Estás Aquí
Home > Artículos > Relatos Eróticos > Relato Erótico: Nuevas amigas

Relato Erótico: Nuevas amigas

Apenas faltaban 3 minutos para el inicio del nuevo curso. En mi vientre se mezclaban una serie de sensaciones desde nerviosismo, ánimo por un nuevo curso y angustia por entrar de nuevo en la rutina. No era mi primer año en la universidad, pero tras el fracaso anterior decidí cambiar de carrera.

Al entrar en la enorme aula comprobé que el profesor ya había comenzado a hablar, por lo que tuve que ir hasta el fondo teniendo la posibilidad de ir viendo quienes iban a ser mis compañeros. Me senté al lado de una chica que me llamó la atención, al verme me saludó con una sugerente sonrisa, se llamaba Noemí. Junto a ella había dos chicas más, Sheila y Jessica. Para ninguna de nosotras era nuestro primer año, las tres veníamos de distintas especialidades.

Pasados dos meses éramos casi como amigas de toda la vida y estábamos muy a gusto las cuatro juntas. Noe era muy atractiva, con su mirada podía volver loco a casi cualquier hombre, con unas piernas perfectas, unas tetas que incitaban a ser mordidas, tan redondas y perfectas, y una melena negra hasta casi la cintura que le daban un aspecto salvaje y morboso. Era capaz incluso de despertar en mi ganas de morderle esos labios tan jugosos que siempre se pintaba de rosa haciéndolos parecer golosina para mí, siendo la primera vez que yo me fijaba en una chica, resultando todo eso muy extraño para mí, ya que yo tenía novio desde hace mucho tiempo. Además, siempre me hablaba y me miraba como si supiera que es lo que yo pensaba de ella. Y a veces yo sentía que coqueteaba conmigo, pero de forma muy sutil, de modo que por su tono de voz y su mirada sólo nosotras nos dábamos cuenta de lo que pasaba.

De repente un día en clase decidimos salir las cuatro juntas y pegarnos una buena juerga antes de los exámenes:

– Jessi: Hace ya como dos meses que nos conocimos y aún no nos hemos cogido ni una borrachera juntas, a ver si organizamos algo antes de los exámenes. – Yo: Eso se soluciona rápido este mismo jueves quedamos todas para ir de fiesta y que ninguna se quede atrás eh… no valen las excusas.
– Noe: ¡Aaaah! Sé de un pub que se inaugura este mismo jueves así que a ponernos guapísimas y no nos vamos hasta acabar reventadas de bailar. – Sheila: Así aprovecho y me busco un novio que me quiera y esté bien bueno.

Ya era jueves y habíamos quedado a las 00:30 para ir a ese pub que Noe había dicho y tan sólo faltaban 15 minutos. Me puse una de esas mini, pero que muy minifalda, ajustada, negra, con un top rojo escotado que resaltaba mi piel morena, y los tacones más altos y finos que tenía. Al llegar allí las demás ya habían llegado y como siempre yo la última. Estábamos preparadas para triunfar esa noche, Noe estaba increíble con su traje blanco ajustadísimo que le dejaba al descubierto su espalda y gran parte de las tetas. Estuvimos por los menos hasta las tres bebiendo y bailando sin parar, y los coqueteos con Noe cada vez era más descarados, seguramente por el alcohol:

– Noe: Vaya… me lo pones fácil con esa falda tan corta… – Yo: Pues no veas cómo me pones con ese tanguita negro que se te transparenta por el vestido… – Risas.

A eso de las cuatro y media Jessi y Sheila se iban ya que su residencia cerraba a las cinco y si llegaban tarde tendrían que pasar la noche en la calle. En cambio Noe y yo seguimos en la pista, bailando cada vez más pegadas y volviendo locos a todos los que nos miraban. A eso de las seis ya no podíamos más y salimos juntas de allí, fui a buscar el dinero para el taxi, pero:

– Yo: ¡Ooohh! ¡Noe, que le di mi cartera a Jessi para que me la guardara y no se la volví a pedir, tenía las llaves y todo, a ver como vuelvo ahora a mi casa! – Noe: No te preocupes, vente a mi piso que mis compañeras pasan de todo y no les importa que lleve a gente. – Yo: Ah vale, entonces sin problemas.

Llegamos al piso de estudiantes y estaban las demás durmiendo, entramos sigilosamente al cuarto de Noe. Mientras nos desnudábamos para irnos a la cama a dormir no podía parar de mirarla en tanga, tenía un culo redondo y prieto, y sus tetas descubiertas me llamaban para que le chupara los pezones, ella al verme también desnuda y al ver mi piercing del pezón me dijo:

– Noe: Nunca he probado chupar un piercing de la teta… ¿qué se siente? – Yo: Me da mucho placer cuando me lo lamen. – Noe: ¿Sí? Pues que tal si me dejas probar…

Me quedé asombrada, no me dejó apenas responder y en cuanto me di cuenta tenía su mano en mi teta y podía ver perfectamente como su lengua se acercaba a mi pezón y jugaba con mi arete, en ese momento creí volverme loca, nunca antes había tenido nada con ninguna chica. Con la boca jugaba con mi piercing y una de sus manos la iba bajando hasta mi tanga, al llegar allí metió la mano y directamente me metió por el coño dos dedos, las dos estábamos cachondas y muy calientes, yo pedía cada vez más, tres, cuatro, cinco dedos que me metió por el coño, nuestro cuerpo ardía y se movía cada vez más. De repente me tumbó sobre la cama me quitó el tanga y al ver mi coño totalmente depilado dijo:

– Noe: Así me gusta para poder comértelo todo y meterte la lengua hasta el fondo. – Yo: Cómemelo que me quiero correr en tu boca

Podía ver su cara entre mis muslos, me lo lamía todo, cada vez que me chupaba el clítoris creía que me iba a morir de gusto, sentía su lengua dentro de mi coño como me la metía hasta el fondo, y a la vez me metía tres dedos. Cada vez más rápido más placer, más calor, más sudor, una y otra vez su lengua ardiente recorría todo mi coño hasta que se me nubla la vista, noto como todo el placer acumulado estalla y mi coño se me abre mucho más, gemidos, jadeos, sudor, placer que sube desde mi coño hasta la cabeza, no aguanto más, y mientras veo su boca en mi coño, me corro en ella, no paro de gritar de puro placer, me lo sigue chupando y en vez de tres dedos ya me ha metido la mano entera, estoy que no me lo puedo creer.

Termino de correrme, me incorporo sobre la cama y poniendo mi mano sobre su cuello la traigo hasta mi boca y comenzamos a besarnos de la forma más guarra posible, nuestras lenguas enrollándose hasta hacer casi nudos. Se pone encima de mí, cuerpo a cuerpo, noto su coño totalmente mojado sobre el mío, nos seguimos besando, mientras le toco las tetas, se las chupo, se las lamo, me doy la vuelta para morderle el culo y darle un par de azotes, desde atrás le abro las nalgas y le meto de golpe tres dedos en el coño, no deja de gemir, me agacho y yo también se lo empiezo a chupar, era la primera vez que lo hacía.

Me encantaba, sentir su coñito afeitadito entre mis labios, meter mi lengua… Hasta que vi un bote de desodorante sobre su mesilla, lo cogí y se lo metí en el coño, empezó a gritar, a moverse, se le arqueaba la espalda completamente y con mi otra mano le tocaba el clítoris, cada vez yo le daba con más fuerza y rapidez, más, más y más gritos, calor, placer hasta que al fin se corre toda, pero yo no paro le sigo dando y dando y más le gusta, parece que se va a volver loca, sus piernas tiemblan y de su cara no se quita esa mirada de guarra mientras yo le daba.

Al final quedamos las dos extasiadas sobre la cama, empapadas en sudor, habiendo descubierto que nadie te puede comer el coño mejor que otra tía. Nos miramos, nos dimos un último beso y en seguida nos quedamos dormidas, cuerpo a cuerpo, desnudas…

Deja un comentario

Top

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR