MI VERDADERA EXPERIENCIA
Confesiones, autosatisfacción. Nuestro protagonista se anima a contar sus experiencias vividas y recuerdos más excitantes.


Me he animado a relatar parte de mi vida que por mucho
tiempo creía no tener la certeza de que algún día
existiría la oportunidad para hacerlo. Primero que
todo, déjenme decirles que lo que a continuación
leerán es totalmente cierto, bueno... nada salido de
lo normal, pero al fin y al cabo cada uno de nosotros
tenemos los propios secretos o experiencias de un
pasado relativamente bien vivido.
Ahora apenas paso de los 30 años y me considero
bastante hombre en el sentido del sexo y de poder
enfrentar problemas o situaciones que a veces se
involucran en el trabajo. Por ejemplo, en este momento
soy subjefe en una empresa en mi ciudad y el respeto
para mí es lo más importante, también el que le debo a
mis subalternos. Digo esto porque me ligo en todo
momento al trajinar con los compañeros me doy cuenta
de que todo transcurre tan normalmente como suele
serlo con todos. Respeto a ellos con sus defectos y
actitudes positivas que a cada persona caracteriza.
Mi estatura es de 1.73 cm y contextura media, aunque
por falta de ejercicio se empieza a notar el principio
de engordar, esto sin ser obeso ni nada por el estilo.
Estas páginas de relatos son muy entretenedoras, ya
que sirven para comparar una experiencia ajena con la
nuestra, aunque por lo visto a mi lo que hace falta es
vivir un poco más la libertad de experimentar como lo
haré enseguida.
Retrocederé quizá hasta cuando contaba con 17 años,
edad que uno se cree disfrutar de todo y sin medida,
también cuando se aprende a usar las primeras armas
para el ataque referente al sexo opuesto y las salidas
con amigos, reuniones en el barrio, es decir, lo que
casi todos hemos vivido.
Lejos de pensar o creer en lo que pasaría, y como de
costumbre ingresé al cuarto de baño por la mañana
antes de irme al colegio. No preciso tampoco, pero
empecé a recordar a una compañera de estudios que en
esa época era una que sin ser una estrella, sí contaba
con características propias que la hacían ser una
chica muy interesante y sobresaliente entre las demás
mujeres. Recuerdo sus piernas bien torneadas, figura
recta e imponente y cabello corto.
No pasó mucho tiempo y haciendo este tipo de recuerdos
noté como mi órgano se levantaba lentamente al
imaginarla caminando y sobretodo subiendo las pequeñas
gradas del colegio Saint Clare. Al momento me
encontraba bastante excitado, y con la ayuda del jabón
aproveché para masajear mi pene que lucía ya una
imponente forma. Intenté frotar más seguido, pero por
una simple curiosidad decidí que mejor continuaba en
mi ducha diaria aunque mi falo seguí erguido.
En una de las pasadas por mi parte trasera sentí un
cosquilleo que nunca lo había experimentado. Se
trataba del momento en que yo pasaba mi mano por el
orificio rectal, con tan mala o buena disposición de
querer entretenerme con alguno de mis dedos en la
parte citada.
En determinado momento me detuve con el dedo índice a
la entrada y pude introducirlo con la grata sorpresa
de que por la colaboración del jabón se hizo más
fácil., eso si, lo logré hasta el primer nudillo de mi
dedo, esto por la incomodidad y la falta de
experiencia. Este movimiento lo practiqué en esta
mañana por aproximadamente 5 veces sin la malicia de
continuar, porque dentro de mi mente no cabía una
parte para autosatisfacerme con mi propio ano.
Recuerdo que al intentar alcanzar la toalla dentro del
cuarto de baño tuve que estirarme, y viendo mi
posición frente al espejo me di cuenta que el pene aun
se mantenía erecto, pero no me atreví a abrir de nuevo
el paso del agua porque sentía temor que alguien me
notara lo sucedido.
De esto a nadie en el colegio se lo conté ni volví a
practicarlo, ya que por asuntos de moral y religión
siempre lo tuve como asqueroso y fuera de mis
costumbres, hasta que he empezado a leer los relatos
de marqueze. Aquí, después de estos años me encuentro
con el valor de actuar, ya que de repente me entero de
que son muchos... pero muchos hombres como yo que han
logrado una autosatisfacción plena sin necesidad de
buscar enrolarse en el mismo sexo.
No hace más de 3 meses que me animé a realizar este
impulso, detallando que al momento de la masturbación
se siente que es necesario complementarlo con algo
más, y qué más complaciente, por ejemplo en esta
última oportunidad tomé mi dedo central y lo logré
acomodar en la misma entrada del orificio. Sentí
agrado por la experiencia y nueva sensación, ya que la
vez anterior había sido algo muy superficial y sin el
gozo pleno, en esta nueva etapa fue otro dedo y más
profundo, es decir, hasta el nudillo del dedo central.
Bueno... creí que este ya era el punto máximo hasta
donde el que les habla podía llegar, pero mi
subconsciencia me decía otra cosa. Estás
experimentando algo relativamente nuevo, aprovecha tus
condiciones y dale adelante.
Este momento sí que lo pude vivir con tranquilidad y
paciencia. Una mano frotaba mi pene levemente,
cuidando de que no eyaculara para así no perder la
emotividad de la sesión, mientras con la otra mano
inserté el dedo hasta donde la forma anatómica del
brazo así lo permite, logrando que mi dedo central
llegara hasta el vacío. Bueno... cabe destacar que me
olvidé del masaje de mi pene para dedicarme en pleno a
sacar y meter mi dedo por el ano. Esto es muy
agradable porque no hay dolor ni molestia en ninguna
parte del cuerpo, más bien, después de esta sesión me
sentí muy relajado y más liviano.
Me imaginé por un momento lo que sentiría insertar
algo más grueso que mi dedo, y para mi suerte (por lo
menos en estas cosas) me encontré en el baño una
botella de champú que había comprado en una promoción
navideña y que nunca utilicé, porque he creído que los
champú y las cremas son sólo para las damas. La figura
de este envase es ancha, pero en el cuello se reduce
hasta poco menos de una pulgada con una tapa de forma
redondeada que iba a utilizarla para un arreglo
navideño y así por lo menos ponerle una candela en su
parte superior y adornar la mesa.
Resultó que para ese grato momento la botella ocupó un
lugar muy especial en mi mente, bueno... y en mi culo,
ya que cumplía con requisitos algo interesantes en la
necesidad que en ese momento estaba esperando.
Con champú del mismo envase lubriqué la tapa
redondeada y agachándome pude introducir la primera
parte. Fue muy placentero, y pensaba lo gratificante
que debió ser conocer esto hace un tiempo atrás, pero
al fin y al cabo corresponde a esta época, donde
gracias a marqueze me animo a contarles esta verdadera
historia.
El mete y saca de esta botella se hacía cada vez más
agradable y sin mucho esfuerzo sentí que el borde de
mi ano se habría paso al ensanchamiento leve que tiene
el cuello del envase, y a pesar que mis rodillas
tocaban el suelo, sentí que en determinados momentos
las nalgas tocaban mis tobillos, sobretodo al llegar
abajo y regresar a la posición de volver a introducir
la botella.
Quiero comentarles que mi nueva forma de entretenerme
atrasa el "tocamiento" con el pene, que en forma de
stand-by lo noto a la expectativa, pero eso me gusta
porque disfruto por más tiempo mi sesión, dejando la
manipulación de éste hasta lo último.
En esta oportunidad casi logro introducirme más este
cuello, pero no quise sentir lo agradable de un sólo
toque y decidí entonces disfrutar hasta la inserción
de aproximadamente 10 cm, acompañado de una mano
tocando mis hueveras y la otra con el esplendor de mi
pene erecto. Fue impresionante aceptar el buen sentir
que pude disfrutar, ya que al principio de mi relato
dejé claro que mi condición de hombre la he tenido
siempre y la tendré, porque el hecho de disfrutar en
silencio no me involucra directa ni indirectamente en
asuntos pasionales de homosexualidad. Tampoco me
limita mi sentimiento hacia las bellas y ricas mujeres
que a diario veo en mi capital. Por eso invito a quién
quiera a sentir el gozo de una aventura nueva y
complaciente como es la anal, aunque no he probado ni
me he interesado por sentir un trozo de carne de otro
hombre en mi ser.
Por ahora esta es mi verdadera experiencia. Sigo
siendo el mismo subjefe de la empresa a la cual
represento, unido con mis compañeras y hombres de
trabajo que a diario me topo en los pasillos. Aunque
esto no es tan difícil de lograr sé que muchos lo han
logrado en más alto grado. Espero tener nuevos
contactos, porque quizá en otra oportunidad tenga más
que contarles.
Si quieres escribir puedes hacerlo a:
elaracr@yahoo.com

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