PRIMER INTERCAMBIO CON NUESTROS AMIGOS (II) LA SEGUNDA TARDE
Intercambio de parejas. Como el primer intercambio con sus
amigos les había encantado decidieron repetir.
Continuación del intercambio de
parejas con nuestros amigos.
...sonó el teléfono y mi esposa contestó. Inmediatamente
pude saber de quien se trataba ya que su voz se hizo más sensual y ronca.
La escuchaba responder con algunos monosílabos y al verla, pude apreciar
que se encontraba excitada. Me acerqué a ella y pegué el oído
al teléfono escuchando la voz de él diciéndole lo mucho
que le gustaba hacerle el amor y las ganas que tenía de volverla a penetrar.
Recordaron lo rico que había sido el hacer el amor la vez anterior viendo
a sus respectivas parejas al mismo tiempo sobre la cama.
Poco a poco mi esposa se fue calentando más y más y empezó
a pedirle que le hiciera el amor, que se la cogiera por todos lados y de todas
las formas. Yo ya estaba muy excitado por lo que me metí entre sus piernas
y me encontré su coño perfectamente empapado y listo para ser
mamado hasta el orgasmo. Ella gemía de placer entre la voz de él
y mi lengua. Pude apreciar que ahora mi esposa saludaba a V por el teléfono
y empezó a cachondear con ella. Al mismo tiempo V era mamada por su esposo
por lo que ambas se platicaban lo mucho que gozaban y se regalaron mutuamente
con varios orgasmos deliciosos.
Mi esposa me dio el teléfono para que hablara con mi amante mientras
ella se metía la verga en la boca y me daba una mamada de pronóstico.
Yo mientras le decía a V que me había encantado hacerla mía
y sentirla con mis labios, mis manos y mi verga. Ella mientras gemía
pidiéndome que le hiciera el amor, es más, me pedía a gritos
que me la cogiera, venciendo su timidez inicial. Dentro de la plática,
le pregunté si le gustaría hacer el amor con mi esposa, mamarla
y besarla y ella, aunque un poco apenada, me dijo que le encantaría ya
que, al probar su coño la vez anterior, le encantó su sabor y
su excitación. Nos pasamos a la recámara y empezamos a coger mi
esposa y yo mientras ellos hacían lo mismo. Nuestros orgasmos fueron
fantásticos y quedamos que ese mismo fin de semana nos reuniríamos
otra vez.
Llegó el domingo y nos reunimos en
un centro comercial. Nos fuimos en la camioneta de ellos y llegamos al hotel.
Nos dieron una habitación y entramos. Mi esposa es muy cachonda y caliente
pero, cuando tiene hambre, se pone como leona. La vez anterior ocurrió
algo que fue algo cómico pero que sirvió de experiencia para la
siguiente ocasión:
Después de salir del jacuzzi, me metí a bañar y, al salir,
me encontré a mi esposa desnuda sentada en la cama mientras su nuevo
amante se masturbaba frente a ella, lleno de excitación. Ella solamente
respondía "...tengo hambre...", por lo que en ese momento se
acabó cualquier intento de sexo con ella.
En esta nueva ocasión, él encargó, previsoramente, unas
pizzas realmente deliciosas que, acompañadas con unas cervezas bien heladas,
iniciaron la velada. Mi esposa terminó su ración de pizza y se
levantó para lavarse las manos, pero la detuve diciéndole que
esperara un momento. La acerqué a mí y le subí la falda
para enseñarles a ellos las preciosas braguitas que llevaba puestas.
Eran de un color rosa pálido y le moldean su preciosa figura muy bien.
Le fui abriendo la blusa y les mostré el sostén del mismo color;
empecé a desvestirla frente a ellos diciéndoles lo caliente que
estaba ella y lo rico que se la iban a coger entre ambos. La atraje hasta mí
y la senté en mis piernas dándome la espalda. Me recliné
e hice lo mismo con ella pidiéndole que abriera las piernas y les mostrara
su coño recortado y empapado. El no pudo contenerse y se metió
entre sus piernas dándole una mamada de pronóstico. Su esposa
estaba como hechizada con esta visión por lo que fue acercándose
aún más al hermoso coño de mi esposa. El, aprovechó
para que mostrarle lo húmeda que se veía diciéndole que
lo probara. Yo mientras le acariciaba los pechos y los pezones y le besaba y
cuello, frotando mi verga dura contra su culo. Le pedí a V que ahora
ella le mamara el coño y ella, con un poco de miedo, le dio un beso al
chorreante sexo de mi esposa. Esta brincó con el contacto de los labios
femeninos dando un gemido de placer; al escucharlo, V se perdió en una
vorágine de pasión mamado el coño de mi esposa con verdadera
glotonería arrancándole el primer orgasmo de la tarde. Empezaron
a intercambiar sus lenguas en el coño de mi mujer. Tuvo un orgasmo muy
largo y placentero que le aumento su calentura y deseos de sexo.
Le pedí que se levantara y nos fuimos los cuatro a la cama. Mi esposa
ya desnuda le empezó a mamar la verga a M mientras este se desvestía.
V y yo nos besábamos y casi nos arrancábamos la ropa hasta quedar
los cuatro desnudos y calientes sobre la cama. Le pedía a mi esposa que
se acostara boca arriba y V se colocó sobre de ella haciendo un delicioso
69 por vez primera. Mi esposa devoraba su coño pelirrojo y caliente que
ahora, para la ocasión, V se había depilado de los lados y recortado
un poco, como lo hace mi esposa. Yo veía como la lengua de V entraba
en el coño de mi mujer y esto me calentó aun más. Pude
ver como M se colocó detrás de su mujer y le clavaba la verga
hasta adentro mientras mi esposa los mamaba a ambos. Yo seguía compartiendo
ese rico coño con mi bella amante cuando decidí clavarle la verga
a mi esposa. Por lo amontonado del cuarteto, era un poco difícil, pero
en eso M tomó mi verga con su mano y la dirigió con maestría
dentro del coño de mi esposa permitiéndome que la penetrara hasta
adentro de un empujón. Seguimos en esta posición un rato más
dándonos placer entre todos.
Cambiamos de posición; ellas nos acostaron
sentándose cada una en una verga para brincar y darse placer, gritando
cada vez más, con la pena y el pudor completamente olvidados. Yo sentía
delicioso ver como V subía y bajaba sobre mi verga apretándome
con su coño mientras mi esposa también gozaba. Por los gritos
de ambos, pude apreciar que él la acababa de llenar de semen y esto nos
excitó aún más. Ella se acercó a nosotros y nos
empezó a acariciar mientras V no paraba de clavarse en mi pene. M se
metió entre las nalgas de su esposa y le regaló una deliciosas
mamada de culo mientras mi verga entraba y salía de su coño. Le
pedí a mi esposa que ahora ella se sentara en mi verga mientras V se
sentaba en mi cara para poder mamarle el coño mientras le llenaba el
sexo a mi esposa con mi verga que se hinchaba cada vez más. Mientras,
para darle más placer, M se dedicó a mamar el culito de mi esposa
mientras yo me la cogía y ella gritaba de placer. V se frotaba contra
mi cara y con la lengua le regalé varios orgasmos.
V se quitó de mi cara después de varios orgasmos y se metió
entre nuestras piernas para mamarnos a mi esposa y a mí mientras ella
brincaba sobre mi verga. Ella se dedicaba de lleno a mis huevos mientras él
seguía mamando el culo de mi esposa. Mi esposa estaba tan excitada que
a veces brincaba y mi verga salía disparada de su coño para chocar
en los labios y en la boca de mi rica amante. Ella aprovechaba para metérsela
en su boca y después de un par de chupadas, la tomaba con la mano y la
volvía a introducir en el coño de mi esposa. Esto se repitió
varias veces con la complicidad de mi esposa quien se sacaba la verga para que
fuera mamada. Este mete y saca era delicioso y el sentir ambas lenguas mamándonos
al mismo tiempo y sin poder distinguir de quien, hizo que me chorreara dentro
del coño de mi esposa haciendo ella lo mismo de antes, se levantó
para que mi semen fuera a dar a los labios de mi caliente amiga y de M.
A pesar de sus orgasmos, ella se siguió frotando sobre mi verga y ellos
continuaban mamándole el coño. Tanta estimulación y excitación,
hicieron que mi verga se mantuviera suficientemente dura para que no se saliera
del coño de mi esposa. Mi esposa estaba al borde del placer por lo que
le pidió a M que se la clavara en el culo. Era la primera vez que intentaríamos
una penetración doble y esto hizo que mi verga se pusiera dura inmediatamente.
Puedo decir que esta doble penetración fue realmente deliciosa. Mi esposa
se tensó y pude sentir como entraba esa verga en su culo. Sus pezones
se le pusieron aún más duros y sus gemidos fueron más fuertes.
No la cogimos así por un rato hasta que ella, en medio de un intensísimo
orgasmo. Entre gemidos, ella volteó a ver a M y con una voz sensual y
cachonda le pidió que le metiera su verga en el coño junto con
la mía para poderse sentir completamente llena y cogida. Esta había
sido siempre su mayor fantasía por lo que ahora, viendo la oportunidad,
no la dejó ir. Ella estaba tan caliente que esto hizo que M se la clavara
de un solo empujón dentro de su chorreante coño, donde había
dejado mi verga inmóvil para no entorpecer la penetración. Era
una sensación nueva para los tres. Yo sentía el coño de
mi esposa lleno a reventar y los jugos manaban calientes mojándome mis
huevos ya empapados de saliva y jugos sexuales. Ella puso los ojos casi en blanco
y dio un gemido de placer que, de solo recordarlo, me pone dura la verga. El,
por su cuenta inició un mete y saca vertiginoso que provocaba una fricción
en ambos que, dentro de la gruta húmeda de mi esposa, nos llevó
a un placer exquisito. Como nos habíamos chorreado hacía poco,
pudimos aguantar bastante mientras mi esposa gritaba de placer pasando de un
orgasmo a otro dejándola extenuada. Mientras V nos miraba con lujuria
y se masturbaba a un lado de mí. Podía ver sus finos dedos y cortos
dedos entrando y saliendo de su coño pidiendo sentir lo mismo.
M y yo dejamos a mi agotada mujer recostada y nos dedicamos a V, quien temblaba
de excitación. Su esposo se recostó boca arriba mientras ella
se clavaba en su verga aún dura y se meneaba de adelante hacia atrás.
Yo le mamaba las nalgas y el culo mientras acariciaba sus hermosos cachetitos.
Mi esposa se sentó sobre la cama y, viendo esto, inició una deliciosa
sesión de masturbación mientras nos veía prepararla para
una doble penetración.
V me había dicho que el sexo anal le gusta pero que debe ser muy despacio
porque le resulta doloroso. Sin embargo, ahora se encontraba como una verdadera
adicta al sexo por el culo ya que, sin necesidad de dilatarla, le pude meter
la verga casi de un solo empujón como ella me la pedía. Cuando
mis huevos chocaron en el coño perforado por la verga de su esposo, ella
soltó el aire y su cuerpo tembló de placer.
-...que bárbaro...- dijo entre gemidos- me siento bien llena con tu vergota
en el culo.
-Uffffffff.....se siente......ufff - Esto fue lo último que pudo decir
durante un buen rato mientras le clavábamos las vergas en el culo y el
coño al mismo tiempo.
Volteé al otro lado de la cama y vi como mi esposa se masturbaba deliciosamente
mientras nos observaba. -Te gusta?- le pregunté sin dejar de meterle
la verga a V.
-Siiiii,- dijo ella aumentando el ritmo- me encanta verte como se la metes por
el culo.
Aunque es una posición un tanto cuanto cansada, el sentir ese culito
rico y caliente abriéndose por mi verga mientras sentía otra verga
tallándose en su coño, y con la hermosa imagen de mi esposa entregada
a su propia masturbación, me hizo tener un orgasmo que llegó a
ser casi doloroso, llenándole el culo a V de semen espeso y caliente.
Me salí de su culo dejándolos coger todavía un rato más
mientras me dediqué a comerme el coño de mi esposa, donde podía
apreciar el sabor de mi propio semen mezclado con el de M y con sus propios
jugos vaginales. No pasó mucho tiempo hasta que M no pudo resistir tanto
placer y le llenó en coño a su esposa quien mantenía una
aparentemente interminable cadena de orgasmos deliciosos.
Nos quedamos los cuatro acostados un rato comentando lo rico que había
estado y me paré para darme un regaderazo ya que me había acalorado
tanto placer. Al salir me encontré un cuadro erótico digno de
la mejor película:
V estaba acostada boca arriba con las piernas
abiertas mientras M se la cogía en posición de misionero. Si bien
esta posición es de lo más normal, lo excitante venía en
que en la cabecera, la cama tenía una ventana con un dintel sobre el
cual se encontraba sentada mi esposa con las piernas abiertas recibiendo una
deliciosa mamada en su coño por parte de él. El solamente tenía
que estirar su lengua y entraba en la jugosa intimidad de su sexo mientras V
le acariciaba las piernas a mi esposa. Mi esposa me miró con una mirada
perdida en el placer y se acarició los pechos y los pezones.
Mi verga empezó a recuperarse nuevamente pero me retuve ya que quería
apreciar lo más posible una imagen tan erótica de mi esposa.
Ella solamente se pasó la lengua por los labios y me dijo: ...quiero
que me cojas por el culo...
Me senté a un lado de la cama y me
empecé a masturbar lentamente mientras veía el hermoso trío
que hacia mi esposa. Ella tuvo otro orgasmo más y me pidió que
me pusiera detrás de ella mientras la mamaban y que se la metiera por
el culo.
Lo intentamos pero fue bastante difícil por lo que los dejamos a ellos
seguir cogiendo y me dispuse a mamar a mi esposa boca arriba. Al verla así,
V se acercó a ambos mientras su esposo entraba al baño y empezó
a acariciar el coño de mi mujer mientras yo la mamaba. Levanté
la vista y veía como se besaban con besos largos, húmedos y tiernos,
y sus manos se exploraban los pechos y la piel. Mi esposa puso a V boca arriba
y se empezó a comer su coño dándole una lengua deliciosa.
V se retorcía y yo seguía mamando el coño y culo de mi
esposa pero con cierta dificultad, por la mamada que estaba ella haciendo. Volví
a poner a mi esposa boca arriba y dirigí la punta de mi verga a su culo,
lugar donde entró sin mayor dificultad. Ella abrió y subió
las piernas para sentir mi verga dentro de sus entrañas y continuó
besando a V en la boca. V se pegó aún más aprovechando
para masturbar el coño vació de mi mujer. Yo podía sentir
los dedos de mi amiga entrando y saliendo del coño caliente mientras
las veía frotarse los pechos sin dejar de besarse ávidamente.
V aprovechaba para meter su mano hasta mis huevos y me los acariciaba suavemente
y volvía al coño de mi esposa. Ellas se veían como dos
antiguas amantes que se conocen todos sus puntos erógenos y esto me resultaba
aún más excitante y pude disfrutarlo hasta que M salió
del baño y las separó de su beso al ocupar él con su verga
la boca de mi esposa.
Me salí de su culo y llenamos el jacussi y nos metimos en él.
Ellos llevaron sales aromáticas y burbujas para el agua por lo que la
sensación de estar ahí todos desnudos relajándonos fue
muy sensual.
Permanecimos ahí por bastante rato platicando sobre lo que habíamos
hecho esa tarde. La esposa de cada uno se sentó con el otro y nos acariciábamos
mientras la excitación se volvía a hacer presente entre los cuatro.
Como no me vine en el culo de mi esposa, V me puso la verga dura y se la clavó
sentándose frente a mí. El agua nos masajeaba los cuerpos y V
me estaba dando una cogida de pronostico. Me embarraba los pechos en la cara
y me besaba con pasión. Me decía al oído que le había
encantado mi verga en su culo y que sentirse cogida por ambos lados había
sido algo realmente delicioso. Mi esposa, imitándonos, se sentó
sobre la verga de M en la misma posición y empezó un movimiento
de locura que movía el agua por todos lados. Esta corriente acuática
hacía que todo fuera aún más irreal y cachondo. V tuvo
varios orgasmos y me dijo que había gozado mucho al mamar y ser mamada
por mi esposa. Le dije que si quería repetirlo y al contestar afirmativamente,
le pedí que viniera hasta mí. La acosté nuevamente sobre
de mí y V se colocó sobre de ella frotando ambas los cuerpos suaves
y húmedos mientras se besaban y sus coños se frotaban. V fue bajando
poco a poco mamando ambos senos, el ombligo, las caderas, hasta llegar a la
fuente de placer de su nueva amante. Yo veía como sus labios saboreaban
los pliegues del sexo de mi esposa pasando su lengua por su clítoris
y arrancando nuevos gemidos de placer. Mi esposa estaba muy cansada para otro
orgasmo, pero lo disfrutó deliciosamente.
Mi verga seguía completamente dura por lo que le pedí a mi esposa
que se parara y reclinando su cuerpo hacia delante, le penetré el coño
desde atrás mientras nuestros amigos le mamaban el coño alternadamente.
Llegó un momento que sentíamos las lenguas lo mismo en su coño
que en mis huevos y esto agregó aún más excitación
a esta última cogida de la tarde. Mi esposa ya casi no podía tenerse
en pie y mi verga me dolía por lo que ambos estallamos en un delicioso
orgasmo cayendo ella hacia delante. En este momento mi verga estaba chorreando
aún semen por lo que al salirse de su coño les llenó a
ambos las caras de mi leche. Sentí como la boca de V se adueñaba
de mi verga y le daba unos ricos chupetones y lengüetazos hasta dejarla
limpia y completamente satisfecha. Fue hasta varios meses después en
que supe que la boca no había sido de V sino de M incitado por su esposa.
Saberlo fue raro, pero eso no disminuyó el placer que sentimos en esa
deliciosa sesión.
Nos fuimos saliendo del jacussi para bañarnos por turnos y después
de vestirnos nos retiramos todos juntos, agotados y felices.
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