CAÍDA Y RENACIMIENTO DE ROCÍO
Ciencia- ficción erótica, sado, hetero. Su nave había chocado con otra con un mercenario a bordo el cual hacía mucho tiempo que no veía una hembra como el
Todo había salido mal. Una misión tan calculada y estudiada, y no habían conseguido alcanzar ni un tercio del camino a recorrer, cuando algo había chocado con ellos, destrozando la nave. Ahora Rocío, estaba intentando apagar los pocos fuegos que había en el Centro de Comando, y apagando los aparatos de los que salían chispas y cables de sus entrañas. Una vez dominada la situación, se apresuro a llamar a su compañero. No respondió. Se lanzo a gritos entre la chatarra que le cortaba el paso entre ella y su copiloto amigo. Lo encontró mirándola con ojos enrojecidos por la sangre que caía de su frente sin poder articula palabra. Y mientas ella le examinaba el trozo de hierro que le había causado esa brecha en la cabeza, su fatigado y derrotado compañero expiraba su ultima bocanada del poco aire que quedaba en la habitación y tal vez de la nave. Centrándose rápidamente en lo que pasaba, hizo por su compañero lo único que podía hacer en ese momento. Una lagrima broto de sus ojos para apaciguar un poco la pena y la rabia que le quemaba por dentro. Se aseguro con la mano que aun llevaba la pistola en su cinto y se sentó de nuevo en los controles de su nave de transporte. Sus manos se comenzaron a mover sobre la pantalla táctil del ordenador para averiguar como de grave era el problema. Varios compartimentos tenían brechas al exterior, por lo que las puertas de seguridad se habían accionado automáticamente impidiendo la fuga del oxigeno de la nave. Aseguro las puertas y abrió las que pudo. Entonces se acordó. Dirigió rápidamente todos los datos al compartimiento de carga. Brecha en el casco inferior del compartimiento de carga, puertas bloqueadas y aseguradas. Fue lo único que dijo el insensible ordenador de abordo. Nada más. Ni una sola palabra de los diez hombres que formaban aquel comando que tenia que dejar tras las líneas enemigas. Diez valerosos hombres que no habían podido ni reaccionar ante la tremenda colisión y que seguro que habían sido expulsados al exterior tras el vacío. Desbordándose la ira de su interior se precipito hacia la sala de descompresión donde guardaban los trajes "Cero" como los llamaban. Camino por los pasillos revisando sin pararse todas las puertas que se encontraban abiertas. Al llegar a la gran sala cogió su traje de gravedad cero y se lo puso asegurándose de que estaba bien precintado. Miro su muñeca. Luz verde. Se metió en la cabina de descompresión cerrando bien la puerta. La voz del ordenador con la cuenta atrás no se escucho pero justo transcurridos los diez segundos la compuerta exterior comenzó a abrirse. Ya no había ni una gota de aire por lo que no noto ningún tirón hacia el exterior. Conecto sus botas y se precipito al exterior. Siempre que salía intentaba tener un poco de tiempo para disfrutar del espectáculo que le proporcionaban las lejanas estrellas, pero esta vez no estaba de humor para todo lo que podía haber perdido. Estupefacta, miro asombrada la pequeña nave que se había incrustado contra su transporte. Se había quedado clavada lateralmente como si hubieran intentado colocarse paralelamente para asaltar su nave. Pensó en piratas, pero en un territorio tan frecuentado por naves de guerra no era sitio para ellos. No tenia insignias de ningún bando por lo que solo podía indicar una cosa: mercenarios. Se dirigió al interior de la nave por lo que parecía la bodega de carga. Relleno la descompresora de oxigeno comprobando que aun funcionaba algo en la pequeña nave. Agarro fuertemente la pistola quitando el seguro y abrió la puerta que le daba paso al interior. Inspecciono rápidamente pero exhaustiva, la habitación. No había nadie. Se adentro comprobando que aun estaba peor de lo que por fuera anunciaba. Se quito el casco y lo dejo en el suelo, cerca de la puerta de la descompresora por si tenia que salir corriendo. Avanzo hacia una puerta que daba a un largo pasillo mas bien poco iluminado. La idea de avanzar por aquel pasillo no le gustaba, pero la rabia que aun no había desaparecido, podía al miedo que sentía al enfrentarse a un posible mercenario. Sigilosamente avanzo por el pasillo asta que llego a una puerta entre abierta. Asomo rápidamente haciendo un barrido rápido del interior. Nada. Reviso de nuevo el pasillo y opto por continuar. De repente escucho un silbido a sus espaldas girándose rápidamente para mirar. Nada. No llego a ver nada.....
Rocío abrió los ojos lenta y pesadamente. Le dolían las muñecas. Aun un poco conmocionada dirigió la mirada hacia el brazo que tenia levantado a su derecha. La escalofriante imagen de un campo de fuerza sujetándole de las muñecas, mientras la mantenía suspendida en el aire le acabo de asustar despertándola del todo. Reviso aterrorizada la vacía habitación que la mantenía cautiva. Intento moverse bruscamente, pero unos campos de fuerza la sujetaban tanto por las muñecas como por los tobillos manteniéndola en cruz, suspendida a medio metro escaso del suelo. Intento de nuevo probar la resistencia de aquellos campos, que si estaban tan mal como el exterior de la nave, seguro que no aguantarían mucho. Se movió bruscamente moviendo las cuatro extremidades a la vez, cuando una descarga le hizo gritar de dolor haciéndole perder de nuevo el conocimiento.
Un fuerte golpe en la mejilla le hizo recuperar el conocimiento. Ante ella había un tipo mirándola, que soltó una leve sonrisa cuando por fin Rocío centro su vista y su miedo en él. En la mano que sujetaba su mejilla observo el sello de los Talers, o como más conocidos eran, los Jaguares, por su velocidad, sigilo y fiereza. Era muy raro ver vivo a uno de aquellos Talers. Que después de la incursión en su planeta, los dos clanes se deleitaban de haber acabado con todos ellos. Pero no era cierto y la prueba la tenia justo delante suyo. Una vieja prueba genética que llevo a sus padres creadores a la destrucción por parte de unos engendros genéticos especialmente creados para la guerra.
-Teniente Rocío?- dijo el Jaguar. Ella lo miro asustada, intentando en vano reprimir su miedo. -La Teniente Rocío?- repitió el Jaguar. Rocío asintió mudamente con la cabeza. -Bien así me gusta más. Sí. Soy un Taler. -dijo mostrándole el sello que ella no dejaba de mirar con el rabillo del ojo. -Y por lo que veo tu eres una "virgen" del Templo de Goerrs.- le indico irónicamente mientras se burlaba descaradamente de ella.- Siempre me ha gustado el sello que lleváis en la frente. Vuestro escaso aguante al dolor me hacia temer que la descarga te hubiera matado. Pero veo que las leyendas no son ciertas. Mutación genética contra mutación genética, pero en mi caso juega a mi favor y en el tuyo en contra. El Taler se sentó en el suelo apoyando la espalda contra la pared. La miro de arriba a bajo y sonrió. -Hace mucho tiempo que no me encuentro una mujer de tu sensibilidad navegando por medio de un campo de batalla... Que demonios, hace tiempo que no veo a una hembra.- insinuó duramente. Rocío comenzó a temerse lo peor. -Vallamos al grano no tengo tiempo que perder. Cuál era tu objetivo? Ella callo asombrada por la exactitud de la pregunta. -No me hagas enfadar. Conozco muy bien vuestro auto control mental, pero también vuestra debilidad al dolor. Cual crees que ganara en ti. El Taler se levanto, y apretando los puños le advirtió de nuevo. -Soy un experto sacando información de donde muchos jurarían que no la había. así que dime cual era el objetivo- Grito finalmente directamente a la cara de Rocío. Esta cerro los ojos y agacho la cabeza. El Taler irritado pero no decepcionado, agarro la guerrera de su prisionera con las dos manos y tiro fuertemente rasgando ropa y rompiendo botones, de tal forma que la blanca barriga y el sujetador de tela, quedaron a la vista del mercenario, mientras ella apretaba con fuerza los ojos. El Taler la agarro de la barbilla obligándola a abrir los ojos. -Lo vamos a pasar muy bien. Yo ya estoy cachondo. Y tu? -le pregunto mientras le metía la otra mano por dentro de los pantalones dirigiéndola expertamente, mientras apartaba las braguitas dirección a su entrepierna. Al llegar a su entrepierna un leve movimiento del cuerpo de Rocío le delato el miedo que ella sentía ante lo que estaba sucediendo. Su mano busco los labios vaginales. Al encontrarlos los acaricio y los froto con dulzura mientras su cara mostraba una maldad extrema. Separo cuidadosamente cada labio con un dedo y metió poco a poco el dedo corazón. El cuerpo de su prisionera se volvió a estremecer mientras el hundía asta el fondo todo su cálido dedo. Lo comenzó a meter y sacar poco a poco mientras acercando su cara a la de Rocío, le sacaba la lengua y le chupaba la mejilla. Rápidamente su mano comenzó a moverse mas y mas deprisa, metiendo y sacando el dedo del interior de su coño. Rocío apretó los ojos intentando concentrarse como sus maestros le habían enseñado. El autocontrol era muy importante para no derrumbarse en lo que parecía era mas una violación que un interrogatorio. Rápidamente el Taler saco la mano y dando un terrorífico grito de guerra, le agarro el pantalón y tiro fuertemente rompiéndoselo por la mitad. El intento de concentración quedo roto al soltar un grito de pánico por el sorprendente acto de su carcelero. Las perneras del pantalón caían a media altura de las piernas y las bragas habían quedado partidas en dos. Rocío miro al Taler intentando mantener la serenidad y procurando no llorar. No iba nada bien, todo parecía en contra suya. El Taler saco una vieja navaja de la nada. Su velocidad era tal que sus ojos no podían seguirle mientras cortaba bruscamente a trozos lo que quedaba de su guerrera. Solo pudo gritar. Ahora estaba totalmente desnuda, solo con el sostén de tela y unos calcetines. Debía haberle quitado las botas para atraparla con el campo de fuerza. Suspiro profundamente y sus pechos se marcaron haciendo que el Taler se calentara al ver los redondos pezones marcados en el sostén. El Taler cogió un mando de la pared y apretó unos botones, haciendo que los campos de fuerza obligaran a Rocío a ponerse horizontalmente al suelo. Abrió una puerta donde tenia todo lo imprescindible para los interrogatorios. Saco una jeringa automática, la cargo y le inyecto el contenido en el brazo. -Esta es tu ultima oportunidad puta. Te he inyectado una sustancia que evitara que te desmayes pero no te quitara el placer del dolor.- Dijo el Taler agarrándole de los pelos y tirando fuertemente hacia arriba. El aullido de Rocío resonó en la fría habitación mientras intentaba subir todo lo que podía la cabeza para disminuir el dolor del tirón. Dejo caer la cabeza cuando le soltó los pelos. Cerro los ojos intentando esquivar el dolor. O conseguía concentrarse para anular los nervios sensitivos para luchar contra el dolor, o corría el peligro de que le arrancara la información, aunque lo peor seria que no aguantara lo suficiente y muriera de un colapso nervioso, eso era un riesgo que debían aceptar los que como ella habían sido alteradas genéticamente años atrás. Un grito tremendo arranco de su boca un poco de saliva que callo al suelo, levantando la cabeza y rompiendo otra vez el intento de concentrarse. Un látigo se había estrellado contra su espalda haciendo que todos sus músculos se agarrotaran haciendo que su cuerpo se balanceara convulsivamente. El segundo latigazo fue igual de doloroso. El Taler estaba a su costado con un látigo corto. El tercero fue igual de duro pero la punta le dio en el costado, justo donde comenzaba su pecho izquierdo haciéndole sentir una nueva forma de dolor. Se inclino todo lo que pudo intentando proteger su costado izquierdo de otro golpe de la punta de aquel látigo. Los gritos resonaban a cada chasquido del látigo que no paraba de azotarla. Las convulsiones cada ver iban a menos cuando ya sin fuerzas dejo caer muerta la cabeza. La espalda ya estaba roja pero sin sangre alguna, y el Taler opto por cambiar de blanco. Todo el cuerpo de Rocío se tiro instintivamente hacia delante mientras el alarido y los campos de fuerza le hacían sentirle que era una prisionera, esclava de un loco mercenario. El nuevo latigazo había puesto a prueba sus suaves glúteos, que después del segundo azote se comenzaban a poner rojos como su espalda. Todo su cuerpo se agitaba al compás del ruido de los latigazos acompañados de gritos de dolor y pánico. De repente el Taler paro. Un ruido desactivo los campos de fuerza que sujetaban a Rocío, cayendo y golpeando fuertemente contra el frío suelo. Rocío intento tomar aire para recuperarse del golpe. Se apoyo rápidamente con las manos en el suelo sabiendo el error que el Taler había tenido. Esa era su sentencia de muerte. Miro de reojo a los pies del estúpido Jaguar y después de localizarlo se levanto de un salto lanzándose hacia el a matar. Cuando estaba a menos de medio metro su cuerpo se paralizo de golpe al escuchar un grito de "quieta" de su carcelero. El Taler se la miro riéndose mientras en la cara de Rocío se podía observar la sorpresa y la desesperación, cuando intentaba moverse y su cuerpo no respondía. El Taler cerro su puño y le golpeo fuertemente tirandola al suelo. -Te creías que era un estúpido o un principiante?. En la pequeña dosis que te inyecte, puse un poco de mi tiempo y mis estudios del cerebro humano. Ahora obedecerás todo lo que yo te diga, como ya has podido observar. Y parece que a hecho efecto antes de lo que yo esperaba. -Perra¡¡¡ ponte de rodillas. YA¡¡ El cuerpo de Rocío sin hacer caso de su voluntad se puso de rodillas en el suelo. Su mente luchaba contra esa fuerza que hacia obedecer todas las ordenes del Taler, pero el miedo cada vez era mayor. -Bien ahora me vas a hacer un favor. Hace tiempo que no veo a una hembra y voy un poco pasado de vueltas. -Dijo el Taler sacándose los pantalones- Chupamela y mas vale que pongas de tu parte o si no serás castigada. Rocío se levanto para acercarse al Taler y este agarrandola fuertemente de los pelos la volvió a tirar al suelo gritándole que no le había dado ninguna orden de levantarse. -De rodillas perra. Arrodillada y con la cabeza dolorida por el tirón se acerco a su carcelero que mostraba entre sus piernas su polla parcialmente empinada. Con cuidado la cogió y abriendo su boca se la metió toda dentro de ella. Primero la chupo toda para empaparla bien con su saliva. Luego con su mano tiro la piel para atrás para poder ver bien la cabeza de aquella polla que poco a poco iba creciendo entre sus manos. Su fuerza de voluntad había desaparecido y su cuerpo ya no respondía las ordenes de su cabeza. A cada chupada, mas asco tenia y mas ganas de vomitar le entraban, pero algo estaba evitándolo al igual que sus manos y su boca hacían lo que su Jaguar le decía. Con cuidado, cogió con una mano aquel miembro que chupo mientras con la otra le acariciaba los testículos sin pelos, frotándoselos cuidadosamente mientras su boca iba tragando la polla. Dedico un poco de tiempo al capullo, lo chupo con los labios bien apretados metiéndola y sacándola un poquito, lo suficiente para que todo el capullo notara sus tersos y suaves labios. Luego con los dientes lo mordisqueo cuidadosamente sin dejarse ningún rincón inexplorado y poniendo mas énfasis en esas zonas que hacían jadear mas a su captor. Y para continuar se la metió toda entera de un tirón dando un placer extremo al hombre que comenzaba a jadear por el placer que Rocío le estaba suministrando. El Taler en uno de esos suspiros, la agarro excitado del pelo con una mano y con la otra de la nuca, y agarrandola con fuerza arrastro la cabeza de Rocío obligándola a tragarse toda la polla de forma que la punta le toco la garganta. Rocío reprimió la arcada como pudo pero las manos del Jaguar le movían la cabeza bruscamente haciendo que cada vez fuera mas vestía la penetración en su boca, haciéndole imposible el tragar la saliva que se le escapaba por las comisuras cuando la polla salía de la boca. Se la saco de dentro y con la mano plana le abofeteo en la mejilla un par de veces para que pusiera un poco mas de énfasis en la felación y luego se la volvió a meter para continuar con las terribles embestidas contra su garganta. Rocío agarraba su cintura mientras el Taler comenzó a cambiar de ritmo con sacudidas rápidas y extracciones lentas, cuando comenzó a brotar un chorro de semen que fue directa a la campanilla de Rocío, atragantándola y sin poder toser. Las ultimas sacudidas fueron acompañadas de barios chorros que Rocío tubo la obligación de tragárselas en la imposibilidad de extraerlas de su boca. El Jaguar se detuvo con todo el miembro dentro de su boca, mientras Rocío en un intento de tomar una bocanada de aire fresco luchaba por sacársela de su boca. El Taler tras los intentos de librarse de su prisionera, saco su desahogado miembro de su boca y con la mano castigo a Rocío con unas bofetadas que la tiro al suelo mientras toda ella se asqueaba de lo que acababa de hacer. Unas lagrimas brotaron por sus mejillas mientras el Taler se la miraba satisfecho. Le había roto la concentración, casi estaba vencida. El Taler activo el control remoto y los campos de fuerza tiraron las muñecas hacia el techo de la habitación. Con una mano agarro el sostén de tela que aun llevaba puesto Rocío y tiro de el rasgándolo entre sus pechos. Lo poco del sostén que aun le quedaba colgaba de sus hombros, un trozo a cada lado. Cogió un largo trozo de cuero que había por el suelo y comenzó a atizarle los pechos. Los gritos de Rocío se mezclaron con sus lagrimas que comenzaban a caerle sobre los pechos enrojecidos por los latigazos. Al detener los latigazos agarro unas especie de pinzas metálicas con dientes donde colgaban de cada una su censor de gravedad. Se metió entre las piernas que colgaban muertas de Rocío, separándolas para poder ver su raja. Los pelos alborotados de su pubis parecían jugar entre sus dedos mientras estos los acariciaban. Agarro un manojo de pelamen y les coloco una pinza bien sujeta para que no se cayera. Con dos dedos siguió buscando mas juego con los labios vaginales. Los separo con cuidado agarrando primero el de un lado. Coloco tres pinzas que era lo máximo que le cabía en todo lo largo del labio cubriéndole todo el agujero. Hizo lo mismo con el otro labio, y la dejo otra vez colgando. Seis pinzas colgaban de su coño y una de los pelos de su pubis. El Jaguar le repitió la pregunta al oído, que tanto le interesaba, pero Rocío girándose para mirarle el rostro solo pudo que escupirle a la cara. El Taler cabreado conecto el mando de los censores de gravedad. Los censores comenzaron a ganar peso tirando hacia abajo los labios vaginales de Rocío, que asombrada comenzaba a notar el dolor de aquel peso que le tiraba. Aguanto unos minutos hasta que al no poder mas comenzó a gritar de dolor. El Taler sonriente detuvo los censores para regocijarse con el espectáculo de los labios estirados. Rocío no podía aguantar mas, no eran los que le tiraban del coño sino el que agarraba los rizados pelillos el que dolía mas, pero después de un rato hizo fuerzas y retuvo los gritos en un alarde de fuerza. Conecto solamente el que tenia el pubis y fue aumentando poco a poco la fuerza del censor. Los pelos tirantes, estiraban la piel que parecía estar provista de montañas puntiagudas, que aguantaran los tensos pelillos que alguno lograba escapar de la pinza. Rocío no tardo mucho mas en volver a sentir un dolor irresistible y lo acompaño de otro grito mezclado con la angustia de saber que no podía hacer nada. El grito se fue relajando poco a poco asta que un aumento brusco del control hizo que los pelos cedieran separándose bruscamente de la piel del pubis de Rocío. El espectacular aullido de Rocío fue acompañado por unas lagrimas que no paraban de brotar de sus ojos resbalándole por las mejillas para caer sobre sus pechos que inexplicablemente se habían puesto duros como si del placer de una buena follada se tratara. Rocío sin parar de sollozar, no sabia que le pasaba estaba un poco excitada y sin duda estaba rezando para que parara aquella tortura que tanto dolor le estaba provocando. El Taler recogió la pinza del suelo y separo los pelos. Se los acerco a la cara de Rocío para que pudiera verlos y olerlos. En aquel momento Rocío comprendió que su torturador no se iba a detener por nada, y habiendo muerto todo el Comando no había nada que le obligara a guardar el secreto de la misión, al menos así se salvaría de la tortura. -Para¡ Hablare, te lo diré todo.-le dijo Rocío exaltada. -Has perdido tu oportunidad querida, ahora relájate y disfruta. Yo solo pregunto una vez. Y te he dado mas de una.- le contesto el Jaguar con una sonrisa de oreja a oreja. Y acto seguido acciono de nuevo el mando, ganando peso las pinzas que tenia entre las piernas. Rocío- vencida y aterrorizada comenzó a gritar al notar de nuevo el peso que tiraba sus labios vaginales separándolos de ella. El dolor se hacia insoportable, al extremo de superar el de la pinza que le había arrancado parte de su pubis. El Taler detuvo las pinzas. Busco unas de fabricación casera, especiales que tenia guardadas y que aun no había probado. En realidad no eran pinzas eran unas sogas de diferente tamaño unidas a unos censores de gravedad. Selecciono dos con una cuerda aproximada de dos dedos de grosor. Una la coloco agarrando todo el pecho izquierdo, apretando ligeramente para que no se soltase. Con el otro pecho hizo exactamente lo mismo. Cogió una de cuerda fina y corta. Con dos dedos cogió la punta de un pezón haciendo que pasara entre el nudo corredizo, para terminar apretándolo. He hizo lo mismo con el otro pezón. Tenia un censor en cada pezón y otro que le cogía cada teta. El Taler mientras Rocío intentaba soportar los de su entre pierna conecto los dos de los pezones. Los pezones se fueron estirando a medida que los censores ganaban peso. Rocío convirtió su cara en una mueca al notar el aumento de dolor en sus pezones. Cuando los pezones llegaron a estar estirados dos dedos las lagrimas afloraron otra vez en los ojos de Rocío, que sin poder soportar el dolor comenzó a gimotear mezclando gritos y llanto. El excitado Jaguar detuvo los de los pezones y conecto los que le agarraban firmemente los pechos. Los nudos se fueron apretando como había pensado a causa del aumento de peso, estrechándose el nudo y oprimiendo las tetas desde la base. Las tetas se fueron transformando en unas pelotas redondas y rojas por la presión, acompañadas por los gritos de dolor de Rocío que apunto estuvo de desmayarse. El Taler con la polla otra vez empinada por el panorama le agarro las piernas por detrás, abriéndoselas para una nueva penetración. Esta vez opto por reventarle el culo y así encauzo sus pasos. Colgada como estaba Rocío y sin posibilidades de autodefensa lo único que podía hacer era balancear la cintura intentando que el Taler abandonara la idea. Pero este con los muslos bien agarrados apunto su arma al ojete de Rocío introduciéndolo un poco para asegurar la envestida. Cuando todo parecía ya calmado. El Jaguar introdujo su polla de un solo tirón en el tierno y virgen culo de Rocío, que soltó un alarido y una sacudida por el dolor de la bestia penetración anal. El Taler exaltado por el grito de Rocío comenzó a sacar y meter su polla dentro de del suave culo que pronto estuvo lubrificado por los líquidos. Su polla entraba y salía con movimientos rítmicos mientras sus manos agarraban fuertemente las piernas abiertas de su cautiva y esclava. Rocío no paraba de gritar del conjunto de dolores que recibía por todas partes. No sabia cual era el mas doloroso, pero no había uno que no notase en algún momento. Pasaron los minutos sin que el Taler parara ni un momento. Rocío comenzó a notar su chocho mojado. No sabia bien por que, pero todo aquello le comenzaba a dar placer. Un placer mezclado con mucho dolor, pero en el fondo un placer que hacia que su coño se fuera mojando cada vez mas y eso no le gustaba, mas bien le avergonzaba. El Taler movió una mano para tirar un poco de las pinzas que sujetas a su coño tiraban de los labios. Al sujetar las pinzas detuvo el rítmico movimiento del apareamiento. Noto como el liquido empapaba las pinzas. -Valla, valla. Si le esta gustando a la perra¡ - Y tiro fuertemente de las pinzas. Rocío soltó un alarido tan inesperado como el tirón de sus labios vaginales, al mismo tiempo que su coño, soltaba un chorro de liquido, producto de una corrida no deseada, pero mas placentera que todas las que había tenido nunca. Estos líquidos empaparon la mano del Taler que siguió metiéndola y sacándola cada vez mas fuerte cada vez mas excitado, mientras seguía dando tirones al las pinzas. Rocío se había olvidado de su vergüenza por su corrida y se había centrado en el dolor y el placer que mezclados formaban unos gritos extraños saliendo de su garganta. El Taler soltó las pinzas del coño y juntando la de los pezones para tirar de ellos. Arremetió las ultimas envestidas antes de que un chorro de semen saliera de su polla directo al interior del culo de Rocío, mientras con gesto brusco por la excitación tiraba de las pinzas de los pezones. Rocío no pudo mas que soltar un alarido, mezcla por el dolor que sentía en los pezones y por el placer que sentía al notar el chorro de semen dentro de su culo. Inexplicablemente su cuerpo se agito convulsivamente, mientras de la polla brotaban hacia su interior las ultimas gotas, que hicieron que una vez mas Rocío se corriera con n desconocido placer, un placer que la dejo exhausta y sin fuerzas. El Taler saco su arma del ojete y cogiendo el látigo comenzó a azotar a Rocío en los pechos mientras permanecía aun colgada. El castigo por correrse sin el permiso del Taler no hizo mas que aumentar la excitación de Rocío que asombrada de su aguante soltaba gritos de dolor mezclados con gemidos de placer. Cuanto mas le golpeaba en los pechos mas aumentaba el placer que sentía, y aunque casi ya no sentía los pezones por la mezcla de las pinzas y los azotes, cada golpe en ellos era como un éxtasis para ella. El Taler desconecto los censores de gravedad que le sujetaban las muñecas y los pezones dejándola libre. Rocío se desplomo sobre el suelo arrodillada, mientras se sujetaba sobre unos brazos temblorosos por el cansancio. El Taler saco los censores guardándolos y se coloco detrás de Rocío. Miro como salía de su culo unas cuantas gotas de semen, que cayeron directamente sobre el sucio suelo. -Perra asquerosa me estas ensuciando el suelo. -le grito dándole un azote en la espalda. Rocío se giro bruscamente sobre si como un acto reflejo, al recibir el fuerte dolor en su espalda. Algo les dijo a los dos que el efecto de las drogas ya había desaparecido, y el Taler se maldijo por no haberse dado cuenta antes. Rocío encontró un trozo de metal punzante que agarro fuertemente con su mano, levantándose lentamente sin perder de vista los ojos de su torturador. Una vez de pie se acerco lentamente al Taler. En su mano el trozo de metal le empezaba a causar la perdida de unas gotas de sangre causadas por la fuerza con que apretaba la improvisada arma. -Perra asquerosa suelta eso. O quieres recibir el castigo de tu Amo? Rocío se detuvo justo delante suyo observando los duros ojos que le miraban. Dudo y relajo la mano. -Puta Goerrs. Te he dicho que sueltes eso. Tengo muy poca paciencia y me la estas agotando- dijo el Jaguar con dureza. Si le asestaba un golpe a tan poca distancia no podría parar el golpe y acabaría con el, pero algo le decía que soltara el arma e hiciera lo que el decía. No era miedo, ya no tenia miedo al Taler, era otra cosa. Tal vez nunca había sentido lo que ese cerdo le había ofrecido, gozar de esa forma había sido nuevo para ella y incluso sintiendo un poco de incertidumbre dudaba de lo que seria de ella si hacia lo que el decía. Cero los ojos y su cuerpo tremolo levemente al soltar el templado metal que había calentado entre sus manos. Coloco sus manos a la espalda y agacho su cabeza en muestra de obediencia. El Taler se sintió halagado por la muestra de su cautiva, pero no bajo la guardia. La cogió de los pelos y la arrastro hacia la mancha de semen que había en el suelo haciéndola arrodillar. -Guarra Goerrs, limpia el suelo con la lengua.-le dijo indicándole el semen derramado. Rocío sacerdotisa del Templo de Goerrs, vencida por un Taler y sometida a su voluntad, acerco su cara al suelo, sacando la lengua para limpiar lo que su nuevo Amo le había ordenado. Ya limpio el suelo Rocío arrodillada en el suelo delante del Taler, permanecía con la cabeza gacha mirando el suelo y con las manos en la espalda. -Bien puta. Si quieres que te sea sincero tenia la intención de matarte al terminar con esto. ¿Los datos de la misión?. Va, no me importan lo mas mínimo. Tampoco hubieran pagado por esa información, y solo lo utilizaba como excusa. Con lo que me darán por los cadáveres que tengo ya me vale para.....bueno ya nos vale para ir tirando. Por que ahora te quedaras con migo. Serás mi Puta Goerrs, mi esclava para toda la vida, que no te garantizo que sea larga, pero será muy intensa, eso si puedo garantizarlo. A partir de ahora harás todo lo que yo te diga en todo momento. ¿Entendido? La esclava dijo un simple si, atrayendo la furia del Jaguar. -Amo¡¡¡ Si Amo¡¡¡ Esa será la ultima palabra que saldrá de tu asquerosa boca. ¿Lo has entendido bien puta? -Si mi Amo -Dijo Rocío sometida. -Bien pues para que entiendas tu única y sencilla tarea probaremos un poco. ¿Ves mi polla? -Si mi amo -Pues quiero que me la limpies a fondo, y mas vale que le pongas ganas. La nueva esclava cogió con una mano la arrugada polla de su amo con las dos manos, y con mucho cuidado tiro la piel hacia atrás dejando que asomara la pequeña cabeza. La masajeo suavemente con una mano, mientras que con la otra masajeaba los testículos de su nuevo amo. Sin tardar un momento mas, y viendo que comenzaba a crecer se la metió en la boca untándola de toda la saliva que había podida guardar durante ese momento. Bien mojada y chorreando saliva la introdujo del todo en su boca lamiéndola con la lengua por todas partes, para sacarla rozándola de principio a fin con los dientes suavemente. Ya tenia otra vez toda la grandeza de esa polla en su boca y era el turno para que ella enseñara como de fiel y obediente podía ser. La introdujo y la saco sin parar de su boca mientras por la comisura de los labios se desprendía el resto de la saliva que sobraba y no tenia tiempo de tragar entre envestida y envestida. El Taler gemía a cada penetración en esa boca con esos tersos y suaves labios y con esa lengua tan juguetona y hábil. Pronto la agarro del pelo, acompañando su cabeza en cada vaivén, en cada sobada de su polla. Rocío casi no podía ni respirar y le daban arcadas cuando la punta le tocaba en fondo de su garganta, pero aun así aguanto para mostrar una buena obediencia. Un chorro de semen salió directa a la garganta cogiendo desprevenida a Rocío que como pudo comenzó a toser con aquel miembro en su boca. Y haciendo caso a las ultimas instrucciones de su amo se repuso como pudo y comenzó a tragar todo lo que su amo le estaba ofreciendo, sin dejar ni una sola gota. Ya terminado relamió sus comisuras con la lengua para no dejar ni una sola gota de semen, y con la lengua limpio toda la polla de su amo. -Bueno puta. No ha estado mal del todo. No te creas que todo va a ser tan fácil. Esto solo es el principio de tu nueva vida. -dijo el Taler dándole la bien venida. -Bien venida al infierno Rocío.
Por Xavi para mi amiga Rocío.
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