es que cuando aparecían dos chicas en las pelis y se comían y se lamentaban y jugaban con sus cuerpos a mí me volvía loca y me excitaba como una burra, pero de eso a estar con otra mujer había un gran abismo.

Un fin de semana nos fuimos los dos solos a una ciudad próxima a la nuestra a una feria que organizaba la empresa de mi marido. Estuvimos todo el día metidos en una gran nave llena de expositores y de productos que mi marido seguía con gran interés. A media mañana el aburrimiento empezaba a hacer mella y me di cuenta que lo único que lo distraía fueron los cuerpazos perfectos de las azafatas que estaban en las tiendecitas de la feria. Podía ver a algunas jóvenes, con unos cuerpecitos perfectos y unas falditas cortas y provocativas que hacían las delicias de todo visitante.

A las 7 de la tarde por fin mi marido me dijo que todo había terminado y que ya nos podíamos ir al hotel a darnos una ducha y luego a cenar. Una extraña sensación tenia entre mis piernas, era un cosquilleo riquísimo y una humedad especial. Todo esto se había producido por las miradas a los tanguitas de las azafatas de la feria. Se vino a mi mente en concreto una negrita de unos 19 añitos con un cuerpo perfecto y un culito que me lo hubiera comido allí mismo. Llevaba puesto una camisa blanca semitransparente y debajo de la telita del suje pude adivinar unos pezones no muy grandes pero si duros y negritos. Mi excitación iba aumentando a medida que seguí imaginándome una escena de cama con la negrita. Llegamos al hotel y me quita la falda y la camisa y note como mi tanguita se había metido en lo mas hondo de mi rajita y de mi culito. Quizás eso junto con el juego de la imaginación había hecho que me pusiera como una verdadera perra. Necesitaba follar como fuera y además en ese momento. Pase la mano por mi entrepierna y pude notar que la telita que quedaba fuera de mi chochito estaba completamente empapada de mis jugos y un olor riquísimo a sexo me llegó hasta mi nariz. Mi clítoris estaba creciendo por momentos y yo necesitaba una polla o algo que calmara mi hambre de sexo.

Mi marido estaba ya en la ducha porque yo le había dicho que lo hiciera el primero ya que quería saber el grado de mi excitación y tocarme un poco para prepararme del todo.

Me desnude y vi como mis pezones estaban para estallar. No se porque pero me volví a acordar de la negrita de la feria y aun crecieron mas y mi almejita se lleno mas de jugos de lo normal. Hubiera dado cualquier cosa por tenerla dentro de la ducha y haberle comido todo de un golpe.

Como ya no podía aguantar mas me metí en la ducha por detrás de mi marido que estaba enjabonando su pene. Le dije que me dejara que ya terminaba yo. Cogí el bote de gel y me llene la mano del liquido resbaloso. Puse la piel sobrante hacia tras y cogí su polla con las dos manos y empecé a hacer un movimiento rítmico atrás y adelante. Su polla empezó a crecer y mi excitación también. Le pedí que se diera la vuelta y que me dejara su espalda para mi sólita. Empecé a darle

un masaje con gel a lo largo de toda su espalda hasta llegar a sus posaderas. Cerré los ojos y pensé de nuevo en la negrita y al hacerlo uno de mis dedos toco la entrada del culito de mi marido. Me dio un vuelco el corazón imaginándome que era el culito de la negrita lo que tenia solo para mí. Llene un dedo de gel y lo empuje hacia dentro con fuerza. Mi marido se retorcía de placer y eso que nunca le había hecho nada parecido pero sabia que estaba excitado como nunca. A la vez que mi dedo entraba y salía de su culo, mi otra Acto seguido mi marido me dio la vuelta a mí también y empezó por enjabonar mi cuerpo y después por recorrerlo todo con sus manos. Me abrazo por detrás y me pego a su cuerpo y empezó a acariciar mis enormes pezones que estaban mas endurecidos al contacto con el agua. Mi cabeza rozaba con su cuerpo y su lengua exploraba el interior de mi oreja. Imito mi masturbación y con gel fue bajando poco a poco hasta llegar a mi culito. Hizo lo mismo que yo y empezó a meter su dedo en mi culito. Entraba bien y opto por meter dos y luego tres. Yo no podía parar de convulsionar y un orgasmo llamó a la puerta de mi chocho. Su otra mano rozaba mi clítoris y de nuevo empecé a pensar en el culito de la negrita imaginándomela con un tanga blanco arrodillada delante de y con la telita de la braguita un poco humedecida por la excitación. Cuando esa foto se puso en mi cerebro explote con un orgasmo intensamente grande y complaciente como nunca. Era increíble que uno de mis mejores orgasmos lo hubiera provocado el pensamiento.

Salimos de la ducha, y nos vestimos para la cena. Yo me puse el tanga más pequeñito que tengo y nada mas ponérmelo ya estaba dentro de mi chochito ya que estaba abierto por la excitación de la ducha. Otra vez imagine a la negrita con mi tanga puesto y me dio mucho morbo intercambiar ropa interior usada con ella.

Mientras cenábamos mi marido me comento entre risas que después de la cena me llevaría de putas.

Yo riéndome también pero sin llegar a imaginar lo que pasaría después acepte diciéndole que vale pero que quería a una negrita. Mi marido se rió y me dijo que lo que quisiera su putita, que estaba a mis ordenes. Esas palabras me pusieron mas cachonda de lo que estaba y de repente todos mis miedos se convirtieron en ganas de ir a tirarnos a una putita mientras mi marido me miraba como lo hacia.

Cuando terminamos de cenar comenzamos a caminar sin rumbo y de repente vimos las luces rojas y azules de un club y mi corazón me dio un vuelco. Me empezó a dar un poco de miedo el famoso tema de las enfermedades y cosas así, pero lo deseaba tanto…. Deseaba ver la cara de mi marido viéndome con otra mujer que por nada daría marcha atrás. Por otro lado también quería saber que se siente cuando cuatro manos te acarician. Entramos agarrados de la mano y llenas de sudor por los nervios. Las chicas que había nos miraron un poco extrañadas al ver otra mujer pero enseguida siguieron a lo suyo. Pedimos una copa y yo hice un ojeo de la situación. Vi varias jovencitas todas en ropa interior monísima y de nuevo empecé a excitarme. A los pocos minutos vi como una joven de unos 22 añitos, morenita de piel y rubita con unos ojos preciosos se acercaba a nosotros. Iba vestida con un body morado precioso de encaje y con tanga por detrás. Nos saludo dándonos un beso a cada uno y nos pregunto si se podía sentar en nuestra mesa.

Por el acento me di cuenta que era brasileña y desde luego que se le notaba por el perfecto cuerpo que tenía. Las medidas eran un 60-90-60 seguro por lo que pude apreciar por encima del sujetador.

Nos pregunto que buscábamos y Alberto contesto que divertirnos un rato y tener una nueva experiencia que fuese placentera.

Después de un rato de hablar y empezar con los toqueteos decidimos irnos los tres al hotel.

Alberto preparó una copa mientras Careen, que así se llamaba la chica, y yo empezamos a jugar un poco por encima de la ropa. La muñequita era exquisita. Su cuerpo era perfecto y no le sobraba nada de nada.

Me miro fijamente y me sonrío y de repente puso una de sus delicadas manos encima de mi pecho. Yo pensé que me moría de la excitación que tenia. Empezó a masajear poco a poco mi tetita y notaba como mis pezones iban a romper el sujetador de un momento a otro. Llego hasta la dureza de mi pezón al poco rato y se entretuvo en el mientras sonreí y me miraba. No pude por menos que acercarme a ella y darle un buen morro mientras la apretaba contra mi cuerpo. Mi excitación crecía por momentos y mi corazón se aceleraba de una manera exagerada.

Note sus manos en mi espalda dándome una especie de masaje con caricia y notaba como me tocaba justo donde yo quería que lo hiciera. Sabía bien como se le hacía un buen trabajo a una mujer.

Cuando me quise dar cuenta su mano estaba plantada en mi culo y notaba que me lo acariciaba con mucha sensibilidad y con maestría. Bajo de un golpe mis vaqueros y siguió acariciando mi culo y jugando con la telita de mi tanga.

Me acordé de Alberto y lo busqué con la mirada. Estaba sentado en la orilla de la cama mirándome. Sus ojos me excitaron más aún de lo que estaba y me concentré en darle una buena sesión a él y otra a mí. Careen dejo caer su vestidito de un solo tirón y se quedo delante de mi con un tanguita azul precioso y nada más. Yo me estaba volviendo loca y mi corazón se iba a salir de su sitio.

Me fue empujando poco a poco hasta llegar a la cama y me empujo dejándome caer.

Se subió encima de mí abriendo sus piernas por el exterior de las mías y empezó a besarme el cuello y a acariciar mis pechos y mis pezones que estaban como una piedra. Yo mientras tanto empecé a acariciare la espalda y llegue hasta un durito culo precioso y morenito que me estaba volviendo loca. Solo hacia que pensar en meterle el dedo en su culo como a mi marido por la tarde.

Careen empezó a deslizarse por mi cuerpo hasta que llego con su lengua a mi pecho. Jugó con mis duros pezones como ni siquiera Alberto lo había hecho nunca. Creía que el primer orgasmo llegaría sin mucho tardar. Siguió bajando poco a poco con su preciosa lengua recorriendo todo mi cuerpo hasta llegar al borde de mi diminuta tanga. Me miro y se sonrío y yo creo que no hice ni una mueca esperando sentir su lengua en mi clítoris. Note como olía mis braguitas y como pasaba sus manos como explorando el terreno. Empezó a lamer por encima de mi tanga y podía sentir un poco de su humedad y bastante de la mía que hacia que el trozo de telita que tenia metida en mis labios se pegara a la piel. Su lengua empezó a profundizar por los lados de mi tanga y llego a los labios inferiores. Mi culo pego un respingo que casi me salgo de la cama. Era el lengüetazo mas rico que nunca nadie me había dado y resulto ser una mujer la protagonista de esta situación.

Al momento levanto mi culo y me saco del todo el tanguita. Se lo llevo a la nariz y lo olisqueo mientras yo me retorcía de placer delante de ella. Vi como sacaba su lengua y lamía mis flujos pegados en el tanga. Yo creí que me moriría de placer en ese momento. Quería su coñito y su culo para mí y los quería ya.

Era impresionante el placer que estaba teniendo con la lengua de Careen en mi coñito recién depilado pero de lo que más ganas tenia era de saber y conocer el sabor de un coñito, del coñito de aquella putita.

Me levante de repente y me puse de rodillas en la cama, me sentía una verdadera puta y así es como quería actuar. Empecé a besar a Careen en su cuello y en sus precisos pezones que me sabían riquísimos y me excitaba sentir la dureza de unos pezones en mi boca. De un empujón la tumbe sobre la cama y ahora la que estaba dispuesta a oler era yo, a oler y a lamer y a sentirme la puta de Careen cuando en realidad la putita era ella. Me metí entre sus piernas y un olorcito tenue llego a mi nariz, era el olor de ese maravilloso coñito que pedía gritos que besara y succionara. Saque su tanguita de un tirón y yo también lo olisqueé. Miré al centro de sus piernas y vi una rajita recién depiladita y un culito precioso que esperaban por mi lengua.

Me tire encima de ella y pronto acomode mi cara enfrente de su entrepierna y comencé a dar suaves lametazos en su coñito. Notaba cada vez que la punta de mi lengua rozaba con su clítoris y como se estremecía cuando mi lengua se colaba dentro del coñito de la putita.

Yo estaba como una perra y cualquier cosa me haría salir el orgasmo más grande de mi vida.

Note que Alberto se levantaba del sillón y que se unía a la fiesta. Miró de cerca como yo le comía el coño a una mujer, a una puta y dándome una palmada en el culo me llamó puta asquerosa.

Yo pensé que me moriría con aquellas palabras que me ponían mas perra aun de lo que estaba y lo pagó Careen porque le ofrecí una comida de culo y de coño como nunca se lo habían hecho.

La tranca de Alberto estaba dura como una piedra y apuntaba mi cara. Yo me puse a cuatro patas encima de la cama para poderle comer bien su polla. Estaba en la faena cuando noto un azote en y culo y doy un respingo de placer y de dolor. Acto seguido Careen empieza a lamer los alrededores de mi culo y yo empezaba a enloquecer de nuevo. No había tenido ningún orgasmo concreto pero creo que ya me había corrido como unas 7 veces.

Su lengua jugaba alrededor de mi culo y de mi coñito depilado hasta que se decidió a hacerme la comida de culo más rica que me han hecho nunca. Que lengua amigas, las que no hayan probado la lengua de una mujer que no deje de hacerlo y si es en compañía de su marido mil veces mejor.

Careen y Alberto se pusieron los dos detrás de mí, yo sabia que algo magnifico pasaría.

Careen seguía lamiéndome entera y Alberto me sobaba las tetas, el culo, las piernas, lamía mis pies, me olía, besaba a Careen, me besaba a mí, enloquecía…..

De pronto noto como algo redondito y del tamaño de un dedo empezaba a entrar en mi culo y que Careen hacía esta función mientras Alberto se había tumbado encima de la cama y había dejado su cara debajo de mi coño que yo apretaba contra él como una loca.

Poco después siento como otra vez entraba otra pequeña cosa y después otra y otra y otra más. Pregunte que era porque me volvía loca de placer.

Unas bolas chinas me dijo Careen, tienes el culo lleno de bolitas de plástico que cuando te las saquemos una a una te dará la impresión de que te estas cagando cachonda perdida. Al oír estas palabras desfallecí en un orgasmo enorme pero antes de que los latidos de mi coño se paran otra vez estaba cachonda como la perra que me sentía esa noche.

Note como algo salía de mi culo y me asuste al principio porque no me acordaba después de correrme que aun tenia algo metido dentro. Cuando estaba por la mitad para salir note como mi culo se abría cada vez mas y que yo intentaba tragarme toda esa bolita dentro de mi pero Careen pego un tironcito mientras Alberto aceleraba los lengüetazos en mi clítoris y creo que me volví a correr. Uno lamiendo y Careen con las bolas me están volviendo loca perdida. Quería que me sacaran otra y así sucedió y cada bola que salía yo tenia un nuevo orgasmo.

Después de no poder estar arrodillada porque me caía, abrí un poco los ojos y vi como Alberto tenía encima a Careen. Es extraño pero si antes veo a mi marido con una tía follando me la como y ahora me estaba excitando de nuevo.

Me senté encima de su cara para que tuviera un coño en su polla y otro en su cara. Él estaba loco perdido y notaba con su lengua en mi clítoris como le iba a venir el orgasmo y se iba a correr en el coño de Careen. Como eso no quería que pasara empuje a la puta a un lado y metí la polla de mi marido en mi boca hasta que termino dentro de ella. Hice algo que antes me daba un poco de asco que era lamer el esperma de mi marido, pero en ese momento era su puta y todo valía.

Nos miramos y agradecimos a Careen con una buena comida entre los dos sus servicios, nos intercambiamos teléfonos y nunca mas volvimos a saber nada de ella. Ahora, a parte de que nuestra relación ha mejorado muchísimo y somos mas cómplices que nunca nuestro sentido del sexo ha cambiado y nuestra confianza ha crecido y los dos podemos hablar de cosas mas abiertamente que antes además de ser mucho más felices.

Hemos repetido esto en alguna ocasión y de vez en cuando se lo recomiendo a cualquiera porque de verdad que es la experiencia más gratificante que puede tener una mujer. Sentirse puta, follado por dos, comerse un coño y sentirse observada por su marido.

Adelante amigas, darle una sorpresa a vuestros maridos y decir que si que vais de putas con ellos.

Para leer más relatos, visita Relatos Marqueze

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