Un sueño
Serenas historias, hetero. Un sueño erótico
con su amada repleto de pasión y deseo
Un sueño, la vida es un sueño,
así parece a veces cuando recuerdo los
momentos que quedan guardados bien adentro y que por lo que somos los
ocultamos profundamente. Sueños de amor, de pasión, placenteros
y
consumados.
Cuando cierro los ojos inevitablemente sueño.
Me trasporto en el tiempo y flotando llegó
hasta donde tu estás, no me ves,
pero sientes mi presencia de alguna manera, y te inquietas. Pero tu
inquietud nace en tu mente, y recorre tu cuerpo hasta producirte un estado
de alteración. Entonces, me meto en tu mente y te hago soñar.
Juntos, por
fin!
El deseo más fuerte de nuestro sueño
es vernos, abrazarnos, tocarnos, y así
poder expresar todo ese torrente contenido.
Tomo tus pensamientos y me adueño de
ellos, no dejo que pienses en nada que
no sea yo, y tú te entregas dócil y dispuesta a los caprichos
que se
impongan.
La historia es larga, pero en los rincones
de la mente el tiempo no existe,
y nos permite en un segundo vivir toda vida.
La mirada de tus ojos al momento de disponer
la entrega de tu cuerpo refleja
tu íntimo deseo de libertad, porque quisieras repetir ese instante una
y
otra vez, con la misma calma y pasión que lo sueñas mil veces.
Puedes encontrarte con los ojos cerrados y
tus manos estiradas intentando
tocar en el aire esa forma que conoces y que anhelas. Viene dentro de ti,
conoces su forma, su fuerza, su aroma, su sabor, lo evocas y tu mente sueña
en ese instante pleno de sexualidad.
La zona del placer es sensible; puedes incluso
sentir el temblor de tu carne
al soñar, la vida se te va por ese instante de placer, una locura de
placer,
pero que en sueños repetimos una y otra vez.
La humedad de los labios que se tocan, se refriegan
apasionados, la
oscuridad oculta los rostros, pero libera la piel a miles de sensaciones que
produce el roce permanente, piernas, vientres, pechos, rostros unidos todos
en un baile rítmico y de un frenesí acelerado.
Los oídos son tal vez los más
sensibles, ya que pueden escuchar y guardar
sonidos que en tus sueños parecen sonar tal cual son. Lenguas enlazadas
y
húmedas, cuerpos que giran una y otra vez, cóncavo y convexo que
se
encuentran y se unen, placer, dolor.
Sueñas y te ves inclinada a la espera,
has dispuesto tu cuerpo al dolor y
placer, el fantasma del recuerdo se ubica tras de ti y acaricia tu piel para
relajar tu temor y preparar la posesión de lo nunca poseído. Sueñas
con lo
prohibido y quieres probarlo. Por lo tanto dejas hacer en tu cuerpo lo que
ansias de una vez, te relajas, te abres, sientes como eres poseída y
sabes
que habrá dolor, y duele. El fantasma no te deja y entra en tu cuerpo
por
donde nunca se conoció entrada y en medio del dolor el placer de ser
una
mujer plena y total te embarga. Nada escapa en tus sueños, porque eres
libre
y puedes hacer todo lo soñado, lo prohibido, lo nunca realizado.
En medio del sueño sientes hambre, y
el hambre se quita comiendo, quieres
comer y buscas tu alimento, es el sexo del que se apoderó de tu mente
y
ahora te envuelve en sueños, y lo aferras en tu mano para devorarlo como
se
te antoja hacerlo, y pruebas cada zona, besas cada parte, lo chupas, lo
muerdes, lo comes. Y en tu ensoñación sientes como tu propio sexo
comienza a
ser devorado, como son abiertos los pliegues de tu intimidad y son
acariciados por una lengua sedienta que bebe de ti el sabor de tu placer,
que atrapa tu placer entre los labios y lo acaricia con la punta de la
lengua para agitar tu corazón y llevarte a los límites del placer.
La fuerza
de ser poseídos a la vez une y funde toda la pasión en un solo
cuerpo
agitado en su ensoñación.
La fuerza de un beso no se puede comparar y
los labios unidos con sabores
propios de cada cual actúan como un afrodisíaco más fuerte,
las lenguas no
esperan y se dan placer mutuamente mojándose, enredándose, gozándose
sin
fin.
Los sueños son bellos, pues son solo
nuestros, y podemos repetir en ellos
mil veces nuestros deseos más ocultos, pues solo son nuestros.
Cuando los sueños tienen la ocasión
de realizarse, aunque sea en una parte
de ellos, podemos dejar más imaginación para inventar nuevos sueños,
y
esperar.
Quieres comentarme esta historia: em1964@hotmail.com
Espero tus comentarios.
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