IRINA Y UNA COMPAÑERA DE TRABAJO
Lésbico, infidelidad, primera vez. Se encuentra con
una antigua compañera con la que experimenta sensaciones nuevas, jamás
antes pensadas por ella
Hola amigos de esta fantástica página que es Marqueze, para los que no me conocéis todavía, me llamo Irina, tengo 28 años, soy del sur de España, trabajo como ingeniera en una importante multinacional, soy morena, no muy alta, pelo largo a media espalda y lacio, unos pechos redonditos con unos pezones morenitos siempre mirando al cielo y un culito muy respingón.
A mi novio, Carlos, lo conocí hace cuatro meses, nos va de maravilla y nuestras experiencias sexuales las vivimos muy intensamente. Por si queréis saber un poco más de mí, ahí tenéis el relato "Irina y el chico de la piscina" se publicó el día 27 de diciembre de 2001, trata de cómo lo conocí y como nos fue en nuestra primera cita.
Hoy quiero compartir con todos los que estáis en la red, una experiencia maravillosa que me ocurrió hace tan sólo unos días, durante el turno de la noche en la empresa donde yo trabajo.
La noche había sido terrible, había mucho trabajo acumulado. Sobre las 3:OO ya tenía el trabajo muy adelantado y me dirigí al área de descanso a por un café y como a esas horas no solía haber nadie me podría relajar a solas un rato. Al llegar allí me encontré con una compañera que hacía tiempo que no veía, por que la habían ascendido y la habían cambiado de sección.
Su nombre es Verónica, tiene unos 27 años, alta y bella, cabello largo, rizado, rojizo, un cuerpo que se veía muy bien cuidado. Es una chica alegre, simpática y muy provocativa.
Me alegré mucho de hablar otra vez con ella, nos contamos muchas cosas, hablamos de su ascenso, de lo bien que me iba con Carlos, de todo un poco. Al terminar el descanso, quedamos para la noche siguiente a la misma hora, dándome dos besos de despedida, que me aceleraron el ritmo, no sé que me pasó, era una sensación extrañísima, aunque me pude confundir ya que tiempo atrás habíamos estado muy unidas. No podía dejar de pensar en esa chica, el roce de su cara en la mía me había producido millones de sentimientos, jamás experimentados con una mujer.
Cuando llegué a mi casa por la mañana, me di un relajante baño y me metí en la cama, a diferencia de los demás días que caía rendida en la cama, hoy no podía pegar ojo, pensaba en ella, me imaginaba acariciando suavemente sus pechos erguidos, estaba descubriendo una sexualidad diferente y nueva que me gustaba. Metí mis manos por debajo del pijama de raso blanco y aparté mi tanga a un lado, sentir el contacto de mis dedos en mi rajita mojadita me excitaba aún más, movía las caderas con los muslos apretados a un ritmo frenético poniéndome muy cachonda.
Me relajé un poco, abriendo mis piernas para poder tocarme. Abrí con mis dos manos mis hinchados labios por la calentura que tenía, metí un dedo en mi boca pasándolo por mi lengua y comencé a restregármelo en el clítoris, volví a saborear sus dedos y a acariciar mi rajita uhmmm...... Me ponía a cien imaginando que Verónica estaba totalmente desnuda frente a mí con su coño abierto para mí. Me introduje un dedo en mi mojada vagina, luego dos, gemía y respiraba profunda y agitadamente, indicio que la excitación crecía cada vez más, dentro de mi cuerpo. Me estaba masturbando como una posesa, mi clítoris estaba enrojecido, duro e hinchado, me imaginaba como Verónica me lo lamía, me lo mordisqueaba y me corría para ella.
Iba a explotar, había perdido el control de mi excitado cuerpo, no podía parar, el orgasmo me venía, mordía las sabanas, gritando de placer, estaba muy acelerada, corriéndome entre gemidos ahogados de placer. Me había corrido pensando en una mujer, pero me sentía genial, al poco me quedé profundamente dormida.
Al día siguiente, me encontraba muy nerviosa, estaba impaciente y cuando llegó la hora, me temblaban las piernas, me dirigí al área de descanso y allí estaba ella, más bella si cabe que la noche anterior, al saludarla la vi más sexy que nunca, sentí una mezcla de cosquilleo y escalofríos que recorrían mi cuerpo. Aunque yo siempre había sido muy liberal, esto no me había pasado nunca. No sé si se me estaba notando pero debía de tener una cara de boba, que decidí contárselo todo. Cuando terminé de hablar, nos quedamos en silencio un rato, sus labios se fundieron con los míos en un apasionado e intenso beso. Ella lo estaba deseando igual que yo. Empezamos a acariciarnos y el calor de nuestros cuerpos iba subiendo. Me tomó mi blusa y la levantó lamiéndome mis tetas con mucha ansiedad, mis pezones se pusieron muy duritos con el roce de su boca, uhmmmm........, mi excitación era cada vez mayor pensando que yo estaba comprometida... me daba mucho morbo la situación de la que no podía escapar.
Puse mi mano en su pecho levantado, estaba muy suave, pasándole la lengua por el pezón. Le abrí las piernas y metí mi mano en su braguita, se la aparté y comencé a tocar su chochito, estaba sorprendida de mí misma, de lo que podía llegar a hacer con tremenda excitación.
Me desnudó entera, besándome con mucha dulzura a la vez que pasaba su lengua muy lentamente por todo mi cuerpo, parándose en mi ombligo y bajando poco a poco, se veía totalmente entregada a mi cuerpo.
Le puse mi coño rasurado en su boca y comenzó a chupar, chupar y chupar, mientras ella se masturbaba muy acelerada, me lo lamía con tanta maestría que yo estaba fuera de mis casillas. Así me gustaba a mí, era una amante espléndida, parecía que conocía todo sobre mis gustos, preferencias y mis puntos de placer, así me tenía gimiendo y suspirando como una posesa.
Me abrí todo lo que pude, le dije que no parara, que lamía de maravilla y que no podía más, que....... me iba a correr.........
- sigue por favor....... sigueeeeee............ no paressssss ... uhmmmmm........ uhmmmmmm............ uhmmmmm............
Pensé rápidamente en que era su turno y me dediqué por completo a que se corriera como yo. Nos besamos, y comencé a bajar dándole besitos y mordisquitos en sus pezones, luego en su barriguita, hasta llegar a su húmedo chochito. Mi lengua lamía su durito clítoris con mucha rapidez, noté que su cuerpo se estremecía, de vez en cuando le introducía un dedo o dos y lo sacaba lentamente, me encantó verla tan excitada, se lo chupaba con más y más fuerza. Sentía mi mano chorreando por sus jugos, no podía aguantar más, se iba a correr.
- Asíiiiiiii........... correte............ uhmmmmmmm................
- Me corro........... uhmmmmmmm...........
Las dos estábamos exhaustas, nos había gustado mucho. Nos vestimos ligeras y me acompañó al ascensor. Habíamos tenido un maravilloso orgasmo difícil de olvidar. Me besó tiernamente, era la despedida.
Quedamos para desayunar después del
turno, estuvimos hablando de nuestra experiencia juntas y le comenté
que Carlos lo tenía que saber. Me dio un beso lleno de ternura en la
mejilla y me dijo "tranquila mi amor, pronto nos volveremos a ver".
De regreso a casa me dio un ataque de culpabilidad, por lo que había
echo, que estaba decidida a contárselo todo a Carlos cuando llegara a
casa. Carlos y yo no vivíamos juntos durante la semana, porque trabajamos
en distintas ciudades y sólo nos veíamos los fines de semana en
la playa, así que decidí llamarlo por teléfono.
Cuando se lo conté con todo lujo de detalles, se quedó callado y después de un rato de silencio me dijo que no se lo esperaba pero que al ser yo tan ardiente en la cama, tarde o temprano querría experimentar sensaciones nuevas, me dijo que me acostara a descansar un rato, me dio las buenas noches y me colgó.
Espero que te haya gustado, pronto te contaré que pasó con Carlos y con mi nueva amante Verónica.
Feliz año!!!
Un beso, de Irina.
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