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Relato Erótico: Más me arrimo

Hola amigos, a continuación les platicaré una historia que me sucedió hace algún tiempo, la viví con una de mis primas llamada Sonia, en ese entonces ella tenía 18 años de edad y yo acababa de cumplir 22. Por esos días estudiaba yo arquitectura en la capital del Estado donde nací, iba cada fin de semana a la casa de mis papás que está ubicada en mi pequeña Ciudad natal, estando un jueves en la universidad nos avisaron que al día siguiente no habría clases, así que por la tarde del propio jueves me fui a casa de mis papás, llegué en la noche y me encontré con la noticia de que recién habían llamado por teléfono para avisar que uno de mis tíos había muerto.

Mi tío fallecido vivía en una ciudad que se encuentra como a cuatro horas por carretera de donde nosotros estábamos; nos dormimos mencionando mis papás que por la mañana nos iríamos a esa ciudad para estar presentes en sus funerales, al día siguiente muy temprano mis papás me despertaron diciéndome que mejor ellos irían  y que yo me quedara, ya que habían recordado que para ese día llevarían por mensajería a la casa un paquete que les urgía recibir, idea que no me gustó porque yo quería estar en los funerales de mi tío, ya que lo estimaba mucho, sin embargo, acaté la orden, mis padres partieron, me quedé acostado en la cama otro rato, estaba sólo en la casa; como a eso de las once del medio día me levanté, me duché, me vestí y me fui a ver la televisión a la sala, me dio hambre, así que pedí una pizza por teléfono.

Al poco rato escuché que alguien abría la puerta principal de la casa, como mis papás no estaban nadie más podía tener llave para entrar, así que fui a revisar, me di cuenta que se trataba de mi prima Sonia, al verme ella se sorprendió diciéndome: Haay, hola, pensé que no había nadie. Le dije que pasara, Sonia se puso muy nerviosa, se notaba sonrojada y tartamudeando un poco me mencionó: Pensaras que estoy abusando al abrir de esta forma, pero lo que sucede es que en la escuela me han estado dejando tareas de investigación y a mis papás en ocasiones no les alcanza para pagarme la renta de una computadora, tú mamá se dio cuenta de esa situación y me dijo que podía venir ha utilizar la que está acá en tu casa y me dio una llave para poder entrar cuando no hubiera nadie; y como tus papás en la mañana pasaron por los míos para que se fueran juntos al funeral de mi tío y pensando que tú llegas los viernes hasta la noche no creí que hubiera alguien, por eso me atreví a abrir sin tocar, que pena, creo que mejor me voy.

Yo le mencioné: No me des explicaciones y pasa, a mí no me molestas en nada, si te vas y mi mama se entera me va a regañar. La tomé de un brazo y la conduje hacia adentro de la casa, ella se resistía un poco y me seguía diciendo que le daba pena, llegamos a la sala, le dije que hiciera el trabajo que venía a realizar, que yo iba a estar ahí viendo la tv, a la cual le bajé de volumen para no interrumpirla, la computadora se encontraba como a cinco metros de los sillones de la sala en donde estaba yo sentado, mi prima aún se notaba un tanto avergonzada, aunque ya no me dijo nada, llegó junto a la computadora puso sus cosas en el escritorio que ahí había, se sentó y comenzó a trabajar.

A ella en ese entonces casi no la conocía, ya que cuando íbamos a ver a mis tíos o había reuniones familiares, mi prima siempre se la pasaba junto a ellos, no convivía con todos los demás primos, hablaba muy poco, era muy recatada, durante nuestra vida habíamos cruzado unas cuantas palabras sólo para preguntarnos algo; lo único que sabía de ella por comentarios de mi mamá era que siempre sacaba buenas calificaciones en la escuela y que ha sus papás nunca les daba problemas. Otra cosa que se hacia notar de mi prima eran sus grandes senos, muchos amigos de ese entonces me molestaban diciéndome que les presentara a mi prima porque se les antojaban sus enromes senos.

Sonia era una chica linda, de cabello un poco ensortijado de color negro intenso, el cual le llegaba a sus hombros, su piel es muy blanca, de ojos negros adormilados, sus pestañas son rizadas, su boca es pequeña de labios de un rosa tenue, su nariz también es pequeña, parecía una bolita pegada a su cara, mide por ahí de 1:70 mts. Es de un cuerpo rollizo, sin llegar a estar gorda; ese día llevaba puesto su informe escolar, el cual consistía en una blusa blanca y una falda verde que le llegaba a las rodillas, unas calcetas blancas y unos zapatos escolares de color negro, sus senos formaban un bulto muy notorio en su blusa.

Yo no hice mucho caso de su presencia y seguí viendo la tv, no fue sino hasta que por coincidencia volteé hacia donde ella estaba trabajando cuando me di cuenta que se le veía un buen trasero, ya que estaba sentada en una silla de oficina de esas que tienen en la parte de atrás un tubo delgado y hasta arriba una pequeña parte para recargar la espalda, así que le podía ver su trasero, el cual se ensanchaba cuando se inclinaba hacia el frente para escribir en el teclado, eso me llamó la atención; sin embargo, traté de no hacerle caso a esos pensamientos lujuriosos.

En ese momento tocaron el timbre de la puerta, me llevaban la pizza que rato antes había pedido, la puse en la mesa de centro de la sala preguntándole a Sonia si apetecía acompañarme a comer, ella me dijo que no porque quería terminar rápido su trabajo; yo le mencioné que le guardaría una porción por si cambiaba de parecer. Fui por una cerveza al refrigerador de la cocina y me puse a comer, a ratos volteaba a ver las nalgas de mi prima, vista que ya me había despertado curiosidad, jamás me había pasado eso, es decir, siempre que veía a una mujer de mi familia nunca me estaba fijando en su cuerpo, no se por que en ese instante me causaba cierto morbo el estar viendo a mi prima ahí sentada.

Al poco rato Sonia comenzó a imprimir lo que estaba haciendo, luego apagó la computadora y se dirigió hacia donde yo estaba, diciéndome: Gracias, ya me voy. Le mencioné: Te estoy guardando pizza. Ella me respondió: No puedo quedarme, mi hermanito ya debió salir de la escuela, debe estar solo en la casa y no ha comido, le tengo que preparar algo. Yo le mencioné: Come aquí conmigo y mientras pido por teléfono otra pizza para que se la lleves a mi primo (El tenía en ese entonces como 9 años) y así te evitas el trabajo de estarle haciendo de comer, anda, siéntate.

Al decirle eso puse una porción de pizza en un plato y se lo di, ella no se sentaba y seguía insistiendo en que mejor se iba, le mencione que la pizza estaba muy rica, que la probara, Sonia terminó por sentarse, sonreía nerviosamente; llamé por teléfono para pedir la otra pizza, luego fui a la cocina por dos cervezas y le di una. Ella me dijo: No tomo cerveza, mejor dame agua. Yo le mencioné: Pero no creo que te sepa bien combinar pizza con agua. Ella me dijo: La cerveza no me gusta, tiene un olor desagradable. Yo le respondí: Pero esta marca es deliciosa, prueba y verás. Sonia ya no me discutió nada, comenzó a comer, aunque al bote de su cerveza no le tomaba.

Le volví a insistir diciéndole: Anda prima, bebe de tu cerveza créeme que esta sabrosa. Ella tomó el bote y le dio un trago, hizo un poco de gestos, sin embargo no me dijo nada; comenzamos a platicar de nuestro tío que había fallecido y de otras cuestiones familiares, la conversación se fue haciendo amena, poco a poco se notaba que iba disminuyendo el nerviosismo que mi prima en un principio tenía, le siguió tomando a su cerveza, la segunda que yo me estaba bebiendo me la terminé y me di cuenta que ella después de acabar de comer se empinó el bote muy arriba, señal de que se la había acabado; siguiendo con la platica que teníamos, me levanté, fui a la cocina por otras dos cervezas más, al llegar y darle una me dijo: Ya no quiero, me sentí mareada. Yo le dije: Deben ser tus nervios, por cierto, desde que llegaste te veo muy nerviosa, ¿Te hace sentir incomoda el estar acá? Ella me contestó: No, lo que sucede es que soy tímida y me pongo nerviosa con facilidad.

Yo le dije: No debe haber desconfianza entre nosotros, ándale, acompáñame con otra cerveza, esto es para relajarse no para emborracharse. Ella me dijo: Gracias, pero ya no. Seguí insistiéndole y Sonia terminó por decirme: Bueno, pero sólo me voy a tomar una poca. Seguimos platicando y después de un rato me di cuenta que mi prima ya se estaba terminando su segunda cerveza ya que cada trago que le daba inclinaba más el bote.

Tocaron el timbre y fui a ver, se trataba de la pizza que había ordenado, la llevé a la sala diciéndole: Aquí la dejo para que se la lleves a tu hermano, ella me mencionó que en ese momento se iba porque ya era tarde, yo le dije: Que mal que te tengas que ir, me gustaría seguir platicando contigo otro rato y que nos tomáramos una última cerveza, aprovechando que nuestros padres no están para regañarnos. Ella me contestó: Ayy primo, ya no, tu dices que son mis nervios pero es que sí me siento mareada. Le dije: No lo creo, la cerveza tiene alcohol pero en una cantidad mínima, ándale, nos tomamos la última y platicamos otros minutos, cuando te vayas no tendrás problema para darle de comer a tu hermano porque sólo es cuestión de que metas la pizza al microondas.

Noté que Sonia no sabía que contestarme, pienso que en realidad ya se quería ir pero le daba pena estarse negando a mis pedimentos, ella me dijo: Esta bien, me quedaré otro rato, pero ya no quiero cerveza, si tú apeteces otra tómatela y acá te acompaño. Yo le mencioné: Ok, me destapo una y te dejo destapada otra por si decides darle algunos tragos. Seguimos platicando y salió el tema de su escuela, ella estaba estudiando en la misma preparatoria que yo lo había hecho años atrás, le pregunté de algunos maestros que yo conocía, Sonia me platicó cosas de ellos, diciéndome que a la que detestaba era a su maestra de biología, ya que en clases los hacia hablar de temas muy embarazosos.

Yo le pregunte cuales eran esos temas y ella me dijo: Cosas tontas relacionadas con el sexo y ese tipo de bobadas. Yo le dije: Pero hablar de sexo no es ninguna tontería. Ella me contestó: Es que resulta penoso discutir esos temas delante de todos los compañeros de clase, por lo menos a mi me avergüenza; por ejemplo, el trabajo que vine ha hacer hoy, es sobre el sexo masculino, tengo que exponer esa clase el lunes, lo que yo me pregunto es ¿Porque eso no se los deja a los hombres, que son los que saben más de esto? Y las mujeres podemos investigar del sexo femenino y así cada uno habla de lo suyo. Yo le dije: Cuando yo estudié ahí, esa maestra hacía lo mismo, pero esto es a razón de que entiendas más sobre el sexo opuesto del que muchas veces menos sabemos.

Ella me mencionó: Pero imagínate, que tal si yo al exponer el lunes digo alguna tontería, mis compañeros se van a burlar de mí. Yo le dije: Si investigas bien, eso no tiene porque pasar. Al estar hablando me di cuenta como ya sin pedírselo ella bebía de su cerveza, luego me dijo: Quizás tengas razón, pero platicar de esos temas a mí me pone nerviosa, creo que estoy educada a lo de antes, mis papás son muy conservadores y tú sabes que como te educan es como luego te comportas.

En seguida, al calor de las cervezas mi prima me platicó que su papá la aislaba mucho, que no la dejaba tener amigas ni mucho menos amigos, que cada vez le costaba más trabajo convencerlo de que la dejara seguir estudiando, porque él decía que las mujeres nacían para servirle a un hombre y tener hijos, mencionándole que ella no iba a ser la excepción, y que entonces para que estudiar si de todos modos iba a terminar lavando platos y pañales; me platicó también que hacia pocos meses uno de sus compañeros la andaba cortejando para que fuera su novia, que a ella ese chico le gustaba mucho, que su papá se dio cuenta y le dijo a ese muchacho que si lo volvía a ver por ahí o sabía que le dirigía la palabra a su hija le iba a meter un plomazo en medio de la frente, que ese chico jamás se le volvió a acercar; que ella tenía miedo de siquiera hablarle a alguien porque sabía que algo malo les podía hacer su papá, en fin, me platico varias cosas que yo no me imaginaba de su vida.

En esa conversación yo abrí para cada quien otra cerveza, ella ya no replicó nada, seguimos tomando y platicando, me di cuenta que al estarme contando las cosas que le hacía su papá comenzaron a rodársele lagrimas de sus ojos, le mencioné que no se pusiera triste, que pronto dejaría de estar necesitando de sus padres para poder hacer de su vida lo que quisiera, ella tomó el bote de cerveza y se bebió lo que ahí tenía de golpe. En la mesa de centro estaban varias cervezas que rato antes había yo sacado del refrigerador, le di una y me destapé otra.

Noté que todavía seguía llorando, me fui a sentar junto a ella, la abracé y le dije que no estuviera triste, que ese momento teníamos que disfrutarlo ya que por primera vez estábamos conviviendo; seguimos platicando, Sonia dejó de llorar, pasado un rato subió sus pies en el sillón y recostó su cabeza en mis piernas, cerró sus ojos y nos quedamos en silencio un momento, su cabeza prácticamente estaba sobre mi pito, el cual comenzó a tener una erección, no lo pude evitar, Sonia se dio cuenta y se enderezó quedando sentada junto a mi en el sillón; ese día después de ducharme y como pensaba quedarme en mi casa, no me había puesto calzones, sólo un pantalón de tela delgada, así que se podía notar claramente el abultamiento que ahí tenía.

Los dos guardamos silencio, me iba a levantar e ir al baño, pero por alguna razón no lo hice, ella en momentos miraba disimuladamente el bulto que hacia mi pito dentro de mi pantalón, al mismo tiempo que le daba sorbos a su cerveza, sus miraditas me excitaron más de lo que de por si ya estaba, poniéndose mi pito a tope; pensé que Sonia se levantaría para irse, pero no, ahí permaneció, en ese momento me preguntó: ¿Por qué te pasó eso? Yo le respondí: No lo pude evitar, el pene es así, cualquier roce hace que se ponga erecto.

Sonia rió ligeramente sin contestarme nada, siguió bebiendo de su cerveza, yo le mencioné: Me imagino que estando con algún novio habrás visto que sin quererlo haya tenido una erección. Sonia sentada junto a mí volvió a sonreír levemente contestándome: Nunca he tenido novio, hace un momento te platiqué como es mi papá. Luego me preguntó: ¿Con tus novias te han pasado esto? Yo le respondí: Si, algunas veces. Ella volvió a preguntarme: ¿Y se molestan? Yo le contesté: No, todo lo contrario, a cualquier mujer le llama la atención ver un miembro erecto. Sonia me mencionó: A cualquier mujer no, por lo menos a mi me da vergüenza y miedo.

Yo le dije: No tiene porque darte miedo, el pene es una parte como cualquier otra del cuerpo masculino, además ese órgano te hará pasar momentos lindos en tu vida, si quieres puedes comenzar por ver el mío para que pierdas ese miedo. Ella me respondió: No, claro que no. Yo le mencioné: Deberías verlo, verás que no pasa nada. Sonia me contestó: Ya te dije que no ¿Por qué me propones eso? ¿No te das cuenta que tú y yo somos primos? Yo le contesté: Precisamente por eso debe haber confianza entre nosotros, no estas con un extraño. Sonia se quedó callada, pensé que ahora si se iba a levantar para irse, pero no lo hizo; ya nos habíamos terminado nuestras cervezas, me puse de pie, tomé otros dos botes de la mesa de centro y los destapé, mi pene continuaba bien erecto, Sonia seguía viendo disimuladamente el bulto que tenía en mi pantalón, le di en su mano un bote y me quedé parado frente a ella, en ese momento me dijo: Tú pantalón casi se rompe. Yo le mencioné: Si, me está lastimando. Sonia me dijo: Será mejor que me vaya para que puedas quitártelo.

Yo le mencioné: No hay necesidad de que te vayas, me lo puedo quitar aunque estés acá, te tengo confianza. Sonia se quedó callada. Seguía yo parado enfrente de ella y sin decirle nada de un tirón me baje el pantalón, mi miembro bien erecto saltó de inmediato. Sonia al ver eso dejó caer la lata de cerveza al piso, puso sus manos sobre su cara y subió sus piernas en el sillón como si se tratara de proteger; yo ahí junto a ella la tomé de sus brazos mencionándole: Tranquila, no pasa nada. Ella me dijo: Súbete el pantalón por favor. Yo le señalé: Tenme confianza. Continuaba agarrándola de sus brazos, fui jalándoselos lentamente para que quitara sus manos de su cara, Sonia lo fue haciendo despacio, al mismo tiempo que bajó sus piernas del sillón, pero volteó su cabeza mirando hacia el lado contrario de donde yo estaba, con voz baja y temblorosa seguía diciéndome que me subiera el pantalón, mi pito quedó a unos cuantos centímetros del cuerpo de mi prima. Ella me mencionó: ¿Por qué haces esto? Me estas avergonzando. Le solté sus brazos y comencé a acariciarle su pelo diciéndole palabras dulces tratándola de calmar.

Sonia poco a poco fue volteando su cara hacia mí, noté como lanzaba algunas miradas tímidas a mi pito, entonces le dije: Si quieres puedes tocarlo. Al yo mencionarle esto de inmediato se puso de pie diciéndome: Ya me voy. La volví a tomar de uno de sus brazos y le dije: Tranquila ¿Por qué te alteras? No toques nada si no quieres, pero no te vayas, siéntate un momento, sólo unos instantes más y luego ya te vas. Sonia un tanto forzada volvió a sentarse en el sillón, yo seguía parado frente ha ella sin subirme el pantalón.

En ese momento volví a insistir diciéndole: No entiendo el miedo que tienes a tocar un pene, no sería algo malo ni te pasaría nada si lo hicieras, deberías intentarlo para que pierdas ese temor, tenme confianza, yo voy a ayudarte. Al decirle eso pensé que me iba a volver a mencionar que se quería ir, pero no lo hizo, guardó silencio, continuaba sentada en el sillón con sus ojos cerrados, yo ya estaba bien caliente, sin decirle nada más jalé su brazo y lentamente dirigí su mano a mi miembro, sentí que no había resistencia de su parte, con sus ojos cerrados apretó sus parpados y volteó su cabeza hacia el lado contrario de donde yo estaba, coloqué su mano en mi verga, ella al sentir el roce se jaló un poquito, pero fue muy leve, su mano terminó quedando colocada en la parte media de mi pito.

Le mencioné: Lo vez, no pasa nada, cierra tu puño para que lo sientas. Sonia muy despacio fue cerrando su mano abrazando delicadamente mi pito. Yo le seguía acariciando su pelo y su cara; luego le dije: Mueve un poco tu mano. Sonia sin contestarme nada comenzó a moverla apenas perceptiblemente, continuaba con sus parpados cerrados y apretados y su cabeza volteada al lado contrario de donde yo estaba; le empecé a acariciar sus muslos a la altura de sus rodillas, ella siguió sin mencionar nada, así estuvimos otros instantes, le decía palabras que la tranquilizaran, Sonia continuó haciendo movimientos lentos con su mano sobre mi pito, las caricias que yo le daba en sus muslos eran con mis dedos, en esas caricias comencé a hacerle su falda hacia arriba hasta el punto en que le empecé a ver sus pantaletas las cuales eran de color blanco, su piel era suave como la de un bebe, Sonia para mi sorpresa seguía sin mencionar nada.

Así estuvimos un rato hasta que me agaché, haciendo con ello que Sonia soltara mi pito, me hinque frente a ella y metiéndome en medio de sus piernas comencé a lamer sus muslos, cuando subí mi vista observé que mi prima ahí sentada en el sillón miraba para todos lados como no sabiendo que hacer, yo continué con mi lengua deslizándola sobre sus blancos y firmes muslos hasta que llegué a sus pantaletas, sin pensarlo mucho se las jalé hacia un lado y le empecé a dar lengüetazos en su gran mata de vellos negros.

Sonia al sentir eso de inmediato hizo el impulso para levantarse del sillón diciéndome: Espera ¿Qué haces? Yo hincado entre sus piernas la agarre de sus muslos para no dejar que se pusiera de pie y le dije: Dame sólo un minuto por favor. Ella seguía haciendo esfuerzos por levantarse mencionándome: No, no quiero, ya no me toques. Al oír sus suplicas dejé de sostenerla de sus muslos, Sonia se levantó del sillón, yo también me puse de pie, se acomodó rápidamente su falda, me acerqué a ella y tomándole de un hombro le pregunté: ¿Qué sucede? ¿Te hice daño? Con vocecita apenas audible me contestó: Ya me voy, estoy muy avergonzada.

Le dije: No tienes porque sentirte así ¿No te gustó la manera como te besé? Sonia parada junto a mí, durante unos instantes no me respondió nada, miraba hacia el piso, luego me dijo: No se que decir, me siento muy avergonzada. Yo seguía teniéndola agarrada de un hombro y le mencioné: Tranquila, te acaricié de esa forma para que te relajaras, no para hacerte sentir mal, me gustaría que me dejaras tocarte por un minuto, si durante ese tiempo sigues sintiéndote incomoda no te insistiré más, tú ya me tocaste a mí, ahora déjame acariciarte un poco. Ella me contestó: No quiero hablar más de eso, me tengo que ir. Yo le mencioné: Ok, hacemos lo que tu digas, pero no me gustaría que te fueras con una mala impresión de mi, lo único que quería era hacerte sentir bien, siéntate un momento y relájate. Sonia me dijo: No, ya quiero irme. Le mencioné: Sólo un rato por favor. Sonia se sentó de mala gana y yo me senté junto a ella, por la discusión no me había subido el pantalón.

Ella se notaba nerviosa, permanecimos sentados en el sillón, mi pene ya estaba perdiendo su erección, Sonia me dijo mirándolo de reojo: Algo te está escurriendo. Al voltearlo a ver observé que de la punta le salía un poco de liquido y le mencioné: Cuándo el pene tiene una erección suelta ese liquido lubricante, en esta ocasión salió más de lo normal porque me hizo sentir muy bien cuando me tocaste, por eso yo quería que tu sintieras lo mismo, te aseguro que no te hubieras arrepentido. Sonia me dijo: Me da mucha vergüenza. Yo le mencioné: Ya te dije que no te debes sentir así, estamos en confianza, ojala me permitieras hacerte sentir todas las cosas lindas que con tu sexo puedes experimentar.

Ella se quedó callada unos segundos y luego me preguntó: ¿Pero de que se trata? ¿Que es lo que me harías? Yo le mencioné: Es que no te lo puedo explicar con palabras, si me tienes confianza relájate y recuéstate en el sillón, veras que cada sensación que te haga sentir te va a gustar. Me levanté y me puse frente a ella, Sonia se quedó sentada pensando durante algunos instantes y luego me dijo: Esta bien, pero no me vayas ha hacer daño ni te sobrepases conmigo. Mi prima se recostó en el sillón con sus piernas estiradas, le quité sus zapatos, luego me subí junto a ella, me hinqué en medio de sus piernas y comencé a besarle sus muslos, con mis manos poco a poco le fui haciendo hacia arriba su falda, ella con voz temblorosa y débil me preguntó: ¿Y necesariamente me tienes que subir mi falda? Yo le respondí que se tranquilizara.

Sonia tenía su cara volteada hacia un lado y sus parpados cerrados; seguí lamiéndole de forma suave a la altura de sus rodillas, con sus manos me tomó de mis hombros, poco a poco mi lengua fue subiendo sobre sus piernas, su falda ya le había quedado replegada en su abdomen; comencé a chuparle su entrepierna, ella en ese momento me dijo con voz nerviosa: Nooo, espera. Yo le mencioné: Necesitas ayudarme relajándote, porque de otro modo esto no va a funcionar. Sonia ya no me dijo nada, le seguí lamiendo en esa zona, con mis manos le hice sus pantaletas hacia un lado y le pasé mi lengua sobre su abundante mata de vellos negros y rizados, ella me dijo: Espérate, que haces, haaay.

Comencé a chuparle todo su sexo, mi lengua fue recorriendo de extremo a extremos sus ricos y húmedos labios vaginales, dentro de la lamida que le estaba dando le pregunté si le gustaba, mi prima no me respondía nada; su vagina era de un color rosa tenue que contrastaba con su demás piel blanca y sus abundantes vellos de color negro intenso. Sin parar de lamerle su sexo empecé con uno de mis dedos a acariciarle su clítoris, al poco rato, Sonia se retorcía y gemía notoriamente, yo continué dándole lengua, hasta que llegó el momento en que mi prima comenzó a tener espasmos fuertes, arqueó un poco su cuerpo levantando sus nalgas del sillón, su sexo se pegó más a mi boca, al mismo tiempo que gritaba: aaay, yaaaa, ya.

Siguió gritando por varios segundos; sin separar mi boca de su vagina continué lamiéndosela, sus dedos me los enterraba en mis hombros que era de donde me tenía agarrado, hasta que poco a poco disminuyeron sus quejidos y se fue quedando quieta, dejo caer otra vez sus nalgas sobre el sillón; me separé de ella y me senté junto a sus pies, Sonia a los pocos instantes bajó sus piernas del sillón quedando sentada junto a mi, la abracé preguntándole si le había gustado, ella con voz pausada me dijo: Haay, sentí una sensación muy extraña. Recostó su cabeza en mi hombro, noté que observaba mi pito el cual otra vez se encontraba completamente erecto; sin decirme nada lentamente estiró una de sus manos y lo tomó, lo hizo sólo con dos de sus dedos, apenas sentía yo como lo tocaba; luego, lo agarró con toda su mano, comenzándola a subir y bajar muy despacio sobre el tronco de mi verga, con esos movimientos mi prepucio se fue bajando dejando libre la roja y palpitante cabeza de mi pito.

Pasó suavemente uno de sus dedos por la punta de mi verga, yo sentí delicioso, luego, siguió subiendo y bajando muy despacio su mano sobre el tronco, eran caricias tiernas, pero se notaba que no tenía experiencia en tocar un pene; así estuvimos durante algunos minutos, hasta que soltó mi verga, seguía sentada junto a mi con su cabeza recargada en mi hombro, voltee hacia ella y le di un beso en su boca, Sonia no se resistió, me di cuenta que no sabía besar porque sus labios los apretó demasiado, sin separar mi boca de la suya le dije balbuceando que abriera más sus labios. Al mismo tiempo de estarnos besando, le tomé una de sus manos y se la jalé haciendo que la pusiera otra vez en mi pito, ella ahí la dejó y comenzó de nueva cuenta a masturbarme lentamente, cuando separamos nuestras bocas me le quedé mirando y le pregunté: ¿Le podrías dar besitos a mi miembro?  Ella soltó inmediatamente mi verga y me dijo: Nooo, que cosas se te ocurren. Le mencioné: Por favor, quiero sentir un poco lo que tú experimentaste hace un rato cuando te besé tu sexo. Ella me contesto: Eso es muy sucio, no lo podría hacer.

Le mencioné: inténtalo, si no te gusta lo dejas de hacer. Ella se le quedo mirando a mi pene, en su cara se le reflejaba mucho nerviosismo, sin decirme nada lo tomo con una de sus manos, me masturbó lentamente por espacio de algunos instantes, sin soltarlo se hincó sobre el sillón a un lado mío, se puso en posición de perrito inclinando su cabeza hacia mi verga y me dijo: No me veas, cierra tus ojos. Yo le hice caso, aunque sólo entrecerré mis parpados, vi como acercó su boca a la cabeza de mi pito sin dejar de masajearlo con su mano, le dio un beso suave, luego le dio otros, apenas rozaba con sus labios la punta de mi verga.

En uno de esos besos que le dio se estiró de entre mi pene y sus labios un hilo del liquido viscoso lubricante que me escurría, con una de sus manos lo separó de su boca y con su brazo se limpió sus labios haciendo gestos en su cara, todo eso yo lo observaba con los parpados entre cerrados; con una mano limpió ese liquido de mi pito y se volvió a inclinar para besarlo otra vez, no metía ni un centímetro de mi verga en su boca, no me tocaba tampoco con su lengua, sólo eran besos superficiales con sus labios.

De esta forma transcurrieron algunos instantes, hasta que soltó mi miembro y se sentó a un lado mío, volteé a verla, ella se limpiaba los labios con su brazo, en su cara seguía teniendo reflejado un gesto de cierto asco, me le quedé mirando y le pregunté: ¿No te gustó? Sonia me contestó: Lo que te está saliendo sabe raro, es muy salado. Con una mano la tomé de su barbilla haciendo que volteara su cara hacia mí fundiendo mi boca en la suya; en seguida, pasé de besarle su boca a lamerle su cuello, Sonia cuando sintió esto, me dijo: No me beses ahí. Trató de retirarse, sin embargo yo la seguí con mi boca lo poco que se arrimó, hasta que sus leves replicas y movimientos terminaron, continué besando su cuello, ella empezó a dar leves gemidos, ya no me decía nada, sólo se escuchaban sus quejidos.

Le tomé una de sus manos y la dirigí a mi miembro, se la puse ahí, ella me empezó a masturbar despacio; le seguí besando su cuello al mismo tiempo que le desabroché el primer botón de su blusa, Sonia no dijo nada, al desabrochar ese botón pude llegar con mi boca al inicio de sus enormes senos, los cuales observé que estaban protegidos por un grueso sujetador, también tuve acceso a cierta parte de sus hombros los cuales besé ardientemente, note que cuando hice esto ella dio un gemido fuerte, lo que me dio a entender que ahí le gustaba y lo seguí haciendo, Sonia en ese momento me dijo con clara voz de excitación: Ya no me beses asiii, no está bien.

Comencé a tocar sus enromes senos por encima de su blusa, ella al sentir esto me dijo: Yaa basta, no hagas eso. Aunque eran palabras que hacían notar su negativa de que la siguiera acariciando no hizo ningún intento por separarse de mi, con su mano seguía masturbando y dándole apretones a mi verga; así continuamos otro rato y aprovechando que su blusa ya se había salido de su falda, una de mis manos la metí por dentro tocándole la piel de su espalda, ella me jalo mi brazo haciendo que mi mano saliera de ahí diciéndome en voz bajita: Noo, detente. La seguí besando, a los pocos segundos volví a insistir y metí de nueva cuenta mi mano por dentro de su blusa, Sonia trató otra vez de jalar mi brazo, pero yo lo puse duro y le dije: Déjame tocar tu piel, quiero sentirte. Ella iba a decirme algo, sin embargo pegué mi boca a la suya, besándola apasionadamente, sentí como fue disminuyendo la fuerza de su mano con la que me estaba jalando el brazo, hasta que me soltó, le fui acariciando lentamente la tersa piel de su espalda.

Sonia seguía masturbándome, yo sentado sobre el sillón fui haciendo movimientos con mis piernas para quitarme mi pantalón, el cual de por sí ya lo tenía a la altura de mis rodillas, me lo saqué por completo quedando tirado en el suelo; sin parar de besarnos, nos fuimos haciendo para atrás sobre el sillón, hasta que mi prima quedó recostada de espaldas y yo encima de ella, me separé de Sonia, tomé sus piernas y se las subí al sillón para que quedara completamente acostada boca arriba, me volví a subir sobre ella besándole su cuello, Sonia me dijo casi gritándome: Nooo, yaaa, para paraaa. En su cara se le reflejaba miedo, creo que el hecho de verme encima de su cuerpo, sin mi pantalón, con mi pito bien parado pegado a su falda, la alteró, detuve los besos que le estaba dando y sin quitarme de encima mirándola a sus ojos le pregunté ¿Tienes miedo? Ella me dijo en voz baja: Si, ¿Qué me quieres hacer?

Al escuchar esto me quité de encima y me senté junto a ella, Sonia siguió acostada boca arriba ahí en el sillón, yo le dije: No quiero forzarte ha hacer cosas que tú no desees. Nos quedamos callados por un rato, ella no intentó irse, permaneció recostada boca arriba con su mirada hacia el techo, yo le mencioné: Lo que hicimos fue algo muy agradable para mí ¿Y para ti? Sonia me contestó: Me siento muy apenada. Yo le dije: En realidad no hicimos nada malo, sólo fueron besos, de hecho me habría encantado hacerte más cosas.

Ella ahí acostada me preguntó: ¿Más cosas? ¿A que te refieres? Yo le mencioné: Mmm, hay varias caricias que son muy placenteras y que ya no te las hice. Luego le pregunté: ¿Te gustó cuando te toqué tus senos? Sonia sonrió sin contestarme nada, yo le volví a preguntar: ¿Fui muy brusco? Ella me respondió: No, creo que no, pero el que me tocaras así me hizo recordar algo. Yo le pregunté de qué se trataba. Ella me mencionó: Hace poco mi mamá me aconsejó que cuando estuviera con algún novio, no dejara que me tocara mis senos ni que me besara el cuello porque dice que las mujeres perdemos la cabeza cuando nos tocan y besan ahí y los hombres de eso se aprovechan. Yo le mencioné: Mmm, pienso que cada mujer reacciona diferente Nos quedamos callados por otro rato y luego le pregunté: ¿Dejarías que te volviera a besar? Ella me contestó: Nooo, creo que tú no has acabado de entender que esto no es correcto, además, eso lo quiero hacer solamente con la persona que me case.

Luego, Sonia se levantó del sillón y fue al baño, al salir ya se había acomodado la ropa de su uniforme escolar, me volvió a decir que ya se iba, le mencioné: Siéntate acá conmigo un momento más. Ella me respondió: Noo, ya se me hizo muy tarde, me tengo que ir. Le mencioné: Sólo cinco minutos más y yo mismo te llevo en el coche para que llegues rápido. Sin contestarme nada se sentó en el sillón junto a mí, la noté distraída y le dije: ¿Qué te pasa? ¿Te sentiste mal? Ella me contestó: No, sólo estoy pensando. Le pregunté: ¿Y en que piensas? Sonia me respondió: No se, estoy confundida, pensaras que soy una mujerzuela por lo que permití que me hicieras hace un rato, realmente no se lo que me pasó. Yo le mencioné: Nunca podría pensar eso de ti, para mí tú eres la chica más linda y extraordinaria que he conocido en mi vida.

Sonia volteó su cara hacia mi, se me quedó mirando con una sonrisa tierna pintada en sus labios, luego bajo su mirada, nuestras bocas se acercaron y nos fundimos en un beso, nos abrazamos amorosamente, al dejarnos de besar, me levanté del sillón, la tomé de debajo de sus piernas y su espalda y la cargue, ella dijo: Aayyy, espera ¿Qué haces? Yo le respondí: Me dieron ganas de cargarte. La llevé en mis brazos hasta mi cuarto y la deposité en mi cama, Sonia tenía en su cara dibujada una expresión de confusión y me preguntó: ¿Para que me trajiste aquí? Yo me recosté a un lado de ella. Sonia de inmediato se enderezó en la cama quedando sentada y luego hizo movimientos para bajarse, la tomé de uno de sus brazos y le dije: Espérate, te traje acá para estar más cómodos y seguir platicando, no te alteres por favor.

Sonia me contestó: Yo allá estaba cómoda, no tenías porque traerme acá, además, ya te dije que me tengo que ir a mi casa, suéltame por favor. Yo seguía acostado de lado sobre la cama y continuaba agarrándola de uno de sus brazos, entonces le mencioné: Me haces suponer que no me tienes confianza, el estar acá no significa nada malo, no te vayas, recuéstate un rato, sólo unos minutos. Al acabarle de decir esto le solté su brazo, Sonia se quedó sentada ahí en medio de la cama, yo seguía recostado de lado junto de ella; sin decirme nada se dejo caer de espaldas sobre el colchón; en ese momento le pregunté: ¿Estas enojada? Sonia no me respondió, miraba hacia el techo. Le comencé a acariciar uno de sus brazos diciéndole: Voltea hacia mi, anda, por favor. Ella muy lentamente se fue volteando hasta que quedamos los dos recostados de lado sobre la cama viéndonos frente a frente.

Le acaricié su cara, Sonia cerró sus ojos, no me decía nada, fui acercando mi rostro al suyo y puse mis labios sobre su boca, ella no abrió sus ojos pero si sus labios para recibir el beso que le estaba dando, lentamente le acaricié su costado y parte de sus nalgas por encima de su falda, el beso que le estaba dando cada vez se fue haciendo más intenso; luego, comencé a desabrocharle su blusa, Sonia sin hacer algún esfuerzo por detenerme me decía balbuceando con mi boca pegada a la suya: No hagas eso por favor. Le desabotoné toda su blusa y en seguida pasé una de mis manos por su espalda y le desabroche su sostén, cuando ella sintió esto pegó un grito diciéndome: Ayyyy, yaaaa. Inmediatamente pasó sus manos hacia sus senos  para detenerse su sostén el cual ya lo tenía suelto, yo delicadamente se las quité de ahí sin que ella opusiera mucha resistencia, le hice a un lado su sostén y le comencé a lamer sus pezones.

Sus senos eran enormes y lindos, muy blancos como toda su demás piel, se le transparentaban un poco en ellos sus venas verdosas, las puntas de sus suaves pezones estaban bien erectas, sus aureolas eran extendidas de un color rosado; al estarle chupando ahí mi prima empezó a gemir levemente, me tomó de mi cabeza diciéndome con voz temblorosa: Aayyy, Aaay, ya no hagas eso. La fui volteando en la cama hasta que quedó boca arriba y yo encima de ella, le besaba su cuello, sus hombros y sus senos, fui descendiendo sobre mi prima hasta que con mi boca llegué a su ombligo, le lamí ese hoyito por algunos instantes, al mismo tiempo desabroché el botón de su falda y le bajé su cierre, ella me dijo: No, la falda no. Se movió un poco para impedir que se la quitara, pero con esos movimientos lo único que logró fue que se la pudiera sacar más rápido, se le deslizó por sus piernas y al último le di un jalón para sacársela de sus pies, yo le decía que se tranquilizara.

Me hinqué entre sus piernas, la jalé hacia mí enderezándola en la cama, quedó sentada sobre el colchón, la abracé, acerque mi boca a su oído y le dije: Relájate, déjame amarte, me gustas mucho, eres lo más lindo que he visto en mi vida. Le terminé de quitar su blusa, poniéndola sobre la cama, empujé suavemente a Sonia hacia atrás para que se volviera a recostar, ella no ofreció resistencia alguna, quedó boca arriba, pasó sus manos a su cara diciendo: Que vergüenza. Me acosté encima de ella, de forma delicada le quité sus manos de su rostro, mi pito rozaba su vagina por encima de sus pantaletas blancas de tela de algodón, Sonia tenía sus piernas completamente estiradas y entreabiertas, con mi boca llegué a sus senos y otra vez se los lamí por todos lados, ella gemía ligeramente; por encima de sus pantaletas le empecé a acariciar su vagina, sus calzoncitos en la parte de su vagina se le sentían húmedos.

Sin dejarle de lamer sus senos le metí una de mis manos por debajo de sus pantaletas sintiendo su velluda vagina, Sonia me decía: Yaaa, por favor yaa. Sin embargo ella no hacia nada para detenerme; con mi mano adentro de sus pantaletas le acaricié sus húmedos labios vaginales, luego busque su clítoris y comencé a frotárselo; al poco rato Sonia gemía más fuerte, yo no paraba de acariciarle su clítoris ni de lamerle sus senos, hasta que sollozando intensamente me dijo: Me haces sentir, haa, haa, haay, yaaaa. Así gritó por espacio de varios segundos hasta que cerró y apretó sus piernas volteándose de lado impidiendo que pudiera seguirle tocando su vagina, saqué mi mano de sus pantaletas, ella se quedó recostada de lado respirando muy rápido.

Hincado junto a ella la moví delicadamente haciendo que volviera a quedar boca arriba, le tomé sus pantaletas y se las comencé a bajar, apenas se las había jalado un poco cuando ella de inmediato se enderezó y las agarró de los lados impidiendo que se las siguiera bajando diciéndome: Ya basta. Le tomé su cara y la besé tiernamente en la boca, balbuceando con mis labios pegados a los suyos le dije que se tranquilizara, que no le iba a hacer daño, ella se fue haciendo lentamente para atrás hasta que quedó otra vez recostada boca arriba y yo encima de ella, para ese momento ya había soltado sus pantaletas y me tenía abrazado de mi espalda, sin parar de besarla, arriba de ella como estaba, bajé mis manos hacia sus calzones y se los continué bajando, ella ya no dijo nada; cuando sentí que sus pantaletas estaban a la mitad de sus muslos me enderecé quedando hincado junto a ella.

Sonia volvió a poner sus manos sobre su cara, de forma lenta terminé de bajarle sus calzoncitos y los dejé sobre el colchón, la tomé de sus piernas y se las fui abriendo poco a poco, Sonia las ponía un tanto duras no permitiéndome que se las pudiera separar, yo le decía que me dejara hacerlo, que todo iba a estar bien, que confiara en mi, ella accedió a que se las abriera un poco, quedando yo hincado en medio de ellas, su vagina era realmente hermosa, su gran mata de vellos de un negro intenso resaltaba mucho de su piel blanca, me agaché poniendo mi rostro junto a su sexo comenzándoselo a besar, mi lengua fue recorriendo lentamente todos sus labios vaginales, estaban completamente húmedos, sus líquidos sabían dulces, de esa forma le estuve chupando esa rica panocha, ella durante un rato no hizo ningún ruido ni me decía nada, cada vez fue entrando más porción de mi lengua entre los pliegues de su vagina, Sonia comenzó a lanzar débiles quejidos, para ese momento ya se había quitado las manos de su cara.

Luego, empecé a lamer su clítoris de forma ardiente, al mismo tiempo que con dos de mis dedos le acariciaba su demás vagina, ella se comenzó a retorcer sobre el colchón, lanzando gemiditos de placer; después de un rato separé mis labios de su panocha, me quité mi camisa y me subí sobre ella, mi pito quedó en la entrada de su orificio vaginal, la miré a sus ojos y le pregunté: ¿Quieres que hagamos el amor? Ella me contestó: Noo, no quiero, me da miedo, ya déjame. Al oír esto me hice a un lado quedando recostado en la cama dándole la espalda, los dos estábamos desnudos, ella sólo con su sostén colgando en su pecho y sus calcetas escolares; pensé que mi prima se iba a levantar para vestirse, pero pasados unos instantes sentí que me abrazo por atrás, acercó su boca a mi oído y me preguntó: ¿Te enojaste? Yo le contesté que no. Me di la vuelta y quedamos recostados los dos de lado mirándonos frente a frente, Sonia no se había puesto ninguna prenda de vestir, yo le mencioné: Perdóname por todo esto, estaba muy excitado, me gustas mucho.

Ella sonrió y me dijo: Tú también me gustas, te voy a confesar algo, desde que era niña siempre me has atraído, yo sabía que no podía existir nada entre nosotros porque somos primos, pero a veces me imaginaba cosas contigo. Yo le mencioné: ¿Qué cosas? Ella me contestó: Mmm, por ejemplo que me invitabas a salir, que caminábamos juntos de la mano y situaciones similares, yo le preguntó; ¿Y nunca te imaginaste que algún día podíamos estar así como en este momento? Sonia volvió a sonreír y me contestó: No, nunca pensé en llegar a tanto. Yo le pregunté ¿No crees que ha sido lindo lo que hoy hemos pasado? Sonia me respondió: Si, creo que ha sido lindo, pero es indebido. Nos quedamos callados, seguíamos recostados de lado frente a frente, sus manos tenían tomadas a las mías, Sonia cerró sus parpados, yo le dije: Me habría encantado haberte hecho el amor. Y al tiempo de decirle eso le solté sus manos y le comencé a acariciar la piel de su costado y sus piernas de una forma lenta y suave.

Sonia continuaba con sus ojos cerrados y pasados unos segundos de estarla acariciando así me dijo en voz baja: Si lo deseas puedes amarme. Yo de momento no le contesté nada, me quedé sorprendido de oír eso que me estaba diciendo, además, no había entendido muy bien si con esa frase mi prima se estaba refiriendo a que podía yo hacerle el amor o simplemente seguirla acariciando, luego de unos instantes ella abrió sus ojos y me mencionó: Pero sólo penétrame un poquito, no me metas todo. Eso me lo dijo poniéndose de la cara más sonrojada de lo que de por si ya estaba, su voz se entrecortaba, ya entonces entendí de lo que me estaba hablando.

En ese instante se puso boca arriba y me mencionó: Sólo te pido que me des unos minutos para tranquilizarme porque estoy muy nerviosa. Yo también me coloqué boca arriba junto a ella, Sonia se arrimó pegándose a mi cuerpo y luego de un rato me preguntó: ¿Crees que me duela? Nunca lo he hecho. Yo le mencioné: Si se hace con cuidado no tiene porque dolerte. Nos quedamos callados pasando así dos o tres minutos, estábamos agarrados de la mano mirando hacia el techo, como vi que ella no me decía nada, voltee mi cara hacia su rostro, me enderecé un poco y la comencé a besar en la boca, Sonia respondió apasionadamente a ese beso, me moví hasta quedar encima de ella, sin dejarla de besar con mis propias piernas le fui abriendo las suyas, mi pito poco a poco fue buscando la entrada de su orificio vaginal.

Continuando con ese beso apasionado me comencé a mover lentamente sobre ella, sentí como muy despacio mi verga empezaba a penetrar la vagina de mi prima, Sonia en ese momento separó sus labios de los míos volteando su cara hacia un lado marcándosele en la misma un claro gesto de dolor, de momento no hizo ningún ruido, sólo se le notaba esa mueca dolorosa en su rostro, seguí moviéndome despacio, percibí que toda la cabeza de mi pito ya estaba adentro de su conchita,  ahí encima de su cuerpo empujé otro poco, mi prima dio en ese momento un grito diciendo: Aayyy, me dueleee, me duele muchooo, sácamelo.

Se sentía exageradamente estrecha; me seguí moviendo despacio y ella continuó quejándose dolorosamente, hasta que empujé mi cintura más fuerte, sentí como mi verga se fue prácticamente hasta adentro de su vagina, Sonia pego un grito ahogado diciendo: Aaay, mamiiita me dueleee. Vi como de sus ojos le escurrían lagrimas, sus uñas me las encajó en mi espalda. Le dije: Ya, chiquita, ya pasó. Sin pedírselo ella abrió más sus piernas y las elevó manteniéndolas así, yo me seguí moviendo sobre mi prima lentamente, con mis labios le limpie sus lágrimas que le estaban escurriendo, Sonia continuaba haciendo gestos de dolor y se seguía quejando, aunque ya no me decía nada.

Estábamos completamente unidos, sus piernas se abrazaron a mis nalgas y sus manos me tenían agarrado de mi espalda, con mis movimientos de cintura poco a poco más porción de mi verga entraba y salía de su vagina, ella continuaba con un gesto de dolor en su cara aunque paulatinamente sus quejidos fueron desapareciendo quedando prácticamente en silencio por un rato; me fui moviendo más y más rápido sobre ella y al cabo de unos instantes comenzó a jadear y gemir levemente, de su carita se fue desvaneciendo su mueca de dolor, empecé a chuparle su cuello, al mismo tiempo que con mis manos le tocaba y apretaba sus grandes senos; luego, le lamí esas lindas tetas sin dejarle de meter y sacar a una buena velocidad mi verga, Sonia cada vez fue gimiendo y jadeando más fuerte, se notaba que ya lo estaba disfrutando.

Moviéndome encima de ella le decía que la amaba, Sonia no me contestaba nada, sólo gemía, la besé en la boca y ella respondió ardientemente, en ese momento la pasión llegó al máximo, así se lo estuve metiendo por algunos minutos, yo sentía que mi eyaculación no la podía aguantar por mucho tiempo ya que la estreches de mi prima hacia que el roce entre su vagina y mi pito fuera muy intenso; cuando sentí que estaba a punto de terminar saqué mi verga de su concha y comencé a eyacular encima de su estómago, todo su ombliguito quedó lleno de mi semen, pude oír como mi prima en voz bajita me decía: No me eches eso. Cuando terminé por completo me quité de entre sus piernas, inmediatamente Sonia se levantó de la cama y así desnuda como estaba se salió del cuarto, escuché que entró al baño, yo me quedé en la cama y observé como había sobre la colcha una mancha de sangre.

Ya habían pasado algunos minutos y Sonia no regresaba, sin vestirme me dirigí al baño, le toqué la puerta preguntándole si estaba bien Ella me contestó que si. Le pregunté: ¿Porque no sales? ¿Pasa algo malo? Ella me respondió: No, ahora voy. Noté en su voz que estaba llorando, me quede ahí parado y oí que abría las llaves de la regadera, le dije: Te escucho que lloras. Ella me contestó: No es nada, en un momento salgo, me voy  a duchar.

En ese instante tocaron el timbre de la casa, quizás era el de la paquetería para entregar el pedido de mis papás, pero también podía ser algún amigo o familiar y si entraba corría el riesgo de que viera a Sonia, así que opte por no abrir, mi prima que escuchó que tocaban entreabrió la puerta del baño diciéndome: No vayas a abrir porque me pueden encontrar aquí. Le dije que no lo haría, cerró la puerta y se siguió duchando; me fui a mi cuarto, doblé su ropa la cual había quedado regada en toda la cama, cambié la colcha manchada de sangre para que no la viera, se había levantado tan rápido de la cama que ni cuenta se había dado; dejaron de tocar el timbre y como a los cinco minutos entró Sonia al cuarto con una toalla enredada en su cuerpo, yo ya me estaba vistiendo, cuando la vi le dije: Me tienes preocupado ¿Por qué estabas llorando? ¿Te sientes mal?

Sonia me abrazó, se apretó mucho a mí y se puso a llorar, yo le pregunté: ¿Qué te pasa chiquita? Ella me dijo entre sollozos: Estoy asustada, cuando me estaba bañando me vi sangre en mi vagina. Yo le mencioné: Cálmate, tú sabes que cuando una mujer hace el amor por primera vez sangra, es normal, todo va a estar bien. Ella dejó de abrazarme y se fue a sentar a la cama diciéndome: No debimos de hacerlo, si sigo sangrando voy a tener que ir a ver un médico ¿Y que le voy a decir? Y si mis papás se enteran ¿Qué voy ha hacer? estoy muy nerviosa.

Le pregunté: ¿Te puedo revisar tu vagina? Ella me respondió: No, claro que no, me da pena. Yo le dije: Bueno, entonces revísatela tú y observa si todavía estas sangrando. Tomé una porción de papel sanitario y se lo di diciéndole: Límpiate con esto. Sonia continuaba sentada en la cama, al agarrar el papel noté que su mano temblaba, ella me dijo: Voltéate, no me veas. Le di la espalda, pasados unos instantes le pregunté si seguía sangrando, ella me respondió: No creo que no. Le mencioné: Lo ves, no te preocupes ¿Ya puedo voltear? Sonia me contestó: No espera, déjame ponerme la toalla. Yo le dije que iría al baño.

Aproveché para hablarles por teléfono a mis papás porque tenía la preocupación de que ya vinieran en camino junto con los papás de Sonia, en ese momento eran como las cinco de la tarde, me contestó el celular mi mamá, me dijo que acababan de llegar de sepultar a mi tío y que se iban a quedar a dormir ese día en casa de mi tía (La esposa de mi fallecido tío) Disimuladamente le pregunté por los papás de Sonia, mi mamá me dijo que también ellos se iban a quedar a dormir y que al otro día por la mañana todos se regresarían juntos, situación que me tranquilizó, llegué al cuarto y se lo platique a mi prima, ella me dijo: Que bien, aunque mi hermanito debe estar preocupado de que no he llegado ¿Me permites hablarle por teléfono? Le dije que si, Sonia ya estaba vestida, se sentó en la cama y marcó del teléfono de mi cuarto, escuché que habló con mi primo diciéndole que se había tenido que quedar en la casa de una amiga haciendo un trabajo escolar pero que ya iba para allá.

Colgó el teléfono, se quedó sentada en la cama, se notaba muy pensativa, me senté a su lado diciéndole: Ya no estés triste. Ella me mencionó: No estoy triste, tengo un sentimiento extraño, se que lo que pasó hoy estuvo mal, pero fue lindo, siempre lo voy a recordar. Nos abrazamos durante un rato y luego me mencionó: Me tengo que ir, mis papás pueden hablar por teléfono y mi hermano va a decirles que no he llegado y me van a dar una buena tunda cuando regresen, yo me quisiera quedar otro rato pero tendría problemas.

Le mencioné: Porque no le vas a dar de comer a tu hermano, esperas a que se duerma y voy por ti para pasar acá la noche juntos, y mañana temprano te regresas para tu casa antes de que lleguen nuestros papás. Ella me respondió: No, no me atrevería a dejar a mi hermanito sólo en la casa durante la noche, además hoy es viernes y como mañana no va a la escuela siempre se desvela con sus video- juegos, si lo trato de obligar a dormir, no lo va ha hacer y mañana me va a acusar con mis papás, es un niño consentido.

Nos quedamos pensando, hasta que Sonia me preguntó: ¿Y para que quieres que pasemos la noche juntos? Yo le respondí: Bueno, es que me gustaría estar más tiempo contigo ¿A ti no te agradaría? Ella con un gesto de cierta timidez reflejado en su cara y mirando hacia el piso me respondió en voz baja: Mmm, no se, creo que si. Nos quedamos callados durante unos segundos hasta que Sonia me mencionó: Lo que podemos hacer es que te vayas conmigo, nos metemos a mi casa por el patio sin que mi hermanito nos vea, te escondes en el jardín, le digo que se vaya conmigo al comedor para calentar la pizza y en lo que come te voy a abrir la ventana de mi cuarto y por ahí te metes, para que me acompañes ahí un rato y luego cuando mi hermano se descuide te vas.

Llevamos a cabo ese plan y todo resultó bien, mi prima me fue a abrir la ventana de su cuarto y por ahí me metí, ella encendió la tv con volumen bajo, me dijo que iba a estar un rato con su hermano, se salió del cuarto poniéndole seguro a la puerta por dentro y diciéndome que le abriera cuando tocara, de repente escuchaba las voces de Sonia y de mi primo que por ahí pasaban, luego oí que sonó el teléfono y mi prima lo fue a contestar a una repisa que esta cerca de su cuarto por el lado de afuera, esto lo se porque muchas veces había estado en esa casa cuando visitábamos a mis tíos, por la conversación que mi prima tenía en el teléfono, me percaté que eran sus papás y que le estaban diciendo que iban a llegar hasta el otro día , Sonia les mencionaba que no se preocuparan que todo estaba bien.

Al cuarto de Sonia entré por ahí de las seis de la tarde y ella desde esa hora se estuvo con su hermano hasta más o menos las ocho de la noche en que fue y quedamente tocó la puerta, le abrí y al entrar ella volvió a poner el seguro por dentro y me dijo: Disculpa la tardanza, pero es que mi hermanito es algo especial, aparte de que tuve que esperarlo hasta que terminara de comer, se le ocurrió que le ayudara con su tarea escolar, si me hubiera negado mañana les dice a mis papás y me regañan, pero ya se metió a su cuarto y se puso a jugar, le dije que me venía a dormir porque estaba muy cansada. Ambos nos sentamos en la cama, por un instante nos quedamos callados, volteé a verla y me di cuenta que miraba hacia el piso, me arrimé junto a ella y la abracé, le pregunté porque había puesto una cara triste, ella me dijo: No estoy triste, hace un rato que estaba con mi hermanito sentía nervios pero ahora aquí junto a ti estoy tranquila. Los dos nos volteamos a ver y nos fundimos en un beso.

Nos recostamos en la cama sin parar de besarnos; ella aún traía su uniforme escolar, le fui desabotonando su blusa hasta dejársela completamente abierta, metí mis manos por detrás de su espalda y le desabroché su sujetador, ella no me reclamó, comencé a besarle sus grandes senos, Sonia lanzaba débiles quejidos, le levanté su falda y le acaricié su vagina por encima de sus pantaletas, en seguida metí mi mano dentro de sus calzones y comencé a acariciarle directamente su velluda conchita, ella continuaba gimiendo ligeramente: ayyyy, ummmm. En seguida, fui jalando sus pantaletas para quitárselas, Sonia seguía sin reclamarme nada, se las saqué y las dejé en el colchón, me hinqué en medio de sus piernas, las tomé por sus pantorrillas y se las abrí, ella sonreía nerviosa y tímidamente mirando hacia un lado, agarrándole sus piernas me incliné y le di varios besos a su vagina, ella lanzó sonidos de placer un poco más fuertes: Ahaaa, huuu, mmmm. Luego le solté sus lindas piernitas asentando las plantas de sus pies sobre la cama dejándoselas bien abiertas.

Agachado como yo estaba le lamí  su panocha por todos lados, se la estuve chupando como loco durante varios minutos, mis labios y todo el contorno de mi boca se encontraban totalmente humedecidos de sus jugos vaginales, los abundantes vellos de su panocha  también estaban completamente mojados de sus propios jugos y de mi saliva, ella cada vez fue gimiendo más y más fuerte, me tenía agarrado de mi cabeza, Sonia comenzó a tener un orgasmo, arqueaba su cuerpo, gemía, jadeaba y gritaba: Aaaaay, yaaaa, aaaah, siiii, ummmm. Hasta que lentamente se fue quedando suelta y adormilada, me enderecé y me acosté junto a ella abrazándola, en ese momento le pregunté: ¿Te gustó? Ella me respondió en voz baja: Siiii. Luego le dije en su oído: Chiquita ¿Me puedes ahora besar tú en mi pene? Ella volteó a verme y me respondió: Nooo, eso es antihigiénico. Yo le mencioné: Nuestros sexos están limpios.

Ella me dijo: No lo creo, yo me duché en tu casa pero tú no. Yo ya me había percatado que dentro del cuarto de Sonia había un baño, así que le dije: Si me das permiso me puedo duchar acá en tu baño. Mi prima me respondió que si. Yo le pregunté: Pero, si lo hago ¿Me cumplirías mi deseo? Ella me contestó sonriendo tímidamente: Mmm, no lo se, no creo. Sin ya preguntarle más entré al baño, me estaba duchando cuando Sonia tocó la puerta por fuera y me dijo: Ten esta toalla. Terminé de enjuagarme y abrí quedando desnudo frente ha ella, mi prima ya no tenía su uniforme escolar, se había puesto unos lindos shorts y una playera,  no llevaba zapatos ni calcetas, iba descalza, se veía realmente hermosa, mis ojos casi se me salían al verle sus senos tan enormes que sin sostén se le marcaban notoriamente en esa playera.

Sonia estiró su mano para darme la toalla, yo jale la toalla pero también jale su brazo y la arrimé hacia mi abrazándola, ella riendo me dijo: Que haces, me estas mojando toda. Nos fundimos en un beso apasionado; al dejarnos de besar mi prima sin decirme nada lentamente se hincó en el piso, con una de sus manos y de una manera un tanto temblorosa tomó mi pene, lo comenzó a acariciar lenta y suavemente clavando en el su mirada, mi pito ya estaba bien erecto, luego, con sus ojos entreabiertos muy despacio fue acercando sus labios a él y le dio un beso suave y prolongado, dejando sus labios puestos dócilmente por varios segundos en la cabeza de mi pito; en seguida, sin yo pedirle nada, se lo empezó a meter en su boca, primero hizo desaparecer la cabeza de mi pito la cual la fue chupando de una manera muy rica, los parpados de sus ojos que los tenía entrecerrados en momentos los movía muy rápido, sus labios lentamente saboreaban cada centímetro de la palpitante e inflamada cabeza de mi verga.

Poco a poco iba introduciéndose en su boca más porción de mi pito, sus labios cada vez se iban deslizando más rápido sobre el tronco de mi pene, yo sentía que moría de placer, mi prima me estaba dando una mamada de fantasía, no podía creer que la tuviera hincada frente a mi con casi todo mi pito dentro de su linda boquita; así me la chupo por un rato más  hasta que en un momento se sacó mi pito y comenzó a toser, le pregunté que es lo que le pesaba. Ella se levantó del piso recuperándose de la tos y me dijo: Sentí que me ahogaba.

Con la toalla me sequé del cuerpo el agua que tenía, ella fue al lavabo y se lavó la boca; luego, los dos salimos del baño tomados de la mano, yo no me puse nada encima, llegando junto a la cama le tomé su playera por debajo y se la empecé a subir para quitársela, ella sin replicar nada elevó sus brazos para facilitar su salida, sus lindos y enormes senos quedaron al descubierto, nos abrazamos, era una sensación muy rica el sentir sus grandes y suaves tetas pegadas a mi pecho; enseguida le bajé sus ajustados shorts quedándole los mismos atorados en sus tobillos, ella se los terminó de quitar con sus pies dejándolos tiradas en el piso, no traía puestas pantaletas, los dos quedamos completamente desnudos, nos besamos en la boca amorosamente, mi miembro rozaba los abundantes y ensortijados vellos negros de su vagina; luego, nos dejamos caer en la cama, la acomode con miras de hacerle el amor, ella me dijo: No me vayas a penetrar, estoy muy lastimada.

Me recosté a un lado de ella y le mencioné: Híncate aquí junto a mí, ella lo hizo, entonces le dije: Te voy a enseñar una forma en que los dos nos podemos besar al mismo tiempo.  Le expliqué como se tenía que poner encima de mí para formar un 69, ella lo fue haciendo aunque un tanto insegura y nerviosa, al mismo tiempo que se iba acomodando como yo le indicaba con voz temblorosa me decía que le daba vergüenza hacer eso; se colocó sobre mí cuerpo con sus nalgas puestas a centímetros de mí cara, ella me continuaba diciendo que le daba pena que la viera así, yo le mencionaba que se tranquilizara, luego le dije que le comenzara a dar besitos a mi pene. En ese momento empecé a chuparle su vagina, Sonia tenía agarrado mi pito con una de sus manos pero no lo besaba, aunque a los pocos instantes lo empezó ha hacer; yo le lamía su concha y con mis dedos le frotaba su clítoris, Sonia chupaba y mamaba mi pene lentamente; de esta manera estuvimos algunos minutos, mi lengua cada vez la fui moviendo más rápido en sus labios vaginales, al mismo tiempo que con uno de mis dedos le frotaba intensamente su clítoris, mi prima fue mamando mi verga con más fuerza.

Ella gemía con mi pito adentro de su boca, en momentos se lo sacaba y me pasaba su lengua por toda la cabeza de mi miembro, luego se lo volvía a introducir, al mismo tiempo que con una de sus manos me acariciaba mis inflamados testículos, me estaba dando una mamada que nunca voy a olvidar, me excitó tanto que comencé a tener ganas de eyacular, mi prima se empezó a convulsionar encima de mi cuerpo, yo no paraba de lamerle su vagina, ella chupaba mi verga como loca y gimoteaba intensamente, la mamó tan rápido que no pude evitarlo y comencé a eyacular adentro de su boca, le hice saber que ya estaba terminando pero ella no se sacó rápido mi pito, cuando retiró sus labios de mi verga una buena cantidad de semen ya le había echado adentro de su boca, se levantó de la posición en que estábamos, comenzó a toser, quedó hincada sobre el colchón y oí que dijo: Upss, creo que ya me pasé todo, tomo una porción de papel higiénico que había sobre el buró de la cama y trató de limpiarse y escupir de la boca lo que más pudo, luego, se bajo de la cama y se fue corriendo al baño.

Siguió tosiendo, fui a verla, ella tenía la boca llena de pasta dental, la dejé que terminara de lavarse, en el cuarto del baño había un foco que emitía una luz fuerte, ahí adentro la desnudez de Sonia se veía espectacular, su piel era realmente hermosa, cualquier bebé se la habría envidiado, jamás había observado una piel tan blanca y libre de defectos, no se le veía en su cuerpo ni una sola mancha o lunar; al escupir el agua en el lavabo se inclinaba hacia el frente y dejaba ver su precioso trasero, bien delineado y parado, agachándose de esa forma alcanzaban a vérsele por la parte de atrás de sus nalgas sus vellitos vaginales negros, rizados y mojados; terminó de lavarse y nos regresamos a su cama.

Ella me mencionó: Lo que te salió de tu pene me lo echaste en mi boca, me puse nerviosa y me lo terminé pasando. Le dije: No fue mi intención, te avisé que ya iba a terminar pero tú no te sacaste mi miembro. Nos sentamos en la cama, yo le dije: Perdóname ¿Estas enojada por lo que sucedió? Ella me respondió: No, no te preocupes, creo que fue mi culpa. Le pregunté: ¿Quieres que ya me vaya? Sonia se recargó en mi hombro y me dijo: No, si quieres quédate otro rato. Ambos continuábamos desnudos sentados en la orilla de la cama, ella me mencionó: Ya me dio frío, vamos a meternos a la cama. Adentro de los sarapes los dos quedamos boca arriba, luego Sonia se volteó dándome la espalda y me dijo en voz bajita: Abrázame. Me acomodé de lado y la abracé por atrás.

Al tenerla abrazada por su espalda mi pito quedó completamente pegado a sus redondas nalgas, en cuestión de instantes se puso bien erecto, me imagino que ella se percató de esa situación, sin embargo no se movió y así permaneció con sus enormes nalgas bien pegaditas a mi miembro; la comencé a besar en su nuca, al mismo tiempo que pasé mis manos hacia sus enormes senos acariciándoselos, mi pito lo movía yo lentamente rozándole su voluptuoso y suave trasero; después de un rato ella se volteó poniéndose boca arriba buscando mi boca, nos besamos en los labios de forma ardiente, en seguida le comencé a besar sus enormes tetas de forma desenfrenada. Sin dejarle de lamer sus ricos senos, me fui metiendo en medio de sus piernas, le puse la punta de mi miembro en la entrada de su vagina y se lo fui empujando lentamente.

Cuando sintió que mi pito entraba en su conchita Sonia me mencionó tímidamente: Despacio, por favor despacio. Cerró sus parpados y apretó las sabanas con sus puños; hincándome en medio de sus piernas, se las tomé con mis manos de sus tobillos, las elevé, al mismo tiempo que se las abrí hacia los lados, comencé a moverme lentamente, Sonia tenía un gesto de dolor dibujado en su cara, no hacía ningún ruido, con mis movimientos de cintura mi pito le fue entrando más y más, su panocha se seguía sintiendo muy apretada, aunque estaba completamente lubricada, porque a pesar de su estreches, mi verga le iba resbalando, muy pronto mi pito estaba todo adentro; con mis manos le seguía deteniendo sus piernas, me empecé a mover a una regular velocidad, Sonia comenzó primero a gemir y luego a jadear, su gesto de dolor fue desapareciendo, llegó el momento en que toda mi verga se la sacaba y se la volvía a meter hasta topar mis testículos con sus nalgas, su boca la comenzó a abrir inhalando y exhalando aire cada vez más rápido.

Así la estuve penetrando por algunos minutos, Sonia se agarraba sus senos para que no se le movieran tanto con las embestidas que le estaba dando; luego, tomándola de sus brazos y jalándola de ahí me hice para atrás acostándome de espaldas en la cama, mi prima quedó encima de mi a horcajadas, estaba hincada con sus nalgas asentadas en mis muslos y con mi pito todo adentro de su vagina, le dije que se moviera, lo hacía muy despacio, estaba en una posición casi recta con sus ojos cerrados, con una mano deteniéndose de mi pecho y con la otra sosteniéndose sus tetas.

Moviéndose de esa forma Sonia lanzaba débiles quejidos, en su cara se le notaba un gesto de placer, lo que me hacia suponer que así despacito lo estaba disfrutando, sus nalgas apenas subían y bajaban un poquito sobre mi pito, su boca la mantenía abierta, sus parpados cerrados, su cabeza la tenía hacia un lado, parecía como si estuviera en un transe, luego de un rato de estar así le dije que se inclinara hacia mi, ella lo hizo, nos besamos en la boca apasionadamente, la tome de sus nalgas con mis manos y comencé a moverme debajo de ella, primero despacio, pero cada vez fui aumentando la velocidad, al cabo de un rato me estaba moviendo lo más rápido que podía, mi pito entraba y salía velozmente de su vagina, sus gemidos eran fuertes: Haa, haa, hayy, humm, haagg. La totalidad de mi verga le estaba entrando y saliendo de su apretada panocha; a esa velocidad me sostuve un rato, Sonia comenzó a tener un orgasmo, se apretó muy fuerte a mí mordiendo la almohada en la que mi cabeza estaba recargada ahogando ahí sus gritos; luego, separó su boca de la almohada y gritó más fuerte junto a mi oído: Haaaa, haau, yaa, yaaa. Paulatinamente fui disminuyendo mis movimientos hasta detenerme.

Sonia quedó ahí sentada sobre mí abrazándome con todo mi pito adentro de su conchita, sus enormes senos estaban completamente pegados contra mi pecho. Ahí debajo de ella me comencé a mover otra vez, mi verga lentamente empezó a entrar y salir dentro de su cuevita, yo le pregunté: ¿Te gusta esta posición? Ella con voz adormilada me contestó: Siiii. Tenía su cara recargada en uno de mis hombros, mis movimientos eran moderados, así estuvimos otro rato hasta que le dije: Chiquita, enderézate y muévete tu sola.

Ella sin contestarme nada se enderezó quedando sentada de forma recta con toda mi verga metida en su apretada vagina, empezó a moverse muy lentamente, daba quejidos suaves, nos agarramos de las manos, poco a poco sus movimientos se fueron haciendo más intensos, sus nalgas cada vez la elevaba más, yo le decía: Que rico se siente que te muevas así, sigue mamita. Con los sentones que se estaba dando sus enormes senos se le mecían de arriba hacia abajo, era muy excitante verla, llegó el momento en que una buena porción de mi verga le salía de su vagina y luego se la volvía a comer, su cabeza la hizo hacia atrás, su boca la mantuvo muy abierta metiendo y sacando bocanadas de aire.

Sonia otra vez se empezó a convulsionar como si le dieran toques eléctricos, en ese instante encima de mi verga se daba sentones cortos pero fuertes, jadeaba de manera entrecortada, sus manos seguían agarradas de las mías y me las apretaba mucho, gemía como si estuviera riéndose, así duró algunos segundos, temblando, jadeando y gimiendo; luego, se volvió a quedar quieta en posición recta sobre mi, detenida de mis manos, con toda mi verga adentro, parecía como si se hubiera desmayado, en seguida se inclinó abrazándome, estábamos empapados en sudor, su cabeza quedó a un lado de la mía, le dije al oído: ¿Te está gustando chiquita? Ella me respondió: Siii. Yo le mencioné: Mi amor, enderézate. Ella lo hizo volviendo a quedar sentada sobre mi pito de forma recta, entonces le indiqué: Ahora voltéate sin que te salgas de mi miembro. Le di instrucciones de modo que pudiera irse dando vuelta encima de mi para que quedara sentada sobre mi verga dándome la espalda.

Mi prima replicó un poco, sin embargo hizo los movimientos que le pedí, se fue volteando sin que mi pito se le saliera, hasta quedar sentada sobre mi pero ahora dándome la espalda, le dije que se empezara a mover, lo comenzó a hacer despacio, completamente recta, sin que casi nada de mi miembro pudiera entrar y salir de su vagina, le pedí que se inclinara hacia adelante, Sonia lo hizo agarrándose de mis piernas, yo comencé a moverme debajo de ella tomándola de sus nalgas, era excitante ver mi verga entrando y saliendo de su apretada y velluda conchita, Sonia de nueva cuenta comenzó a respira de forma agitada.

Al poco rato dejé de moverme debajo de ella y fue Sonia la que por si sola continuó subiendo y bajando sus hermosas y blancas nalgas sobre mi pito, haciendo que una buena parte de él entrara y saliera de su vagina, así estuvimos un rato, sus uñas me las estaba clavando en mis piernas, que era de donde se estaba deteniendo, gemía y jadeaba aceleradamente. Cada vez sus sentones fueron siendo más fuertes, yo la tenía agarrada de su trasero observando el espectáculo del sube y baja de sus nalgas; Sonia comenzó a temblar encima de mí, sus gemidos se convirtieron en gritos: Haaa, haaa, siii, haa, yaaa amor, yaaa. Hasta que poco a poco fue deteniendo sus movimientos.

Luego, mi prima se dejó caer hacia un lado sobre la cama respirando agitadamente, una mano se la puso en su pecho como tratando de disminuir su acelerada respiración, quedó acostada de lado, yo estaba muy excitado, sentía que mi verga casi me reventaba de lo erecta que la tenía; me enderecé quedando hincado sobre la cama diciéndole a mi prima: Levántate chiquita.

Ella un tanto titubeante de forma lenta se enderezó, le di instrucciones para que se pusiera en la posición de perrito, Sonia con mucha inseguridad se fue moviendo, terminé por acomodarla yo, cuando al fin quedó en esa posición me dijo: No me gusta, me da vergüenza estar así. Sin contestarle nada le acaricié durante algunos segundos sus nalgas; luego, uno de mis dedos se lo empecé a meter y sacar lentamente dentro del hoyito de su rica y mojada vagina, ella permaneció con sus rodillas y las palmas de sus manos asentadas en el colchón, le fui buscando dentro de su vagina el punto G, una vez que lo localicé se lo empecé a presionar, casi de inmediato Sonia comenzó a quejarse, en cuestión de segundos sus gemidos eran muy fuertes, seguí presionándole su punto G con uno de mis dedos, llegó el momento en que dejó caer su pecho y rostro a la cama y estiró sus brazos hacia el frente, haciendo con ello que sus trasero se le ensanchara más, viéndosele hermoso, ella me decía: Haay ¿Qué me haces? Aaahh, haay, yaaa por favor.

Otro de mis dedos se lo comencé a meter en su ano, al mismo tiempo que le seguía tocando el punto G en su vagina, al sentir mi prima uno de mis dedos en su ano, así empinada como estaba volteó a verme y me dijo: Que haces, me dueleee. Yo le mencioné: Confía en mi, veras que será algo agradable. Sonia siguió con su pecho y cara recargados en el colchón diciéndome: Ayy, me vas a lastimaaar. Continué metiendo poco a poco mi dedo en su trasero mientras que con el otro seguí presionando el punto G de su vagina, llegó el momento en que todo mi dedo estaba dentro de su ano, empecé a mover mis dos dedos en sus apretados hoyitos, Sonia gemía y se retorcía sobre el colchón diciendo: Huuy, haaa, haaay, yaaa, yaaaa mi amooor. Pensé que su hermanito podría escucharla por lo fuerte que gritaba, pero debido a lo caliente que yo estaba no me importó.

Sonia suplicaba diciéndome a gritos y con voz temblorosa: Ya primo, yaaa, por favor, ya no aguantoo. Entonces de golpe dejo caer todo su cuerpo en la cama, mis dedos salieron de sus dos orificios, mi prima quedó tirada boca abajo sobre el colchón respirando muy rápido; con mis manos la tomé de su cintura y la volví a poner en cuatro patas, ella parecía de trapo, como si no tuviera fuerzas, estando Sonia otra vez en posición de perrito, mojé mi pito con la mayor cantidad de saliva que pude, se le puse en la entrada de su ano y se lo comencé a meter, ella de inmediato volteó y me dijo: Noo ¿Por qué por ahí? Sácalo, me lastimaaas. Yo le mencionaba que se relajara, que le iba a gustar, para ese instante casi toda la cabeza de mi pito estaba dentro de su culo, Sonia sin ya decirme nada dejó caer su pecho y cara en la cama, sus brazos los estiró hacia el frente apretando con sus manos una almohada, su trasero le quedó bien paradito, seguí moviéndome detrás de ella, mi prima daba gritos no se si de placer o de dolor.

Al mismo tiempo que le estaba metiendo mi verga por su ano con uno de mis dedos le sobaba su clítoris…

En pocos instantes todo mi pito estaba dentro del culito de mi prima, en cada embestida mis testículos chocaban contra sus nalgas, Sonia gritaba y jadeaba como loca, sentía que mi miembro me iba a explotar por lo apretado de su ano, yo le decía: Dime si te gusta chiquita, Ella no me contestaba nada, sólo gritaba con desesperación: Haaa, haaau, haaa aaagg. Se enderezaba y luego dejaba caer su pecho y cara sobre el colchón, mientras que con sus puños jalaba fuertemente las sábanas de la cama como si quisiera arrancarles un pedazo.

Después de varias arremetidas comencé a eyacular adentro de su ano, sentía que me moría de placer, le solté hasta la última gota de semen; me quedé detrás de ella tomado de sus nalgas sin muchas fuerzas, Sonia se dejó caer en la cama, quedó recostada de lado, yo me acosté junto a ella, en cuanto mi prima me sintió se pegó a mi cuerpo, la abrace por su espalda sin que nos dijéramos ni una palabra, nos dormimos por un buen rato, el frió me despertó ya que nos encontrábamos completamente desnudos, los sarapes se habían caído de la cama desde que estábamos haciendo el amor, Sonia seguía dormida recostada de lado, me levanté, observé que mi semen ya se le había salido de su ano junto con un poco de sangre, ensuciando las sabanas blancas de la cama, mi pito también tenía un poco de sangre que ya se había secado, me lo limpié y me vestí, tomé las cobijas del piso y la tapé recostándome junto a ella.

Me di cuenta en la ventana que estaba amaneciendo, desperté a Sonia diciéndole que ya me iba, mi prima se volteó hacia mi, estaba bien adormilada, me agarró de uno de mis brazos y con voz ronca me dijo: No te vayas, espérate otro rato. Ella recargó su cabeza en mi brazo y se volvió a quedar dormida; salí de su casa a las 8: 30 de la mañana, llegué me duche y me dormí unas horas en mi casa, los papás de Sonia y los míos llegaron como a las dos de la tarde; nunca nadie supo nada de lo que había sucedido ese día, mi prima y yo tuvimos a escondidas tres encuentros amorosos más, hicimos el amor de forma muy fogosa, pero eso tuvimos que detenerlo porque no era posible seguir adelante, ella actualmente está casada y por lo que se observa vive muy feliz al lado de su esposo, cuando nos vemos en reuniones familiares obviamente nunca hablamos del tema, aunque al mirarla observo que tanto en mi mente como en la suya nunca se borraran los ratos lindos y apasionados que pasamos.

 

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