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Relato Erótico: Una Golfa

Hola Juan: Me vas a perdonar la expresión, pero nunca llegué a pensar que ella sería tan puta. Lo sospechaba pues irradiaba una sensualidad especial cuando veníais a vernos a Málaga. ¿Recuerdas aquella fiesta nocturna en nuestro chalet en el jardín en que se puso una túnica, azul celeste, seguro que sin ropa interior, y que casi todos los hombres la estuvieron mirando toda la noche?

Tu tocayo Juan, recuerdas, me dijo un par de veces que si no hubieras estado tu se la hubiera llevado a la playa y se la hubiera tirado hasta cansarse de darle, pues seguro que le iba la marcha, ya sabes lo bruto que es.

No sé lo que ella te habrá contado de nuestra tarde-noche de gozo, pero yo trataré de ponerte al corriente de la puta que tienes en la cama. Ya sé que el año pasado ha estado con 7 tíos distintos, pero no me extraña pues una vez que empieza no tiene límite. La historia del otro día me costó 10 euros para sobornar al de la recepción para que la dejara subir.

Ya le había avisado que vendría y cuando preguntó por mí, pues no quise darle el número de habitación a propósito para que tuviera que preguntar en recepción, según me dijo el tío después, la tomó por una autentica puta. No sé si tu tuviste algo que ver en su vestimenta, pero ya al verla entrar en la habitación con aquella falda corta negra de terciopelo, las medias negras, los zapatos de tacón, y la blusa gránate ajustada, imaginé que la tarde prometía.

Luego cuando le quité la blusa y la falda volví a extasiarme con su cuerpo y con aquel liguero negro, el tanga blanco, un buen contraste, y el sujetador negro, me arrepentí de no haberla tanteado cuando bajabais por aquí. La recibí con champán, a lo tonto me ha costado una pasta tu zorrita, y nada más darle el primer beso, casi me devora, luego la fui desnudando lentamente, pues yo estaba solo con el pantalón del pijama y tras quitarle la falda y la blusa, fue ella la que se arrodilló ante mí y tras quitarme el pantalón empezó a mamarme la polla que estaba ya bastante tiesa de una forma increíble.

Me encantaba verla allí a mis pies mamándomela, de vez en cuando levantaba los ojos como pidiendo mi aprobación a lo que estaba haciendo, lo cual me hacia sentir muy bien con ella allí a mis pies mamando y pidiendo mi aprobación.

Antes de llegar, la llevé a la cama y la tumbé sobre ella, después me puse sobre ella y empecé a besarle y acariciarle toda la piel, mientras ella gemía de placer. La fui despojando primero del sujetador… ¡tío que tetas tiene, y que pezones, estaban como bolas y duros como piedras!… luego del tanga, y me detuve a saborear su coño, por cierto creo que debías depilárselo un poco más, pues con el tamaño de sus labios, sin tanto pelo, seguro que solo de verlos más de uno se corre de gusto. Le dejé las medias y el liguero e incluso ella hizo ademán de quitarse los zapatos y no la dejé, me daba morbo.

Después la volteé a mi antojo sobre la cama de un lado y de otro, la sobé entera pensando en las veces que me había perdido de tenerla en otras épocas y en las ganas que tenia de poder disfrutarla. Tras un largo rato en que la amasé y magreé las tetas poniéndole los pezones como piedras, pensé en follarla por primer vez, me tumbé sobre ella y tras besarla en la boca largo rato y jugar con su lengua, ¡cómo la mete la muy cabrona!, le coloqué mi durísima polla en la entrada, entonces se incorporó y me pidió un preservativo.

“Ayer te follé a pelo y hoy pienso seguir haciéndolo, por mi no tienes que tener cuidado y estoy seguro de ti, así que disfruta mi leche” y levantándole ambas piernas a ambos lados de mi cabeza, se la metí de un solo golpe. Dio un grito, que primero me asustó, pero luego al ver su cara con los ojos cerrados gimiendo de placer, seguí dándole duro, durante bastante tiempo, hasta que la llené toda de leche. Ella me decía qu

e así le gustaban las pollas, grandes y duras y que le diera duro pues quería sentirme bien dentro.

Después de correrme, ella se masturbó aprovechando mi leche y sus jugos gritando como una loca, tuve que ponerle la almohada en la cabeza pues la iban a oír en todo el hotel. Luego que llegó el dije que si quería que nos ducháramos y nos fuimos al baño. Nos metimos en la ducha y tras un jugueteo con el agua y el jabón, volvió a arrodillarse ante mí para mamármela. Se ve que la tienes bien enseñada de lo que nos gusta primero a los hombres.

Cuando me la volvió a poner dura llegó el momento de encularla. Jugué un rato con sus tetas que con el agua parecían aún más grandes y la acaricie todo el cuerpo, luego suavemente la puse contra la pared inclinada hacia mí mostrándome el culo y tras darle bien de gel en el culo, empecé a metérsela primero despacio, pues noté resistencia y ella me dijo que lo hacia pocas veces por ahí, y luego con más fuerza, mientras le pellizcaba los pezones y le apretaba los pechos hasta hacerme yo daño en las manos y ella gemía y pedía que le diera más duro. Volví a correrme en su culo, la verdad es que toda la leche de estos tres meses y pico a dieta, se la ha llevado tu zorra esposa, bien colmadita por todos los agujeros.

Nada más llegar de viaje a casa, tuve que irme al baño para cascármela en su recuerdo, pues vine muy caliente en el viaje y estaba desando llegar para poder hacerme una buena paja a vuestra salud. Después de lavarnos en el baño, le dije que si quería tomar algo y con el pretexto, llame la servicio de habitaciones.

La dejé tumbada desnuda en la cama y la verdad es que estaba para volver sobre ella una y otra vez. Mientras hablaba por teléfono me hacia gestos obscenos pidiendo volver a la cama. Cuando terminé, me puse sobre ella y mi polla empezó a crecer otra vez, pero ahora le costaba un poco más así que le dije así a las claras que me la mamara, me tumbé boca arriba y ella se colocó a cuatro patas sobre mí metiéndosela toda en la boca. Estaba en plena faena cuando llamaron a la puerta, hizo ademán de dejarlo y levantarse, pero mientras le sujetaba la cabeza contra mi polla grité ¡adelante!

Imagina la cara del botones o camarero al verla dándole una impresionante visión del culo e imaginando lo que me estaba haciendo, le dije que lo dejara sobre la mesa y que cogiera el dinero que antes había dejado para él, 5 euros. Le costó al hombre apartar la mirada del culo de tu mujer, y salió muy despacio, mientras yo le decía a Ana “No te preocupes y sigue zorra!

Ella siguió hasta que a punto de llegar empecé a gemir y ella me apartó para correrme en su cara y pechos. Nos levantamos y mientras ella iba a lavarse, preparé nuevas copas. He notado que cuando bebe se inhibe un poco e incluso me confeso después que se sintió avergonzada ante el camarero “menos mal que no me ha visto la cara” me dijo “pero ha tenido una magnifica visión de tu culo” le dije yo riendo, pero que luego le dio morbo hacérmelo mientras el hombre miraba “se habrá ido muy caliente” me dijo, “si quieres le llamamos y le haces una demostración” le dije, y se echó a reír.

Descansamos un poco y me contó todas las relaciones que había tenido el año anterior, que y tú la habías empujado a ello, pero que no se arrepentía aunque tenia miedo de perder el control “no te preocupes, cuando estés así, llámame y charlamos” le dije ” creo que Juan ha descubierto en ti una faceta que no podía perderse y debes agradecérselo… y sobre todo aprovechar todo lo que te venga y que te apetezca” asentía con la cabeza y me miraba con esos ojazos marrón-vede fangosos, como me contó que le decía su jamaicano este verano.

Había llegado a las seis y eran cerca de las 10 de la noche cuando estábamos en esas cosas y le dije que si quería que bajáramos a cenar algo. Me dijo que bueno, y tras ducharnos otra vez con toqueteos y un amago de mamada y otro de follada, nos vestimos y bajamos a comer al restaurante. El hombre de recepción me guiño un ojo e hizo un gesto de o.k. con la mano, y al entrar en el comedor bastante concurrido, ella me dijo que sentía como si todos la miraran, es cierto que algunos hombres lo hicieron, y la estuvieran catalogando de puta, lo que es posible que ef

ectivamente pensaran.

Como ella no había visto al camarero, no supo que estaba en el comedor y que la miraba con cara de salido, aunque no nos sirvió en nuestra mesa. Después de cenar nos bajamos a la discoteca del hotel a bailar. Había poca gente y bailamos sobre todo lo lento, aunque en salsa y ritmo se mueve como una anguila, me contó que bailando se había encaprichado del jamaicano y que bailando se dio cuenta de que quería follar con el tío de Sevilla.

Tras un rato y tomar ella un gin tonic y yo un cubata, decidimos volver a la habitación. Al llegar a recepción le dije que pidiera la llave. El del nuevo turno se la quedo mirando sorprendido y entonces yo tercié: “es mi esposa que ha venido para volvernos mañana a Málaga” le dije guiñándole un ojo. El hombre de unos 30 años asintió y sonrío cómplice. Al entrar en el ascensor, estábamos en el cuarto piso, empecé a morrearla mientras le metía mano por debajo de la falda.

Nada más llegar a la habitación, la tiré literalmente boca abajo con las piernas apoyadas en el suelo, sobre la cama y bajándole las bragas sin ni siquiera desnudarnos, la deje esperando a mi polla mientras yo me bajaba el pantalón y los calzoncillos, Era increíble su visión con las bragas a media pierna, las piernas abiertas la falda subida y con el cuerpo sobre la cama y las manos estiradas sobre la colcha de la cama, pues en nuestra ausencia habían vuelto a hacer la cama. La contemplé un rato mientras ella me decía “¿me vas a dar otra vez por el culo?” le dije que sí y poco a poco me puse sobre ella y comencé a meterle la polla, estaba muy seco, por lo que ella misma metió una mano por debajo y tras mojarse en los jugos de su coño, los pasó por el culo para facilitarme el trabajo.

No obstante esta vez debió ser más doloroso pues me decía “me haces daño. Despacio, me duele” yo empecé despacio pero sus suplicas me enardecieron y decidí que un poco de dolor tampoco le venia mal, así que sin hacerle mucho caso se la metí casi de golpe. Se retorció, gritó y gimió, pero al final cogimos el ritmo y acabé corriéndome de nuevo en su hermoso culo. La dejé en esa postura y cuando volví del baño allí seguía mientras el semen salía de su ano en buena cantidad… “Vete a lavar ¿no?” le dije mientras acababa de desnudarme y me tumbé sobre la cama. Oí la ducha y al rato apareció solo con el liguero y las medias y los zapatos. “Aprendes rápido eh zorrilla” le dije. “Sé que a ti te gusta así y quiero que te lleves un buen recuerdo” se arrodillo junto a al cama y comenzó otra vez a mamármela como si nunca hubiera tenido una polla en la boca.

Cuando la tuve bien dura, trepó sobre la cama y se sentó sobre mi polla frente a mí, empezando un baile de contoneo de caderas y un ligero subir y bajar mientas me pedía que le amasara las tetas. Ni que decir tiene que su visión así era impresionante y que le dejé las tetas rojas como tomates, mientras ella se masturbaba varias veces y yo por fin volvía a correrme en su coño. Cuando ambos llegamos, se dejó caer sobre mí y empezó a besarme el pelo y las orejas con besitos cortos, luego me dio un beso largo y profundo en la boca.

“Me lo estoy pasando de puta madre” me dijo mientras seguía acariciándome y besándome. Me confesó entonces que alguna vez cuando veníais había pensado o soñado en follar conmigo, pero que no se atrevió por mi mujer, no por ti, pues sabía que tú lo hubieras aprobado. Luego nos sentamos tras lavarnos y estuvimos charlando mucho tiempo de muchas cosas. Ya cerca de las tres le dije que si la acompañaba a casa y me dijo que no.

Se agachó ante mí que estaba sentado en un sillón y volvió a meterse mi polla en la boca hasta ponérmela en condiciones, después se sentó sobre ella en el sillón dándome la espalda y pidiéndome que le apretara bien las tetas, empezó a subir y bajar mientras se masturbaba con las dos manos para acabar haciéndome llegar otra vez dentro de ella. Se levantó me dio un beso en los labios y se fue el baño.

Mientras la pedí un taxi, lo que dejó alucinado al de recepción. Salió ya del baño vestida me volvió a besar y me dijo “hasta cuando quieras, allí o aqu&i

acute;” Le di un azote en el culo y cerré la puerta. Me duché y me metí en la cama. No me llamó al día siguiente para despedirme, así que dile que me debe una.

Espero que hayas disfrutado leyéndolo tanto como yo disfruté haciéndolo con tu mujercita. Es un autentico volcán y no descarto que volvamos a repetirlo aquí o ahí. Tengo pensado invitarla un fin de semana ¿cómo lo ves?

Gracias Juan, me has devuelto la ilusión a través de ella. Un abrazo del que será desde hoy tu más agradecido amigo. Ángel.

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