Liberada y libertina.

Hetero, orgía, todos contra una, relato del día. Nuestra promiscua protagonista relata con todo lujo de detalles las formas de las que se vale para excitar a hombres y mujeres, desde el chico de la gasolinera hasta el cura de su parroquia, o de cómo un día se acostó con los tres empleados de una zapatería en la trastienda.


Mi nombre digamos que es Grisella ya que se parece al mío realmente, y puedo decir a mucha honra, que pertenezco al exclusivo Club de las Mujeres Liberadas. Claro es que no todas las personas piensan lo mismo que yo, para mi ex-marido así como para gran parte de mi familia, soy una enferma sexual que no tiene inhibiciones, lo cual yo considero un verdadera exageración de parte suya, y para aclarar eso, acudo a ustedes con el fin que eventualmente, me hagan llegar su opinión por medio de mi amigo Narrador.

Soy una mujer guapa, de treinta y tantos los cuales no represento, ya que me cuido mucho en cuanto a mi alimentación, hago ejercicios de forma muy rigurosa, visto de manera bien a la moda, y sobre todo no permito que me de el sol si no he tomado ciertas previsiones. Además soy toda una profesional en mi campo de trabajo, de lunes a viernes desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, me dedico cien por ciento a mi profesión, digo me levanto hago ejercicios, me ducho desayuno me visto y salgo a mis oficinas. Cuando regreso a casa, después de las seis de la tarde, hago como media hora más de ejercicios, me ducho nuevamente ceno de manera ligera, luego salgo si tengo algún plan en mente.

Por ejemplo el fin de semana pasado, me levante hice mis ejercicios, me di una buena ducha, aproveché para depilarme completamente, y luego de colocarme una corta falda, una blusa que no deja mucho a la imaginación, y calzarme unos zapatos de tacos altos, y hacerme un peinado diferente al que uso durante toda la semana, decidí salir de compras a uno de los Centros Comerciales principales de la ciudad, en el trayecto tengo costumbre de siempre aunque no me haga falta parar a echar gasolina en una estación que atiende un jovencito de unos 17 años, de lunes a viernes ando en mi auto grande, pero los fines de semana prefiero usar mi juguete un BMW M3 convertible. Es cuando más me divierto, ya que apenas llego el jovencito deja lo que esta haciendo por ir a atenderme, sin preguntar siquiera coloca el pistero de la gasolina y luego se dedica concienzudamente a limpiar el parabrisas del auto, como se habrán dado cuenta durante los fines de semana no uso ropa intima para nada, es que me gusta sentirme fresca a menos que este en eso días del mes en que por cuestión de higiene personal me veo en la necesidad de usarla. Bien mientras que el jovencito, como les decía, se dedica a limpiar el parabrisas, yo distraídamente "desde luego", me echo un poco de aire entre las piernas, por el calor que hace durante el día, en ocasiones hago que busco algo en mi cartera, y con la misma sin darme cuenta se me ha corrido la pequeña falda sobre mis muslos dejando igualmente descubierta mi depilada vulva. Cuando eso sucede el joven abre los ojos desmesuradamente, y sale corriendo para la parte trasera de la estación de gasolina, en ocasiones ni me cobra, estoy deseosa de que me insinúe algo para yo actuar, pero se ve que es algo tímido el pobre, el día menos pensado me decido a darle una agradable sorpresa y lo sigo.

Continúo mi camino y cuando llego al Centro Comercial, voy al área de la entrada principal, de inmediato el encargado de los que estacionan los coches, muy caballerosamente abre la puerta de mi auto, yo me tomo todo mi tiempo para salir, primero coloco mi pierna izquierda bien plantada en el piso y manteniéndola lo más alejada de mi pierna derecha, por lo general siempre se detiene más de una persona para verme bajar de mi coche, y en ocasiones hasta mujeres de distintas edades. El resto del día me dedico a ir de compras, uso cada vez que puedo las escaleras mecánicas, con el solo fin de divertirme, ver qué rostro ponen las parejas que van de tras de mí. De esa manera fue que conocí a una pareja con la que actualmente mantenemos uno que otro encuentro, entre nosotros tres.

Bien, ese día en particular se me antojó comprar un par de zapatos, pasé por las principales tiendas y no vi nada que en realidad me llamase la atención o que combinase con las otras prendas que me había comprado, finalmente por distraerme un rato decidí pasar por una tienda que es menos exclusiva, al entrar me atendió un malhumorado empleado, como de unos cincuenta años, alto, algo barrigón y medio calvo, yo fui y tomé asiento en la silla más retirada de la entrada, y le pedí que me trajera una gran cantidad de calzados, hasta esos momentos, sólo lo escuchaba rezongar entre dientes, pero de momento me provocó el estar acostada con ese tipo hombre machista chauvinista que me estaba atendiendo. Lo siguiente que hice, apenas él tiró las cajas a mis pies y se sentó en un pequeño taburete, fue abrir ligeramente mis piernas, y la naturaleza como dicen hizo el resto, de inmediato su forma de actuar cambio. Luego entraron un par de señoras, y secamente mi vendedor le dio una orden, a otros dos vendedores más jóvenes que se encontraban en la tienda, a medida que él me atendía y tomaba mis pies para medir el calzado, una de sus manos lentamente cada vez subía más y más por la parte interna de mis muslos, claro que disimulaba cada vez que alguien se acercaba. Finalmente las otras dos compradoras se marcharon, y a la mano del viejo se encontraba rozando mi vulva por fuera, yo haciéndome la inocente le pregunté si había forma o manera de tener más intimidad para poder medirme los zapatos.

No había yo terminado de hablar, cuando él se dirigió a los otros dos vendedores indicándoles que cerraría la tienda, los dos se extrañaron de la orden, hasta que al acercarse y ver detenidamente donde el viejo mantenía su mano, no hicieron mayores comentarios y se dieron a la tarea de cerrar el negocio, estaban a punto de quedarse fuera cuando se me ocurrió decirle al viejo, que era practico el que se quedasen, ya que bien podía hacer falta para buscar más zapatos. Los rostros de lo jóvenes se iluminaron de alegría, mientras que yo poniéndome de pie preguntaba si no había algún sitio más íntimo donde yo pudiera medirme el calzado. El viejo con una sonrisa ladina en sus labios me dirigió a la parte trasera de la tienda, donde se encuentra un almacén de calzados y un viejo sillón donde me dio la impresión pasaban sus ratos de ocio sentados.

Al estar frente al sillón de inmediato el viejo se me abalanzó sobre mi, yo respondí dándole un fuerte empujón que lo sentó de culo en el viejo mueble, él reacciono de inmediato poniéndose de pie, y hasta con sus puños cerrados, fue cuando me dirigí a él diciéndole, déjame que me quite la ropa por lo menos no quiero que se me estruje, y rápidamente solté el broche de la mini falda y los dos pequeños botones de la blusa y en dos por tres me encontraba prácticamente como llegué ha este mundo. Los jóvenes no quitaban sus ojos de mi cuerpo, y el viejo apenas coloqué mi ropa en lugar seguro se tiró sobre mí a magrearme y besarme, yo le respondí de igual forma, pero lo que en realidad yo quería en esos momentos era sentir su verga contra mi boca, fue un antojo que se me dio en eso momentos, por lo que me fui arrodillando frente a él, al tiempo que bajaba la cremallera de su pantalón y posteriormente introducía mi manos hasta tomar su caliente y dura verga entre mis dedos y extraerla a la luz. Por unos cortos instantes la observé, y sin pensarlo mucho me la introduje a la boca, su verga se la mamé a fondo, el viejo colocó sus manos en la cintura y me observaba con aires de superioridad, el muy engreído no se daba cuenta que fue que a mí me vino en mi real gana el hacer lo que estaba haciendo, pero yo lo dejé que siguiera pensando así, al fin y al cabo yo me estaba divirtiendo mientras yo misma me acariciaba mi coño por dentro y por fuera, pero me detuve no fuera que se viniera en mi boca, y me detuve para que me lo pusiera en el coño, no es que no me agrade el sabor a semen, todo lo contrario me vuelve loca, pero sé que si continuaba luego de que se viniera dentro de mi boca difícilmente lo haría otra vez.

El viejo me colocó de espalda sobre el sillón y colocando mis piernas sobre sus hombros me la enterró en mi húmedo y caliente coño, justo en ese momento alcancé un orgasmos que de seguro lo hubiera alcanzado de seguir yo misma dándome dedo, y como lo sospeché casi a los pocos momentos tras yo dar un pequeño movimiento de caderas el viejo se corrió dentro de mí. Eso me dejó a cien, por tal motivo fue que pensé en que se quedasen los dos jóvenes, cuando volteé a verlos, los dos ya se encontraban completamente desnudos, les pedí un momento mientras me aseaba en el baño usando un corto pedazo de manguera e introduciéndomelo directamente en mi coño, tras lo cual regresé al sillón, entre los dos me comenzaron acariciar y en menos de lo que canta un gallo, ya uno me lo había enterrado por el coño mientras el otro me daba por el culo, el viejo como que se inspiró nuevamente y me volvió a introducir su flácida verga en mi boca, la que en cosa de segundo se volvió a tonificar. Los cuatro lo estábamos disfrutando al máximo, yo volví a disfrutar de múltiples orgasmos en esos momentos, lo que me recordó la vez en que mi ex-marido, invitó a unos de sus ex-compañeros de clases y me ordenó que los atendiese a cuerpo de rey, él y yo estábamos recién casados, y yo honradamente me esmeré como ama de casa, pero sus intenciones eran muy diferente de las que yo pensaba, me hizo jugar con ellos tres a algo que llamaron la botella, situación en la que yo siempre perdía y finalmente mis marido y sus ex-compañeros de clase terminaron dándome por todo y cada uno de los huecos de mi cuerpo que podían alojar físicamente una verga, de más está decir que fue la primera vez que me di cuenta que podía disfrutar de múltiples orgasmos.

Luego de eso yo le tomé el gusto a ese tipo de relaciones, pero me controlaba. Pensé que se debió al consumo de alcohol o alguna otra cosa, pero no fue así mi marido cada vez que tenía oportunidad hablaba abiertamente de cómo le gustaba follarme acompañado, y yo decidí hacerlo por mi propia cuenta, con sus mismos compañeros de clínica, ya que era , o mejor dicho es médico. Eso como que no le agradó mucho, porque me dio una fuerte pela, de tal magnitud que me hizo abortar, en esos momentos tenía menos de dos meses de embarazo, por tal razón me divorcié de él. Pero regresando a la zapatería, entre los jóvenes y el viejo me han dado una de las tardes de compras más gratas de las que guarde recuerdo, luego de ello el más jovencito, luego que me dio por el coño y nuevamente alcance el tan deseado orgasmo, me lo volvió a meter pero por el culo, aunque me dolió algo lo disfruté a fondo ya que sus manos no salían de mi coño y para finalizar luego de asearme me hizo que se lo mamase, viniéndose en mi boca y rostro, yo estaba de rodillas en el piso cuando los tres por joder o quien sabe qué decidieron orinar sobre mi cuerpo, para algunas persona eso le parecerá algo asqueroso, pero para mí no lo es, el sentir esos chorros amarillos o dorados, calientes sobre mi cuerpo es una sensación indescriptible. En pocas palabras me gusta, al finalizar yo estaba tirada en el piso llena de semen por todos lados y de orines por todo mi cuerpo y mi cabello, me levanté me dirigí al baño me aseé con la manguera y un pequeño jabón de olor, de esos que dan en los moteles, y me sequé como pude con papel, tras lo cual me puse mi ropa y regresé al frente de la tienda, todo el tiempo bajo la mirada de los tres.

Como cosa graciosa les diré, que hace una par de semanas, me entró un sentimiento de culpa y de arrepentimiento, por lo que me dirigí a la iglesia y pedí confesión a uno de los sacerdotes, tras mucho insistir el padre que me estaba confesando, yo comencé a relatarle con ciertos detalles mis travesuras, pero me daba la impresión de que no entendía lo que yo le decía, hasta que se me ocurrió insinuarle que mejor pasase por mi casa para que me confesase y así yo poder explicarle con mayor claridad los hechos. Ya que estar frente a la presencia del Altísimo, no me atrevía a ser tan explicita, y mi sorpresa fue que él padre aceptó y a la tarde de ese domingo se presentó a mi casa. Como yo no lo esperaba tan pronto, no estaba adecuadamente vestida para recibirlo, ya que por lo general dentro de mi casa ando completamente desnuda.

Solo me dio tiempo de colocarme una pequeña bata, que por lo general tengo cerca de la puerta, para en caso de que tenga que atender alguna persona o algo así. Como les comenté me sorprendió el verlo ese mismo domingo en la tarde, lo primero que me dijo que este sería un proceso de confesión diferente, en el que charlaríamos como un par de conocidos, donde yo abriría mi conciencia plenamente y así fue que lo hice.

De momento en momento me parecía que la mirada del padre Ángel era algo diabólica, y el estar yo hablando de sexo la mayor parte del tiempo, como que tanto a él como a mi nos fuimos encendiendo, yo con toda intención después de un largo rato de estar charlando con él, comencé a mover mis piernas dejando claramente mi depilado coño ante su vista, el padre Ángel me daba la impresión de que estaba sudando a pesar de tener una buena temperatura dentro de la casa gracias al aire acondicionado, mi voz la fui poniendo más y más melosa, y en cierto momento le solicité que tocase una de mis piernas supuestamente con la intención de que viera que mis carnes eran duras y no entendía la razón de que mi ex-marido se hubiera divorciado de mí, la mano del padre temblaba al acercarse a mi pierna, pero de momento como que se arrepintió y la retiró rápidamente.

El juego había comenzado a gustarme, así que decidí continuar hablando de sexo, para ver qué pasaba. De manera bien dramática llorando me arrodillé ante él , y aprovechando que la mayor parte del tiempo mantenía sus piernas abiertas, coloqué mi cuerpo entre ellas, y de manera bien detallada le inventé una historia en la que me violaban a diestra y siniestra, cómo los violadores por llamarlos de alguna manera me habían obligado a mamárselo a todos. En eso, sentí en mi rostro aún a través de su pantalón algo caliente y duro, haciéndome la pendeja le pregunté si eso no le dolía, yo sabía que no. Pero cuando él me respondió afirmativamente, puse cara de pasar por un gran dolor y sufrimiento, haciéndole ver que me sentía culpable por su actual estado, a todas estas cada vez que yo podía rozaba con mi rostro su empalmado pene. Fue cuando él me propuso que quizás si se lo sacaba del pantalón por unos instantes dejaría de dolerle, yo haciéndome la sorprendida agarrándoselo de manera inocente por sobre la tela, le pregunté que si él creía que eso funcionaría yo estaba completamente de acuerdo, en cosa de un segundo a lo sumo dos ya su erecta verga se encontraba liberada parcialmente de la tela en que se encontraba encerrada segundos antes.

Continué haciendo el papel de tonta, y preguntándole una y otra vez si no le dolía a lo que el padre Ángel continuaba respondiéndome afirmativamente, sin quitar un solo instante sus ojos de mis tetas que para esos momentos ya prácticamente se encontraban al aire libre. Su mirada libidinosa era una clara señal de que ya no era posible que él se echase atrás, así que decidí jugármela fría, y cambiando completamente de actitud y de forma de actuar, me levanté del piso quitándome la pequeña bata que apenas y cubría mi cuerpo, el padre Ángel abrió sus ojos de forma desmesurada, y su boca permanecía abierta como si se fuera a tragar un avión 747, con todo tripulación pasajeros y equipajes. Le coloqué mi mano sobre su nuca y dirigí su cara contra mi depilado coño, inútilmente trató de ofrecer una pequeña resistencia pero finalmente cedió, yo estaba de pie con mis piernas bien abiertas y su cara entró en pleno contacto con casi toda mi vulva, en esos momentos alcancé un pecaminoso y sabroso orgasmo, tras él cual tomé al padre por la mano y lo hice que se levantase del piso. Él se encontraba con su verga completamente empalmada, y se dejaba llevar por mí como un manso cordero al matadero, ya en mi habitación comencé a desnudarlo y cada cierto momento le besaba su caliente pene, luego me tiré en la cama con mis piernas bien abiertas y lo atraje hacía mi desnudo cuerpo. Para hacerles el cuento largo corto les diré que ya Ángel no es padre, en ocasiones me visita y disfrutamos el uno del otro sin miramientos. En otra ocasión les contaré algo más sobre mi forma de ser y de pensar. Ah, y lo que opine mi ex de mí me tiene sin el menor cuidado, al igual que lo que ustedes piensen.

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