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Relato Erótico: Por eso te quiero

La verdad es que llevo leyendo relatos eróticos desde hace ya algún tiempo, e incluso comparto esta afición con mi novia; pero nunca se me había ocurrido escribir un relato. De hecho, mientras escribía estas líneas, todavía dudaba de mi creatividad para hacerlo realidad. Por eso, simplemente he querido contar alguna de mis experiencias con mi novia, con la que he aprendido a disfrutar del fantástico mundo del amor y el sexo.

Estábamos los dos en el coche, recorriendo las calles de la ciudad. Era de noche, y llevábamos media hora dando vueltas buscando dónde aparcar. La verdad, es que cosa que me desespera es buscar parking. En ese momento, se me ocurrió decirle a mi novia que porqué no nos íbamos a nuestro lugar preferido, a lo que ella accedió.

Nuestro hogar, por llamarlo de alguna manera, era mi coche cuando lo aparcábamos en una calle oscura a la que solíamos ir en nuestros encuentros. Como no teníamos casa, teníamos que apañarnos con el espacio de mi coche. Aunque si bien es verdad, lo pasábamos genial pese a lo reducido del habitáculo. De hecho, hoy por hoy, lo echamos de menos.

Siempre que llegábamos allí, lo primero que hacíamos era tapar los cristales del coche, pues nunca se sabe quién podía pasar por allí, aunque era una calle muy poco transitada. Luego, mi novia siempre salía fuera del coche a hacer pis. La verdad, no sé por qué le pasaba eso, pero siempre que íbamos, le entraban ganas de orinar. Aunque esto ya nos permitía empezar a jugar entre nosotros, pues yo aprovechaba para acariciarla, e incluso ella me pedía que la limpiara, cosa que me ponía a mil. Nada más que pasarle el clínex por su cuevita me ponía …. pero lo mejor es que a ella también.

Luego de ese ritual, solíamos pasar a la parte trasera del coche, donde por supuesto estábamos más cómodos. Me encantaba besarla lentamente, casi rozando sus labios con los míos, sin demasiada presión, como no queriendo entrar de lleno aún. Pronto la temperatura iba subiendo, a medida que los besos se repetían, y las caricias se iban intensificando. El calor dentro del coche, y las ganas por tocar nuestras pieles, hace que comencemos a desnudarnos. Como siempre, yo suelo desnudarla a ella primero. Me encanta sobremanera ver cómo se quita su sujetador, y cómo se pone de espaldas a mi para sacarse el tanga que oculta su cuevita. Me encanta esta visión de sus nalgas, su ano, y sus labios rosaditos y ya casi húmedos.

Luego, a mi novia siempre le gusta que empiece yo haciéndola gozar. Y, de la mejor manera que lo sé hacer es chupándole sus partes. Para ello, siempre se acuesta en el sillón, con sus piernas abiertas, mientras yo le voy chupando todo su cuerpo. Suelo empezar por el cuello, para luego ir bajando por su pecho, sus pezones(cosa que la vuelve loca), su ombligo, su ingle, sus muslos, etc… Normalmente cuando ya llegó al fin a sus labios, éstos ya están chorreando. El sabor de sus jugos hace que me vuelva loco, y ella lo sabe, por eso muchas veces aprovecha su calentura, para mojar sus dedos y con estos mojar sus pezones, de este modo consigue que me los coma con auténtica pasión, y esto la pone a mil. Le encanta verme chupándole las tetas, y no les digo cómo se pone cuando me ve chupándole con la lengua sus labios y su clítoris. A menudo suelo incluso echar saliva sobre su vulva, de modo que cuando retiro la lengua siempre se queda algún hilillo de saliva colgando entre mis labios y su clítoris. Es en esos momentos cuando me pide que la penetre con los dedos, cosa que por cierto dice hago muy bien.

Para ello, siempre comienzo metiéndole un dedo en su chocho, suavemente, para ya luego comenzar a girarlo en su interior. Todo esto sin dejar de lamerle su clítoris. Cuando comienza a dilatarse, ya introduzco dos dedos(debo reconocer que son finos pero muy largos), y comienzo un juego frenético dentro de su chocho con los dos dedos.

Cuando ya se acerca el orgasmo, me encanta(y a ella me consta que también) meterle un dedo en el ano, el cual he lubricado previamente con sus propios jugos. El dedo suele entrar bastante bien en su estrecho agujero, máximo ten

iendo en cuenta su excitación. De hecho, cuando ya intento meterle el segundo, es ella misma la que empuja para que se los meta. Me cuenta que le encanta tener dos dedos por delante y dos por detrás, y mi lengua….en su clítoris. Todo el placer que está recibiendo, hace que se corra como una loca en mi boca, y completamente abierta por sus dos agujeros. Después de su orgasmo, bestial por cierto, lo que más le gusta es que la penetre con mi polla, que aunque no es ninguna barra de 25 centímetros, sí que es gruesa y de unos 18 cm. Como se imagina, mi polla entra con suma facilidad, pues los dedos han hecho ya un trabajo digno de ser repetido. Y ahí comienza el baile, entre mi polla y su cuerpo, porque hay que ver cómo se mueve la niña. Hay veces que debo controlarla un poco, si no parece que me la parte, y después de un rato follando, la saco y se la pongo en su hermosa boca, para que ella la acaricie, chupe, y me saque todo mi semen. Me encanta correrme en su boca, y ver sus labios llenos de semen, aunque todavía no he conseguido que se lo trague, no he perdido la esperanza. Ni tampoco he perdido la esperanza de conseguir cumplir con ella mi gran fantasía, que no es otra que sodomizarla. De momento sólo he podido sodomizarla con mis dedos, aunque espero en breve hacerlo con mi polla, la cual está verdaderamente desesperada por hacerlo, pero por miedo de mi novia hacia esa práctica no la hemos podido llevar a cabo.

Bueno, y así suelen ser nuestros encuentros en mi coche, aunque solemos variar de vez en cuando, sobre todo las posturas.

Este relato lo he escrito para dedicárselo a la mujer que más he querido y quiero en este mundo, mi bella novia.

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