Star Trek, el final de una saga.
Situaos: el cutre-decorado de la sala de mandos de la nave Enterprise, y controlando la situación el capitán James T. Kirk y el inevitable Mr. Spock.
Spock informa al capitán de que los sensores han detectado un extraño objeto no identificado que se dirige hacia la nqave. Kirk pide a uno de sus subordenados, Sulu, que le especifique a qué distancia se encuentra el objeto. "Punto cuatro cero años luz, señor, y acercándose con rapidez", responde Sulu. De inmediato, le ordena a otro miembro del equipo, Uhura, que trate de contactar con el aparato, pero no hay suerte. Kirk lanza un mensaje: "Este es el Capitán James T. Kirk de la nave Enterprise. Identifíquese". Nada, no hay respuesta. De pronto obtienen la imagen del objeto en la pantalla, se trata de un coche. Spock se muestra sorprendido: "Fascinante, cpitán. Parece un primitivo vehículo propulsado por gas, debe tener por lo menos 200 ó 300 años". La imagen del aparato alerta al capitán Kirk, que comenta asombrado: "Tengo la sospecha, Mr. Spock, de que nos enfrentamos a una amenaza más terrible que los parásitos volantes de Ingraham B; más insidioso que los murciélagos de arena de Manark 4; más sangriento que los vampiros de Argus 10. Tengo la sospecha de que esa cosa es más mortífera que los Romulans, los Klingons y los Gorns juntos". Spock intenta aclarar el enigma: "La computadora ha identificado al vehículo alienígena como un Chrysler Imperial de 1968". Al capitán le llaman la atención unos números que aparecen en el aparato. Según Spock: "Se denomina 'matrícula de California', y parece que fue registrada en 1968, por una corporación llamada 'NBC' la computadora no está segura, pero es posible que NBC comercializase galletas". La tensión va creciendo. De pronto, descubren que hay dos seres con vida dentro del extraño vehículo. Kirk ordena que se aumente la velocidad de la nave hasta el "factor 8", pero no funciona, y decide mandar una llamada de socorro: "En un viaje de rutina para transportar medicamentos a la Colonia 9 de la Tierra, hemos empezado a ser perseguidos a través del espacio por un vehículo con tres siglos de antigüedad, propiedad de una empresa que se dedica a la venta de galletas. Puede parecer ridículo, si no fuera por este sentimiento de miedo que me embarga, una sensación de desastre inminente". El aparato ya casi ha alcanzado a la nave, y Kirk ordena que todo el mundo se prepare para "acción evasiva", la nave se mueve de un lado a otro, hasta que Spock empieza a marearse y Kirk ordena que paren. No hay más remedio, hay que enfrentarse al enemigo: "Les daremos una paliza que no olvidarán. Alerta roja!". La orden escandaliza a Spock: "Pero, capitán, no sabemos quiénes son esos alienígenas ni lo que quieren. Matarlos sin avisar sería altamente ilógico". Sin embargo, el capitán está decidido: "Sus intenciones son desconocidas. Soy el responsable de las vidas de 430 tripulantes. No puedo asumir riesgos. ¡ Accionen los disparadores!". Las armas no funcionan. Otro de los miembros de la tripulación, Scotty, informa que la nave se está deteniendo. "¡Los sistemas auxiliares!", grita el capitán. "Que los Santos se apiaden de nosotros, los sistemas de emergencia tampoco funcionan", replica Scotty. El capitán no puede aceptar la situación: "Bueno, arréglalo, Scotty. No me importa cómo, pero arréglalo. Las vidas de 430 tripulantes penden de un hilo". El Dr. McCoy advierte que los alienígenas acaban de abordarles. "Pero, ¿cómo? ¿Cómo subieron a bordo? ¿Se materializaron de pronto?", pregunta el capitán. "No, tan sólo salieron de detrás de las paredes", responde McCoy. Lo sucedido intriga a Mr. Spock y pide que le describan cómo son. McCoy: "Hay dos de ellos. Son bípedos, con apariencia humanoide. Una cosa me ha parecido extraña: ¡hablan inglés!".
Finalmente los seres entran en la sala de mandos. El capitán lanza su obligado saludo: "Bienvenidos abordo de la Nave Enterprise, soy el capitán James T. Kirk, representando a la Federación Unida de Planetas". Uno de los seres, que viste traje y corbata, se identifica: "Hola, soy Herb Goodman, jefe de programación de este canal". De pronto, Kirk se pone nervioso y replica: "Retírese. No dudaré en disparar". Sin inmutarse, Goodman sigue hablando: "¿Pueden escucharme? Curtis (dirigiéndose a un tipo de color disfrazado de mecánico) apaga esos efectos de sonido. Todo el mundo, por favor, ¿me pueden escuchar? Tengo un anuncio que hacer. Debido a los bajos Nielsens (índices de audiencia), nosotros, la NBC, hemos decidido cancelar la serie 'Star Trek'". Rápidamente, Kirk le interrumpe y grita: "Disparen cuando dé la orden". Pero Goodman le ignora y prosigue: "Cuando salgan, pasen por el cajero y recojan sus cheques". El bueno de Kirk sigue con lo suyo: "Coloquen sus armas en la posición de 'stun' (algo así como 'atontar') Disparen". Nada, las armas parecen estar desactivadas. Mr. Spock se ofrece para utilizar su recurso secreto: el pinzamiento de nervio de Vulcano, que consiste en pellizcarle un hombro al enemigo y aniquilarlo con sus poderes. Spock lo intenta, pero Goodman ni le presta atención y sigue largando su parrafada: "Asegúrense de dejar todos los trajes y las armas antes de irse. Por supuesto, si dependiese de mí, podrían quedárselos como souvenirs y dárselos a sus hijos. Pero está previsto que se comercialice una completa línea de merchandising Trekkie, y tengo que enviarlo todo a Taiwan para que lo copien. Oh, Nimoy, me temo que necesitaremos estas orejas también" (Goodman somete a Mr. Spock a la humillación definitiva: le quita sus emblemáticas orejas y se las guarda en el bolsillo). McCoy se revela ofendido: "Por Dios, nos encontramos en una misión de cinco años de exploración del espacio, la frontera final, y sólo hemos estado fuera tres años!". Pero Goodman le recomienda que acepte la situación: "Lo siento, pero son estos Nielsens. Si dependiese de mí...". Y McCoy termina volviendo a la realidad y se dirige al capitán, pero esta vez usa el nombre real de Bill (William Shatner, el actor que ejercía de capitán Kirk en la serie): "Olvídalo, Bill. Hemos perdido. Se ha acabado. ¿Vienes, Leonard?" (dirigiéndose a Leonard Nimoy, es decir, Mr. Spock en la ficción). Por supuesto, Spock se niega a afrontar la realidad y le aplica el pinzamiento de nervio de Vulcano al desertor McCoy, pero éste se ríe en su cara: "Déjalo ya, bromista!". Cuando todo parece perdido, Kirk tiene una idea: "Espera, Mr. Spock. Todavía no hemos probado a introducirnos en el cerebro del alienígena y leer sus pensamientos". Pero Spock ya ha puesto en práctica esa técnica también: "Penetré en la mente del señor Goodman cuando usted estaba hablando con el Dr. McCoy, capitán. Era todo... oscuro y vacío allí dentro, y había arañas que habían tejido una red...". El pobre Spock empieza a decir incoherencias y el capitán le llama la atención: "Déjelo ya, Spock!". Mientras tanto el mecánico de la NBC, Curtis, comienza a desmontar el decorado de la serie, y Goodman le pregunta: "¿Crees, Curtis, que les podríamos vender toda esta basura a los de 'Lost in Space'?". Kirk se enfurece e increpa al mecánico: "Hey, apártese de ahí!", pero Curtis se cachondea de él: "Venga, Buck Rogers! ¿Es una orden?". El pobre capitán empieza a derrumbrse: "No, esto no puede acabar así. ¡No lo permitiré! ¡Esta es mi nave! ¡Yo doy las órdenes aquí! ¡Soy el responsable de las vidas de 430 tripulantes y no voy a abandonarles! ¡Tiene que haber una salida!". Nadie escucha el dramático monólogo del capitán, y un equipo de mecánicos y carpinteros de la NBC lo desmontan todo. Spock, sin embargo, todavía es fiel a su papel: "Usted está volviéndose muy emocional, capitán. Ni que decir tiene que mi mente de Vulcano encuentra desagradables estas descargas emocionales. La emoción interfiere con la lógica, y sólo tratando los problemas de una forma lógica hallaremos las soluciones válidas. Frente a esta invasión de alienígenas en la nave, yo sugeriría que buscásemos una alternativa, basada en un análisis exacto de la computadora, y por supuesto teniendo en cuenta los elementos de...", el desquiciado Spock no puede seguir hablando, se viene abajo por completo, y entre lloriqueos y lamentos empieza a gritar: "¡Oh, Dios! ¡No puedo creerlo! ¡Nos han cancelado! ¿Cómo pueden hacernos esto? ¡Todo el mundo que conozco adora el programa! ¡Tengo un contrato! ¿¡Qué pasa con mi contrato!? ¡Quiero que me devuelvan mis orejas!". El mecánico Curtis comenta que ha traído unos Valiums, y que tal vez Nimoy debería tomarse uno.
Todos los actores han aceptado ya lo inevitable, menos William Shatner, que todavía actúa como si fuese el capitán James T. Kirk: "Sólo quedo yo ¿no? He estado en misiones más duras. Si es necesario me hundiré con mi nave". El yuppie Goodman ignora la idiotez que acaba de decir el actor, y le comenta: "Shatner, tu agente ha llamdo, Dijo algo de un anuncio de una margarina. Volverá a llamar".
Finalmente, Shatner perdido del todo en su eterno papel de capitán Kirk, y ya sin decorado a su alrededor, se sienta y dicta su último diario de abordo: "Hemos tratado de explorar extraños y nuevos mundos, buscando nuevas civilizaciones, llegando donde ningún hombre había llegado antes. Y exceptuando un canal de televisión, hemos encontrado vida inteligente en todos los rincones de la galaxia. Vivan una larga y próspera vida. Capitán James T. Kirk, SC 937-0176 CEC".
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