CUCHILLO (III)
Otros, western erótico, hetero, infidelidad. Carolina
estaba en deuda con Cuchillo por salvar a su hija y se lo agradeció
de una manera muy especial.
Continuación del relato erótico
"Cuchillo (II)" publicado en "El Rincón de Marqueze.net"
el día 21 de Febrero de 2002.
Hoy fui a disparar con Cuchillo. Me llevó al lugar más lejano
de casa para que mi padre no pudiera escucharnos. Bang , Bang... Tener el revolver
en mis manos me hacía sentir poderoso, casi tan enorme como Cuchillo.
Claro que el revolver en sus manos se veía más natural, casi como
una extensión de su cuerpo. Después de disparar varios tiros empezamos
a volver a casa. Me gustaba caminar con él, me sentía tanto o
más seguro que con mi padre. Los hombres del señor Gonzáles
nunca se atreverían a atacarme estando yo con él.
Sigue tu solo chico, yo tengo trabajo que hacer- dijo desordenándome
el pelo con su enorme mano.
Bueno- dije yo, pateando el suelo por que tenía que devolver el revolver.
De mala gana seguí caminando a mi casa. En el camino me topé con
mi hermana, ni siquiera me dirigió la mirada, seguro que estaba en uno
de sus días.
Cuchillo puso su cara hacia el sol radiante
y sonrió. Era hora de un baño. Subió a su caballo y al
galope se dirigió al limite del campo donde estaba el arroyo. Cuando
estuvo cerca se bajó del caballo y lo escondió entre unos arbustos.
Justo en ese momento Mery estaba descendiendo al arroyo. La chica era una belleza.
Era la viva imagen de su madre solo que mas joven. Su piel era mas tersa y bronceada
por los continuos baños de sol en el arroyo. Sus pechos ya eran casi
tan grandes como los de su madre. Eran firmes y altaneros, coronados con unos
gruesos y largos pezones. Su vello púbico era tan rubio como su cabellera.
Pero eso Cuchillo ya lo sabía, hacían varios días que la
observaba escondido entre los matorrales.
Cuchillo la observó por una hora. A Mery le gustaba bañarse y
lavarse el pelo. Después del baño se secaría el pelo y
se tendería desnuda al sol igual que todos los otros días. El
indio incluso vio una vez que la chiquilla se llevaba sus dedos distraídamente
hacia su conchita.
La chica estaba saliendo del arroyo cuando un vaquero apareció de entre
unos arbustos. Andaba a pie y tenía las riendas de su caballo en la mano,
lo seguía otro compinche montado.
Mery gritó con pavor apenas los vio, el vaquero que andaba a pie se movió
rápidamente y tomó a la chica por la cintura.
¡¡¡Wuuuhuuu!!!! Mira esta linda potra, parece que esta brava-
gritó a su compañero, riendo, mientras con su mano libre sobajeaba
salvajemente una teta de Mery.
Deja algo para mi Larry- le respondió el que andaba a caballo.
Larry trataba de controlar a la chica mientras intentaba bajarse sus pantalones.
Cuando pudo liberar su sucia y erecta polla, la resbalosa y mojada Mery se pudo
zafar y corriendo se zambulló en el arroyo.
Cuchillo salió de los arbustos en ese instante. Larry se dio cuenta de
la presencia del indio cuando recibió un puñetazo en pleno rastro
que lo hizo perder el equilibrio, con los pantalones abajo, cayó en el
arroyo. El otro vaquero intentó desenfundar su revolver pero notó
que Cuchillo ya tenía afuera el suyo.
Larry torpemente se subió los pantalones y empapado montó en su
caballo.
Los veo otra vez por aquí y los mato hijos de puta- dijo Cuchillo.
Los dos vaqueros lo miraron rojos de furia pero se sentían intimidados
por el
enorme indio. Sin decir palabra Larry escupió hacia donde estaba Cuchillo
y tiró las riendas de su caballo para dar la vuelta y largarse, su compañero
lo siguió.
Mery salió corriendo del arroyo apenas se fueron. Se colgó del
cuello del indio temblando de terror, y lloró en su poderoso pecho.
Cuchillo enfundó su revolver y abrazó a la desnuda y temblorosa
Mery. La abrazó por una hora hasta que se calmó.
Gracias a Dios que se apareció Cuchillo- soltando el cuello del indio.
De repente se dio cuenta que estaba desnuda.
Estaba cabalgando cerca de aquí cuando escuche tus gritos- mintió-
¿Estas herida?.
Me parece que no- dijo ella alejándose un poco, ruborizada, mientras
que con su brazo se cubría sus preciosos pechos.
Me tengo que asegurar que estas bien- dijo el indio, tomándola del brazo
suavemente.
Ella jadeó despacio, mientras bajaba el brazo que cubría sus tetas.
Con suavidad Cuchillo acarició su seno izquierdo.
¿Te duele aquí?- preguntó sonriendo al sentir como el precioso
pezón se ponía duro.
N- no- le contestó ella tartamudeando.
Y aquí ¿te duele?- palpando su teta derecha. Ella movió
su cabeza de un lado a otro mirando fijamente al indio. El indio bajó
una mano por el plano estomago de Mery y con la otra mano bajó lentamente
por la espalda. -¿Algún moretón por ahí?.-
N-no señor- dijo ella respirando pesadamente.
Cuchillo se arrodilló mientras que con una mano acariciaba su blondo
vello púbico y con la otra acariciaba el perfecto culo.
Te ves bien- dijo el indio mientras que sus expertos dedos se deslizaron por
entre medio de los muslos de la chica, rozando suavemente los labios de su preciosa
conchita. Ella se sobresaltó un poco al sentir el dedo juguetón
del indio, el cual antes seco ahora se encontraba exquisitamente mojado por
los jugos de Mery.
-¿ Algún dolor aquí?- pregunto Cuchillo.
N-ninguno señor- ella estaba gimiendo mientras sus caderas empujaban
hacia el dedo del indio.
Entonces estas bien- dijo el, parándose repentinamente y se volteó
para que Mery pudiese vestirse.
Mery con fuego en su mirada, se fijaba en la espalda del indio. Estaba resoplando
y su cuerpo entero se sentía vivo. Ella quería ese dedo de vuelta,
pero se agachó y empezó a vestirse.
Yo nunca había visto tanto escándalo como cuando llegó
Cuchillo a la casa con Mery llorando en su pecho. Mi madre estaba histérica
pero se repuso para acompañar a mi hermana a su cuarto. Mi padre parecía
estar en un gran conflicto interior mientras miraba los rifles que tenía
para cazar, finalmente meneó la cabeza. Sus manos temblaban.
Yo soy un hombre de Dios, Cuchillo- dijo mi padre- pero si hubiera estado ahí,
Dios me perdone.....-
Padre puso su cabeza entre sus manos y empezó a llorar de rabia. Nunca
había visto llorar a mi padre y me asustaba. Cuchillo no hubiera llorado....
- No te preocupes Eusebio, mientras yo esté aquí nada le pasará
a tu familia- dijo firme el indio.
- Gracias señor- dijo mi padre parándose emocionado. Tomando fuertemente
la mano del indio le dijo- Estoy en una deuda enorme contigo, cualquier cosa
que quieras, que te pueda dar, es tuya-.
Mi madre estaba muy enojada como para cocinar esa noche. Mi padre y yo preparamos
algo para comer. Después de comer Cuchillo se fue al granero y mi padre
empezó a tomar su vieja botella de whisky, pronto la botella quedó
vacía y mi padre empezó a roncar. Tan fuerte que se escuchaba
desde mi habitación.
Carolina todavía tenía los ojos desorbitados cuando entró
al granero y se quitó su ropa de cama. Se lanzó a los brazos del
gigante y empezó a besar el musculoso pecho del indio.
Gracias señor, gracias- dijo ella llorando- gracias por salvar a mi pequeña.-
Carolina dejó de besar el pecho del indio y levantó su cabeza
para mirarlo. El acercó su cara y la besó por primera vez. El
beso fue intenso, dominante y de nunca acabar. La lengua del indio forzó
los labios de Carolina y entro en su boca. Ella le respondió y su lengua
entró en la boca del gigante. La polla del indio empezó a crecer
pegada al estómago de Carolina, se expandió hasta tocar sus pechos.
Eusebio dijo que lo que quisiera sería mío- dijo Cuchillo- yo
te quiero a ti-
Se que está mal, pero yo también quiero, será por esta
vez, por haber salvado a Mery. Hazme el amor.-
Es cierto que esta mal, así que no haremos el amor- dijo el indio.
Pero yo te quiero sentir dentro de mi- dijo ella sintiéndose rechazada.
Cuando un indio ama a una mujer, ella es poseída por su amo-
No entiendo-
Los indios no hacemos el amor, follámos-
Entonces fóllame amo-
Eso haré guachita.-
Cuchillo tomó a Carolina y la acostó sobre los sacos sobre el
trigo. Se arrodilló entre sus piernas con su mano tomó su polla
y echó hacia atrás el cuero dejando libre la impresionante cabeza
roja. Así, con la cabeza descubierta empezó a sobar de arriba
a abajo los labios del chochito de Carolina. Ella miró la serpiente del
indio en posición para penetrarla mas adentro que nadie lo había
hecho en su vida. Se sentía intimidada pero aguantaba la respiración
esperando lo que venía. La caricia de la pitón en su conchita
la tenía totalmente mojada y sus caderas se arqueaban pidiendo que entrara
el monstruo.
Carolina veía como Cuchillo empezó a mover sus caderas haciendo
presión en su rajita. Se quejó un poco al sentir como los labios
de su conchita se abrían mientras iba entrando la enorme cabeza, entonces
rápidamente se cerraron aprisionándola entera. La polla del indio
se hacía cada vez mas dura mientras el indio iba entrando. La polla relucía
brillante por los jugos de Carolina, cada vez que retrocedía un poco
volvía a entrar cada vez un poco más. Se sintió totalmente
llena, cuando la gruesísima verga llegó hasta donde llegaba su
marido, y ni siquiera había entrado la mitad. Con un gruñido,
Cuchillo empezó a abrirse paso en territorio virgen. El cuerpo de Carolina
respondía a la enorme verga del indio, arqueaba la espalda empujaba cada
vez que sentía la presión de la fantástica polla. Sus pezones
estaban duros como roca y pequeñas oleadas de placer invadían
todo su cuerpo.
El había logrado meter trece centímetros de la enorme pitón
en el chochito de Carolina cuando ella dijo:
Ohh, no mas Cuchillo, me duele- rogaba con voz quejumbrosa- es demasiado grande-
¿La quieres toda?- preguntó él.
Si, pero duele.-
Cuchillo sonrió. Llevó uno de sus dedos a su boca, lo humedeció
y con él empezó a acariciar esa pequeña protuberancia que
salía de la conchita. La empezó a masajear en círculos
dándole descargas de escalofríos que subían por la espalda
de Carolina, al rato la protuberancia estaba más grande. Ella movió
sus caderas empujando hacia el dedo del indio, haciendo que la verga del indio
entrara tres centímetros mas, ahí fue cuando el orgasmo explotó
desde su útero.
Carolina gritó de placer. Era el mas grande de sus orgasmos hasta ahora
y mientras sus abundantes jugos lubricaban mas la polla del indio, Cuchillo
empujó y la verga entró hasta el tope. El orgasmo se prolongó
en una mezcla de placer y dolor, mas que nada placer y pareció durar
eternamente.
Carolina no sabía como su marido iba a hacer para satisfacerla después
de esto, pero después resopló acordándose que jamás
Eusebio la había hecho gozar. No era en nada parecido a Cuchillo. De
hecho si nunca hubiera conocido al indio, jamás habría sabido
lo que es un orgasmo. Carolina todavía no se recuperaba del primero cuando
Cuchillo empezó a moverse de nuevo.
Y tuvo otro y otro mientras el indio la follaba lentamente mientras le sostenía
las rodillas con sus manos abriendo mas la jugosa conchita. De repente él
soltó sus rodillas e inclinó su cuerpo hacia adelante, aplastando
el cuerpo de Carolina. Encima de ella empezó a besarla nuevamente mientras
iba aumentando la velocidad de sus embestidas.
Carolina no podía pensar claramente mientras la enorme serpiente golpeaba
tierna y furiosamente en su interior. Se sentía segura en los brazos
del indio y mental y físicamente poseída mientras la follaba.
El indio paró de besarla y ella encontró su cara hundida en el
portentoso pecho del indio cuando esté empezó a gruñir
cada vez mas fuerte. Carolina le daba pequeños besos mientras sentía
que la poderosa polla se hinchaba cada vez mas hasta que explotó, cargas
y cargas de tibio semen llenaban su útero. El orgasmo del indio provocó
otro en Carolina y los dos amantes unieron cada vez mas sus partes intimas mientras
sus fluidos se mezclaban.
¿Te gusta?- pregunto el indio.
Increíble...., creo que me gusta follar- dijo Carolina haciendo un puchero,
mientras el indio sacaba la verga de su concha.- Dios mío, todavía
estas duro- su polla todavía estaba hinchada, solo había decaído
un poco.
¿Quieres mas?-
Eusebio estaba inconsciente en la cama y no despertaría hasta la madrugada.
Me encantaría- dijo Carolina.
Carolina se quedó con Cuchillo hasta la amanecida, él la folló
dos veces más. Le enseñó nuevas posiciones para follar,
distintas a la del misionero. Ella se montó encima, estuvo abajo, infinidad
de veces, tantas como orgasmos tuvo esa espectacular noche. A ella le gustaba
controlar la penetración, pero también gozaba la sensación
de sumisión y seguridad de estar debajo. Estuvo también en cuatro
patas mientras él la follaba tal cual los toros se lo hacen a las vacas
en el campo. Esa postura la hacía sentirse usada y totalmente dominada
por Cuchillo. Esa fue la forma de follar que más le gustó.
Carolina sintió un ligero peñisco muy adentro en su conchita cuando
vio a Cuchillo entrar a la cocina para tomar desayuno. A lo largo de toda la
comida una boba sonrisa cruzaba su cara. Eusebio se adjudicó el merito
de esa sonrisa. Su esposo había rodado encima de ella temprano en la
mañana metiendo su pequeño pene dentro de ella.-Cierra las piernas,
no siento nada- le había reclamado. Este arrebato de su marido le sirvió
de excusa por todo el semen entre sus piernas. Su chochito goteaba, aún
después de haber dejado a Cuchillo hace horas.
Los hombres tuvieron que ir a buscar parte del ganado que estaba perdido. Esta
tarea les tomó casi todo el día. Mery todavía estaba disgustada
así que pasó casi todo el día en su habitación.
Solo salió un rato en la noche para comer algo y volvió a su habitación.
El peñisco volvió a la entrepierna de Carolina en el momento que
entró al granero esa noche y vio a Cuchillo tendido y desnudo encima
de sus sacos. El no le dirigió la palabra, solo se tendió y abrió
sus piernas. Carolina sin decir palabra se sentó entre medio de las piernas
del gigante y empezó a mamarle la polla con avidez.
¿No está tu mano sana?- pregunto Cuchillo en el minuto que Carolina
tenía metida media polla en su boca.
Si señor- respondió ella de mala gana sacando sus labios de la
verga del indio.
Entonces no me la tienes que chupar. Puedes volver a correrme la paja como antes-
Carolina no lo había pensado. Ella era feliz mamándosela, sintiendo
esa enorme herramienta palpitando en su boca y la enorme satisfacción
de sentir su boca llena de tibio semen. Estas eran cosas que ella no estaba
dispuesta a perder. Así que cuando habló, fue del corazón:
No me importa señor. Haría lo que fuera por darle mas placer.
Si te parece te puedo follar nuevamente-
Su mente y cuerpo gritaron un tremendo SI. Pero no podía seguir arriesgándose
era mucho el peligro.
Lo siento Cuchillo. No creo que lo podamos hacer de nuevo -
Bueno si no puedo follarte de nuevo al menos siéntate encima mío
para que pueda besar esas preciosas tetitas que tienes.
Esa era una justa proposición así que la obedeció de inmediato,
pero no se dio cuenta el error que estaba cometiendo. Apenas se encaramó
en el cuerpo del indio se dio cuenta que la punta de la verga quedó justo
entre sus piernas. Su conchita de inmediato empezó a empapar la polla
del indio, al punto que parecía que este se hubiera corrido. Carolina
quería esa serpiente dentro de ella. Cuchillo se enderezó un poco
y comenzó a mordisquear los enhiestos pezones, esto solo hacía
peor las cosas. De repente ella se encontró sobando con su mojada concha
la verga del indio sin metérsela.
¿Por que no me dejas meter solo la cabeza?- Él le susurró
en el oído.
Carolina cerró los ojos y asintió con la cabeza.
Bueno, pero no acabes adentro por favor- le dijo con voz entrecortada por sus
gemidos.
Ella misma empezó a sentarse encima de la polla del indio, gimiendo hasta
que sus labios vaginales se habían cerrado alrededor de la enorme cabeza.
Carolina suavemente empezó a subir y a bajar, cada bajada llegaba un
poco mas abajo, hasta que ya estaba cabalgando en nueve centímetros de
polla, cuando sintió el primer orgasmo explotar muy en el fondo de su
útero.
El orgasmo hizo que sus piernas se debilitaran y cedieron. Los dieciséis
centímetros de la polla del indio entraron de un golpe. Cada centímetro
que entraba hacía prolongar y subir en intensidad el orgasmo. Hasta que
no resistió mas y se desplomó con su cara apoyada en el pecho
de Cuchillo.
Cuando se recuperó él la dio vuelta y rápida y furiosamente
empezó a penetrarla. Ella con sus pies abrazó las espaldas del
indio, elevó sus caderas y empujaba con ellas con cada empellón
que le daba el indio.
¿Te gusta mi polla guachita?- le preguntó el entre todo el frenesí.
Dios mío, me encanta- le respondió casi gritando ella.
Dime que te folle-
Fóllame Cuchillo, follame....- ella gimió.
¿Te gusta su porte?-
SIIIII- dio ella teniendo un pequeño orgasmo- Amo tu enorme polla. Fóllame
con tu verga enorme, dame mas, dame masssss .-
Solo los indios la tenemos así de grande.- dijo Cuchillo recostándose
sobre ella para besar su cuello, sin perder el ritmo.
Follame con tu enorme polla, fóllame fuerte. Amo tu enorme verga, dame
mas, mas, masssssss.- Carolina se corrió nuevamente. Estaba disfrutando
hablar sucio- Métemela, métemela, métemela.- decía
con cada embestida del indio
Después de treinta minutos el perdió el control y su primera carga
de leche se fué adentro. Apenas tuvo tiempo de sacarla cuando la segunda
carga fue a dar al estómago de Carolina, y la tercera le llegó
a sus preciosas tetas. Carolina no pudo controlarse y con sus manos se esparció
el semen por todo su cuerpo en éxtasis, después con su boca se
las limpió hasta dejarlas limpias. La lujuria de Carolina tenía
a la polla del indio nuevamente erecta apenas había acabado.
¿Quieres hacerlo de nuevo?- Él preguntó, antes de terminar
de preguntar Carolina ya estaba en cuatro patas, esperando ser follada estilo
perro.
Mery miró con pavor al escuchar un caballo acercándose. Su miedo
desapareció apenas vio a Cuchillo pero todavía sentía su
estómago revuelto. Hacía una semana que los vaqueros la habían
atacado. Tenía demasiado susto de volver al arroyo así que se
bañaba en su casa. Finalmente ese día se arriesgó y fue
al arroyo.
¿Qué haces aquí Cuchillo?- le preguntó ella hundiéndose
hasta el cuello.
Vi que venía hacia aquí señorita así que pensé
que era mejor venir a cuidarla.-
¿Estabas preocupado por mí?- preguntó ella. Se estaba sintiendo
un poco excitada, sus pezones estaban duros. Y podía sentía su
corazón latiendo con fuerza, como si hubiera estado corriendo por los
montes cuando se acordaba de las manos del indio recorriendo su cuerpo para
ver si estaba herida.
Si, me preocupé. Una joven bonita como usted no debe estar por estos
lugares sola.-
Un excitante escalofrío recorrió su espalda cuando escuchó
que el indio decía que era bonita.
Tiene razón Cuchillo. Tal vez usted debería venir a cuidarme cuando
vengo por estos lados- dijo esto a pesar de que estos eran sus momentos a solas,
cuando se sentía libre sin la presión de su casa o de los estudios.
Ella valoraba mucho esos momentos y estaba dispuesta a compartirlos con Cuchillo.
Feliz vengo a cuidarla cuando venga aquí señorita- dijo el indio
bajándose del caballo. Se sacó su sombrero y se secó el
sudor de la frente- Hoy si que está caluroso- dijo.
Mery se lo quedó viendo un momento. Su mente volaba.
¿Por que no viene y se baña conmigo?- finalmente preguntó.
Me encantaría señorita Mery, pero no sé nadar-
El agua no es muy profunda, yo le digo donde se puede poner sin hundirse.-
Entonces bueno- dijo Cuchillo desabrochándose la camisa.
Los ojos de Mery se quedaron fijos en el pecho del indio apenas este se sacó
la camisa. Su físico era de proporciones hercúleas. Ella nunca
había visto semejante modelo de masculinidad. Su padre era fuerte, con
brazos grandes, pero su barriga sobresalía como cuando su madre estaba
preñada de su hermano. El estómago de Cuchillo era musculoso y
sin ninguna gota de grasa.
El se dio vuelta para dejar su camisa y Mery vio con horror las cicatrices en
la espalda del indio. Alguna vez había escuchado de los abusos de los
colonos para con los indios pero nunca había tenido enfrente a una de
las víctimas.
Cuchillo se dio vuelta y empezó a desabrochar su cinturón.
¿No se va a tapar los ojos señorita?- le preguntó.
Mery asintió y puso sus manos sobre su cara, dejando una apertura para
poder mirar. Cuchillo sonriendo bajó sus pantalones. Mery nunca había
visto a un hombre desnudo, solo a su hermano, muchos años atrás.
Mientras bajaban los pantalones Mery vio el tronco de la verga del indio, primero
pensó que era un truco de la luz, por la base del pene se podía
notar que era muy grueso pero mientras bajaban los pantalones mas se iba revelando.
Ella creía que nunca iba a terminar de descubrirse esa tremenda polla
hasta que finalmente la vio entera. El pene de inmediato tuvo un pequeño
espasmo y quedó parado, no totalmente pero a media asta. El pene de su
hermano se vería como un pequeño gusano comparado con el de Cuchillo.
Una vez que se desnudó el indio se metió al arroyo y caminó
hacia Mery. Cuando tuvo el agua hasta el cuello, Cuchillo intentó nadar
hacia Mery pero solo chapoteaba en el agua. Sus ojos mostraban temor hasta que
consiguió agarrarse de Mery para mantenerse a flote.
Mery sintió un escalofrío al sentir que Cuchillo la estaba tocando.
Las manos del indio recorrían todo su cuerpo intentando afirmarse. Tocaban
sus tetas, su estomago, sus piernas, hasta que finalmente se pescó de
su cintura.......
CONTINUARÁ (cualquier comentario, critica o sugerencia o mejor aun, experiencias
vividas con el relato, serán bienvenidas al mail lonko69@hotmail.com.
)
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