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Relato Erótico: Y mi marido me deja

Mientras le contaba a mimarido note que su cara estaba lleno de lujuria y vi como se le paraba el guebo

Hola, amigos de marqueze. Me llamo Yani y tengo 26 años. Les voy a contar como fue mi primera infidelidad consentida. No tengo mucho detalle pero para la próxima les prometo mas detalles. Antes de todo déjame describirme un poco. Soy morena, bajita pero tengo unas nalgas bien formadas con una cadera ancha lo cual llama la atención de los hombres. Unos senos pequeños y redondos y mi pelo negro que me cae hasta el hombro

Un día, mientras andaba por unas tiendas de departamento me encontre con un antiguo novio. Me dio tremenda sorpresa porque lo hacia lejos de la capital. Mientras charlabamos sentia como unos viejos sentimientos empezaron a surgir. Lo deseaba. Cuando Angel y yo eramos novios nunca llegamos a hacer el amor ya que fui criada en un hogar cristiano. Lo unico que hicimos fue bailar musica romatica bien pegaditos lo que siempre me dejaba caliente. Despues de charlar un poco me despedí de el pero no antes de conseguir su numero de telefono.

Al llegar a casa se lo conté a mi esposo. Nosotros desfrutabamos de una relación muy abierta y podíamos hablar de cualquier cosa. Durante el sexo muy a menudo, recorriamos a las fantasias para hacer una sessión de sexo mas ardiente. Mientras le contaba note que su cara estaba lleno de lujuria y vi como se le paraba el guebo. Bueno eso me sorprendio y aun mas cuando me dijo que lo hiciera con Angel. Bueno, pense que estaba bromeando pero el me convencio de que si queria que lo haga. “Bueno”, le dije. Lo llamare”. Dos dias despues llame a Angel y puse una cita. Nos encontramos y el de inmediato me llevo a un motel.

Entramos al motel y yo actuaba como si no quería hacerlo así que me senté en el sofá y charlamos un poco acerca de nada. No hablamos mucho porque al escuchar una canción por la radio nos pusimos a bailar y pronto empezamos a besarnos apasionadamente. Él me abrasaba fuertemente como si no quería que le escapara. Me acariciaba la espalda con las manos y pasándolas por mis nalgas y caderas. Me deje llevar por el y por ese momento sentía que estaba flotando y de repente me encontré en la cama y sus besos y caricias ahora eran más profundas, él tenia su mano entre mis piernas sobando mi panocha por encima del pantalon. Él empezo a quitarme la blusa, pero como yo no quería que me viera desnuda lo detuve y apague la luz. Entonces bote la timidez y mientras él me quitaba el resto de mi ropa yo también le quitaba lo suyo. Todo esto haciamos sin dejar de besarnos.

Sus besos y caricias me excitaban tanto que cuando besaba mi cuerpo desnudo sentía que mi leche corría entre mis piernas. El empezo a mamarme la panocha pero no me gustaba como lo hacia así que tome el control. Lo acosté sobre la cama e iba besando cada pulgada de su cuerpo hasta llegar a su guebo que parecía una paleta de chocolate descongelándose. Su pene era delgado pero mas largo que el de mi esposo, con un glande pequeño. Lo cogi con la mano y pasaba mi lengua larga desde sus pequeños cojones hasta su cabeza delgada que chorreaba un liquido claro. Limpie esta lubricación que botaba de su puntita con mi lengua y lo trague a la vez mordiéndole suavemente. “Ay Yani,” el gimeaba, ” que buena eres.” Despeus de un rato el se desespero y em acostó boca arriba en la cama. Ambos estábamos bien excitados y mi panocha estaba empapado, esperándolo. Luego con las dos manos, lentamente separó mis piernas, colocó su pene en la boca de mi coño y lo metió todo de un solo golpe. El toco un punto que nadie había tocado y sentía que todas mis fuerzas salían con la leche que escurría de mi cosita. Él me clavaba con toda su fuerza y yo abrí mis piernas a todo lo que podía para recibirlo mejor. Mis piernas estaban en el aire en forma de V y mientras cogiamos yo le abrazaba y le acariciaba su espalda y cabeza. “ahh, ay si, dame duro, ah”. Gemíamos mucho y con cada clavada yo me excitaba más y pedía más. Nunca en mi vida había tenido tanto placer. Después de un buen rato dándome duro el se detuvo y me llevo a la esquina de la cama donde me puso en cuatro con mis nalgas paraditas en el aire. El se paró en el piso y se puso detrás de mí y con lentitud me lo volvió a meter. Él empezó moviéndose lentamente luego fue aumentado y termino clavándome con toda su fuerza y con cada clavada el me tocaba ese punto que me volvía

loca. Yo gritaba y gruñía del placer. Sentia como sus cojones golpeaban mi clitoris cada vez que me lo clavaba cuasando que me excitara aun mas. Despues de un buen rato, cambiamos de posición. Esta vez, me pare en la orilla de la cama con los muslos separados como si montaba un caballo. El se puso en frente, alineo su tolete a mi bocita y lo metio sin piedad chocando contra mi vagina. Diablos, este hombre si duraba. Por fir sentí que se debilitó y supe que se había venido. Me puse su camisa y tangas de inmediato para que no me viera desnudo. Todavía no había botado todo la timidez.

Pedimos una cerveza y lo tomábamos mientras charlábamos. Él en la cama y yo en el sofá. El se acercó y se sentó a mí lado y yo con naturaleza me senté en sus piernas. Empezamos a besar y el me paró enfrente de él y fue desabotonando la camisa y lo dejó caer al suelo. Luego bajo mis tangas y los puso junto a la camisa. Me senté en sus piernas de nuevo, pero esta vez abierta y con sus piernas entre las mías. Cogí su pene con la mano y lo puse en la entrada de mi vagina y me senté encima hasta sentirlo llegar al fondo. Lo abrasé del cuello y empecé a menear la cadera. Su guebo se sentía bueno y me excitaba cada vez más. Muy pronto meneaba la cadera como remolino mientras que el me agarraba de la cintura besando y mamando mis tetas. Me meneaba la cintura y me tiraba hacia atrás hasta casi tocar el piso con la cabeza. Una llamada lo interrumpió y tuvo que contestarlo. Yo rápidamente me puse la camisa y mis tangas y me arrime al espejo de pared que estaba cerca la cama. Después de contestar el se acerco y me abrazó por detrás. Yo sin perder tiempo, di la vuelta y lo bese en la boca, luego el cuello y el pecho hasta llegar a sus calzoncillos, los cuales quite y deje libre su tolete. Lo agarré por el tronco y metí la cabezita en mi boca. Lo chupe un poco luego lamia todo so longitud hasta llegar a los cojones antes de subir arriba y mamar su cabecita ne nuevo. Él gemía mucho del placer. Después de mamarlo un poco me paré y le miré en los ojos. Él me abrazó, lo que aproveche para subirme en su cintura. El entonces me metió su pene y camino conmigo ensartada en su pene hacia la cama. Una vez acostada puse mis rodillas casi por el hombro dejando me panocha bien abierto. Mis rodillas estaban tan altas que mis nalgas casi no tocaban el colchón. El entonces empezó a clavarme salvajemente haciendome gemir más hasta llegar a gritar. De clavarme tan duro y rápido, no tardamos en venirnos.

Pedimos algo para comer y después de comer y descansar un poco nos dirigimos al baño ya que era hora para salir del motel. El baño estaba bien iluminado. Él quería verme desnuda y después de rogarme un poco finalmente concedí. Él fue quitándome la camisa lentamente luego con mucha delicadeza me bajo las tangas y las tiro un lado. Después de desnudarme el me miro de arriba hacia abajo, se inclinó y me dio un beso en la rajita. Esto causo que mi semillita palpitara y me calenté otra vez. Con mi epalda contra la pared, puse un pie en la orilla de la bañera y el otro en la orilla del inodoro. Esta posición dejaba mi conejito bien abierto. Él, al ver esto, se le paro otra vez y no perdió tiempo en metérmelo. Él me cogía con todo su fuerza y yo meneaba la cadera tratando de meter más. Yo me quejaba y gemía mucho y sentía como mis jugos chorreaba por mis piernas. Estábamos tan excitados que no duramos mucho y ambos nos venimos. Descansamos un poco luego nos vestimos y salimos del motel. En total, hicimos el sexo casi cuatro horas enteros. Cuando llegue a casa mis labios estaban tan hinchados y ardientes que no pude hacer nada con mi esposo. El no lo tomo muy mal y estaba muy feliz por mi. El estaba tan excitado que solo con un poco de mamada se vino. Hicimos una promesa esa noche para seguir nuestras adventuras. Hasta la proxima. Dejame saber si les gusto.

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