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Intercambio, trío, 100% real. La primera vez que su esposa y él participaron en un trío


Hola amigos de Marqueze. El siguiente relato es totalmente real (con
nombres falsos). Espero lo disfruten.

Karen y yo llevamos 5 años de casados, nos amamos mutuamente aunque siempre
las diferencias que existen entre nosotros nos ocasionan problemas al grado
de protagonizar pleitos que amenazan con terminar la relación, cosa que dudo
mucho ya que rápidamente tranquilizamos nuestros egos y más que nada,
olvidamos el pleito en cuestión más que buscarle solución de raíz.
En la fecha del relato llevábamos de casados 2 años. La relación había
perdido su frescura, se había enfriado y en parte era por mi culpa ya que
aunque no tenía mucho tiempo disponible para ella, no hacia el esfuerzo
suficiente para expresarle mi amor. La cuestión es que con el tiempo yo
parecía ser algo frío con ella, no exactamente con respecto al sexo sino con
lo cariñoso, me costaba mucho trabajo decirle un te quiero o
un te amo y para serles sincero, daba la impresión de que le
había perdido el interés a mi esposa, cosa que aprovechó muy bien un amigo
de ambos de nombre Jorge.
Después de casarnos, Karen y yo decidimos poner un negocio, una papelería en
la parte de debajo de nuestra casa, eso nos ayudaría de forma extra
económicamente puesto que yo trabajo en una oficina como técnico en
sistemas.
Karen se ha hecho cargo hasta ahora de la papelería y fue una aventura
cuando decidimos ponerla, había mil cosas que arreglar para echarla a andar
pero al fin lo logramos y para eso nos ayudó un amigo que yo conocí en la
infancia y que Karen conocía desde hace varios años. Jorge, nuestro amigo,
trabaja en una sucursal papelera de gran tamaño, de esas donde consigues de
todo lo relacionado con el ramo. Jorge se ofreció a conseguirnos la
mercancía para nuestro negocio a un precio accesible y a recomendarnos lo
que deberíamos de ofrecer según los reportes de la demanda de productos que
hace la empresa donde trabaja. Debo decirles que Jorge es de un carácter muy
tranquilo y algo despistado, pero sobre todo muy amigable, por lo cual no
tuvimos dudas en aceptar su ayuda.
Como yo trabajo en la mañana de 9 00 a 19 00 hrs. no tengo tiempo de estar
con Karen en la papelería y como a Jorge le rotaban los turnos, ambos (Karen
y Jorge) iban por mercancía en el carro de él, ambos arreglaban y atendían
el negocio y fue así como Karen y Jorge estaban más involucrados en el
negocio que yo. Así pasaron algunos meses; por mi mente nunca paso la idea
de que con mis indiferencias Karen me fuera a ser infiel con Jorge y tampoco
creía posible que él me hiciera algo así con mi propia esposa, les tenía
toda la confianza.
Yo ya estaba acostumbrado al regresar a casa y encontrar a Jorge en el
negocio con Karen y a los reproches de ella cuando llegaba la hora de
cerrar, despedir a Jorge y subir a casa a descansar. Sus reproches eran por
mi indiferencia ante ella, cosa que terminaba cuando empezaba a acariciarla
para hacerle el amor. La situación empezó a cambiar de un día para otro, a
Karen la notaba más tranquila, como resignada, ya no me reprochaba nada y a
Jorge lo veía más amigable, hasta invitaba las cervezas el fin de semana,
cuando cerrábamos temprano el negocio y lo invitábamos a disfrutar de una
buena platica junto con unos tragos ya fuera en la papelería o en el
interior de nuestra casa.
Sabía que algo extraño sucedía pero no le di mucha importancia hasta
observar que cuando llegaba del trabajo encontraba a Karen y a Jorge muy
pegaditos y haciendo cara de molestia cuando me veían, ante esta situación
decidí primero hablar con Jorge ya que era más factible que le pudiera sacar
información que a Karen puesto que conocía bien sus puntos flacos y además,
a Karen le podría surgir el temor de que al enterarme de lo que sucedía
entre ellos yo diera fin a nuestro matrimonio. Fue así como de una forma
muy tranquila y desinteresada le fui sacando poco a poco información a
Jorge, le comentaba como cuando éramos más jóvenes-, que me gustaría
tener relaciones sexuales con otra mujer que no fuera Karen, e inclusive que
hasta me gustaría que él y yo compartiéramos una mujer. Esto duró varias
semanas hasta que poco a poco y con la confianza que me había ganado Jorge,
éste me empezó a contar que Karen le decía que me amaba y que sentía
horrible que nuestra relación se viniera abajo pero que necesitaba del
cariño de otro, cosa a lo cual yo le daba la razón a Jorge al punto de
exponerle mi sospecha de que Karen y él eran amantes y como se lo dije de
una forma muy tranquila y serena Jorge aceptó que habían pasado algunas
cosas entre Karen y él pero nada mayor. Jorge me contó que en mi ausencia,
Karen y él empezaron a tener platicas relacionadas al sexo y como poco a
poco las charlas eran más apasionadas. El punto culminante fue un día atrás
cuando ella y él no pudieron contenerse más y a la hora de la comida
cerraron el negocio y se dieron un abrazo que terminó cuando él le empezó a
tocar sus grandes senos por encima de la ropa, seguido de un apasionado
beso, yo sé que eso pone a mil a Karen así que mi sospecha fue confirmada:
después, Jorge empezó a acariciarle las piernas y nalgas a Karen en esa
misma posición de pie, Karen no aguanto más e hizo lo mismo con Jorge
mientras éste desabrochaba el pantalón de ella para sentarla en una de las
sillas y explorar sus labios, Jorge me confesó que le gustaron mucho los
labios gruesos de la vagina de Karen y que moría de ganas de tener su sabor
en la boca, así que le hizo un oral que puso a Karen como loca, Karen estaba
extasiada y decidió corresponderle a Jorge de la misma forma Karen es
una excelente mamadora, sé que todos dicen lo mismo de su pareja pero eso
sólo se sabe cuando uno ha tenido varias experiencias-, así que Karen le
dijo de repente que se detuviera y que se pusiera de pie nuevamente y le
dijo algo como esto: ¡espera!, ahora vas a sentir lo que siente Pablo (ese
soy yo), Jorge quedó atónito y sin moverse dejó que Karen -quien se puso de
rodillas-, le bajara el cierre del pantalón para bajárselos hasta las
rodillas a lo cual Karen se concentró en hacerle una mamada como nunca la
había sentido. Pude imaginar claramente la figura de Karen al arrodillarse y
bajarle los pantalones a Jorge de manera brusca para agarrar su pene e
inmediatamente ponérselo en su boca. Mientras Jorge me contaba todo esto no
sabía si llorar o reír, era algo muy fuerte, mi intención era saber lo que
ocurría entre ellos pero nunca imagine que sentiría lo de ese momento, saber
que Karen que fue infiel con uno de mis mejores amigos ¡imposible!. No sé
como le hice pero me contuve y le dije a Jorge que no le reprochaba lo
sucedido aunque por el momento me sentía herido por la falta de confianza
tanto de Karen como la suya.
Mi reacción al llegar a casa y ver a Karen fue extraña para mí, sentía ganas
de gritarle que era una puta y que nuestra relación había terminado, que
nunca más quería volver a verla y que la odiaba más que a nadie en este
mundo, pero nuevamente me contuve, le lanzaba risitas cortas y prefería no
verla directamente a los ojos aunque no podía dejar de mirarla así fuera de
reojo. Ya ambos en la cama, tenía ganas de decirle que sabía lo de ella y
Jorge, hacerla confesar, pero decidí hacer otra cosa.
Al siguiente día me las ingenié pare hacer que Jorge fuera a mi trabajo y en
la comodidad de mi oficina pedirle que me ayudara a restablecer mi relación
con Karen. Jorge me hizo saber que no tenia intenciones serias para con
Karen, ellos habían dicho que lo suyo era simple gozo y desahogo, así que el
se ofreció a ayudarme a manera de disculpa hacia mí. Quedamos en que él
convencería a Karen de que me contara lo sucedido, así fue como le dijo a
Karen que sería él el que me hiciera saber lo sucedido entre ellos. Karen
tuvo sus dudas y después de un par de días aceptó. El día según el cual
Jorge me había hecho la confesión llegue a casa como de costumbre, Karen
estaba lista para recibirme, se notaba muy nerviosa así que le platique
de forma muy tranquila también- lo que me dijo Jorge y no paraba de
repetirle, cuando la notaba nerviosa, que todo eso había sido mi culpa por
haberla descuidado tanto y por no demostrarle cariño sino indiferencia.
Algo me había pasado en ese momento, no era mi intención pedirle el divorcio
a Karen pero tampoco podía soportar del todo lo sucedido, tal vez eso
explica mi reacción. La única manera de soporta su infidelidad era
gozándola, quiero decir que mientras veía a Karen y le contaba lo que sabía
me ponía a mil imaginando de nuevo haciéndole siéndome infiel con Jorge. La
cosa en mi mente se puso muy cachonda, termine por convencer a Karen de que
lo que experimentó no me molestaba y que se me hacía normal sólo que los
demás no lo veían de esa forma, le dije que era como si ella hubiera
compartido la comida con un desconocido o si hubiera sido un baile en lugar
de sexo. Karen tomó las cosas muy bien, eso fortaleció nuestra relación,
ahora la deseaba más y le ponía atención. No podía esperar la hora de
retirarme del trabajo para llegar a casa y hacerle el amor.
Todo seguía como de costumbre, Jorge seguía visitándola al negocio y llegó
un viernes a casi dos semanas de que había arreglado el asunto con Karen.
Ese día invitamos a Jorge a ver una película mientras tomábamos como de
costumbre un par de cervezas, lo que Jorge no sabía era que Karen y yo
habíamos decidido invitarlo a ver una película porno. Karen y yo no habíamos
hablado de que aquello terminaría en sexo aunque era obvio para ambos.
Estábamos listos, los tres en la cama con nuestro respectivo vaso de
cerveza. Karen estaba en medio de ambos y la TV justo enfrente de la cama.
El inicio de la película bastó para que Karen y yo nos pusiéramos a mil. La
película empezaba con una chica que estaba en la playa tomando el sol con
sólo un bikinito puesto, en eso, varios tipos se acercan a ella y empiezan a
ofrecerse a ponerle el bronceador a lo cual ella accede y después del
manoseo terminan por tirársela sin desaprovechar ninguno de sus orificios.
En ese momento, y sin miramientos, empecé a acariciarle sus grandes tetas a
Karen mientras le decía al oído que hiciera algo para que Jorge se nos
uniera. Después de descubrir sus hermosas tetas y empezar a mamarlas ante la
mirada atónita de Jorge, Karen se bajo los pantalones y le pidió a Jorge que
acariciara su ardiente coñito, Jorge, un tanto nervioso, hizo rápidamente lo
que ella le pedía. Los gemidos de Karen no se hicieron esperar, mientras
Jorge le abría sus labios vaginales y acariciaba su clítoris, yo le daba una
tremenda mamada a esas grandes tetas que siempre me han gustado. Después,
Karen se volteó y se puso en cuatro puntos, mientras Karen me empezaba a
mamar el pene, Jorge, a petición de Karen, empezaba a disfrutar tanto del
coñito como del culo de Karen cuando ésta le dio la espalda, la sensación de
ver a mi esposa mamandome el pene mientras otro gozaba de su coñito y de su
culo indefenso era enorme. Así estuvimos un rato hasta que lo mejor estuvo
por llegar, yo ya no aguantaba más y le pedí a Karen que se volteara porque
la iba a penetrar, ella sólo me dijo que entonces le permitiera disfrutar
del pene de Jorge a lo cual accedí. Rápidamente me coloqué el condón,
contemple el trasero de Karen mientras ella le bajaba la bragueta al
pantalón de Jorge para sacarle el pene y después de unas cuantas fricciones
llevárselo a la boca como sólo ella lo sabe hacer. Ya el coño de Karen
estaba más que lubricado por su flujo como por saliva, producto de la mamada
que acababa de recibir de Jorge. No me costo ningún trabajo introducirle mi
pene hasta el fondo y hacerla gemir de gozo. Aquella imagen era fantástica,
mi mujer más que gritar gemía de placer al sentir como mientras era
penetrada podía tener a su disposición otro pene para llevarse a la boca,
cosa que siempre le ha gustado. Jorge no podía creer lo que estaba pasando,
sus ojos salían de sus órbitas al ver y sentir como Karen se engullía una y
otra vez su pene en la boca. Mientras tanto, yo seguía clavando mi pene en
el coñito de Karen, la sujetaba fuertemente por su estrecha cintura o le
acariciaba con firmeza sus redondas nalgas. Después de un rato en esta
posición, sentí que me corría, así que alcance a sacar mi pene de su coñito,
me saque el condón y deje que mi esperma cubriera las nalguitas de Karen,
Jorge no tardó mucho en hacer lo mismo pero en su boca. Terminando aquello,
Karen me pidió que le mamara su jugoso coñito mientras ella friccionaba su
clítoris para que pudiera también correrse. Jorge ayudó besando y mamando sus
hermosas tetas, fue así como Karen logró tener su orgasmo.
Amigos de Marqueze, ese fue nuestro inicio. Espero les haya gustado nuestra
experiencia. Por favor háganme saber si desean que envíe otra de nuestras
experiencias.
elcornudito@hotmail.com

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