MAESTRA PARA TODO
Exhibicionismo. En clase a todos se les caía la baba con la maestra, sabían que pasar por su entrepierna era muy importante para aprobar


Esta ya es mi tercera historia, todas ellas son reales. Las anteriores son
Mi alumno.. del 17-12-01 y Lo hice con la
mujer...del 23-12-01. En Mi alumno preferido les decía
que soy algo madurita, 36 años, pelo rizado, largo y castaño, ojos verdes,
labios perfilados, soy de España y soy profesora de Cultura Clásica, mido
1,70, tengo buenas piernas, firmes, porque nunca me ha gustado la flaccidez
y me he esforzado por evitar ciertos alimentos, buenos pechos, aunque no
tuve hijos en mi matrimonio pero mi talla es 100 C de completa. Tengo
aureola rosada como dos centímetros de radio de circunferencia y mis pezones
aún en reposo destacan si me pongo un sujetador un poco transparente
sobresalen y se nota un bultito, lo que hace que parezca que estoy excitada
permanentemente, lo cual no es cierto aunque soy muy ardiente. Cuando me
excito mis pezones sobresalen como 1,5 cm y se ponen gordos y duritos, eso
me sucede cuando hago el amor y tengo un orgasmo, también cuando me estimulo
con las manos o me besan y chupan los pechos. Por lo demás mi cintura es de
65 cm, o sea que no estoy nada mal, buenas caderas 110 cm, el culo respingon
y blanquito, muy suave y dicen que da mucho placer acariciarlo. Mi
entrepierna está semidepilada, el vello es de un color castaño claro,
tirando a pelirrojo, muchos me han dicho que nunca habían visto ese tono en
el coño pero he podido ver en Marqueze fotos de chicas con color mucho más
rojo y llamativo. Los labios vaginales prominentes, por eso tengo que llevar
bragas o ropas que no abulten en esa parte porque ya tengo el monte muy
abultado, a mi madre le pasaba lo mismo, es cosa de familia. Mi clítoris
tiene un capuchón oscuro que cuando se despierta rivaliza con algunos penes,
sobresale y se puede ver entre mi vagina y descarga una abundancia de un
flujo blanquecino y muy caliente, algunos hombres se han sorprendido
agradablemente al estarme penetrando y rozando el botoncito, se han admirado
y han eyaculado poco después de recibir mis flujos en gran cantidad, alguno
ha pensado que tengo mal la retención de orina pero es que soy un poco
especial cuando orgasmo. Además no puede dejar de gritar cuando un hombre o
mujer da con mi punto G, un lugar que algunos han encontrado y casi me
vuelven loca porque tengo orgasmos muy repetidos y encadenados, una ocasión
tuve más de 15 en 10 minutos.
Pues bien tras esta larga descripción les contaba el otro día que lo hice
con un alumno en mi casa, soy muy ardiente y desde que murió mi marido solo
me podía meter dedos, pepinos y consoladores pero echaba de menos algo con
vida, con venas, cálido, sobre todo un muchacho joven y virgen.
Mi alumno aunque le dije no dijera nada se lo contó a su clase y en todos
observaba un cachondeito al entrar, me miraban al culo y las tetas de un
modo descarado, me pedían cogiera cosas del suelo para que al agacharme se
fijaran en mi culo en mi espalda, en mi escote y pechos al bajar. A mí me
gusta la ropa sexy y no por eso iba dejar de usarla, de hecho fui a Zara y
compré varios juegos de medias con liguero y otras con goma elástica
superior, casi todas negras algunas con forma de red y compré varios juegos
de zapatos negros con tacón, minifaldas de cuero que mostraban mis piernas y
con abertura que al andar llegaban casi hasta mis bragas, compré braguitas
tipo tanga de colores negro y rojo, piel de leopardo, con encajes,
transparentes, sujetadores pequeños tipo wonderbra para que resaltaran más
mis pechos, algunos era casi transparente y otros tenían una abertura en la
zona del pezón, de manera que con cualquier blusa se marcaba mucho los
pezones como si no llevase nada debajo y estuviese muy caliente. Me gustaba
la sensación de que los muchachos pensasen que me calentaba viéndolos ahí a
mi merced, que podía hacer lo que quisiera con ellos, que si no pasaban por
mi entrepierna no iban a aprobar. De hecho Jorge desde ese día sacó
sobresaliente en la asignatura y casi todos suspendían, ya sabían lo que
tenían que hacer, follar conmigo si querían salir adelante. Me gustaba
sentarme encima de sus mesas de manera que con la minifalda que se me subía
cerca de la entrepierna dejara ver mi entrepierna, mis bragas tanga, primero
con las piernas juntas pero luego las iba abriendo poco a poco. Era
alucinante mirarles la cara, se les caía la baba, no podían concentrarse, si
les hacía una pregunta estaban mudos y con los ojos como platos. Hasta las
muchachas creo que me deseaban, tenían síntomas parecidos que los muchachos y
pude detectar algunas muchachas que si no eran lesbianas seguro que lo habían
hecho con alguna muchacha porque se llevaban la mano a su braga y se acariciaban
el coñito al verme en esa pose tan erótica. Me gustaba pedir a uno de ellos
que me ayudase a bajar de la mesa, le daba la mano y dejaba que se acercase
mucho y me rozase con sus piernas, él quedaba hipnotizado por mis pezones
que se entreveían por mi blusa y me miraba al culo, mientras le daba las
gracias sonriente con una caricia en su cara. Nadie faltaba a mis clases,
algunos de la clase de al lado querían verme, se llenaban los sitios vacíos
y miraban por el cristal transparente de la puerta. Cuando terminaba la
clase, los chicos se agolpaban en mi mesa para preguntarme cosas simples,
querían acercarse a mí para verme de cerca los pechos, el sujetador, las
medias, bragas, piernas y culo. Jorge venía todos los martes y tenía sexo
conmigo pero los demás estaban muy cortados y no sabían como hacer para que
les citara en mi casa.
A todo esto en la sala de profesores llegaban rumores de que algo pasaba
conmigo, que se habían doblado ese año las matrículas de Cultura Clásica y
que mis clases estaban de bote en bote. También notaron mi cambio de imagen.
Siempre me ha gustado ir bien vestida pero eso era ya un poco provocativo.
Por la calle me piropeaban y algunos me decían que cuanto era para pasar un
rato conmigo, creo que pensaban que era una puta y se quedaban boquiabiertos
cuando entraba en la sala de profesores del instituto. Llegó ese año una
nueva profesora de Tecnología que se llamaba Bea, era de unos 30 años, alta,
guapa, rubia, sus medidas 95-60-95. Era todo un bombón y los hombres se
paraban a su paso. Muy simpática y enseguida se hizo muy amiga mía. Yo noté
que le caía bien y que me miraba a los pechos y al culo. Me decía que le
gustaba la forma de mi cuerpo que qué hacía para lograrlo, que le dijera el
secreto. Una tarde la invité a mi casa para tomar algo y ver una película
juntas, no le dije que había alquilado una porno por si era violento para
ella, sería una sorpresa. Pero eso lo contaré en otra ocasión...
Soy Doloresxxx@hotmail.com me interesa la opinión de los profesores en
relación con sus alumnos o alumnas, no sé si lo que a mi me pasa es único o
está más extendido de lo que parece. También quisiera saber si los alumnos
tendrían sexo con sus profesoras si estas se los pidieran y sería una
materia más de estudio y aprendizaje. Por último me gustaría saber si a las
mujeres que lean esto les ofende o les excita, especialmente si tengo la
suerte de que alguna otra profesora lo lea, me diga su opinión sincera si
cree que las relaciones sexuales en el instituto tienen cabida entre
profesores, alumnos con profesores y personal de servicio del instituto,
porteros y conserjes. Quizás se podría poner una sala para tener sexo
libremente en el instituto con sofás y camas, tal como hay cafetería o
billares o sala de ordenadores, no sé es una idea que se me ocurre.
Por favor, díganme alguna sugerencia para orientar mi nuevo relato de sexo
entre dos profesoras.

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