El internado.
Un joven completamente hetero es abusado continuamente por sus compañeros hasta que se cambia completamente su tendencia sexual. Menudo internado.
Todo comenzó por la sencilla razón de que yo no era un buen estudiante, por lo que mi madre y mi padrastro, decidieron sabiamente el que yo continuase estudiando en un colegio interno. Una de las razones era desde luego para que yo estudiase, y la otra para que no le sirviese de mal ejemplo a mis medios hermanos menores. Ya que yo con mis trece años aunque no era grosero ni mal educado con mi padrastro, tampoco lo respetaba mucho, en ocasiones me fugaba de clases con el único fin de pasear en la ruta del colectivo, auto bus, camión o como más fácil les parezca.
Al llegar al colegio me sentí muy deprimido triste y solitario, era prácticamente el menor de todos, y en mi vida me había separado de mi madre, ni tan siquiera cundo luego de enviudar se casó con el que en esos días era mi padrastro Miguel. El resto de los internos que era como nos llamaban los maestros, el personal de custodia, los de mantenimiento y las señoras del comedor, ya tenían una larga experiencia en eso de ser internos, algunos de ellos desde que tenían uso de razón los habían metido en algún tipo de colegio interno. Además otros se encontraban por ser demasiado hijos de la gran puta, ya que había hasta quienes se habían robado un auto por lo menos. En mi primera noche aprendí a fumar, ya que el custodio de mi sala, que era el mismo que el del resto, se dedicaba a dormir a pierna suelta en el comedor, sobre una de las mesas donde luego comíamos los estudiantes. Por lo que esperábamos un rato y ha fumar se ha dicho.
Las primeras semanas las pase digamos que bien, o mejor dicho el primer mes. Pero luego de eso comenzó mi calvario, llegó un estudiante de unos 18 años que decían que lo habían aceptado en el colegio por que sus padres pagaron mucho dinero, de lo contrario al parecer tenía algunos delitos y lo esperaban para meterlo preso, a él lo colocaron en otra de las salas, pero su influencia se hiso sentir en todos lados. A las dos semanas comenzaron mis problemas, como algo de uso y costumbre comenzaron a realizar batallas de almohadas, lo que no me dejaba dormir cuando por desconocimiento de lo que me sucedería fui con mi queja al Director, se armó la grande, al empleado de custodia lo amonestaron fuertemente, y a mis compañeros de cuarto les suspendieron las salidas ese fin de semana. En consecuencia debido a la animadversión en contra de mi persona, me cambiaron de sala. Pero en el fondo era lo mismo que si me hubieran dejado con mis compañeros de cuarto originales. En todo el colegio los estudiantes internos me declararon la ley de hielo, eso sencillamente significaba que ninguno de los estudiantes me trataba, era como si yo no existiese, no me dirigían la palabra, botaban mis cosas al piso cuando yo no estaba en la habitación y de noche en el dormitorio, cuando menos lo pensaba salía un zapato volando y me lo pegaban a mi. Era toda una tortura, en cierta ocasión me tiraron una sabana encima y comenzaron a golpearme hasta que gracias a los gritos que dí llegó el custodio, el que me sacó al medio del patio para que yo durmiera, al día siguiente dijo que yo caminaba dormido y me había caído por las escaleras, cosa que el resto de los estudiantes atestiguó que era cierto.
Llegó el momento en que llorando les pedí a mis padres que me sacasen o que me matarían en la escuela, Miguel mi padrastro convenció a mi madre de que eso era tan solo un buen teatro montado por mi para manipularla a ella, y mi madre siguió su consejo. Por lo que al ver que mi única esperanza de ser sacado del internado se perdía. Decidí disculparme con mis compañeros de mi sala original, lo que fue muy difícil ya que ninguno que se apreciase se dignaba ha escucharme y mucho menos hablarme, por lo que tuve que recurrir a el custodio, quien a aceptó hablar por mi siempre y cuando le dejase todo el dinero que mi madre me daba para la semana. No se por que razón especifica de nuevo me trasladaron a mi sala original, pero ya el custodio había hablado por mi, y supuestamente le dijeron que no me golpearían más, pero que la ley de hielo continuaba hasta que ellos entendieran que yo me había ganado el derecho de existir. Eso, en sí no me preocupaba mucho, pero no era del todo cierto que no me seguirían jodiendo. En ocasiones mientras dormía me despertaban dandome una fuerte nalgada, y la lluvia de zapatos era algo que podía darse en cualquier momento cuando menos yo lo esperaba. Cumplí mis catorce años interno en el colegio, mi madre me había hecho llegar un biscocho, el cual yo pensaba compartir con todos, pero cual no sería mi sorpresa que me lo robaron y no lo pude probar tan siquiera. A los pocos días se recrudeció el hostigamiento contra mi, y el desgraciado del custodió solo me decía que ese era mi problema, daba la vuelta y se marchaba dejandome en medio de la habitación todo asustado y lloroso. Fue cuando me armé de valor y a pesar de estar llorando comencé a dirigirme a todos los nueve compañeros de cuarto diciendoles que me perdonasen, que yo realmente no les quise hacer daño, y que estaba dispuesto hacer todo lo que ellos quisieran para demostrarles que había cambiado.
Ninguno dijo nada, hasta que solo la vos de uno de ellos dijo, llorón callate y acuestate que luego te diremos que tienes que hacer. Al principio fue darles mi mesada, y prácticamente me convertí en el sirviente de los nueve, arreglaba sus camas y su ropa, a los que podía les hacía las asignaciones o tareas escolares, en cierta ocasión me ordenaron entrar de noche a la cocina y robarme unos postres, de los cuales no compartieron con migo, pero al día siguiente me llamó el Director ya que el custodió aseguraba que me había visto entrando en la cocina, no tuve más remedio que aceptar en silencio mi culpa, por lo que perdí la salida del fin de semana. A mi madre eso como que no le molestó mucho realmente ya que ella y mi padrastro habían preparado un viaje de fin de semana familiar, por lo que si yo no los acompañaba se abarataban los costos y disfrutarían más (palabras de Miguel). Ese fin de semana me quedé castigado con tres de mis compañeros de cuarto, ellos por otras razones. Lo que yo no sabía era que el custodió se desaparecía, y según escuché regresaba por lo general borracho como un perro. Desde la tarde del viernes, luego que el colegio quedó tan solo con los internos, ellos comenzaron a joderme de nuevo pidiendome que les hiciera esto o aquello, uno de los muchachos cuando me encontraba en la ducha al verme desnudo comenzó a decirme cosas, que me desagradaron, como que culito más lindo yo tenía y cosas así por el estilo.
Al irnos a dormir Julio el que me vio desnudo en el baño comenzó a comentarle a los demás que yo tenía un culo lindo, luego dijo que se estaba haciendo la puñeta a nombre de mi culo, eso a mi me molestaba aunque no entendía a que se refería realmente, ya que aunque les parezca mentira en cuestiones de sexo yo era prácticamente un analfabeto. Esa misma noche continuaron jodiendome, tirandome almohadas y diciendo cosas que me molestaban, fue cuando en un arranque de desesperación les pregunté que podía hacer yo para que me dejasen dormir tranquilo, fue cuando Julio se levantó de su litera y se fue acercando a mi desnudo de la cintura para abajo, yo dormía en esos momentos en la parte superior de una litera que compartía con uno de los que pudo salir el fin de semana. Al estar a mi lado me ordenó bajarme, los otros chicos guardaron silencio mientras Julio hablaba con migo, al bajar de mi cama y verlo en esas fachas no me llamó la atención en lo más mínimo, para mi era normal el ver a mis algunos de mis compañeros parcial o completamente desnudos, cuando se bañaban o cuando se iban a dormir, aunque supuestamente el reglamento decía que debíamos dormir en pijamas largas.
Cuando estuve a su lado me preguntó que estaba dispuesto ya ha realizar para que me dejasen dormir, ya eran las doce de la noche y realmente tenía mucho sueño, así que inocentemente le dije lo que tu me mandes, en ese momento los restantes dos comentaron algo entre ellos, cosa que no pude escuchar, Julio me miro y me dijo, bien raspame una, al tiempo que se miraba su pene. Yo como les dije no entendí a que se refería, y me quedé como si nada, nuevamente me dio la orden, pero yo le pregunté a que quería que le raspase, fue cuando él me dijo de forma mucho más clara, quiero que me hagas la paja pendejo. Ese termino si lo conocía, pero hasta donde yo sabía eso era para uno solo hacerlo, y que a menos que la otra persona fuera pato o maricón un hombre no se la debía hacer a otro, y yo no me consideraba ni pato ni maricón, por lo que me negué hacersela. No había terminado yo de hablar cuando Julio tomó la almohada y comenzó a golpearme con ella mientras me subía a mi litera.
Durante el resto del tiempo estuvieron molestandome y pidiendome abiertamente que les hiciera una puñeta, no tan solo Julio sino que los otros dos también. Ya desesperado como a eso de la una o dos de la madrugada, acepté hacerselas con la condición de que no se lo dijesen a ningún otro compañero. Me bajé de mi litera y me senté al lado de Julio, el cual ya se había terminado de quitar toda su ropa, a diferencia mía él tenía como 17 o 18 años su pene era realmente mucho más grande que el mio, además tenía tremenda mata de pelos en su base, a diferencia del mio que apenas y tenía una imperceptible y fina vellosidad. Antes de comenzar Ricardo que era otro de los que estaba castigado el fin de semana, me ordenó que me desnudase, yo no le vi la gracia a eso pero seguí sus ordenes, ya que de no hacerlo me exponía a que no me dejasen dormir. Julio se acostó en la parte de abajo de mi litera y me ordenó sentarme a su lado, al agarrar su pene este ya se encontraba semi erecto, y caliente, al principio lo agarré con la punta de mis dedos, pero de inmediato Julio colocó su mano sobre la mía y me indicó como debía agarrarselo, luego comenzó a frotar mi mano contra su miembro, y este comenzó a ponerse mucho más duro, en realidad yo estaba algo intrigado, como era posible que eso se pusiera así, a los pocos momentos de estar en ese ejercicio comenzó a salir como unas gotas pequeñas y transparente por la uno de los pequeños orificios de su pene, su cabeza la del pene se encontraba bien colorada, y tras un largo rato de estar subiendo y bajando mi mano por su verga, esta escupió una gran cantidad de un liquido blanco.
Yo no le había prestado mucha atención pero a medida que le hacía la paja, Julio acariciaba mi muslo y parte de mi nalga, algo que además me sorprendió fue el darme cuenta que mi pene se encontraba como cuando me despertaba en las mañanas antes de orinar. Al terminar con Julio Ricardo tomó su lugar, pero de manera más descarada de inmediato comenzó a pasar sus manos por una de mis nalgas , yo me pensaba levantar pero José que era el otro de los castigados, colocó su mano sobre mi hombro obligandome a permanecer sentado al lado de Ricardo, el cual tomó mi mano y la colocó sobre su erecta verga, algo más pequeña que la de Julio. Yo d inmediato comencé a masturbarlo para salir rápidamente de eso, y nuevamente vi con asombro como se ponía más dura y posteriormente escupía esa cosa blanca. Al terminar de hacersela a Ricardo su mano continuaba tocandome las nalgas con fuerza. El tercero desde luego que fue José, quien sin demora me agarró mis nalgas, y nuevamente comencé a realizar el mismo ejercicio, con los mismos resultados. Al terminar Ricardo me preguntó si yo no pensaba hacermela, esa pregunta casi fue una orden por lo que comencé a pajearme delante de ellos, Julio se colocó a mi lado y puso una de sus manos sobre mis nalgas al tiempo que yo me masturbaba, al fin terminé pero a mi no me salió lo mismo, en mi caso fueron apenas unas gotas casi transparentes. Una vez que me lave pude dormir tranquilo hasta el día siguiente.
Ese sábado me levanté tarde, y al salir encontré al custodio durmiendo su borrachera en una de las camas de la otra sala, parte del resto del día lo pase tranquilo, hasta que José me agarró en uno de los pasillos a media tarde y me condujo a uno de los salones vacíos, ahí me obligó a que lo masturbase nuevamente, y me ordenó que me bajase los pantalones y los interiores , para poder acariciar mis nalgas mientras lo masturbaba, al terminar no lo volví a ver hasta la hora de acostarnos. El resto de la tarde estuve tranquilo en el patio escuchando la radio. En la noche al terminar de ponerme la pijama, Julio se me acercó y me ordenó que me la quitase de inmediato, yo le dije que el custodio podía pasar en cualquier momento y el me dijo que ya se había marchado. Por lo que sentado en mi litera comencé a desnudarme por completo y me acosté, no había terminado de arroparme cuando Julio me llamó a su litera, al llegar me ordenó que se la hiciera de nuevo, como sabía que era perdida de tiempo el oponer resistencia se la agarré y comencé nuevamente hacerle la paja. Yo creo que cuado estaba a punto de escupir me ordenó que me detuviese, y así lo hice fue cuando los otros dos se nos acercaron y luego de intercambiar miradas entre ellos, Julio me dijo que me lo metiese dentro de la boca, yo de inmediato me negué, fue cuando Ricardo me tomó por el cuello y José me dobló mi brazo derecho produciendome mucho dolor, de esa manera me obligaron a doblar mi cuerpo hasta que mi boca se encontraba frente a frente a la verga de Julio, debido al fuerte dolor y por temor a que me fueran a partir el brazo, terminé abriendo la boca y dejando que él metiera su verga dentro de ella, comencé a mamarsela siguiendo sus instrucciones, para mi era algo muy doloroso no tanto físicamente, si no por lo que eso significaba me estaban haciendo mamar huevo y por lo que yo había escuchado eso solo lo hacían los maricones, Ricardo y José me soltaron y yo continuaba chupando la verga de Julio, hasta que este comenzó como a temblar y de momento sentí esa cosa blanca en mi boca, casi me vomito encima de él en esos momentos. Al terminar con Julio, Ricardo y José esperaban su turno, era tonto el negarme, ya sabía yo que o me doblarían el brazo o eran capaces de darme un golpe, ya que los escuche decir entre ellos ,le damos, y Julio dijo ,hoy no en otra oportunidad. Mientras le mamaba la verga a Ricardo José me pidió que lo fuera calentando con mi mano, y el se dio a la tarea de continua sobandome mis nalgas hasta el momento en que me tocó mamarle su verga a él.
El resto de la semana no se metieron con migo abiertamente, o uno de ellos me esperaba en el baño o en el cuarto mientras los otros dos montaban guardia, en esos momentos o me ponían a mamarselo o que les hiciera la paja, si yo me negaba a ir a donde ellos me llamaban comenzaban a decir en voz alta que yo era maricón por que les había mamado el huevo a ellos. Por lo que, para que no continuasen de inmediato me dirigía a donde me llamaban. Durante la semana soló deseaba que llegase el viernes para irme con mi mamá, durante el fin de semana. Pero el viernes al medio día me llamaron a la oficina del Director, era mi madre que llamaba desde el hotel donde se encontraba, para decirme que no podían pasar a buscarme, por lo que me debía quedar en el colegio hasta la próxima semana que ella me pasaría a buscar. Esa noticia para mi fue como un golpe en la boca del estomago, el resto de la tarde lo pasé encerrado en la habitación llorando. Cuando todo el personal se fue y desde luego el custodio ya se había marchado llegaron Julio, Ricardo, José y Antonio hermano menor de Julio, pero que era mayor que yo. Al verme llorando comenzaron a bacilar con migo, pero al darse cuenta que tenía rato llorando me dejaron tranquilo por un rato, cuando regresaron traían una botella de anis y barios refrescos. Al principio debido a la presencia de Antonio suponía yo, no se metieron de inmediato con migo, fue Julio el que tras haber bebido algo de anis con refresco de soda, me invitó para que me diese un trago, y así lo hice era bien dulce y no sabía nada mal, además a mi siempre me habían gustado los dulces con sabor de anis.
Serían cerca de la media noche, cuando luego de haberme tomado no se cuantos vasos de anis con refresco, Julio me ordenó delante de todos que me quitase toda la ropa, yo me encontraba un poco o mejor dicho bastante mareado, pero recordaba la experiencia de negarme a obedecer por lo que casi sin pensarlo mucho me desnudé ante el asombro de Antonio, tras lo cual me senté como si nada pasara. Luego de eso nuevamente Julio me ordenó que le hiciera la paja delante de su hermano, al principio pensé en negarme, pero al final algo des inhibido por el anis, comencé a masturbarlo hasta que me dio la orden de parar, mientras tanto ya José y Ricardo se habían quitado toda su ropa, y de vez en cuando me toqueteaban las nalgas y en ocasiones sentí como que me trataban de meterme un dedo en mi culo. Al detenerme Julio me ordenó que se la hiciera a su hermano Antonio, el cual tan solo se había bajado el pantalón hasta la rodilla, se la comencé hacer cuando Julio colocó su mano sobre mi nuca y llevó mi cara hasta su verga para que se la mamase, traté de hacer algo de resistencia pero sabía que era inútil por lo que sin demorarlo mucho me la metí en la boca mientras le jalaba la puñeta al hermano de él. Antonio se vino en mi mano y Julio acabó dentro de mi boca, haciendome que me tragase gran parte de su semen, estaba esperando para que en cualquier momento me ordenasen que se la mamase a Ricardo o ha José, pero en vista de que no me decían nada me acosté en la parte de abajo de mi litera, me encontraba algo indispuesto, de momento siento que hay alguien a mi lado y cuando levanto la cabeza para ver, me encuentro con los cuatro a mi alrededor. Julio que era el que por lo general me daba las ordenes se me acercó al oído y me dijo, preparate que te vamos a comer el culo.
Yo no podía creer lo que acababa de escuchar, traté de levantarme pero fue inútil uno de ellos colocó uno de sus pies sobre mi espalda y me lo impidió, pero aun y así a pesar del estado en que me encontraba traté de resistirme, yo esperaba que Julio en cualquier momento se acostase sobre mi y me metiera su verga por mi culo, pero no fue él quien me lo metió primero, ya que me sujetaba los brazos para que no me moviera. Sentí como abrieron mis piernas y otros dos las sujetaron luego alguien que resultó ser Ricardo comenzó a treparse sobre la parte de abajo de la litera donde me encontraba acostado, sentí sus manos sobre mis nalgas y como me pasaba sus dedos por mi hueco, al parecer se había echado aceite o algo así ya que en repetidas ocasiones metió sus dedos en mi esfínter y los metía y sacaba una y otra ves, hasta que le dio la gana de meterme su verga. Lloré, trate de tirar patadas pero todo era en vano sentí como la carne de mis nalgas se abría para que penetrase la verga de Ricardo, me dolió mucho tanto que estuve llorando casi el resto de la noche. Ricardo me lo fue introduciendo a medida que se reía y comentaba que mi culo era bastante mucho más apretado que el del mariconcito del año pasado. Yo me di por vencido dejé de oponer resistencia, tras lo cual él continuó introduciendome su verga, podía sentir como palpitaba mi ano a medida que Ricardo me lo metía lentamente, hasta que entre su cuerpo y el mio no bahía ningún espacio, su boca se encontraba sobre mi nuca y podía sentir su respiración contra mi oreja, esperó un corto tiempo y se dio a la tarea de sacarlo de igual forma lentamente, el dolor inicial se fue disipando, mientras él volvía a introducirmelo por completo, luego me tomó por la cintura atrayendome hacía él que se encontraba de rodillas casi sobre mi, por lo que mi cuerpo fue separado de la cama parcialmente, mis rodillas soportaban la mayor parte de nuestro peso, en ese momento me dijo mientras me lamía la oreja ponte en cuatro para que sea más mejor, siguiendo sus ordenes coloque mis brazos hacía el frente y el peso se fue repartiendo de mejor forma, yo permanecía quieto mientras Ricardo me lo metía y sacaba al tiempo que me comenzaba a decir cosas como, yo sabía desde que te vi que serías un buen polvo mariconcito, pero mueve ese culo que quiero venirme dentro de ti. En esos momentos me di cuenta de que mi pene se encontraba erecto y me provocó agarrarmelo, eso me hiso sentir mal con migo mismo pero a pesar de ello comencé a disfrutar de lo que Ricardo me hacía y él al igual que los otros se dieron cuenta. Fue Antonio el hermano de Julio que lo comentó en voz alta, mira la cara de gusto que tiene la puta esta. Eso me dio mucha vergüenza, hasta esos momentos yo pensaba que daba la impresión de que no me gustaba eso de que me dieran por el culo, pero una cosa era lo que yo pensaba, y otra era la que ellos podían ver con claridad, mis caderas se comenzaron a mover como por iniciativa propia, y tras unos cuantos embates de Ricardo sobre mi culo, se vino creo que dentro de mi.
El siguiente lo fue José, entre él y Antonio me escoltaron hasta el baño cada uno de ellos me tenía sujeto por un brazo no fuera ha ser que quisiera escaparme, mientras me encontraba sentado en el inodoro pujando para sacar ese liquido que Ricardo me había dejado dentro de mi, me dio por comenzar a tocarme mi pequeño pene. Ahora que recuerdo, realmente no era pequeño lo que pasaba era que los de ellos, eran mucho más grandes que él mio, luego que expulse eso de mi cuerpo me continuaron escoltando a la ducha donde me lave con jabón. De regreso a la litera José me ordenó que se lo mamase por un corto momento, cuando lo metió en mi boca tenían un tamaño considerable pensaba yo, aun asustado y muy temeroso de que alguien más supiera lo que me estaban haciendo, pero al sacar su verga de mi boca me dio la impresión de que se había puesto mucho más grande y gruesa. Los comentarios de los demás no terminaban, que si mira como pone los ojos, ve como se lo chupa, y cosas así por el estilo me hicieron pensar que por lo que ellos decían yo me estaba divirtiendo y gozando lo que no era del todo falso. Ya para esos momentos dejaron de sujetarme, cuando José comenzó a metermelo yo me encontraba en cuatro nuevamente y al sentirlo entrar dentro de mi comencé nuevamente no tan solo a mover las caderas si no que también apretaba y soltaba mi esfínter a voluntad, José solo me decía mamita dale duro mamita, cuando se corrió dentro de mi me mordió en la espalda cerca de mi nuca, realmente creo que ni lo sentí, es más eso a mi además me pareció nada más como si me hubieran agarrado. Cuando le tocó a Julio fui y regresé yo solo al baño luego de asearme él se me pego por de tras de mi estando de pie, me acariciaba y me pasaba su lengua por mi oreja cosa que me dejaba bien loquito o loquita, con sus dedos comenzó a tocarme mi hueco y yo quebraba mi espalda cuando los sentía ligeramente penetrar dentro de mi, Julio trató de metermelo mientras estábamos de pie pero la diferencia de estaturas era mucha, por lo que me ordenó que me acostase boca arriba en la parte baja de la litera, cuando se me acercó yo no tenía ni idea de que era lo que planeaba, hasta que me tomó las piernas y las colocó sobre sus hombros, quedando mi hueco a su completa merced. A pesar de ser el de la verga más grande no lo sentí, perdón quiero decir que no me dolió como cuando Ricardo me lo empujó, en esa posición tan diferente a las demás mi pene quedaba completamente al descubierto, y a medida que Julio me daba por el culo y me apretaba mis tetillas yo comencé a masturbarme, jamas en la vida había gozado tanto, es verdad que me encontraba algo ebrio por el anis, y que no tenía costumbre de beber durante esa época de mi vida pero siempre recuerdo lo mucho que lo disfruté, a pesar de los comentarios de los muchachos repitiendome una y otra vez que yo si era un verdadero pato, por la forma en que movía las nalgas y lo mucho que se los apretaba con mi culo hasta hacerlos venirse aunque ellos no quisieran. Finalmente Julio se vino dentro de mi al igual que los otros, y yo también ya que mientras él me daba por el culo yo me masturbaba incesantemente hasta que por fin acabé. Yo creo que debía tener el hueco del culo todo rojo, cuando le tocó al último que lo fue Antonio, él también quiso ser original y no esperó a que yo regresase del baño, luego que expulsé lo que Julio me había dejado dentro de mi, mientras me duchaba y me enjabonaba, Antonio entro desnudo a la ducha, me indicó que se lo mamase y luego me mandó a poner mis manos contra la pared, así todo enjabonado me lo metió, creo que fue el que más demoró en acabar pero cuado lo estaba haciendo sus labio me besaban la espalda y una especie de corriente recorría mi cuerpo desde mis hombros hasta mi culo. El resto de la noche me hicieron mamarles las vergas nuevamente, y me cambiaron el nombre comenzaron a llamarme Nena..
Al día siguiente después del medio día me levanté con dolor de cabeza, y en el culo desde luego. Para mi en esos momentos entendía que todo el mundo estaba en contra mía, yo no había hecho nada malo y estaba siendo castigado de la peor forma que me pudiera imaginar, Ricardo apareció en el cuarto y se me acercó diciendome, mira maricón vete y lavate para que esta noche me lo des de nuevo. Eso para mi fue como lo último que me faltaba, decididamente me habían vuelto marica, ya sobrio a mi no me gustaba pero ellos eran más grandes que yo y les tenía miedo. Además de no hacer lo que me ordenaban de seguro se lo dirían al resto del colegio, y yo no quería que eso pasara. Desde ese día en adelante cada vez que alguno de los cuatro quería que yo le hiciera algo sencillamente me citaba en algún lugar retirado y o bien me daba por el culo o me ponían a mamar. Al principio eran tan o más discretos que yo, pero según y fue avanzando el tiempo comenzaron a cogerme delante de los otros compañeros del dormitorio, los cuales a su vez también deseaban comerme el culo a la menor oportunidad, prácticamente lo mio era un secreto a voces, de las otras salas dormitorio algunos estudiantes venían para que yo les diera el culo. Con el tiempo llegue a ser el maricón del colegio, hasta algunos estudiantes externos me cogían a la menor oportunidad.
En una ocasión me le acerqué al custodio con la tonta idea de que me diera su ayuda, y comencé a contarle lo que me sucedía desde el principio, él tan solo me preguntaba una y otra vez que le explicase como había pasado eso de que yo le hiciera la paja a otro hombre, y como era posible que se lo hubiera mamado. Mientras le explicaba el custodio insistía en no entender en un tono de vos sarcástico, hasta que me pidió que le demostrase como había pasado, al estar frente a él se sacó su verga y me tomó por la nuca como yo le había contado, yo pensé que con eso bastaba pero luego él continuó haciendo fuerza hasta que me metió su negra verga en mi boca, al principio el mantuvo su mano sobre mi cabeza, pero después me la soltó mientras yo continuaba mamandosela luego de mamarsela en contra de mi voluntad me dijo, la verdad es que tu si que eres maricón mira que venirme a mi con el cuento de que te obligaron y ahora mismo me lo terminas de mamar. Por suerte no le conté que me estaban comiendo el culo, por que de seguro me lo comía él también. Durante mi último año en el internado en cierta ocasión me quedé solo para a temporada de navidad, como cosa rara mi madre y su marido se habían ido a celebrar a un hotel, a mis medios hermanos los dejaron con los abuelos paternos y ami me dejaron en el internado, lo que pasó fue que a los demás sus respectivas familias se los llevaron durante esa fecha. Yo acostumbrado a dormir desnudo, no vi la razón esa noche para ponerme pijamas además era el único en el plantel, serían como las dos de la mañana cuando sentí ruidos en la entrada de la escuela, por el sonido identifiqué el auto del Director, no le presté más atención hasta que sentí que alguien había prendido la luz de la sala dormitorio donde me encontraba, yo me quedé como si nada y vi como el señor Director siempre tan bien vestido se acercaba a mi litera, al estar a mi lado me preguntó si yo no tenía pijama, y le respondí que como estaba solo no quise usarla, a todo esto yo me mantenía boca abajo sin nada que cubriese mi cuerpo, cuando siento que él se sienta a mi lado y al voltear mi vista hacía él, lo observé mirando fijamente mis bien paradas nalgas, me comentó algo sin importancia cuando colocó una de sus manos sobre mi culo, yo me quedé de lo más tranquilo y supuse que el Director al ver semejante manjar le había dado ambre, yo coloque mi rostro como se encontraba antes que él llegase y como no vio resistencia de parte mía, creó que eso lo alentó para que continuase, torpemente se fue quitando los pantalones y el saco del traje, luego se quedó en camisa y se bajó los interiores para luego colocarse sobre mi, yo solo me limité a separar mis nalgas para facilitar su penetración, pero cuando ya lo tenía a dentro moví mis caderas de tal forma y apreté mi esfínter con tal fuerza que más tardó en sacarse la ropa que en venirse dentro de mi culo. Desde esa fecha cada vez que podía me llamaba a la dirección para darme algunas labores especiales, viejo sucio.
Con el tiempo me acostumbre a darle el culo a todo aquel que me lo pedía, y hasta le encontré el gusto, fue cuando las cosas cambiaron, en cierta ocasión cuando ya tenía 17 años y me encontraba de visita en la casa de mi madre, encontré algo de ropa de ella que pensaba botar, vestidos y ropa intima, como por lo general cuando yo salía de pase los fines de semana, ellos siempre tenían algún compromiso al cual yo no los acompañaba, por lo que me quedaba solo en casa, un buen día me dio por vestirme con la ropa de mi madre, me sentí diferente y hasta me maquille, al regresar al colegio llevaba un bolso con algunas sorpresas para mis compañeros. En ocasiones decidía quedarme en el colegio y luego que se iba el custodio me cambiaba de ropa y mis compañeros y yo pasábamos unas noches tremendas, luego salieron otros a los que también les gustaba que le diesen por el culo, pero yo era el único que se vestía de mujer y se los mamaba a mis compañeros. En ocasiones cuando me quedaba solo en casa me vestía con la ropa de mi madre y salia para algún centro comercial, desde que me internaron en el colegio nunca me he cortado el cabello, en ocasiones si me han recortado las puntas pero más nada. En las salidas a la calle como mujer en varias ocasiones levanté alguno que otro viejo que le gustaba como yo me veía, al montarme a su auto lo primero que le decía era que yo era hombre, algunos me pedían que me bajase, pero la mayoría como que no le importaba y en ocasiones como que eso los excitaba más según me decían.
Pero como todo lo bueno se termina, llegó el día en que arrestaron fuera del colegio a un estudiante, al parecer era todo un delincuente, pero al verse preso comenzó a contar las cosas que pasaba dentro del colegio, quien usaba marihuana, quien robaba y según él había una especie de orgia todas las noches, por suerte cuando fue la policía con una ordenes de cateo, yo me encontraba hospitalizado por una operación de amígdalas, que las tenía infectadas y me las pensaban cortar. El escandalo no fue grande pero cerraron el colegio, por lo que regresé a la casa de mi madre bajo la condición impuesta por Miguel mi padrastro, de que si no me comportaba me tendría que ir de la casa, a todas estas mi madre no dijo ni una palabra. Con la intención de vengarme de mi padrastro, en casa me puse a estudiar de noche mientras que de día busqué trabajo en uno de los negocios de mi madre, y comencé a preparar mi plan. Cuando tuve todo en orden comencé a llamar por teléfono a Miguel, usando vos de mujer, como él se creía un Don Juan rápidamente me citó para conocernos, yo me arregle lo mejor que pude y el muy tonto no me reconoció. Lo demás fue bien fácil, un día lo visité en su oficina y me propuso que hiciera el amor con él en esos mismos momentos, cosa que yo ya había previsto. Miguel se encontraba super deseoso de meter mano con la tipa que lo llamaba y lo calentaba cuando hablaban por teléfono. Yo llegué a sus oficinas vistiendo una corta mini falda que con solo respirar profundamente enseñaba todo, no se diga nada si yo llegaba a cruzar las piernas o me inclinaba ligeramente, estando dentro de su oficina me invitó a tomar una copa de brandi la cual yo acepté gustoso, luego comenzó a tocarme las manos para lentamente comenzar a besarme y enredarme entre sus brazos, Miguel parecía un verdadero pulpo, pero lo pude controlar cuando le dije que era un hombre eso no le importó mucho, el tío lo que deseaba era metermelo, yo me fui desnudando frente a él y Miguel se comunicó por teléfono con su secretaria dandole la orden de que no le pasase llamada alguna, y mucho menos que lo molestasen en su oficina, para evitar cualquier interferencia le dio la tarde libre a su secretaria. Estando los dos solos en su oficina, él se comenzó a desvestir y yo para ir calentandolo se la comencé a mamar, Miguel estaba a punto de venirse en mi boca, pero se contuvo, me dio la vuelta y se trepo sobre mi cuerpo semi desnudo. Cuando comenzó a darme por el culo, pude ir sintiendo como me lo enterraba centímetro a centímetro hasta que lo tenía por completo dentro de mi, en el momento más caliente de nuestra relación entró mi madre a la oficina de él, debido a una llamada que yo le había realizado, y cual no sería su sorpresa al ver que su marido estaba sodomizando a su hijo, eso bastó para que se divorciaran. Yo por mi parte me hice la victima diciendole a ella que él me había obligado diciendome que si no le daba el culo me botaría de la casa, mi mamá cuando entró solo vio la ropa de él y la mía de hombre que tenía guardada en un bolso de mano, rápidamente me quite el maquillaje y me recogí el cabello. Hoy en día sigo siendo homosexual, transvertí, vivo aparte y tengo mi compañero. En ocasiones visitó a mi madre en ocasiones vestido de mujer y en otras con mi ropa de hombre, aunque ya ella sabe cual es mi preferencia sexual.
Dattos del autor/a:
Nick: Narrador.
E-mail: narrador@hotmail.com
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