Eutropio (III), memorias de un verdadero espía .
Cómo se acabó con el problema de la droga.
Eutropio, después de acabar a su manera con el centenario problema de Gibraltar, se perdió en el inmenso mundo de los turistas del Caribe. No habia problema, sus maletines, recobrados en La Agentina pasaban de las nueve cifras. Intentaba la utopía hispánica de una siesta interminable, en una hamaca tendida entre dos palmeras, a la orilla de un azul lago y por supuesto, abanicado por dos mulatas en traje de Eva y además escuchando la RNE por satélite.
Así es como se enteró de lo que le había pasado a su amigo Pepe, el de Gibraltar, e inmediatamente se puso en acción. A los dos dias ya estaba en Moscú hablando en un cutre cafetín con su amiguete Juan Perez, o sea Ivan Petrovitch, también de los tiempos de La Casa, que se había quedado allí después de lo del Muro, navegando por su cuenta por los peligrosos mares de la Mafia Rusa.
Oye: necesito comprar veinte toneladas de caballo cortado, tengo mil kilos en unos maletines, para pagar.
Tengo el negocio ya organizado para evitar los intermediarios y cortadores y por lo tanto me tienes que encontrar las veinte toneladas ya liadas en papelinas de plástico duro y totálmente impermeables, de un color de camuflaje. Te traeré varias máquinas de envasar pipas y el tubo de plástico necesario. Te dejo seis meses para que lo prepares todo. La entrega donde quieras, siempre que sea una de esas enormes pistas de despegue abandonadas que ahora abundan por aquí.
La operación se hará de la siguiente manera: tienes que conseguir que el Gobierno Ruso ceda un Antonov, el mayor avión del Mundo para transportar a Rusia en Navidad, productos alimentarios de una cierta calidad de las ONGs Españolas.- .
Juan : el racismo es subliminalmente inevitable, no es lo mismo mandarles cosas a los negros que a los blanquísimos y guapísimos Rusos que se mueren de hambre. Hay que procurar que más de la mitad de la tripulación sea de los tuyos. Yo seré el copiloto, pues tengo el título.
Como siempre, todo le salió bien y mucho antes de la Navidad ya tenía en Torrejón más de cien toneladas de turrón, latas de atún, mejillones, espárragos e incluso algún que otro jamón. 75 toneladas en Moron y 50 en Zaragoza. Habría que hacer varios viajes con el Antonov, todo legal y controlado por las autoridades. La salida desde Torrejón fué apoteósica, la llegada a Moscú , igual . El avión tenía que repartir su carga por varios puntos del inmenso Pais, condición impuesta por las ONGs para evitar el acaparamiento. La última entrega, ya de unas cuantas latas sería precísamente en el aeropuerto abandonado. Durante el vuelo hacia éste la tripulación auténtica fué fácilmente reducida y encadenada.
Eutropio le sacó su antigua y fiel Astra 9 mm al piloto y los que eperaban en tierra, cargaron los miles de papelinas, en cajas de cartón, por el portón de la bodega de carga. Le pidió a Juan que solo le dejara un hombre lo más tonto posible en la bodega y que él se encargaría de la tripulación auténtica duránte el viaje de regreso. Al mafioso jefe, le entregó el maletín rebosante de tacos de dólares, y que eran una sustanciosa tajada de su pecunio particularmente negro.
Efectívamente, a poco de despegar y sobre una de esas inmensas zonas desiertas de Rusia, para que tardásen mucho en dar la alarma, los dejó tirarse en paracaidas con todas las latas que pudiesen llevar, Hasta les dió el último jamón. El Tonto en la cabina le apuntaba a la sién al piloto.
El segundo viaje estaba programado a Morón. Justo cuando habian entrado por Murcia, Eutropio le pintó al piloto una linea recta sobre la carta de navegación que pasaba a lo largo de toda Sierra Morena, Le arrancó el casco y él se puso en su casco un gran alargador y se fué a la bodega de carga con una brújula de mano, para asegurarse de que el piloto no intentaba desviarse. El Tonto, encañonaba al piloto.
Eutropio conocía Andalucia a la perfección y en cuanto notó que volaban sobre ella, abrió el enorme portón trasero y se puso a lanzar las papelinas volcando las cajas sodre la compuerta y lanzándolas en abanico con una pala. La dispersión sobre el suelo sería enorme, dada la altitud. Una especie de gigantesca siembra. Procuró dosificar para que le durasen hasta Portugal. Inmediatamente desde el centro de Control que los llevava les indicaron que se estaban desviándo al Norte. Eutropio, que tenía la radio en su cascó contestó que aquel maravilloso avión estaba hecho una mierda, por falta de medios de los pobres rusos para mantenerlo, y que ya había fallado toda la hidráulica, que al piloto le había dado un patatús del susto y que él solo no tenía fuerzas para girar aquel monstruo a mano sin peligro de entrar en barrena. Por lo tanto aguantarían lo que pudiesen, mientras intentaban arreglar la avería, y en caso de fatalidad totál se lanzarían al Atlántico más allá de Portugal, sin poner a nadie en peligro. Además su familia era de Paradas y Arahal, justo por donde tenía que pasar para enfilar la pista de Morón y no le daba la gana matar a ningún pariente o amigo. Que lo sentia mucho, corto y fuera.
Justo antes de alcanzar Portugal, llamó al Tonto, lo dejó más atontado de un buen culatazo de su Astra y lo encadenó a una cuaderna, Se fué a la cabina, le devolvió al piloto su casco y dándole dos besos de agradecimiento al más puro estilo ruso, se tiró por el portón.
Cayó suavemente entre unos cerdos pata negra, que se quedáron algo atónitos, pero que pronto siguieron con sus ricas bellotas. Como ahora hay tantos cazadores gilipollas que se visten de Rambo, al tractorista que lo recogió no le extrañó en nada su indumentaria. En Villanueva del Fresno, cogió el único taxi y pronto estuvo en Sevilla y Berlin. Todo lo tenía previsto.
El piloto, inmediatamente se comunicó con su Centro de Control, pero su ingles era bueno para explicar el rumbo, la altitud y cosas así pero de ninguna manera para exponer la historia tan extraordinaria que habia pasado allí. Como él no había tenido datos del vuelo hasta unos minutos despues que Eutropio se hubiera lanzado, pudo por lo menos explicar que buscaran a un paracaidista en Portugal, lo que erróneamte, por supuesto, se hizo. Luego ya dió la vuelta y aterrizó en Morón sin problemas, pues todo le funcionaba a la perfección. Es que esos Antonov son la leche. La operación ONG se continuó, gracias a Dios, hasta el final.
Eutropio dió un suspiro de alivio en su casita del lago en las afueras de Berlin, Pepe ya estaba vengado, había muerto en Marbella de una dosis de Caballo en malas condiciones, pero él habia jodido a los camellos y sus jefazos simplemente quitándoles el negocio. No se le pueden poner puertas al mar. ¿ Que iba a hacer el Gobierno con millones de papelinas, dificiles de ver por su camuflaje y extendidas por miles de Kilómetros cuadrados, en terreno poco habitado pero muy cerca de casi todas las grandes ciudades ? No era posible crear un cordón sanitario impenetrable al estilo del que se supone en las guerras Nucleares. Naturalmente la única solución que les quedaba era la absoluta liberalización de la Heroina y.por si acaso de todas las demás drogas conocidas. Eutropio no era un filósofo sino un asesino bondadoso y por lo tanto no se preocupaba nada de las posibles consecuencias sociales. Como además él era anarquista, en el fondo le gustaba el asunto.
Datos del autor/a:
Nick: Pantech
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