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Relato Erótico: Sex on the Beach

El jueves pasado me llama mi marido por teléfono y me dice que hoy ha terminado temprano de trabajar y que ya viene para casa, me propone que vayamos a la playa y tras mi aceptación me dice que me vaya preparando y que me recoge en 15 minutos. Siempre vamos a playas nudistas así que sin cortarme ni lo más mínimo y sabiendo que a él le iba a gustar me saque toda la ropa que llevaba puesta para estar por casa y decido ponerme sólo un pareo y sin nada más debajo excepto unas chancletas de playa.

Transcurridos los 15 minutos salgo afuera a esperar en la esquina la llegada de mi marido, la sensación de estar prácticamente desnuda en medio de la calle me excita mucho y me da la impresión de que todo el mundo me mira como si supieran que no llevo nada más debajo del pareo.

Mi marido llega a los pocos minutos y le pregunto:

.- ¿A que playa vamos?.- A la de Caldetas.

.- Pero ¿A la parte nudista?.- Por supuesto, quiero que luzcas tu chochete.

Me quedo pensando unos segundos si ese era un buen momento para desvelarle mi secreto y finalmente decido que si.

.- Pues si quieres que vaya luciendo el chocho a todo el mundo mira que fácil lo tengo.

Y me separo un poco la abertura del pareo mostrándole que no llevo nada debajo de ese trozo de tela semitransparente. Él se emocionó de golpe y poniendo su mano sobre mi muslo bien cerca de mi rajita me dice:

.- ¿Cómo es que has salido así? Uhmmmmm me encanta, no te tapes en todo el trayecto.

.- Como quieras.

Todo el trayecto que dura cerca de media hora hasta llegar a la playa voy con el pareo abierto y sujetado solamente por la parte de arriba, de manera que si alguien se hubiera fijado me podría haber visto mi rajita depilada aunque llevaba tapados los pechos, pero eso no sucedió, la gente no va por la carretera mirando si la chica del coche de al lado lleva bragas o no. En cualquier caso a nosotros nos sirvió para calentarnos antes de llegar a la playa.

Cuando llegamos eran las siete y media, todavía quedaba una hora u hora y media de sol, de manera que aunque no estaba a tope de gente si que quedaban todavía bastantes personas, unas tomando el sol y otras, las que menos en el agua bañándose.

Tras aparcar el coche mi marido se desnuda del todo y tras coger dos toallas del maletero se las cuelga del hombro y me dice:

.- Cuando quieras.

.- ¿Vas a ir así? ¿No te pones bañador para ir hasta ahí?.- ¿Para qué? Hemos aparcado muy cerca, no hay ni 20 metros. ¿Qué más da?.- Vale, pues vamos.

Yo salgo del coche con mi pareo puesto y cogida de la mano de mi marido vamos por la arena hasta la orilla del agua, miramos hacia todos lados para escoger un buen sitio y le señalo uno diez o quince metros hacia la izquierda. Mi marido extiende las toallas y yo me siento y me saco el pareo quedando, ahora si, los dos desnudos. Nos tumbamos para asolearnos bien y a los pocos minutos estamos los dos medio adormilados cuando oigo a dos chicos que llegan, mi marido parece dormido y yo miro a los dos chicos que están a unos veinte metros de distancia a nuestra derecha. Les veo que dudan donde ponerse, lo mismo que hacemos todos cuando llegamos, y que miran hacia un lado y otro para escoger un buen lugar, cuando uno de ellos señala hacia donde nos encontramos nosotros. No me lo puedo creer, tanta playa y se tienen que colocar junto a nosotros.

Los dos chicos se van acercando, van con el bañador puesto, y deben de tener unos 25 años aproximadamente. Uno de ellos lleva una bolsa de nylon colgada del hombro, ahí deben de llevar las toallas. Vienen directamente hacia donde nos encontramos mi marido y yo, y no paro de mirar donde se van a colocar, pero con el mayor disimulo posible. Finalmente se paran justo frente a nuestros pies, y sacando dos toallas de la bolsa las extienden a menos de tres metros de nosotros y justo frente a mi sexo desnudo. Yo estaba tumbada boca arriba y con las piernas ligeramente separadas, pero al acercarse ellos las junté de manera que aunque podían verme los poquitos pelos q

ue siempre me dejo sobre mi rajita, al menos no les estaba mostrando toda mi raja en primer plano.

Siempre he tenido un oído muy fino y soy capaz de oír conversaciones donde mi marido ni siquiera oye voces.

Los dos chicos se sientan de espaldas a nosotros, se sacan los bañadores y se tumban sobre las toallas boca abajo y con su mirada directamente hacia mi cuerpo. Yo me encuentro tumbada boca arriba y apoyada en los codos de manera que podía ver todo lo que hacían, pero siempre haciendo ver que estaba mirando hacia otro lado. Aunque hablan con voz muy suave puedo escuchar la mayor parte de lo que dicen.

.- Tiene las piernas muy juntas, no puedo verle el coño.

.- Yo tampoco, pero ten paciencia, ya se cambiara de postura y nos lo enseñará.

.- Eso espero, porque mira que está buena la tía.

.- Que zorra, con un cuerpazo como ése y luciéndose desnuda, que puta debe ser.

Oírles hablar así sobre mí me dio un placer desconocido para mí hasta ese momento, y yo misma me sorprendí cuando mis piernas se separaron unos veinte centímetros dejando la raja de mi sexo expuesta ante sus ojos. Todavía ahora no puedo comprender como pude hacer algo así.

Me tumbé del todo y separé todavía un poco más mis piernas para que los dos pudieran contemplarme tranquilamente y sin esfuerzos. Agudicé mi oído todo lo que pude para escuchar sus comentarios.

.- ¿La ves? Lleva la raja sin un solo pelo.

.- Ya la veo ya, está que apetece chuparla.

.- Sí, la muy puta sólo se deja esa sombra de pelos sobre el coño.

.- Fíjate, esos labios carnositos cerrando totalmente su cuevita, dan ganas de separarlos a lengüetazos y hacerle que se corra aquí mismo.

.- Seguro que le gusta a la muy puta.

Le doy unos golpecitos con la mano a mi marido para despertarlo y le propongo ir al agua a refrescarnos.

.- Cariño, ¿me acompañas al agua?.- Venga sí, vamos, que tengo mucho calor.

Nos levantamos los dos y nos dirigimos hacia el agua pasando junto a los dos chicos, mi mirada no se dirige hacia ellos en ningún momento para que no puedan pensar que les he oído cuando hablaban, pero pude notar sus ojos clavados en mi sexo cuando pasaba junto a ellos.

Nos metimos en el agua y como siempre sucede, nos vamos tocando por todas partes a medida que nuestros cuerpos iban quedando bajo el agua. Cuando estábamos en la parte donde sólo nuestras cabezas sobresalen por encima del agua, y tras varios toqueteos que no tenían nada de inocentes, mi marido me levanta y me va bajando poco a poco hasta que consigue que su pene me penetre. Entró con algo de dificultad al principio, ya que el agua del mar impide que se me lubrique la parte exterior de mi sexo, pero una vez superada la entrada se hundió hasta el fondo sin ninguna dificultad. Tras bombearme unas quince o veinte veces y antes de que se fuera a correr me la sacó.

.- Vamos a dejarlo para más tarde, que así lo disfrutaremos más.

.- Estoy que me salgo, hoy no sales de aquí sin echarme un buen polvo.

.- Vale de acuerdo.

Estuvimos un rato dentro del agua esperando que su pene descendiera de tamaño para no hacer un numerito al salir del agua. Al cabo de unos minutos salimos y nos dirigimos a las duchas, nos duchamos para eliminar la sal del agua de nuestra piel y nos dirigimos de nuevo a tumbarnos en las toallas.

Los dos chicos seguían en sus toallas, tumbado boca abajo y observándonos fijamente mientras nos acercábamos hacia ellos. Al llegar a las toallas, nos quedamos un rato de pie esperando secarnos un poco antes de tumbarnos para no mojar demasiado las toallas, yo podía notar los cuatro ojos de los chicos clavados en mis pechos y en mi sexo y nuestras miradas se cruzaron accidentalmente en varias ocasiones.

A mi esta situación me estaba poniendo a mil. Primero me desagradó que dos chicos se colocaran justo delante de mi sexo, pero después me gustó cuando oí que se habían colocado ahí expresamente para poder verme desnuda, me gustó también cuando oí que me trataban de zorra y de puta, y me estaba gustando notar sus ojos clavados en mis partes sexuales. Me sentía extraña, era una sensación que me resulta difícil de describir, pero me sentía a gusto y me estaba excitando de una manera nueva para mí.

Tras secarnos un poco, nos tumbamos en las toallas apoyados en los codos, de manera que nuestras cabezas estaban levantadas y podíamos ver a los dos chicos justo a nuestros pies. Yo tenía mis piernas juntas, me pa

reció más adecuado. Mi marido se acerca más a mí para poder hablarme sin que nos oigan los dos chicos.

.- Estos dos chicos no paran de mirarte, es descarado como te observan.

.- Ya lo sé, antes les he abierto las piernas para que me vieran bien.

.- ¡Ya! No te creo ni una palabra, tú no eres capaz de hacer eso.

.- ¿Qué no? ¿Quieres que lo repita?.- Sí, a ver si te atreves.

Eso fue demasiado, mi marido me estaba retando y yo no iba a perder el pulso que estaba manteniendo con él. Separé mis piernas, pero no lo hice disimuladamente y unos veinte centímetros como lo hice antes, en esta ocasión mis pies quedaron separados más de medio metro y lo hice de repente y doblando mis rodillas para que los dos chicos se dieran cuenta que lo estaba haciendo expresamente para que me vieran el coño en toda su amplitud. Me apoyé sobre los codos y le dije a mi marido:

.- ¿Qué? ¿soy capaz o no?.- Ya veo que sí, ja ja ja, buen espectáculo les estás dando.

La situación no fue mucho más allá, yo no deje de mostrarles el coño a estos muchachos, ellos lo disfrutaron todo lo que pudieron haciendo comentarios de vez en cuando entre ellos acerca de lo mucho que les gustaba mi cuerpo. Al cabo de un rato los chicos se fueron a bañar y en el momento que se levantaron pude ver que sus penes eran bastante grandes, no sé si era a causa de la excitación que tenían, ya que estaban apuntando hacia delante en postura horizontal, pero lo que vi me gusto y me causó una buena impresión.

Corrieron los dos hacia el agua y se metieron de golpe sin pararse en la orilla, aproveché el momento para hablar más cómodamente con mi marido.

.- ¿Has visto como estaban estos dos? Se han ido al agua para bajar eso.

.- No me extraña, no has dejado de mostrarles el chocho todo el rato, ¿cómo quieres que estén?.- ¿Te importa?.- Que va, para nada.

Los dos chicos salieron del agua y uno de ellos buscó dentro de la bolsa de nylon, sacó una cámara de fotos y dirigiéndose hacia nosotros nos preguntó si podíamos hacerles una foto. Mi marido contestó enseguida que claro que sí, y acercándose a ellos cogió la cámara y les hizo un par de fotos estando los dos de pie frente a sus toallas y con el mar de fondo. Ellos le dieron las gracias y cada uno volvió a ocupar su posición.

Los minutos fueron pasando hasta que se hicieron las ocho y media, los dos chicos seguían a nuestros pies y en la playa. Aparte de ellos y nosotros, sólo quedaba una pareja a lo lejos y tres chicos también bastante alejados y muy separados entre ellos. Todavía había luz del sol pero la sombra de la montaña se había adueñado de la totalidad de la playa, lo que había provocado que la mayoría de la gente se hubiera marchado ya.

Yo continuaba mostrando mi sexo a los dos muchachos y ellos no se iban ya que estaban disfrutando de la vista que tenían delante. Mi marido me dijo si quería jugar con las palas que tenía en el maletero del coche y ante mi respuesta afirmativa recorrió los pocos metros de distancia que habían hasta el coche y volvió con las palas y la pelota.

.- Vamos.

Me levanté y nos pusimos a jugar separándonos un poco de nuestras toallas, los dos chicos se sentaron en las toallas y nos observaban sin ningún tipo de disimulo, llevaban tanto rato mirando mis partes bajas que no hacía falta que ahora disimularan.

Estuvimos un buen rato jugando desnudos y teniendo a los dos chicos como espectadores, incluso participaron en alguna pequeña discusión acerca de si en alguna jugada había sido culpa de mi marido o mía el que se fallara, por supuesto siempre opinaron que la culpa era de mi marido.

No tengo los pechos muy grandes, uso una talla 95, pero no paraban de botar ante ellos y me vieron en posturas más que extravagantes cuando intentaba alcanzar alguna pelota o cuando me agachaba para recogerla del suelo.

Ellos estaban ya de pie mirando como jugábamos y sus penes se estaban empinando ligeramente. La verdad es que todos estábamos pasando un buen rato y todos estábamos un poco excitados. En medio de las risas mi marido les miró y les dijo:

.- ¿Queréis que os haga otra foto ahora con vuestras pollas empezando a levantarse?

Todos nos reímos, yo más que nadie e insistí:

.- Va sí, dejarle que os la haga, tendréis un buen recuerdo de este momento.

.- Bueno vale, toma la cámara.

En menos de

diez segundos se encontraban ellos dos posando de pie con sus penes semierectos ante mi marido, yo estaba junto a mi marido y les miraba sus pollas y les hacía comentarios para que se excitaran más.

.- Uuuaaaauuuuu! Vaya foto va a salir, no sé si cabrá todo lo que tenéis dentro de la foto.

.- Nena calla que nos las vas a poner a tope si sigues mirándolas así.

.- Cuidado con esas pollas, vigilar hacia donde apuntan.

Entonces mi marido nos dice a todos:

.- ¿No os gustaría que la foto fuera completa?

Yo le pregunté:

.- ¿Qué quiere decir completa?.- Pues que en la foto debería salir el motivo de que sus pollas se estén poniendo así.

.- Eso, sí, que se ponga ella también para salir en la foto.

.- ¿Estáis locos? ¿cómo voy a dejar que os llevéis una foto mía desnuda?

.- Antes, en las toallas nos has mostrado el coño sin ningún problema, te prometemos que nadie más verá la foto.

Al decir esto me vino a la memoria cuando ellos me trataron de zorra y de puta y la sensación agradable que eso me había causado. Tras pensarlo unos segundos les contesté:

.- Madre mía, me estoy comportando como una puta. Pero vale, dejarme un hueco entre los dos.

Me coloqué entre los dos muchachos mientras mi marido no paraba de tirar fotos con la cámara de los muchachos, se iban a llevar una buena colección de fotos mías desnuda. Les hablé en voz baja para que las fotos no salieran con la boca en posturas raras.

.- ¿Qué os parece que sea tan puta?.- Nos encanta, y ¿a ti te gusta?

.- Es una sensación extraña, pero sí, me gusta pensar que me vais a tener en fotos siempre que os de la gana, y me gusta que me tratéis de zorra y de puta como habéis hecho antes.

.- ¿Nos oías? Que vergüenza.

.- Para nada, aquí me tenéis.

.- Que gustazo encontrarse con una chica como tú.

.- Vais a tener una buena colección de fotos mías desnuda.

.- No te preocupes que de verdad que nadie más las verá, pero te aseguro que yo me voy a hacer muchas pajas a tu salud.

Mi coño estaba más que mojado y estos comentarios contribuían a que la situación se agravara más por momentos.

.- Mira como nos tienes las pollas, zorra, esto no hay quien lo baje.

Yo bajé mi mirada y pude ver que sus pollas apuntaban a lo más alto, mi marido no paraba de tirar fotos y se reía y disfrutaba de la situación y de los comentarios que oía que me hacían. Al cabo de un rato mi marido dice:

.- Señalar con un dedo hacia sus pezones.

Ellos le hicieron caso y cada uno de ellos apuntó con un dedo hacia un pezón pero sin atreverse a tocarlo, mi marido seguía sacando fotos sin parar pero yo reaccioné de golpe.

.- Así no, cogerme la teta con toda la mano.

Y cogiéndoles a los dos por las muñecas les coloqué las manos sobre mis tetas, ellos cerraron sus manos sobre mis pechos y entonces le dije a mi marido:

.- Ahora la foto sale bien, si me tratáis de puta dejarme serlo del todo.

Todos pudimos ver como creció la polla de mi marido hasta quedar en posición horizontal. Mi marido dijo entonces:

.- Pero en ninguna foto se te ha visto bien el coño, estando de pie no sale tu raja y sólo se ven los pelillos.

.- Está bien, pues me siento.

Me senté sobre la arena y coloqué las manos hacia atrás apoyándome sobre la arena ligeramente reclinada, abrí mis piernas y mi chocho apareció ante la cámara en un perfecto primer plano. Mi marido se dirigió a ellos.

.- Ahora vosotros poneros como si lo estuvierais mirando.

Yo le contesté:

.- Ja ja ja, nada de cómo si lo estuvieran mirando, lo van a mirar, y bien mirado que lo van a dejar.

Ellos no dejaban de mirar mi rajita y mi marido les saco fotos desde todos los ángulos posibles a la vez que se lanzó un poco más.

.- Señalarle el coño.

Yo les dije en voz baja sin que mi marido pudiera oírme.

.- No os conforméis con señalarlo.

.- ¿Quieres que te toque los pelillos zorra?.- Claro que sí, toca, toca lo que quieras.

.- ¿De verdad puedo tocar lo que quiera?¿Qué dirá tu marido?.- No creo que diga nada, seguramente seguirá sacando fotos y su polla crecerá más todavía en cuanto os vea sobándome.

Uno de los chicos acarició mis pelillos con sus dedos y el ot

ro empezó a tocarme mis labios por el exterior. Los dos tenían su mano libre sobre uno de mis pechos. Yo me tumbé en el suelo con las piernas abiertas y me dejaba hacer, estaba disfrutando de veras, estaba siendo sobada por cuatro manos extrañas y mi marido lo estaba contemplando todo. Las pollas de los tres estaban supererectas.

.- Seguir tocándome, sobarme por todas partes.

.- Te voy a meter un dedo dentro de tu cuevita zorra, ya verás como te gusta.

Y diciendo esto me separó los labios de mi sexo.

.- Mira que rosadito lo tiene esta puta.

Este chico tenía mi sexo totalmente abierto con sus dedos y su cara estaba a pocos centímetros de él, si hubiera sacado la lengua casi me lo habría podido chupar. Entonces introdujo uno de sus dedos en el interior de mi vagina lo cual me produjo un escalofrío de placer y giró su cabeza hacia mi marido para ver su reacción. Él no dejaba de sacar fotos y tenía una de sus manos sobre su pene que había alcanzado unas dimensiones extraordinarias y que me causó sorpresa incluso a mí.

.- Ahhhhhhhhhhhhh, que gusto, no lo saques, sigue sigue.

.- Toma dedo zorra, ahora te va otro.

Dicho y hecho, me metió un segundo dedo que me dio más placer todavía, su amigo no perdió el tiempo y me metió también dos dedos de golpe, tenía cuatro dedos en el interior de mi vagina moviéndose sin parar. Mi placer era inmenso.

.- Ahhhhhhhhh, seguir, más, más, Ahhhhhhhh. Tocarme sin parar, no paréis nunca, más, Ahhhhhhhhhhhhh.

Entonces noté que uno de los chicos me metió un dedo más y no pude evitar correrme al instante.

.- ahhhhhhhhhh, me corro, ahhhhhhhhhhhhhhhh, me llega, me llega, ahhhhhhhhhhhhhhhh, no puedo evitarlo ahhhhhhhhhhhh, me corro, me estoy corriendo, ahhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhh.

.- Disfruta guarra, disfruta, que bueno que te corres, córrete zorra córrete delante de nosotros, no sabes ni como nos llamamos y te estamos sobando y haciéndote correr, eres la más puta de todas.

Ellos no sacaron sus dedos a pesar de mi corrida, yo seguía inconsolable y notaba como estaba perdiendo la voluntad, sólo quería que me siguieran tocando, que me dieran más placer, que no pararan nunca de darme placer.

Mis pechos me empezaban a doler de tanto que me los habían tocado, estirado y pellizcado, y los dedos que estaban alojados en el interior de mi vagina no paraban de moverse dándome un placer indescriptible. Notaba que me iba a llegar otro orgasmo en muy poco tiempo, me iba a correr por segunda vez con muy pocos segundos de diferencia, y mi sexo estaba pidiéndome que eso sucediera cuanto antes. No hice nada por impedirlo, me deje llevar y me llegó el segundo orgasmo casi como si hubiera sido la continuación del primero.

.- Ahhhhhhhhhhhh, que gusto, me he vuelto a correr, ahhhhhhhhhhh, es genial, ahhhhhhhhhhh.

Mi marido se acercó sin soltar la cámara de fotos y se colocó de rodillas con su polla junto a mi cara, yo, sin dudarlo, me la metí en la boca y empecé a hacerle una mamada. Mi marido les dio instrucciones a los chicos.

.- Mamarle vosotros a ella, le gusta mucho que le chupen el coño.

Uno de los chicos se colocó rápidamente con su cabeza entre mis piernas, yo las abrí más para facilitarle la labor y enseguida pude notar como con sus dedos separaba mis labios y como me desenfundó el clítoris.

El otro chico no dejaba de torturarme las tetas y no se perdía detalle de cómo se la mamaba a mi marido y de lo que me hacía su amigo. El placer era inmenso y estaba deseando notar una lengua dándome placer en mi sexo. Enseguida pude notar su aliento sobre la piel interior de mis labios abiertos y poco después su lengua se paseó por el exterior de mi vagina, me estaba torturando, necesitaba que me chupara ya, pero él me chupaba por los alrededores de mi clítoris y de mi vagina haciendo que el deseo se hiciera algo insoportable para mí.

Poco a poco se fue acercando cada vez más hacia mi fuente del placer y cuando por fin le dio un lengüetazo se me escapó un enorme suspiro que no pudo frenar ni la polla de mi marido en mi boca.

.- Ahhhhhhhhhhhhhh.

Levanté mis caderas en un acto reflejo mientras su lengua se movía golpeando mi clítoris como si de un saco de boxeo se tratara. Al cabo de unos segundos de gran placer su amigo me introdujo dos dedos en la vagina, no me lo esperaba, y la sorpresa junto con el masaje “clitoriano” al que me estaba sometiendo la len

gua me hicieron estallar en un orgasmo impresionante que me hizo sacar la polla de mi marido de la boca y retorcerme como si estuviera convulsionando.

.- ahhhhhhhhhhh, me corro, ahhhhhhhhhhh, que fuerte, ahhhhhhhh me corro, me corro, ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh parar, parar, no puedo más.

.- Ni caso.

Dijo mi marido mientras se la machacaba junto a mi cara.

El chico que me estaba chupando continuó haciéndolo a pesar de mis súplicas y el que tenía sus dedos en el interior de mi vagina los movía frenéticamente alargando entre los dos mi orgasmo durante varios segundos que me parecieron eternos. Mi marido estalló de golpe y su semen vino a parar sobre mi cara a la vez que yo disfrutaba de los últimos momentos de mi orgasmo. Yo no podía más y le dije:

.- Métemela por favor cariño, fóllame como tú sabes.

.- No puede ser, me acabo de correr, si quieres que te follen tendrá que hacerlo alguno de ellos.

.- ¿Qué dices?, tú estás loco, ¿Cómo me voy a dejar follar por unos desconocidos? Y sin condón menos.

.- Nosotros tenemos una caja de condones en la bolsa, ¿Quieres que nos los pongamos?

Miré a mi marido y él me sonrió en señal de que a él no le importaba.

.- Si, por favor pero de prisa, poneros un condón y follarme.

Mientras ellos se colocaron los condones yo me puse en cuatro patas para que me la metiera desde atrás, de esta manera siempre se nota más profunda, y me da mucho placer. El primero de los chicos se colocó tras mis nalgas y rápidamente me la introdujo de un solo golpe hasta el fondo, la noté muy gustosa, de un tamaño similar al de mi marido pero con una ligera curvatura que hacía que me frotara más en la pared lateral de mi vagina.

El segundo chico se quedó dudando unos segundos y finalmente se colocó de rodillas frente a mi cara, quería que se la mamara a él también. Pensé en ese momento que no lo iba a hacer ya que yo sólo se la chupo a mi marido, pero antes de que pudiera decirle nada él dijo:

.- Chupa zorra, chúpame la polla como la puta que eres.

Este comentario hizo que cambiara de opinión y que me metiera su polla en mi boca. Mi marido se había levantado y estaba continuando con la sesión de fotos, estaba sacando fotos mientras uno me follaba desde atrás y el otro me estaba follando la boca. Estuvimos así durante un par de minutos cuando el que estaba en mi boca se corrió.

.- Ahhhhh, me voy a correr zorra, ahhhhhhhh no la saques que me voy a correr en tu boca ahhhhhhhhhhhhhhhhh.

Se corrió en mi boca pero gracias al condón no tuve que tragar nada aunque pude notar cada vez que su semen salía de su polla, fueron cinco grandes chorros y tras ellos yo continué chupándole la punta para darle el mayor placer posible.

El segundo chico, el que me estaba follando por detrás, no pudo aguantar más al ver a su amigo corriéndose en mi boca y también se corrió a los pocos segundos.

.- Ya llego, ahhhhhhhh, ya, ya, ya, ahhhhhhhhhhhhh, toma leche puta ahhhhhhhhhhhhhhhh, toma por puta, ahhhhhhhhhhhhhh toma, ahhhhhhhhhhhh.

Acompañaba cada una de sus palabras con un golpe de caderas que hacía que su polla se me introdujera hasta el fondo, podía notar sus cojones golpeándome en el clítoris y con sus últimos movimientos me corrí yo de nuevo.

.- Ahhhhhhhhhhh que bueno ahhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh que bueno viene ahhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Caímos los tres sobre la arena y mi marido no paraba de sacar fotos desde todos los ángulos, al cabo de un rato le pregunté:

.- ¿Cuántas fotos has hecho?.- Según lo que pone en la pantalla… espera…llevo 48 fotos.

.- Pues vaya colección que os vais a llevar.

Uno de los chicos me contestó en un tono muy suave y cariñoso.

.- Si quieres te dejo la tarjeta de memoria, o la borramos aquí mismo para que lo puedas comprobar, pero si nos dejas que nos la llevemos te prometo que nadie, absolutamente nadie las verá, te lo prometo, sólo las usaré para hacerme pajas a tu salud.

Tras pensarlo durante unos segundos miré a mi marido para que él me diera su opinión, pero él se encogió de hombros dejando la decisión para mi sola.

.- Vale, llévatela, me voy a fiar de ti. A mi también me excitará pensar que te estés haciendo una paja mirándome desnuda. Pero te pido que me envíes una copia de cad

a foto a mi e-mail.

.- No hay problema, espera que me lo apunte y te las envío mañana mismo.

El chico apuntó mi e-mail y, efectivamente, las fotos llegaron a mi correo al día siguiente. Eran unas fotos increíbles y cuando las vi me excitó mucho pensar que esos chicos las tenían a su disposición siempre que quisieran. Según pude ver por el correo que me envió se llama Carlos, aunque de su amigo, el que me folló por detrás no sé ni su nombre.

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