NUESTRA INVITADA MARTA.
Trío. Su esposa se ponía muy cachonda viendo
escenas en las pelis porno de dos chicas con un chico, y sin pensar nunca
que esto ocurriría de verdad una noche la gran sorpresa se presentaba
en la puerta de su casa
A menudo he soñado con una escena
como la sucedida aquella noche durante
cientos de minutos. Nunca pude imaginarme que me podría suceder a mi
y mucho
menos con mi mujer por medio.
Tengo 37 años y mi mujer tiene 40 a pesar de parecer una niña
muy bien
cuidada. Sus caderas son perfectas y su culo es respingoncete y muy bonito y
cuidado. Sus pechos son una maravilla de la creación. No son grandes
pero
tampoco pequeños y lo que mas me gusta de ellos es su pezón y
la aureola de
este. Es oscurito y lo que mas me motiva de sus pechos es la rapidez que
tienen sus pezones para ponerse como verdaderas piedras.
A mi mujer le gusta ir siempre depilada, solo con un pequeño hilito de
pelo
por encima del inicio de su rajita. Siempre usa tangas, lo que quiere decir
es que siempre esta con el roce de la telita en medio de sus piernas y como
además le encanta el jugueteo del culo el tanga es la pieza mas indiscreta
para todas estas características.
A veces la observo cuando se agacha a por alguna cosa y la telita trasera
del tanga le oprime el culo y no puede por menos de dar un respingo y mover
un poco su trasero para intentar desembarazarse de la telita.
La ropa interior siempre se la compro yo e intento que los tanguitas sean lo
mas pequeñitos posibles y que no tengan el trozo de tela gorda que tienen
las braguitas en la zona del contacto con el chochito. Sin ese trozo de
telita el tejido entra mucho mejor dentro de los labios, y después de
un
rato alojado ahí y depilada es lo que necesita para estar como una perrita
todo el día.
Al igual que a mi mujer le encanta que le hable cuando hacemos el amor a mi
me encanta ver.
Tengo una colección de relatos impresionantes para contarle que son de
mi
cosecha y que vario dependiendo de la situación. He de deciros que los
relatos de Marqueze me han ayudado muchísimo.
También nos gusta ver películas porno. Mientras vemos las pelis
solemos comentar lo que vemos y eso me enciende de una manera especial.
Sobre todo si se trata de dos chicas.
Nunca pude imaginar que a mi mujer ver escenas con dos chicas le excitara
hasta que poco a poco ha ido interesándose por este tipo de contacto.
Ella
dice que es mas tierno entre dos chicas y menos fuerte y agresivo que dos
chicos con una chica.
Yo cuando me dice eso soy capaz de morirme y me pongo como una vela de
estirao.
Una noche Isabel, mi mujer, invito a cenar a una chica que les servia algún
tipo de producto a su empresa y que llevaba poco tiempo en la ciudad.
Lo teníamos todo preparado para la cena cuando sonó el timbre.
Isabel me
pidió que abriera yo porque ella aun no había terminado su ducha.
Al segundo
toque de timbre salí a abrir la puerta y me quede mudo al ver aquel bombón
de mujer. Casi no podía ni articular palabra. Fueron los minutos mas
difíciles de mi vida.
Marta era una muñeca rubita, pelo corto, 175 centímetros de estatura
y ojos
claritos. Llevaba puesto un jersey de lana finita y debajo se podían
adivinar dos hermosas tetas. El resto de su cuerpo lo cubrían unos
pantaloncitos de tela azules claritos preciosos, que al pasar delante de mi
pude adivinar la figurita del tanga que la completaba de vestir.
Me presente y me dio dos besos muy ajustados a las comisuras de los labios.
Debajo de mi pantalón casi se podía ver el paquete inflamado por
todo lo que
me había transmitido esa mujer.
Marta me pregunto por Isabel y en ese momento desde nuestra habitación
se
escuchó la voz de mi mujer que llamaba a Marta con sonrisas.
Acompañe a Marta hasta la habitación y las dos se fundieron en
un fraternal
abrazo.
Isabel estaba aun medio desnuda. Solamente cubría su cuerpo un tanga
negro y
rojo completamente transparente y un sujetador a juego.
Mis ojos casi saltan de emoción al ver los pezones de Isabel después
del
abrazo. Pensé que se le estallarían. Nunca los había visto
tan grandes ni
tan excitados.
Marta y yo volvimos al comedor mientras Isabel terminaba de decorarse. En el
fondo de mi corazón algo me decía que iba a ser una noche muy
especial.
Durante toda lo cena el ambiente no pude ser mas distendido. Bebimos,
hablamos y reímos.
Marta se levanto al servicio pasando su mano por la espalda de Isabel. Eso
provoco que mi mujer diera un pequeño saltito en su silla y que una sonrisa
le saliera de su boca. Vi como Isabel le clavaba los ojos en el culito de
Marta y eso hizo que otro nuevo vuelco acelerara mi corazón.
Fui a preparar el café y cuando entre en el salón las dos chicas
se habían
sentado en los sofás y habían puesto la televisión.
Me puse a hacer zaping y de repente apareció una peli porno. Los tres
nos
miramos y comenzamos a reír cuando vimos como un perro enculaba a una
preciosa rubia.
Las escenas iban pasando y la excitación de los tres crecía y
crecía.
Marta nos dijo que si nos importaba que se quitara los pantalones porque le
apretaban mucho y le molestaban. Isabel y yo casi nos ponemos de rodillas
para que lo hiciera.
Se puso de pie delante de los dos, desabrocho los botones de su bragueta y
empezó a deslizar poco a poco sus pantalones por sus piernas.
Apareció un pequeño tanga azul que solo le cubría el trocito
que le quedaba
de pelito. Mi mujer me miro y sonrío pícaramente y eso me encendió
aun mas.
Isabel se sentó encima de mi y yo empecé a acariciarle los pechos
por encima
de la ropa. Cuando puse mis manos encima de ella los pezones estaban tan
duros que casi me hacían daño.
Marta miraba con los ojos encendidos mientras yo seguía el recorrido
con mis
manos por el cuerpo de Isabel.
Poco a poco fui subiendo su camiseta y con una mano por detrás desabroche
su
sujetador. Sus tetas aparecieron y Marta se levanto y se acerco para
mirarlas de cerca. Sin mediar palabra Marta empezó a besar los pezones
de
Isabel y esta empezó a mover el culo hacia arriba y hacia abajo con un
ritmo
constante y cada vez mas rápido.
Marta le desabrocho casi con su lengua el botón de arriba del pantalón
de
Isabel y empezó a bajárselos con maestría.
Mi mujer se estaba poniendo como loca y me mordía la lengua de lo perrita
que estaba.
Sus pantalones cayeron al suelo y su tanga rojo y negro quedo al
descubierto. Un delicado olor a sexo subió hasta mi nariz y yo lo inhale
con
desesperación y con gusto.
Marta empezó a jugar con su lengua por encima del tanga de Isabel y comento
algo acerca de su olor que yo casi no aprecié pero que Isabel si lo hizo
y
la puso mas cachonda aun.
Mi mujer se levanto de encima de mi y se arrodillo entre mis piernas. Saco
mi polla que estaba para explotar de placer y paso su delicada lengua por mi
capullo. Marta se unió y entre las dos me lamieron de la forma mas mágica
y
gozosa del mundo.
Marta se puso de pie y se dio la vuelta para agacharse delante de nosotros.
El recado había quedado claro, quería que la comiéramos.
Con delicadeza retire un poquito la telita de su tanga y apareció ante
mi un
coñito depilado y rosadito que podía ver lo húmedo que
estaba y el delicado
olor que desprendía. Que gozada poder tener delante de mi un coñito
y con la
mano estar tocando otro a la vez que empezaba a lamer el de Marta.
Isabel se unió al festín y se coloco en una especie de 69 bajo
la
entrepierna de Marta. El olor al sexo de nuestra invitada nos puso aun mas
cachondos a los dos. Isabel devoraba la entrepierna de su amiga y yo podía
ver como el clítoris de Marta era absorbido por los labios de mi mujer.
Me incorpore como pude y mi mujer llevo mi polla hasta la entrada del coñito
de Marta. Lo aproximó a su agujero y empujo hacia dentro con esmero.
Mientras mi polla entraba en el delicado coñito mi mujer lamía
el clítoris
de Marta y mis huevos a la vez que metía un dedo en el culito perfecto
de su
amiga que ya no podía aguantar mas. Empezó a dar fuertes gemidos
y el
orgasmo se apodero de ella y exploto justo en la cara de mi chica. Nunca
había visto salir tantos jugos del coño de ninguna mujer., fue
increíble.
Entonces Marta se dio la vuelta y sus ojos de cachonda se clavaron el las
tetas de Isabel. Se tiro hacia ellos y empezó a lamer sus pezones y a
pasar
sus manos por todo el cuerpo de Isabel.
Nunca imagine ver a mi chica tan cachonda como en aquella situación.
Yo ayude a Marta y empecé a acariciar el culito de mi chica y meter mis
manos entre sus muslos que se abrían cada vez mas. Llegue hasta su rajita
desnuda y pude ver lo llena de humedad que estaba. Metí un dedo en su
vagina
y lo lubrique bien. Con el dedo sacaba sus jugos y los repartía por la
entrada del anillo de su culo. Cuando creí que estaba bien lubricado
metí
dos dedos de golpe en su culito e Isabel dio un gemido indescriptible. Me di
cuenta de que Marta había metido su cabeza entre las piernas de mi chica
y
que a la vez que yo perforaba su culo su lengua lamía el clítoris
incansable
de Isabel.
Las uñas de mi chica se clavaban en mi espalda y a mi me ponía
chorreoso
sentir la fuerza de sus garras en mi como si fuera un animal.
Saque los dedos y me incorpore para que me lamiera a mi porqué ya no
podía
aguantar mas.
Marta seguía jugando con su lengua en el conejito de Isabel y yo tenia
mi
polla metida en su boca. Podía enterarme de cada envite de Marta en su
clítoris porque me lo reflejaba en mi polla.
No pude aguantar mas con tanta vista, tanta manos y tantos olores y
descargue todo mi semen en la boca de mi chica a la vez que ella hacia lo
mismo con Marta.
Nos tumbamos los tres abrazados en el sofá, yo en medio de las dos, y
nos
relajamos un ratito, justo lo que duro un cigarrito....
Los siguientes orgasmos os los contare otro día.
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