Un karate muy especial (II: La intrusa).
Hetero, polvazo, trío, lesb. Una pareja de novios tiene la suerte de que les inviten a pasar unas vacaciones en unas cabañas en la montaña. Mientras están haciendo el amor una chica les observa y ellos deciden incorporarla a sus juegos amorosos.
Quiza ha pasado demasiado tiempo después de ese día tan especial en que con Gisselle nos encontramos ardiendo frente a los pimientos y en una especial clase de karate. Recuerden que mi nombre es José, y que esa historia verídica tenía continuaciones. Con Gisselle seguimos y llevábamos siete meses en estas hazañas. El tiempo ha corrido y han pasado muchas cosas, muy diversas. Una de ellas, fue que un día, que estuvimos en las torres de Paine. En esos días deseábamos estar solos, pues teníamos que estar uno en la casa del otro para tener relaciones con cuidado de que nos pillaran, o un motel, pero se gastaba mucho dinero. Había pasado dos semanas sin nada gracias a los entrenamientos, estudio y a las peripecias de los impedimentos de estar juntos, pues los padres permitían sin obligación nuestra relación, pero estaban ojo al charqui. Bueno, un día Gisselle me dijo: "oye amorcito, mi tío nos invita a su complejo en Paine a unas vacaciones y me dejan una cabaña ¿por qué no te vienes conmigo?" Y sin duda alguna me fui con ella. Pensaba durante el viaje, contemplando la tierna sonrisa de Gisselle…Una cabaña para nosotros solos, donde se podría hacer cosas a destajo. Era casi un mes que estaríamos juntos. Fue un regalo de su tío, dueño de las cabañas, y era muy alcahuete con Gissele… ¡maravilloso! Partimos un viernes de enero del 2000. En el viaje, ya pensábamos lo que íbamos a hacer en aquel lugar. Los dos veníamos deseosos de hacernos presa de la ternura y la pasión.
Al llegar a Paine, a eso de las seis y media, saludamos al tío de Gisselle y nos mostró las cabañas maravillosas que había allí, de esas de tronco al natural y con coirón en el techo, ubicadas cerca de un afluente de un rió, que se veía y al abrigo de sauces y pimientos. Nosotros con la mejor de todas las cabañas, con teléfono, tv satelital. Además, el tío nos dejó un refrigerador con alimentos de mucha calidad, y licores, pero como no bebemos ni fumamos… En fin, muchas comodidades como para nosotros, que somos de nivel económico medio-bajo. Era un sueño en verdad. Y todavía no recuperados de la impresión , nos instalamos. Mientras lo hacíamos, vimos a una chica, que nos preguntó de dónde éramos y le contamos. Y nos dijo que se llamaba Consuelo, y era una rubiecita blanquita y delgada, como diecisiete años tenía. Nos miró como extrañada, muy raro, pero muy amistosa. Nosotros nos miramos con Gisselle y asentimos. Ya en la noche entramos a hacer ejercicios al gimnasio del complejo, y al volver a la cabaña, Gisselle hizo una reponedora cena. (Carne de vaca mechada y sopa) Reposamos un rato viendo unos diarios locales y entre conversando nos empezamos a besar y hacer caricias, excitados al estar juntos. Nos rozábamos las mejillas lanzándonos besos apasionados. Nuestras manos empezaban a rozar quedamente nuestros cuerpos, acariciándonos como unos peluches. Respirábamos cada vez más fuerte…gemíamos… lenta… expresando un deseo especial… pronto voló el vestido de Gisselle a gracia ya natural de mis manos y mis pantalones salieron casi con desesperación. ¡Por fin haríamos el amor tranquilos!… dijimos. Nos hacíamos masajes sensuales por todos lados, y Gisselle me besaba el cuello y pasaba su lengua por mis tetillas. Cuando cesa yo le empiezo a besar sus senos, como devolviéndole tan deliciosas caricias. Ella balbucea: ¡uuuuuh! Pues no resistía el sobajeo de mi lengua con sus pezones, y con la puntita de mi lengua tocaba sus puntas de los pezones y tiritaba de desesperación. Llevó mi mano a su vagina, y noté cómo se mojaba. Dos semanas era mucho esperar para ella. Yo puse mi dedo en su clítoris y ella me ayudaba en su movimiento, mientras yo seguía con mis besos en sus pechos, ella tiritaba más todavía, seguía desesperada, y aumentaba: ¡ayyy! ¡aaaaaaayyyyyyyyyy! ¡aaaaaaaaahhhhhhhh, joseeee, no seas crueeeeeel! Eso pedía mi Gisselita, la penetración. Yo le dije: soy tu muñeco… tómame… ella no se hizo esperar… me puso de espaldas a la cama y tomaba mi pene mirándolo y se tocaba su vagina poco a poco, pues decía que le excitaba ver mi miembro erecto… se lo pasaba por sus labios, y me ponía a mí de color verde por la calentura… yo tampoco daba más… mi pene tenía ganas de… entraaar… Suavee… ella lo supo. Encima mío ella se coloca y comienza, fuerte, rápido, excitada, sensual, a moverse como una bailarina al compás del vals de la sensualidad. Su gemido era una música... traspiraba… yo también. Caíamos poco a poco en la hora de la explosión ella me decía, ¡voy a terminarsssaaaa! ¡¡¡Venga mi reinita!!! ¡sígame al cielooo! Decía yo…y largué mi leche…. ¡aaaaaaahaaaahhhhh!, ¡uuuy!… Y mi pene temblaba…Y ella lo sentía, y terminó, al parecer donde sintió mi pene y salir mi semen… se retorcía estrepitosamente y apretó mi pecho, gimiendo dificultosamente: ¡vieieieieneeeeee! ¡aahhahahahahahahahaha! ¡aaahhhhhhh! ¡uuuuuuufuuuuyy! ¡aaahh! Aaaahhh… y terminó suspirando, in sordina, suavecito, sintiendo yo latir su vagina en mi pene. Con eso cayó rendida en mi pecho, su pelo tocándome mi cuello, y respirando, como yo, muy agitadamente, y sentíamos el riachuelo que sonaba en ese silencio tan ensordecedor… todo estaba en paz, con dos deseos totalmente satisfechos… Nosotros nos miramos, nos besamos y nos abrazamos, ella sobre mi pecho, con los ojitos cerrados, pero no nos habíamos dado cuenta… había alguien mas cerca de nosotros. Sentimos un sonido de pasos, y salimos al comedor, y nos llevamos una sorpresa… estaba Consuelo allí, muy agitada. Se notaba que se había masturbado y que nos había visto en el acto. Nosotros estábamos medio mareados todavía y la miramos detalladamente. Estaba roja, sus calzas mojadas entre la vagina y el trasero y nos pregunta con cara de tonta mentirosa: ¿siempre lo hacen así…? Es que me pareció… no sé… " mira…", le dije yo: "no digas nada de esto, son cosas personales, ¿ok?" "¡ok!" Me dijo ella, y se marchó a su cabaña. Gisselle quien se había devuelto a sentar muerta de vergüenza en la cama, me preguntaba. "¿ le dijiste algo?" "Sí, que callara… le dije yo". Y conversábamos del asunto pues fue muy extraño todo.
Otro día, Gisselle y yo estábamos como a las nueve de la noche en la cabaña, en el comedor. Describo el ambiente: Con un sillón-cama, chimenea, y el fuego encendido, con un disco de Cristian Castro en el cd-rom de mi notebook. Estábamos leyendo cosas relacionadas con sexo en Internet. Veíamos a marqueze. (Yo todavía ni pensaba en los relatos) y justo cuando ya habíamos empezado un toqueteo y ya íbamos en la ropa para afuera, Tocan la puerta, y al mirar por la ventana y nos dimos cuenta que era Consuelo, y la hice entrar, y vio a Gisselle con una bata y debajo desnuda, y a mí con un bóxer. Me miró a mí, excitada y con una mirada extraña. Luego se acercó a Gisselle y la miró de arriba abajo, con la misma impresión y calentura. Nosotros adivinamos la intención de Consuelo con una mirada, y nos asentimos con la cabeza. Y le dije a Gisselle con un gesto ¡hazlo!… y ella la llamó a acercarse, y extendió el sillón cama diciéndole: ¡ven! Y tomándola de la mano, le dio un beso con lengua y pasó su mano por encima de la calza de Consuelo… sobando su trasero y su vagina…la chica la miró extrañada, y excitada, obviamente. Yo sonreí y se me erectó el pene al ver un par de posibles lesbianas notábase inexpertas, y pensaba en darle a las dos, pero Consuelo, se veía rara… ellas se empezaron a besar se sacaron la ropa y empezaron a tocarse mutuamente sus vaginas, y gemían una dentro de la boca de la otra, y Consuelo no aguantó, se desesperaba, muy agitada… Gissele la tendió desnuda en la cama y parada en ella, le hacía unas poses eróticas, aprendidas de juegos que hacíamos, y Consuelo se sobaba su vagina a una velocidad impresionante... mirando a Giselle y gimiendo ¡aaaahhh! ¡ahhhhaahh! con su cabecita rubia agachada y Gissele miraba la mano de Consuelo moverse y se excitó… ella se empezó a sobar también… Gisselle se monta e intentaban rozar sus vaginas, y lo lograron con Gisselle cruzada entre las piernas de Consuelo… y con un movimiento de vaivén que hizo que Consuelo estallara en un orgasmo, y yo, al escuchar los gritos quise entrar en acción. Gisselle me dijo sí, con una aprobación extraña. Empecé a besar a Consuelo sin decirle nada y ella me miraba extrañada y embobadita. Le mostraba mi pene parado en la cama como Gisselle, y se empezó a masturbar de nuevo, gimiendo también. Se tocaba el clítoris con habilidad. Yo la miraba, y ella miraba mi pene, cómo yo lo acariciaba y se lo empecé a pasar por su cara, y se lo mostraba… cómo estaba de mojado Gisselle estaba detrás mío y le besaba las piernas a Consuelo. Y ella se seguía masturbando mucho más, y me dice: ¡lo hago desde los 12, tres al día…! Pero hoy… me siento tan caliente…. Es… essss…Aaaaahhhhhh…. Ese sonido era el indicio de que quería algo más y Consuelo me seguía mirando fijamente mi pene, tocándose su clítoris… Gisselle se colocó en una silla frente a nosotros y nos dijo: ¡¡¡denme un buen espectáculo…!!! Consuelo llegaba a saltar espasmódicamente al comenzar a pasar la cabeza de mi pene por su vagina… y me dice: ¡¡¡penetra ya, por favor!!! Y jadeaba y quiso tomar mi pene, pero yo me adelanté. Entré rápido y profundo… y gimió…tenía tan apretadita la vagina, que me dieron ganas de descargar de inmediato. Me había acostumbrado a la vagina ya floja de Gisselle, con la que hacía el amor a diario… esto era el cielo… Gisselle miraba excitada y masturbándose a velocidad del rayo. Su dedo ni se veía con la velocidad y yo en calentura, al ver a Gisselle y a Consuelo pidiendo más, aumenté mi movimiento en ella, y tuvo un orgasmo que me hizo descargar el semen de golpe en su vagina. Todo maravilloso. Dimos vuelta la cabeza y Gisselle ya estaba limpiando sus jugos donde había tenido un orgasmo. Ni lo oí con los gritos de Consuelo. Ella se colocó su polera, su calzón y su calza, y se iba a ir, y yo la detuve. Le dije: ¡espero que no se vuelva a repetir, nosotros hicimos esto por ti, fue lindo, pero no necesitamos un trío! Gisselle le dijo: es cierto, y también notamos de verdad tu tendencia bisexual, amiguita, y entendemos cuando alguien tiene deseos no satisfechos, es desesperante. Es hora que vayas a casa y guardes en esto un secreto y un buen recuerdo. Es la ultima vez. Ella sonrió misteriosa dando las gracias y se fue. Nosotros nos duchamos y nos fuimos a dormir, nos abrazamos, con Gisselle en mi pecho, y me dice: "¿Oye, al hacerlo con ella…recordaste nuestra primera vez?" "Noooo", le dije. "Es necesario hacer un bien a veces, fue algo diferente, pero no algo que me gustó. No compares lo que hicimos esa vez. Es un producto diferente. Nosotros nos amamos, ¿verdad?" "¡Sí…!" Me dice ella. "tienes razón, esa... no sé qué situación era, me dejó más bien sintiéndome extraña… parecía…" "¿una terapia?" le digo… "sí…algo así" Bueno, duérmete mi reina, no volverá a pasar. A la próxima cerraremos las puertas, y pondremos más cuidado. Ella puso su cabeza en mi pecho y cerró sus ojos. Yo también…
Al otro día vimos a Consuelo salir del lugar, y le preguntamos al tío de Gisselle, si la conocía y él dijo: " esa chica fue violada a los nueve por su padre y su madre lesbiana. Su hermana, alumna mía de psicología, me la dejó a cargo, pero yo nunca había logrado resolver su problema, y me daría por vencido, cuando anoche llegó decidida y me contó de su problema, lo que nunca pude lograr, me dijo con detalle lo que sus padres, drogadictos y locos, le hicieron. Anoche lloraba" nosotros miramos espantados al tío… él nos dice, agregando: "dijo venir de la cabaña de ustedes, que eran sus amigos, que conversaron cosas…¿qué le dijeron?" Nosotros estábamos muy sorprendidos… y no arrojamos palabra alguna. Bueno, el tío dijo después que si era secreto, no le contáramos mejor. Y así lo hicimos. Y luego, analizando, nos dimos cuenta que Consuelo nos utilizó como un modelo de sexualidad mejor que el de sus padres, y quiso disfrutar, para vencer ella misma su problema y decidir su tendencia sexual, que era lo que también buscaba. Al final, hicimos algo bueno, sin querer. Una chiquilla era curada de su problema sexual en forma involuntaria y nosotros renacimos de nuevo con más amor que antes, y con nuestras tendencias sexuales mucho más seguras. A Gisselle no le gustó besarse con otra mujer, y yo ya no me imaginaba con otro hombre tampoco…además, notamos que sexualmente éramos muy activos, pero descontrolados. También notamos que no necesitábamos eso para amarnos de verdad. Nosotros nos dijimos en esos días: "eres todo para mí" estuvimos cinco días sin tener nada, y la pasamos bien. Lo empezamos a hacer cada tres días. (Pero imagínense las ganas nada más, jejejeje) Conversamos nuestros proyectos, durante esos días. Yo, titularme de Relacionador público, y Gisselle que deseaba ser madre, o sea, tener un hijo conmigo.
Epílogo:
Nosotros con Gisselle volvimos al cabo de tres semanas a casa, dejando atrás una historia como esa. Ahora, actualmente, somos novios. Estamos comprometidos y felices. Cuando yo salga de estudiar, viviremos juntos, y tendremos algún bebé junto con realizar nuestras cosas. Quizá ese sí sea un deseo más sano para nosotros. Algún día se cumplirá.
"Dedicado a Consuelo, que la pases bien en tu nueva vida"
Cualquier cosa escribe a: jpepe@terra.cl
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