La original cena.
Hetero, polvazo refinado. Usar el cuerpo del otro como mesa, plato y a la vez manjar, sin prisas y con morbo, es un refinamiento a probar, como hacen nuestros protagonistas.
En cierta ocasión me encontraba almorzando sólo en un restaurante de comida china, todas las demás mesas se encontraban llenas, estaba a la espera de que me trajeran la carta para pedir, en eso se aproximó uno de los mesoneros y tras disculparse amablemente, me solicitó permiso para sentar a una pareja que recién y habían llegado, yo como me daba lo mismo le dije que si.
Mi sorpresa fue grande al ver, que una de las personas era nada menos que uno de los fiscales con los cuales he tenido más de un caso en lo criminal, para él desde luego también resultó ser una sorpresa, se encontraba acompañado por una de las secretarias del Tribunal, su cuerpo no era nada del otro mundo, pero tampoco era algo que se desprecie, ella al verme me saludó con mucho respecto, y de inmediato tomó asiento mientras que el Fiscal, al parecer no había podido olvidar que en el último caso que vimos, su aparente testigo estrella que cuya declaración perjudicaba bastante a mi defendido resultó ser un mitómano compulsivo (mentiroso empedernido) y como tal lo desenmascaré. El colega hizo un pequeño teatro diciendo que se había acordado que debía realizar una gestión antes de ir nuevamente a sala, y disculpándose se retiró.
Al quedarme a solas con Ester en la mesa, ella cambio algo en su manera de comportarse, no sé como que se puso más cordial, menos protocolar y comenzó a tutearme de inmediato, lo que realmente me sorprendió algo ya que ella tenía fama de ser una persona extremadamente seria.
De inmediato llegó el mesero y tomó nuestras ordenes y mientras llegaba el almuerzo pedí un aperitivo para los dos, por un rato conversamos de cosas sin importancia cuando ella viendo la carta nuevamente se comenzó a reír con malicia, lleno de curiosidad le pregunté a que se debía eso y ella me señaló dos de los nombres de las comidas, una era pewnne o algo parecido y el otro nombre era conont, cuando cuándo los leí en voz alta ella se destornilló de la risa nuevamente, y me explicó que la primera vez que los leyó lo hizo mal y llegó a pensar que decía pene y coño, yo continué hablando de malos entendidos mientras que nos servían el almuerzo, tanto Ester como yo teníamos hambre y entre bocado y bocado la invité de frente a participar de una bacanal entre los dos. Ella al principio como que no entendió claramente la idea pero de inmediato se la aclaré a mi manera, diciéndole que era una de las experiencias más sublimes que existía, el comer por ejemplo pasta directamente sobre el cuerpo de la persona que nos acompaña, por un rato ella pensó que yo hablaba en broma, pero cuando le coloqué con la cuchara algo de la salsa, sobre sus dedos luego me los llevé a la boca y comencé a lamerlos con suavidad, Ester debió sentir el paso de mi lengua por sobre la piel de sus dedos como algo nuevo y excitante al punto que entre cerró los ojos y de inmediato me preguntó si la invitación podía ser para esa misma noche, cosa a la que desde luego le respondí de forma afirmativa. Los dos dejamos de almorzar yo pedí la cuentas y quedamos en que yo pasaba a buscarla, pero ella dijo que prefería ir en taxi, así que le di la dirección de mi casa. Tras lo cual nos despedimos.
El resto de la tarde yo dudé realmente que Ester se presentase, por lo que no realicé ningún arreglo en especial. Al llegar a mi hogar en horas de la noche, como de costumbre me di un baño con agua caliente, me disponía a vestirme para salir cuado el timbre del interfono sonó, era Ester casi no lo podía creer, de inmediato le abrí la reja de la puerta y el taxi la dejó en la puerta de mi casa para retirarse de inmediato. Salí a recibirla en bata de baño, y ella con cierta picardía comentó, por lo visto no has podido esperar a que yo llegase, ignorando ella que yo ya daba por descontado que se presentase.
Acto seguido la invité a pasar, por suerte la encargada de la limpieza había realizado su labor ese día por lo que mi casa se encontraba realmente limpia, al pasar al recibo le ofrecí un sabroso coñac, el cual aceptó de inmediato, tras paladearlo por unos segundos me preguntó y ahora que, se supone que yo haga. A lo que le respondí primero me acompañas a la cocina, donde los dos decidiremos que cenaremos, en esos momentos fue lo primero que se me ocurrió, realmente Ester tiene un excelente cuerpo, y cuando se arregla como esa noche lo hizo es capaz de descarrilar a un tren con el solo movimiento de sus caderas. Caminando de la manera más seductora posible me acompañó a la cocina, y a medida que avanzábamos la fui ayudando a desprenderse de sus prendas de vestir, que realmente no eran muchas, de momento en momento mis labios rozaban la tersa piel de sus hombros y de su nuca, y el cuerpo de ella respondía erizándosele toda su morena piel.
Al llegar a la cocina, que en mi caso es más que todo decorativa por las pocas veces que la uso, pero eso no quiere decir que las despensas se encuentren vacías, en eso momentos mantenía en mi cocina una buena pierna de jamón serrano, salmón rosado ahumado, gran cantidad de frutas, y para mí es sumamente fácil preparar en un dos por tres casi cualquier tipo de pasta, y eso sin contar con las bases de diversos tipos de postres que por lo general se desaparecen cuando llegan los hijos de mis hijos, o sea mis nietos.
En esos momentos Ester me pidió que le indicase donde era la ducha ya que según me comentó el coñac le había producido mucho calor y quería refrescarse mientras yo la sorprendía con lo que íbamos a comer. Una vez que ella entró a la tina japonesa, me di a la tarea de preparar algo para disfrutar de una exquisita y original cena entre ella y yo. Corté unas cuantas lascas del jamón y las acompañé con unos trozos de melón maduro, el salmón lo serví tal y como venía en una bandeja larga, en un dos por tres hice una mezcla de catchup mayonesa y algo de zumo de limón con una pizca de ajo, la coloqué en una fuente acompañada de pequeñas galletas, como plato principal preparé unos espaguetis al pesto salsa hecha con aceite de oliva, albahaca, ajo, además de marinarlo con algo de vino tinto, y por supuesto queso parmesano gratinado. Todo eso acompañado de un fino vino blanco y un buen surtido de cremas de vainilla, chocolate y frutas tropicales en almíbar, como mango, banana, papaya o lechosa y otras más que no me acuerdo.
Mientras Ester se daba un refrescante baño en el jacuzzi yo procuré que todo quedase a pedir de boca, en lugar de comer en la mesa llevé todo a la pequeña glorieta que tengo en la parte posterior de mi casa, desde donde la vista que se tiene es tremenda, y como no tengo vecinos inmediatos poco me importa andar desnudo por ahí. Una vez que todo estuvo listo, pasé por la sala de baño a buscar a Ester aprovechando para llevarle otra copa de tan delicioso coñac, al salir de la tina la ayudé a secarse, yo realmente me tuve que controlar, ya que estaba como saltarle encima, pero todo el trabajo que me había tomado hubiera sido en vano. Entre besos y caricias nos acercamos a la glorieta, al principio ella se mostró algo recelosa de salir así al aire libre, pero al explicarle que mi vecino más próximo se encontraba como a más de media hora a pie, su participación fue completa, por suerte el calor del verano no nos hacía echar de menos nuestras ropas esa noche, al llegar a la glorieta ambos nos sentamos en sobre la manta que había dispuesto para ese fin. Algo que me agradó de sobre manera de Ester era que no estaba con falsos pudores, ella sabe que es poseedora de un buen cuerpo y cuando ella quiere así lo demuestra, como lo hizo esa noche con migo. Bueno nuestra particular cena había comenzado, primero ella se dedicó a servir el vino dejando caer una pequeña cantidad sobre sus hermosos y bien parados senos, con el fin de que no se perdiera nada yo por unos momentos me di a la tarea de lamérselos de manera concienzuda, algo que le agradó mucho a ella ya que me repitió el trago, luego yo fui colocando pedazos pequeños del jamón serrano sobre la piel de mis muslos y ella ávida de probarlo de inmediato los fue tomando con su boca uno a uno hasta el último que prácticamente envolvía mi pene, los pedazos de melón yo se los proporcionaba uno a uno con mi boca directamente a la de ella, por un rato hicimos unos cuantos chistes en torno a lo bien que se acomodaba el jamón en torno a la piel de mi falo, el salmón ahumado se lo comencé a regar por sus muslos hasta que prácticamente tapé su depilado coño con la salsa que había preparado la cual me quedó divina, cada vez que mi lengua se la pasaba por sobre su empapado clítoris Ester gemía de placer y ayudado con mi lengua lentamente me lo fui comiendo todo. Poco a poco entre los dos fuimos deglutiendo los distintos platos que había preparado para mi invitada, los espaguetis por ejemplo quedan deliciosos si uno se los come directamente de la espalda y nalgas de su pareja. Cuando tocó el momento de los postres ambos nos encontrábamos sumamente excitados, pero por el placer de disfrutar de dicha cena hasta lo último nos sacrificamos un poco, a la espera de los deliciosos postres, ella tomó el envase de la crema batida y de manera artística realizó un muñeco de nieve sobre mi verga sus ojos los hizo de chocolate, y una vez que lo terminó sin decir nada se lo comenzó chupar por completo, yo mientras tanto disfrutaba de tan suculento manjar, pero goloso al fin como lo soy la fui embadurnando con las frutas en almíbar por todo su cuerpo y en la medida de las posibilidades me fui comiendo mi postre preferido esa noche, luego entre los dos le dimos por nombre frutas y crema a la sesenta y nueve.
Ya en esos momentos Ester me sacó hasta la última gota de mi dulce de leche que al parecer le encantó, yo por mi parte al escuché gemir de placer cada vez que alcanzaba un sabroso orgasmo y su húmedo y dulce coño me lo restregaba una y otra vez en mi rostro, al finalizar ambos nos encontrábamos todos agotados y pegajoso, por lo que tomé la manguera del jardín y con ella lentamente comencé a bañar a Ester, aprovechado para con mis dedos ir explorando su sabroso y dulce coño, cuando ambos nos dimos cuenta ya estábamos acostados sobre la manta, mi verga la penetraba por su coño y ella movía sus caderas de una manera tan sabrosa que de tan solo recordarme de eso me excitó por completo, cambiamos en par de ocasiones de posición hasta que ella colocó sus piernas sobre mis hombros y yo la ensartaba con mi verga por su coño, hasta que finalmente me vine dentro de tan sabrosa y apetitosa mujer.
Los dos nos despertamos ya casi de madrugada, pero nos fuimos a mi cama donde nos encontró la señora de la limpieza, al levantarnos y darnos una ducha juntos con el consiguiente buen rato que pasamos nuevamente, yo quedé prendado de Ester, pero ella me aclaró que era casada, y que ni pensar en que se divorciase no por su marido que era un pelma, si no más bien por sus hijas. Ella me confesó que me utilizó para vengarse de las muchas que le ha echo su esposo, el cual estaba enterado en parte de lo que ella pensaba hacer. Posteriormente Ester en más de una ocasión ha regresado a almorzar y cenar a mi casa, y en cierta vez uno de mis nietos por poco nos descubre, y si lo hizo fue lo suficientemente inteligente como para quedarse callado, digno nieto de su abuelo.
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Nick: Narrador.
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