UNA CARTA A MI CYBERESCLAVA
Sado, hetero. Esta es la primera parte de una carta de un amo a su cyberesclava debido a que se encuentra en la camita con fiebre


Hola guarrita, mientras tú duermes, descansas y te recuperas de la fiebre,
yo voy adelantando trabajo para eliminar un poco de tensión, mía y tuya.
Voy a suponer que tus límites son más o menos como los míos que son:
a) La violencia gratuita.
b) Actividades asquerosas (coprofagia).
c) Enamorarse.
Ahora voy a describir el escenario, estamos en una habitación en la que hay
una cama grande, una mesita de noche, ventanas con cortinas y diversos
juguetes.
- Pañuelos de seda.
- Cuerdas.
- Esposas.
- Consoladores y vibradores.
- Pinzas de tender la ropa (de madera).
- Velas.
- Un quemador de incienso.
- Pinzas de autoapriete con cadenas y pesos variados.
Estamos tú y yo solos, en el aire se huele el aroma a incienso, cierro la
puerta y te ordeno que te sientes al borde de la cama, te cogo las manos y
poniéndolas a tu espalda las esposo sin apretar el cierre, de manera que tus
muñecas no sientan la presión.
Me dirijo a la mesa y cogiendo un consolador vuelvo hacia ti, lo paso por tu
frente, rozando tus cejas con su punta, acariciándolas a favor del pelo, una
y otra vez, luego lo voy bajando por tu nariz, hasta llegar a tus labios,
veo cómo intentas atraparlo con tu boca, pero todavía no es el momento, así
que lo retiro y te doy un bofetón al tiempo que te digo lo perra que eres y
te recuerdo que no has de hacer nada que yo no te diga o seré más duro
contigo.
Sigo jugando con el consolador por tu cara, te acaricio las mejillas, juego
con tus orejas, lo vuelvo a pasar por tus labios y muy complacido veo que no
intentas nada, así me gusta! Lo sigo pasando por tu cuello, te doy la vuelta
y empiezo a acariciarte la nuca con él con una mano, mientras que paso la
otra delante de ti y te cogo un pecho, lo acaricio despacio y cuando noto
que estás empezando a suspirar te doy un apretón. Estás gozando sin mi
permiso y eso no puede ser.
Te pregunto que qué quieres hacer, pero antes de que respondas, justo cuando
abres la boca te meto el consolador hasta el fondo y con un pañuelo de seda
lo ato de manera que quede bien sujeto a modo de mordaza. Ahora ya sabes que
no tienes permiso para hablar.
Te empujo sobre la cama y caes boca arriba, poco a poco te voy quitando los
zapatos, primero el derecho, después el izquierdo. Veo que llevas medias,
mmmm... me gusta! Te desabrocho el pantalón vaquero y cogiendo de las dos
perneras te lo quito de un tirón, llevas unos pantis con abertura. Vaya,
parece que hoy me voy a divertir de lo lindo, precioso conejito, le vamos a
dar de comer, pero se lo tendrá que ganar!
Te cojo el pie derecho y empiezo a pellizcarte los dedos, luego a tirar de
ellos hasta que te oigo gemir. Te duele? Si? Ahora te va a doler! Cojo una
vara y te doy dos azotes en la planta de cada pie, noto cómo te estremeces.
Te dejo y me voy a la mesa para coger una cuerda y dos esposas más, te pongo
una esposa en cada pie y ato la cuerda a la anilla que queda libre, la paso
por entre los barrotes de la cama y la ato a la otra esposa, soy muy
habilidoso con las cuerdas, lo sabías? Ya sé que no, pero te vas a enterar
en breve. Hago un nudo corredizo, de manera que tirando del cabo puedo
conseguir que abras las piernas hasta casi partirte o que las cierres como
una colegiala que no quiere follar. Te suelto las esposas de las manos y
repito la operación de los pies con la cabecera de la cama, me doy cuenta de
que sigues con la mira cada uno de mis movimientos, eso no puede ser, estás
siendo mala, así que tendré que vendarte los ojos. Cojo otro pañuelo y te lo
pongo sobre los ojos, cuando acabo de anudarlo te doy un beso en la frente y
acabo de preparar la cuerda de las manos, esta está fija, no se mueve y te
deja los brazos abiertos hacia arriba, como si quisieras llamar la atención
de alguien para pedirle ayuda. Ayuda? Ja! Aquí nadie te va a ayudar más que
yo, zorra. Prepárate, que este viaje es largo y estamos empezando.
Veo que te pusiste una camisa como te ordené, eso está bien, rebaja mi mala
ostia y te facilita bastante el trance, voy a la mesa y cojo una pluma de
ave transformada en pluma estilográfica y con ella en la mano me dirijo
hacia ti, poco a poco y empezando por abajo te voy desabrochando los
botones de la camisa, tal y como va apareciendo tu suave piel voy pasando la
pluma por ella, noto que te hace cosquillas porque mueves el cuerpo, como si
no supieses que es imposible que te liberes de tus ataduras sin que YO
quiera, me río en voz alta y te digo que es inútil que intentes escapar o
moverte, estás bajo MI CONTROL y no me apetece que te muevas ni un milímetro
ahora mismo, pero no te preocupes, que ya llegará la hora de correr.
Sigo desabrochando tu camisa, llego al ombligo, mmmmmmm mi debilidad,
empiezo a besarte la tripita, pasando luego la pluma por donde he besado,
voy dado círculos alrededor del ombligo hasta que casi sin querer mis labios
abrazan tu ombligo, te doy un largo beso, succionando todo lo que puedo y
cuando libero la presión mi lengua empieza a pasearse por él, noto los
músculos de tu abdomen tensos, así que doy un par de lametones más y sigo
desabrochándote, llego hasta los pechos y empiezo a ver el punto donde el
pecho se separa del tronco para formar esa preciosa montaña que jamás me
canso de escalar para tomar su cumbre, pero ahora no es el caso, el caso es
que le doy la vuelta a la pluma y con la punta te doy pequeños pinchazos
justo ahí, justo en el pliegue de la piel, poco a poco percibo que en el
aire además del aroma del incienso hay otro aroma, el tuyo, mmmm es
deliciosa la mezcla de fragancias pero no debo entretenerme en poesía ahora,
ahora es la hora de la prosa y la prosa es que estás debajo de mi cuerpo y
que quedan tres botones por desabrochar para tenerte totalmente expuesta a
mi ojos... a mis deseos... a mis caprichos... Así que sigo desabrochando,
llego al último y como estoy tan cerca de tu cuello aproximo mis labios a él
y lo voy besando desde donde empieza hasta la barbilla, si no fuese que
llevas esa polla de plástico en la boca te hubiese dado un profundo beso.
Me aparto de ti y separo la tela de la camisa de tu pecho, mmmmm...
preciosos pechos, sólo les falta un pequeño detalle, un poco más de color!
Así que empiezo a magrearlos, primero con suavidad, luego amasando como si
me preparase la masa para cocer el pan, todavía no han entrado en color, así
que decido calentarlos un poco a base de bofetones y empiezo a darte
cachetes en los pechos, veo como tus pezones te traicionan y se hinchan
delatando tu excitación y ya sabes que eso no puede ser, así que no me dejas
otra opción que ir a la mesa a por seis pinzas. Te pongo una a cada lado de
los pezones, los acaricio un poco y cuando veo que se hinchan, sin previo
aviso coloco la tercera pinza justo ahí, mordiéndote sin piedad, tu cuerpo
se agita, pero te estoy cabalgando, Bonita! Estoy sentado sobre tu estómago
y por si eso fuese poco además estás atada, muy bien atada. Eres una zorra y
ahora lo estás pagando, sino querías MIS CARICIAS no haber empezado a jugar
conmigo, ahora ya es tarde y una puta como tú no tiene más remedio que
rendirse y padecer el suplicio o padecer más suplicios y luego rendirse, sea
como sea el tratamiento no tiene prorroga!
Te dejo con las pinzas puestas y para evitar que se te duerma la mandíbula
te quito el consolador de la boca, pero te dejo el pañuelo puesto, no quiero
oír tu voz de perra, tal vez luego, pero ahora no. Utilizando el consolador
como una porra te sigo maltratando los pechos, a ver si enrojecen un poco,
como veo que no lo hacen te dejo el consolador sobre el estómago y me voy a
la mesa, oyes cómo cojo algo, luego se oye un chasquido, silencio y de
repente notas como una picadura sobre tu pecho derecho, luego otra y otra,
van pasando de un pecho a otro. Si! Te estoy echando cera fundida encima! He
cogido la vela roja y te estoy coloreando los pechos ya que tú no lo has
querido hacer lo tendré que hacer yo y la verdad es que me encanta. Mientras
con una mano sostengo la vela, con la otra te paso la pluma por la cara,
entreteniéndome en tu nariz, a ver si te hago estornudar.
Como en tus pechos ya empieza a quedar poco espacio sin cubrir dejo caer
unas cuantas gotas por tu estómago ya que voy camino de tu clítoris, apunto
y de manera magistral consigo que te caigan tres certeras gotas en tu
preciosa pepita. Ya sé que estaba caliente, pero así no se enfriará.
Apago la vela y me pongo entre tus piernas, nena, hueles de miedo, pero
todavía no es el momento, empiezo a acariciar tus piernas, bajo desde la
cadera hasta las rodillas y vuelvo a subir por la parte interior del muslo,
justo hasta un centímetro de tocar tus labios vaginales, los miro y veo cómo
me están pidiendo a gritos un poco de atención, así que empiezo a pasar mi
mano por el borde de tu vagina, justo por el nacimiento de la pierna, arriba
y abajo, ejerciendo una pequeña presión, pongo las dos manos y empujando tus
muslos veo cómo se abren un poco tus labios y me digo. Por qué no? Así que
con la mano izquierda te cojo el labio derecho, lo pellizco un poquito, tiro
de él hacia mi y con la derecha te pongo una pinza, noto que estiras, así
que rebelde, eh? Pues muy bien, te quito una de las pinzas de los pezones y
la pongo en tu labio izquierdo, luego te voy quitando una a una el resto de
las pinzas de los pechos y las voy poniendo repartidas por tu vagina, hasta
que llego a la última, me sabe mal pero hay que hacerlo, así que la pongo
atrapando tu clítoris casi desde la base, la cera salta por haber movido la
piel, es una verdadera desgracia, con lo bonito que había quedado. Como me
enfada la caída de la cera, empiezo a darte azotes por la parte interna de
los muslos, mientras te digo lo puta y guarra que eres, ya que si tus pechos
hubiesen querido colaborar no me hubiese hecho falta utilizar la cera y
ahora no se habría estropeado aquella obra de arte. O tal vez sí?
Bueno, lo hecho, hecho está y ya no tiene vuelta atrás, me retiro de encima
de ti y cojo un vibrador de encima de la mesa, unto con un poco de
lubricante su punta y lo enchufo para que el lubrícate se reparta bien por
toda su superficie, me vuelvo a acercar a ti y acariciando la poca piel que
queda al descubierto en tu pecho derecho consigo que se erice el pezón y
empiezo a pasar el vibrador por encima, haciendo círculos y yendo de un lado
para otro, tu pezón un poco rebelde huye de la punta del vibrador, pero sé
que le encanta porque sigue tieso, ahora repito la operación con el otro
pezón, pero con una diferencia, mientras juego con él pasándole el vibrador
mis labios han hecho presa de tu otro pezón, lo han succionado y tras un
momento de suaves caricias con mi lengua mis dientes lo capturan y empiezan
a apretar hasta que noto que te estremeces, entonces aflojo un poco la
presión y empiezo a estirar de tu pezón al tiempo que muevo suavemente la
cabeza de un lado para otro, luego repito la operación con tu otro pecho,
pero antes dejo el vibrador enchufado sobre las pinzas de tu coño, para que
te vaya calentando un poco más...
Ha llegado el momento en que cojo una de las cuerdas que quedan y le hago un
nudo corredizo en cada extremo, los paso alrededor de tus pechos y los fijo
firmemente en su base, empiezo a apretar los nudos, con cuidado de que al
correr no pellizque tu piel, no es que no quiera, es que todavía no toca.
Veo cómo tus pechos se empinan por la presión que ejerce la cuerda en su
base y cómo cada vez que muevo las cuerdas se tambalean como si fuesen
flanes, flanes muy deliciosos por cierto, cojo la cuerda y la amarro a la
cabecera de la cama, de manera que quede tirante y tus pechos juntos. Me
empiezo a desnudar pensando en lo que todavía te queda por pasar antes de
tener el privilegio de ver mi cuerpo desnudo, cuando acabo me vuelvo a
sentar sobre tu estómago y apartando unas cuantas gotas de cera del
canalillo de tus pechos empiezo a meter mi polla entre ellos, pero no pasa,
está demasiado seco y mi piel se queda pegada a la tuya, así que te suelto
un salivazo entre los pechos, lo reparto con mi capullo y cuando veo que ya
está a punto empiezo a apretar mi pene contra tus flanes, poco a poco va
entrando, pero falta más lubricación así que no me queda otra opción que
volver a escupirte y esta vez no lo reparto, sino que te penetro a través
del salivazo, ahora sí que ha entrado toda mi herramienta, noto el calor de
tu cuerpo y siento la caricia que tu abdomen le hace a mis huevos con cada
metida y sacada, la meto toda y el capullo sobresale por arriba, me quedo
quieto, aguantando la respiración, puedo sentir el latido de tu corazón en
la carne que oprime mi pene, va demasiado lento, así que te doy un par de
azotes en los muslos, justo por debajo de la cadera. El vibrador se cae y me
recuerda que estaba ahí, así que me doy la vuelta y como ya hace mucho rato
que llevas la pinza en el clítoris la aflojo, noto como se hincha y como
agradeces la libertad de nuevo, así que pienso que sería bonito darle un
premio y pasar el vibrador por su alrededor, excitarlo más de lo que está,
así que cojo el vibrador y voy masajeando la zona púbica, de tanto en tanto
lo voy bajando, acercándolo al clítoris desde los lados, luego lo retiro y
sigo paseándolo por el pubis, de repente busco la base del clítoris, su
raíz, palpo con los dedos para notar esa protuberancia, realmente no me
hacía falta tocar con los dedos pero como te estás portando bien te mereces
alguna caricia directamente de mi piel, una vez localizado empiezo a apretar
en el nacimiento con el vibrador y a pasarlo de arriba abajo hasta casi
tocar tu prepucio, se nota que lo hago bien porque se está hinchado más, así
que cojo la pinza que había soltado antes y sin avisar te la vuelvo a poner
en el sitio que le corresponde, das un brinco, cuento cinco segundos
mentalmente y vuelvo a quitar la pinza y a repetir las caricias con el
consolador, ni que decir tiene que tu coño está totalmente empapado y que tu
olor cada vez me pone más a tono, la segunda vez que te pongo la pinza la
dejo allí y con mi polla empalmada le doy pequeños toques a uno y otro lado,
luego me muevo en la cama y me situó de manera que te puedo dar golpes con
la polla en la cara y en los pechos con un ligero movimiento de mi cuerpo,
paso mi capullo por debajo de tu nariz para que me huelas y luego te doy dos
golpes fuertes con mi polla en tu mejilla mientras que con la mano que me
queda libre voy pellizcando tus pezones.
Ha llegado la hora de las sutilezas, te voy a quitar el pañuelo de la boca,
pero como te oiga algo que no sean suspiros y gemidos te vas a enterar, de
momento te estás portando muy bien, aunque no te lo digo para que no te
creas que eres de las mejores que han pasado por mis manos, te suelto el
nudo del pañuelo y posando mis labios sobre los tuyos empiezo a besarte a
través del pañuelo, localizo tu labio inferior, lo atrapo entre los míos y
cuando noto que lo sacas para que te lo coja bien lo muerdo y tiro de él,
como está el pañuelo por medio la presa no se suelta fácilmente, así por un
momento has estado a punto de gritar y he decidido darte una segunda
oportunidad aflojando mi mordisco lo suficiente como para que tu labio
vuelva a su posición y el pañuelo quede en mi boca, lo retiro y vuelvo a
posar mis labios sobre los tuyos, no sabes si me puedes besar o no, la
respuesta es evidente, hasta que yo no te lo diga o lo insinué, NO. Pero me
apetece jugar con tu lengua, así que abro un poco mis labios y ejerzo un
poquito de presión con mi lengua sobre tus labios, los abres y empiezo a
meter poco a poco mi lengua dentro de ti, debes estar contenta ya que es la
primera penetración que te hago y de ella depende que haya más en más
lugares o no, estás inmóvil, casi ni respiras mientras yo examino tu boca
con mi lengua, acaricio tu lengua, mmmm me gusta, es un poco rugosa por
encima y suave por debajo, se ve bastante flexible, estoy un largo rato
moviendo mi lengua dentro de tu boca y sintiendo la sumisión de tu lengua a
la mía. Esto promete!
Saco la lengua de ti y voy bajando besando tu mejilla, pasando mi barba a
contrapelo para que te pinche la piel de la cara, llego hasta tu oreja, con
una mano he apartado el cabello y queda toda expuesta a mis caprichos,
empiezo a lamer su borde, me separo y me situó por la parte de atrás para
meter mi lengua en el espacio que queda detrás de la cabeza, siento como
acabas de tener un escalofrío, pero sigo lamiendo tu oreja, desde abajo
hasta arriba y vuelvo por el borde exterior hasta el lóbulo, te doy tres
pasadas y antes de iniciar la cuarta cazo tu lóbulo con mis labios, como te
había dicho no llevas pendientes, me meto el lóbulo en la boca y empiezo a
juguetear con mi lengua, lo paso de un lado a otro, lo succiono, tiro de él
y en un momento dado te doy un mordisco fuerte a mala leche, para que no
creas que me estoy ablandando, muy al contrario, tengo la polla tiesa y
muchas de ganas de meterla en algún sitio y si no me fallan las cuentas,
cosa que no suele suceder, hay tres posibles destinos para mi polla...

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Feliz año 2002


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