Una bailarina nudista.

Exhibicionismo. Una joven licenciada se gana la vida poniendo calientes a los hombres en un local de streeptease.


Merlian, es el nombre de batalla, por decirlo así de una conocida mía. Ella es graduada de una universidad muy reconocida mundialmente, pero lo menos que hace es ejercer la profesión que con tanto sacrificio estudio.

En términos generales la chica se sacrificó por un buen tiempo para alcanzar su grado de Maestría en una ciencia relacionada con la conducta de los seres humanos, pero justo al inicio de último año académico, ya habiendo terminado todos los requisitos necesarios para graduarse, sus padres fallecieron en un accidente automovilístico, de más esta el decir lo mucho que a ella eso la afectó, pero su interés en los estudios era tal, que pronto se recuperó, pero para toparse con un problema del cual no podía salir tan fácil. Toda su vida ella había dependido de la ayuda que le daban sus padres, que aunque no eran personas ricas siempre podía contar con ellos.

Luego de vender la casa que le habían dejado sus padres y pagar las deudas acumuladas, Melian se puso analizar su situación, y llegó a la conclusión de que a pesar del dinero que había obtenido le sería difícil el pagar la matricula y vivir de forma holgada durante ese último año escolar, por lo que decidió buscarse un empleo de medio tiempo para poder empatar la pelea.

Trató infructuosamente ser secretaria, recepcionista, telefonista, camarera de un restaurante de lujo y de otro no tan lujoso, pero siempre su horario de clases confingía con su horarios de trabajo, eso sin contar con los malos ratos pasados atendiendo clientes groseros y mal educados que pensaban que se lo merecían todo. Durante ese tiempo se encontró en cierta ocasión con una ex-compañera de clases, que al verla se alegró mucho, la joven se encontraba radiantemente vestida, y manejaba un deportivo europeo en el cual las dos salieron de compras, a medida que entraban y salían de distintas tiendas lujosas, a Melian le entró curiosidad por saber con quién vivía su amiga, para poder mantener ese estilo de vida tan caro.

Finalmente haciendo gala de toda la diplomacia posible en tales circunstancias, Melian no aguantó más y sin más ni más le preguntó a su amiga que de paso diremos que se llama Gineth, quién era el tío que la estaba manteniendo, a lo que la otra le respondió muy molesta que ninguno que todo eso ella se lo había ganado con el sudor de su frente trabajando honradamente, Merlian se disculpó y no sabía dónde meter la cara de la vergüenza, hasta que Gineth le hizo una confesión, que impactó a Merlian, ya que le manifestó que no le gustaban para nada los hombres, y que desde que dejó la universidad vivía con una compañera, la cual había decidido presentársela a su amiga en esos momentos.

En el trayecto al apartamento de Gineth, en una lujosa zona residencial de la ciudad, Merlian se hizo la idea de que la tal compañera debía ser una mujer mayor, con destacados ademanes de hombre, pero al atravesar la puerta del lujoso apartamento de su amiga se encontró a una chica, delgada de cabellos rubios largos, tan femenina como ella y apenas vestida con una pequeña camiseta que a duras penas le tapaba su depilado coño y sus blancas nalgas. Esa era Mari, al llegar Gineth hasta ella dejó los paquetes de las distintas compras que recién había hecho en compañía de Melian, y sin peder tiempo se tiró a los brazos de Mari, las dos chicas se dieron un caluroso beso, mientras que Melian las observaba boquiabierta y pasmada.

Tras un ligero juego de manos y besos, Gineth le presentó a Melian a su compañera, Melian no salía de su asombro y quizás por pura curiosidad o quién sabe por qué razón deseaba saber de qué manera su ex-compañera de clases se ganaba la vida, de inmediato descartó que fuera una prostituta ejecutiva, ya que al manifestarle abiertamente que no le agradaban los hombres, entendió que no se estaba acostando con ellos por dinero, descartó que su nueva conocida Mari fuera la que mantuviera a su amiga, ya que fue Gineth quien estaba haciendo las compras y todo el tiempo pagó con una tarjeta de crédito dorada a su nombre.

La curiosidad se comía a Melian, y nuevamente, mientras merendaban algo preparado rápidamente por Mari, Melian le preguntó sin discreción alguna de qué vivía a lo que su ex- compañera de clases le respondió que de su cuerpo, dejando otra vez a Melian con la boca abierta, pero de inmediato Gineth aclaró que no era prostituta, que sencillamente se dedicaba a bailar en cierto local famoso por sus chicas.

Para hacerles el cuento largo corto, les diré que tras esa conversación, Melian le dio curiosidad por esa manera de ganarse la vida, y su ahora amiga Gineth la invitó para que esa misma noche la acompañase, lo que Melian vio esa noche la dejó impactada, una gran cantidad de chicas de su edad y hasta mayores que ella bailando, algunas semi desnudas y otras completamente desnudas ante un gran número de hombres que de distintas edades, y que claramente se observaba que también eran de distintos niveles sociales. Pero sin distinción alguna todos y cada uno de ellos colocaban o introducían billetes de diferentes denominaciones en las prendas de las chicas que bailaban frente a ellos. Algunas de las bailarinas usaban mascaras o antifaces, otras se habían maquillado por completo su rostro impidiendo el ser reconocidas por los parroquianos asistentes al negocio, pero la mayoría bailaba con su rostro totalmente descubierto.

Melian observó detenidamente a Gineth cuando a ésta le tocó participar, por lo visto su amiga tenía un grueso grupo de admiradores y fanáticos, que apenas la chica entró a escena comenzaron a demandar su presencia ante ellos, el acto de Gineth era algo diferente al resto de sus compañeras, se presentó vestida con un atuendo como de vaquera, todo en cuero negro y brillante un pequeño chaleco con muchos flecos, que en nada cubrían sus senos, sobre su cabello un sombrero negro de alas anchas, y de su cintura para abajo una pieza de cuero con las mismas característica que el pequeño chaleco, pero que dejaba por completo ante la vista de los presentes el depilado coño y las nalgas de Gineth. Además de unos cortos guantes de cuero y una fusta algo diferente a el resto de las fustas que Melian había visto en su vida, esta presentaba un grueso y largo mango todo de color negro, todo contrastaba sobre el cuerpo de Gineth, el oscuro cuero contra su blanca y pálida piel, la vestimenta era propia de alguien en apariencia fuerte y rudo, pero el angelical rostro de Gineth dejaba confundido a todos.

La música no se quedaba atrás, no era el típico fondo musical del lejano oeste, sino más bien sonaba a una melodía que hacía pensar en el Kamasutra de la misteriosa India, a medida que la música sonaba el cuerpo de Gineth se comenzaba a contorsionar suavemente frente a sus espectadores, los que a medida que ella se movía se iban poniendo más y más excitados.

Gineth terminó su rutina en medio de una gran algarabía, se detuvo a recoger su dinero mientras que prácticamente le daba con sus desnudas nalgas al rostro de su admirador. Para finalizar y como un corte algo jocoso, hacía la que estaba buscando la fusta, era como que no se hubiera dado cuenta que la tenía sembrada dentro de su coño, finalmente la encontraba y cambiando las facciones angelicales de su rostro, se la sacaba del coño y con el grueso mango humedecido le daba nuevamente en el rostro a su admirador el cual parecía disfrutar plenamente de esos momentos.

De regresó al camerino con el resto de las chicas, Melian ayudó a contar a su amiga la gran cantidad de dinero que le habían obsequiado, durante un corto rato permaneció en silencio pero no pudiendo aguantar más le pidió a su amiga que la ayudase a entrar al negocio del baile erótico, Merlian lo había pensado detenidamente, y tras un ligero intento de Gineth, para que su amiga desistiera, se levantó y se dirigió al dueño del local que hacía su entrada al camerino en esos momentos. En cosa de pocos minutos se programó el debut de Melian esa misma noche.

Al entrar ha escena lo haría vistiendo un corto traje de colegiala, compuesto por una mini falda a cuadros, y una estrecha blusa de color blanco como única ropa, calzaba unos zapatos propios de una estudiante y unas cortas medias de color blanco, a su cabello se le hizo un arreglo sencillo, eran un par de trenzas que colgaban a cada lado de su cabeza, y sobre su rostro unos lentes que daban la impresión de ser una chica estofona. Melian realmente lo que hizo fue copiar alguno de los movimientos de algunas de las otras bailarinas, pero siempre actuando como si se tratase de una colegiala, lo que produjo un tremendo impacto entre la asistencia, claro que no tenía el dominio de las tablas como su amiga, pero para haber sido la primera vez quedó muy bien parada ante una audiencia tan exigente.

Ha pasado buen tiempo, y la última vez que vi a Melian me comentó que vivía del todo de sus actuaciones de baile, pero lo que más me impactó fue que me comentó que en ocasiones ciertos clientes piden que le den un espectáculo de manera privada, aparte de pagar una buena cantidad de dinero, el cliente se compromete a no sacar su verga del encierro, so pena de ser votado como bolsa de colostomía, por alguno de los numerosos y fornidos guardias de seguridad.

Como Melian y a mí nos une una vieja amistad, me hizo pasar a un reservado, y apenas pasamos la puerta comenzó a demostrarme lo que ella le hacía a sus clientes, mientras me sentaba en una cómoda y amplia butaca, ella movía su cuerpo sugestivamente. hasta el punto en que comenzó a rozar sus casi desnudas nalgas contra mi verga oculta por mi pantalón, yo me encontraba a millón por lo que la detuve y le dije que la apreciaba mucho pero eso de estar en dicha situación para mí era insoportable, por lo que prefería cortar por lo sano y vernos en otra ocasión.

Apenas había yo terminado de hablar, cuando ella sin más ni más se quitó el pequeño tanga que cubría su coño. Diciéndome las reglas se hicieron para ser rotas, y a partir de esos momentos ella volvió a ser la misma chica de siempre conmigo. Saqué mi verga de su encierro y se la clavé sin miramientos, a medida que ella me contaba lo mucho que le divertía calentar a los hombres que pagaban por tan sólo verla y sentir su cuerpo contra la tela del pantalón, además me indicó que lo único que a ella le molestaba de todo eso, era que alguno de esos cabrones se venían aun con los pantalones puestos, y las nalgas de ella en ocasiones se manchaban de la leche de esos tíos, cosa que a ella más le molestaba ya que se debía lavar y en ocasiones hasta tenía que cambiarse de tanga, ya que cuando eso sucede ella los desecha sin miramiento alguno, por caro que le haya costado.

Hoy en día Merlian se encuentra en Paris creo que trabaja en un local famoso llamado el "Caballo Loco"

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