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Relato Erótico: Strip Poker

Era un sábado de Junio del año pasado, quedamos un grupo de gente en irnos el sábado y domingo al Parador de Mazagón, para poder disfrutar dos días de la playa. El grupo estaba compuesto por seis personas, Ángel, Sherman, José, María, Marta y yo. Al disponernos a salir, Marta recibió una llamada del padre, y no pudo venirse pues ese fin de semana se tenía que quedar con la tía en el hospital pues él no podía. Por lo que tras decirlo entre todos, nos fuimos los cinco al parador, a pesar del recelo inicial de María por ser la única chica. Marta era una guapa morena de 24 años con unas curvas impresionantes, cien de pecho, un culo impresionante, es decir una tía tren.

Una vez en el parador, después de discutirlo entre los cinco, cambiamos las tres habitaciones que teníamos reservadas inicialmente por una doble (con cama de matrimonio) y otra triple (cama de matrimonio y una simple), de esta forma ahorrábamos dinero.

Durante el día estuvimos en la playa, y una vez llegado el atardecer, retornamos al parador, donde nos duchamos y comimos en él. A la noche nos reunimos los cinco en la habitación doble, y empezamos a sacar el material que habíamos comprado, las tres botellas de ginebra bombay saphire, las dos botellas de coca-cola, la botella de seven-up y la otra de tónica.

Mientras bebíamos charlábamos de cosas variadas, hasta que la conversación empezó a disminuir. Entonces a José se le ocurrió la idea de jugar a algo para pasar el rato, y como solo había una baraja de cartas, obviamente decidimos jugar con estas. Después de discutir algo, concretamos en jugar al poker.

Tras varias partidas (ninguna ganada por María), y algunas copas de ginebra, el juego decayó, por lo que había que darle otro impulso. Ángel soltó: juguemos al strip poker. Todos se callaron y miraron a María que era la única chica del grupo, ella sonrío y dijo: no he ganado nunca, pero vale chicos, juguemos pero en cuanto me sienta incomoda la cosa por mi lado se acaba. De esta manera comenzó la partida. Las primeras partidas las perdió ella, quedándose sin accesorios secundarios, solo los primarios, su pantalón vaquero, su camiseta rosa ajustada, y su ropa interior. Por lo que todos nos dimos cuentas de que en breve se iría María, por lo que como si fuera un pacto empezamos a perder nosotros de forma alternativa, para que se relajase María, y viera que tenía opciones, aunque a esa altura ella estaba algo bebida, ya que se le habían servido muchas copas de ginebra. Tras un rato otra vez empezó a perder, pero estaba ya muy alcoholizada, y empezaba a reírse por todo y el primer reparo que tuvo al empezar la partida, había desaparecido con el alcohol. De esta manera cuando le tocó quitarse la camiseta ni siquiera puso peros, se levantó y con una sonrisa picara se despojo de la camiseta. Llevaba un sujetador blanco de estilo deportivo, y sus pezones destacaban una barbaridad.

En la siguiente partida perdió otro tío pero a la otra volvió María. Esta vez fue su pantalón, se libró de él con un sugerente movimiento de caderas mostrando el tanga blanco. Los silbidos y aplausos fueron ensordecedores.

A estas alturas ya estábamos todos algo bebidos, pero María más que nadie, allí estaba ella, despatarrada en el suelo, en tanga y sujetador, como si fuera la cosa más natural del mundo.

En estos momentos dije, María estas buenísima, ¿lo sabes?, María me miraba sonriendo, y los demás chicos observaban expectantes.

Continué diciéndole que desde que te vimos el primer día te deseamos, que sería un placer para nosotros poder tener una sesión de sexo contigo. Ella seguía sonriendo, por lo que pensamos que ella no se negaba, y empecé a deslizar una mano hasta su cadera, acariciándole un muslo. María jadeaba débilmente y se resistía sin mucha convicción.

Estaba empapada, se apreciaba una enorme mancha de humedad en la entrepierna de su tanga. María estaba deseándolo, el resto de chicos se había unido al sobeo, ocho manos exploraban, pellizcaban y apretaban a conciencia el cuerpo de la chica cuyas quejas tomaban menos convicción. Algunas desapare

cían debajo de su ya inútil sujetador y otras exploraban debajo del tanga, finalmente, ambas prendas fueron arrancadas.

Comencé a besarla, a meterle la lengua, a lamerla. Ella correspondía, mientras gemía y jadeaba por los sobeos que le estaban propinando los chicos, los cuales estaban ya a estas alturas desnudos. Ángel empezó a introducirle en el húmedo coño un dedo, a lo que María contestaba con gemidos cuando mi lengua se lo permitía. Las pollas de Sherman y José fueron agarradas por las manos de la chica, que sin preguntar y sin dejar de comerme la boca, las empezó a pajear diligentemente.

Después de un rato dejamos de enrollarnos, María continuaba como extasiada, con una polla en cada mano, siendo su coño perforado por los dedos de Ángel y mirando deseosamente. Me agarré el rabo, y se lo acerqué a los labios, sin mas preámbulo y sin soltar las pollas que pajeaban sus manos, se tragó de un golpe la mitad de la polla. Parecía una come pollas profesional, estaba atragantándose, gimiendo y cayéndosele la baba sobre su pecho. Me hizo de todo, se la metió hasta la profunda garganta, la chupo de arriba abajo, se comió los testículos, etc. Actuaba como una autentica profesional, a lo que acompañaba la cara de vicio.

Al momento, Ángel comenzaba a ponerse un preservativo, a lo que María cuando vio esto le dijo que no hacía falta, que ella tomaba la píldora. Estaba María tumbada en la cama boca arriba, con una polla en cada mano, y la mía en su boca. Ángel se puso encima de ella, y de un rápido movimiento, se la metió dentro rápidamente. A lo que siguió un grito desgarrador de dolor de María, él empezó a bombearla fuertemente, a lo que ella cuando podía entre mi polla soltaba fuertes gemidos.

Después todos nos retiramos, y nos pusimos fuera de la cama de pie, masturbando nuestros penes lentamente, estando solos María boca arriba y Ángel arriba bombeándole. Al momento él se fue, llenando por completo el agujerito de ella.

Tras eso Ángel se retiró y Sherman dijo que era su turno, le dio la vuelta y la puso a cuatro patas, y le clavó su polla en su coño resbaladizo. Estuvo así unos minutos hasta que no pudo más y bañó el agujero de María nuevamente, el cual estaba babeando semen y sus jugos propios entremezclados.

Tras esto, llegó el turno de José, el cual tras ver la cara de leona insatisfecha, le dijo a María que él no iba a hacer nada, que ella iba a tener que cabalgar sobre él. A lo que ella con actitud sumisa acató, colocó a José en la cama boca arriba, y ella empezó a cabalgar sobre su polla. Tras minutos lanzó su chorro dentro de la vagina de María, tras lo que ella se descabalgó, dejando ver el pene y la barriga encharcadas de José.

Por fin me tocó el turno, me senté en la cama y María se sentó de espaldas a mí, al momento la agarré por las caderas y la levanté, clavándole mi pene por su chorreante coñito, pero era una sensación rara, su coño estaba demasiado lubricado, estaba tan llena que resbalaba dentro y no daba nada de gusto. Tras un rato así, le dije a María que estaba demasiado resvaladizo, que había que hacer algo, y con sonrisa picara, le pregunté: cariño, ¿Eres virgen por el culo?, a lo que contestó: Sí, por ahí no, lo intenté una vez y me duele mucho, no, por favor… Tras esto le dije que tranquila, que no le iba a hacer daño. Le llené otra copa de ginebra, y se la bebió como una desesperada de dos tragos, e increíblemente cambió de actitud, y con los ojos brillantes, una cara de vicio, los pechos erectos y semen goteando de su vagina me dijo: bien pensado, alguna vez debe ser la primera vez, así que ya sabes, reviéntame el culo, ahora te lo pido por favor.

Y dicho esto, recobramos la postura inicial, y una vez así, se dejó caer sobre la polla. La mitad entró dentro en su ano, tras lo que le siguió un par de vigorosos golpes que la introdujeron hasta el fondo. Grité: Ahhhh! Perra, te entró toda!. Empecé a darle lentamente, después rápido, y después muy rápido, la polla me quemaba, y supongo que su culo le quemaba por el roce, ya que a cada momento decía ay, ay, quejándose. Decidí abrir los cachetes de su culo y noté como sintió alivio. Estaba a punto de irme, por lo que aceler

é el ritmo e inyecté todo mi semen en su roto culo, gritando a la vez, que cacho guarra eres, como deseaba hacer esto cuando paseabas tu culo por la playa.

Al rato, después de un descanso, y un par de copas más, decidimos retornar a la acción final, a lo bestia, por lo que Sherman empezó a tirarse a María por el coño, estando él boca arriba y ella encima, después, Ángel le metió su polla por el culito, por lo que María estaba siendo ya doblemente penetrada, al instante José le metió la suya por la boca, follandose su boca bestialmente, y con las manos, me cogió mi pene, y empezó a tocar la zambomba.

Tras minutos así, nos desenganchamos todos, y colocamos a María de rodillas en el suelo, y los cuatro de pie, nos masturbamos hasta corrernos en la cara de María casi a la vez. Su rostro y su pelo quedaron blancos, y ella sacaba la lengua para poder lamer de su cara lo que pudiera.

Después de estos nos lavamos, y nos dormimos. Al día siguiente fuimos a la playa como si nada hubiera pasado, y por la tarde retornamos a Huelva.

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