SAILOR MOON: UN FUTURO DIFERENTE (III)
Parodias. Sailor Moon, que sin duda a entrado en la lista
de clásicos de la animación japonesa.
Continuación de "Sailor Moon:
Un Futuro diferente (II)" publicado el 08/11/01
La tarde había comenzado a caer cuando la familia Tzukino se preparaba
para abandonar el hotel y el "lago encantado". Todos estaba muy contentos
por aquel viaje, excepto Serena quien permanecía callada y renuente a
cualquier intento de hablar con ella. Por suerte nadie intento presionarla y
así pudieron salir sin incidentes. Cuando llego la hora de partir Serena
no pudo evitar mirar hacia el otro lado del lago, donde Ángel seguramente
disfrutaba del atardecer. Al darse cuenta de su debilidad Serena se puso furiosa
consigo misma y apresuro a la familia a marcharse.
El regreso transcurrió sin mayores sorpresas y casi a las 8pm llegaron
a su casa en la ciudad 10. Desde el tejado Luna los vio llegar y, con preocupación,
noto que la princesa de la luna no parecía más relajada que cuando
se marcharon. Pero tuvo que esperar a que ambas se quedaran a solas para poder
hablar con Serena.
-¿Estas bien?.-pregunto la gata apenas tuvo oportunidad.
-No quiero hablar de eso.-fue la única respuesta que Serena le dio. Durante
los siguientes días las cosas volvieron a la rutina normal. Levantarse,
ir a la escuela, regresar, hacer la tarea, etc. No obstante Serena seguía
muy confundida por lo ocurrido en el lago, el recuerdo de Ángel la perseguía
como un fantasma pero ella lo rechazaba con energía. Una mañana,
estando las calles aún estaba semidesiertas. salvo algunos estudiantes
y personas madrugadoras, Serena corría tratando de llegar a tiempo a
la preparatoria. De pronto, al pasar frente a un estrecho callejón, una
mano salió de la oscuridad y sin miramiento atrapo a la joven por el
brazo. Antes de que Serena pudiera hacer algo aquella mano la jalo dentro del
callejo, con tal fuerza que la chica perdió el equilibrio y cayo al piso.
-¡¿Qué le pasa?!.-grito la joven poniéndose de pie.
De inmediato sus ojos quedaron fijos en la silueta que le cerraba el paso. Le
tomo solo unos segundos reconocer aquella figura, alta y delgada, portando un
impecable uniforme de chofer; y esos ojos verdes que brillaban como los de una
pantera.
-¡Jessi!.- exclamó Serena mirando incrédula a la chofer.
Un escalofrío le corrió por la espalda y sin pensarlo intento
correr hacia el otro lado del callejón. Pero apenas había avanzado
un par de metros se dio cuenta de que otra figura la esperaba en esa dirección.
El corazón de la princesa comenzó a latir con fuerza al reconocer
esa magnifica figura, esa larga cabellera oscura como la misma noche que resaltaba
la palidez del hermoso rostro que enmarcaba; y eso ojos de oro liquido que la
miraban con tal firmeza que la joven sintió que las fuerzas la abandonaban.
-¡Ángel!.- dijo Serena al tiempo que retrocedía.-¿Qué
hacen aquí?... ¿Qué quieren?...- la mujer no le contesto,
simplemente avanzó hacia ella, disfrutando del temor y la sorpresa de
la joven rubia.
Serena siguió retrocediendo, con la vista fija en aquella mujer extraña,
hasta que se tropezó con Jessi, quien la sujeto de las muñecas
dejándola indefensa; la princesa intento liberarse pero la chofer era
demasiado fuerte.-¡Suéltenme!... ¡No pueden hacerme esto!...
¡Déjenme ir!... ¡Auxilio!...- Ángel llego junto a
las dos chicas y miro con fastidio a Serena quien no dejaba de gritar.- ¡Silencio!.-
dijo con firmeza la mujer al tiempo que cruzaba el rostro de la princesa con
un fuerte bofetada para luego volverla a golpear con el revez de la mano. Serena
quedo en silencio, sintiendo que sus mejillas le ardían a causa de los
golpes. Sus ojos azules se llenaron de lagrimas y comenzó a llorar como
una niña asustada.
Sin darle tiempo a nada Ángel tomo la cabeza de Serena entre sus manos
y levantándola beso los labios temblorosos de la joven. La princesa sintió
que sus mejillas le ardían más aún a causa del rubor.
-No.-murmuro Serena mientras intentaba desesperadamente evitar el contacto de
aquella boca roja como la sangre fresca. Pero aquellos ojos la tenían
atrapada, con mucha más fuerza que las manos oscuras de la chofer, y
cuando Ángel dejo que su lengua acariciara los labios cerrados de la
princesa estos se abrieron obedeciendo una voluntad más fuerte que la
de su dueña. Serena sintió como su corazón emprendía
un galope casi doloroso dentro de su pecho, al tiempo que su lengua salía
a recibir a aquel intruso, no como a un invasor sino como a un amo. El cuerpo
de la princesa pareció volverse de piedra, cada músculo y nervio
estaban dormidos, incapaces de responder de hacer algo más que mantenías
a la joven de pie.
Suavemente Ángel se separo de Serena y contemplo el bello rostro de su
víctima, lánguido y temeroso, mientras sonreía cruelmente.
Luego comenzó a acercarse de nuevo, muy lentamente tanto que el tiempo
pareció quedar congelado. Serena la miraba con los ojos muy abierto,
era como ver a la muerte descendiendo sobre ella pero al mismo tiempo una parte
de ella la anhelaba, la esperaba con ansia desde el día de su separación.
Ángel se detuvo a unos centímetros de Serena, dejando que su aliento
frío embriagara los sentidos de la princesa, entonces los párpados
de Serena se cerraron y sus labios temblorosos se lanzaron en busca de los de
Ángel.
Más tarde un estudiante retrazado intento cortar camino por el callejón,
mientras corría su pie tropezó con algo y cayo al suelo.-¡Diablos!.-dijo
mientras se levantaba y sacudía la tierra de su uniforme. Al buscar la
causa de aquel desaguisado sus ojos encontraron una portafolios tirado en el
lugar.
Cuando Serena abrió los ojos estaba sola en una gran habitación,
amueblada al más puro estilo europeo, con pesados muebles de madera,
grandes cuadros adornando las paredes y estatuas sosteniendo relojes o lámparas.
Pero lo que mas le llamo la atención fue el gran espejo que en un marco
dorado dominaba toda la habitación La princesa sentía la cabeza
adolorida, como si hubiera dormido años enteros, lentamente se levanto
y miro de nuevo a su alrededor. Lo último que recordaba eran los labios
ardientes de Ángel sobre su boca. ¿Acaso se había desmayado
por un beso? Aún a ella le pareció ridícula la idea. Pero
antes de que pudiera pensar más en ello la puerta de la habitación
se abrió. Serena se estremeció esperando ver aparecer a Ángel
o a Jessi, pero para su sorpresa quien entro fue una misteriosa enmascarada.
Era una chica de su misma estatura, acaso de su misma edad, llevaba un ajustado
corsé que la hacia verse casi como una avispa, altas botas de cuero brillante
que le llegaban por encima de los muslos, sus pechos lucían libremente
por encima del corsé coronados por areolas rosadas. Pero su rostro estaba
totalmente cubierto por una pesada capucha negra, incluso sus ojos quedaban
ocultos tras dos lentes polarizados.
Serena retrocedió temerosa del aspecto de aquella aparición. Esta
última se limito a hacerle una reverencia y a señalarle una puerta
al otro lado de la habitación. Serena, tras dudarlo un momento, camino
hacia donde la enmascarada le indicaba, con mano temblorosa abrió la
pesada puerta de madera y descubrió que se trataba de un baño
de grandes dimensiones. Con todos sus aditamentos hechos en mármol blanco,
uno de ellos, una gran tina, rebosaba de agua caliente y perfumada.
Serena comprendió lo que se deseaba de ella, pero no estaba dispuesta
a ceder más esta vez.
-No lo haré.-dijo desafiante volviéndose hacía la enmascarada.-¡Lo
que quiero es irme a mi casa!-
La enmascarada no se movió ni respondió. Serena no esperaba esa
respuesta y desconcertada volvió a decir con mayor fuerza.- ¡QUIERO
IRME AHORA!.- misma respuesta. La princesa sintió un escalofrío
corriendo por su espalda, aquella indiferencia era más temible que si
la amenazaran o la golpearan para hacerla obedecer. La doncella vestida de negro
no se movía, solo la miraba fijamente con sus ojos de cristal. Serena
sintió que detrás de esos anteojos alguien la miraba con ternura.
Pero ella estaba decidida y con paso firme empezó a caminar hacia la
puerta de la habitación. A cada paso estaba atenta a las acciones de
la enmascarada, pero esta no se movió ni cuando ella paso a su lado.
Al llegar frente a la puerta, aun abierta, Serena no pudo evitar volverse para
mirar las espaldas de la sirvienta. Por detrás de la mascara le salía
una larga cabellera negra, no tan oscura como la de Ángel, sujeta en
una fuerte y gruesa trenza. La princesa tenia la sensación de que había
algo familiar en aquella chica, pero decidió que no tenia tiempo para
averiguarlo y dio un paso mas hacia afuera de la habitación. Mas cuando
estaba a unos centímetros de umbral una figura le cerro el paso.
-¿Así que sigues dando problemas?- Serena retrocedió asustada
al reconocer a Jessi quien la miraba con fiereza, pero no solo fue su mirada
lo que impresiono a la princesa sino el hecho de que su torso estaba desnudo
dejando ver unos senos pequeños y puntiagudos, cubiertos solamente por
los delgados tirantes que le sostenían los pantalones de su uniforme.
Aún llevaba puestas sus botas de negro charol dándole un aspecto
militar. Jessi entro a la habitación y con un movimiento de su pie cerro
la puerta a su espalda. La princesa comprendió que si quería escapar
tendría que pasar por encima de aquella mujer y entonces tomo una decisión.
Poco le importaba lo que pudiera pasar solo quería irse de aquel lugar.
Así que levanto la mano derecha y grito con todas sus fuerzas.
-¡POR EL PODER DEL CRISTAL LUNAR! ¡TRANSFORMACIÓN!.- de inmediato
el broche en su pecho comenzó a brillar y en segundos las ropas de la
chica cambiaron, gracias a delicadas bandas de seda que la iban vistiendo con
una nueva ropa. Al terminar la figura frente a Jessi tenia puesto un traje similar
al de un marino, con una falda corta y plisada de varios colores y unas grandes
alas de tela sujetas a su cintura. Ya transformada en Sailor Moon Serena se
sintió confiada y desafiante encaro a la chofer. -¡SOY UNA SAILOR
SCOUT QUE LUCHA POR EL AMOR Y LA JUSTICIA!... ¡SOY SAILOR MOON Y TE CASTIGARE
EN EL NOMBRE DE LA LUNA!...- sorprendentemente ni la enmascarada ni Jessi dieron
muestras de asombro, simplemente seguían en su lugar. Esa aptitud desconcertó
a Serena.
-¡Que interesante!.-dijo Jessi sin mayor emoción.-¿Pero
no crees que estamos perdiendo el tiempo?. Mi señora vendrá pronto
y tienes que arreglarte para ella.-
-¡NO LO HARÉ!.-respondió Serena.
-¡Entonces muéstrame que puedes hacer con ese ridículo disfraz!.-
Serena seguía sorprendida, esperaba que al verla transformada Jessi la
dejara ir sin problemas, pero no solo no parecía impresionada sino incluso
burlona ante la revelación de su identidad secreta. Sin embargo, la suerte
ya estaba echada y no le quedo mas remedio que atacar.-¡POR EL PODER DEL
HALO DE LA PRINCESA DE LA LUNA PLATEADA!.-un fuerte resplandor broto del cetro
lunar y por un momento todos quedaron cegados por la luz. Pero cuando esta se
disipo Serena miro sorprendida que Jessi había desaparecido. Aunque eso
significaba su libertad Serena se sintió mal por haber destruido a otro
ser viviente.
Un poco asustada miro a la enmascarada que seguía inmóvil en su
sitio.-Oye.-dijo la princesa acercándose a ella.-¿Por que no vienes
conmigo? ¡Veámonos de aquí!-
-¿Te vas tan pronto?.- Serena sintió que la sangre se congelaba
en sus venas al escuchar la voz de Jessi justo detrás de ella.- Pero
si ahora es mi turno de jugar.- dijo la chofer tomando en sus manos las largas
colas de cabello rubio de la princesa para tirar de ellas con tanta fuerza que
Sailor Moon tuvo que soltar su cetro y sujetar a su ver su cabellera para que
no se desprendiera de su cráneo. En un alarde de fuerza sobrehumana Jessi
lanzo a Serena por el aire y la estrello contra el duro piso de mármol.
Luego la mando de línea contra las paredes derribando varios de los cuadros
adosados en ella. Cuando al fin Jessi la soltó Sailor Moon fue a estrellarse
directamente contra una especie de mesa, colocada a mitad del cuarto, que se
mantuvo firme a pesar del impacto.
Sailor Moon quedo recargada sobre la mesa, adolorida por los golpes, nunca supo
en que momento Jessi apareció frente a ella y tomando sus muñecas
les coloco dos grilletes de oro que la dejaron indefensa.
-¡NOOOOOOO!- grito al tiempo que tiraba desesperadamente de las cadenas
que la inmovilizaban pero su esfuerzo fue en vano y solo le dio tiempo a Jessi
para repetir la operación, ahora con sus tobillos que sujeto del mismo
modo. Dejando a su victima con las piernas abiertas y el trasero levantado.
En ese momento Serena se dio cuenta de que no estaba sobre una mesa sino sobre
una especie de potro, similar a los que se usaban en su clase de gimnasia para
saltar, cuyas patas estaban firmemente sujetas al piso.
-Como lo pensé.-dijo Jessi colocada a espaldas de Serena.-No eres mas
que una inútil que se cree mucho. Pero yo voy a enseñarte a respetar
a mi señora.- por un momento se hizo un pesado silencio en la habitación,
interrumpido solamente por los jadeos de Serena que continuaba tirando de la
cadena que la aprisionaba. De pronto la joven se dio cuenta de que unas manos
extrañas tomaban violentamente los pliegues de su falda para tirar de
ella sin la menor consideración. El sonido de la tela al romperse provoco
un sentimiento de pánico en Serena quien se sintió totalmente
indefensa. Pero lo peor fue cuando sintió el aire sobre la piel de sus
nalgas, señal inequívoca de que Jessi, o la enmascarada, había
roto totalmente su traje de Sailor. Aun así Serena no dijo una palabra,
no quería darles el gusto de oírla suplicar, aunque le intrigaba
terriblemente saber que iba a pasar con ella. Como respondiendo a su pregunta
Jessi se paseo frente a ella riendo cruelmente mientras hacia círculos
en el aire con un fino látigo de cuero negro. Luego volvió a desaparecer
de la vista de la princesa. Serena comprendió lo que venia, un sudor
frió le corrió por todo el cuerpo y espero.
Al fin, por un momento que se le antojo eterno, el chasquido del látigo
rasgando de aire se dejo escuchar en la habitación al tiempo que un dolor
lacerante nacía en su trasero. Serena se estremeció pero apretó
los dientes con fuerza y cerro los ojos para resistir el castigo. Por varios
minutos aquella lucha singular se llevo a cabo, el brazo de Jessi no dejaba
de subir y bajar con fuerza dejando gruesas marcas en la suave piel de la princesa,
cuyas nalgas alcanzaron una tonalidad roja intensa. Curiosamente Jessi no parecía
contrariada por la resistencia de su victima, mas bien lucia divertida y expectante,
solo esperaba el momento propicio para actuar. Sorpresivamente dio un paso hacia
atrás y descargo un nuevo golpe, pero esta vez la trayectoria no lo llevo
sobre las nalgas de Serena, sino hacia el interior de sus muslo abiertos donde
la vara alcanzo los finos labios íntimos de la joven.
-¡AAAAAAYYYYYYY!.-grito Serena sorprendida por aquel cambio de objetivo.
Al primer golpe siguió otro y otro mas todos llegaba certeramente hasta
su sexo que no tardo en hincharse por la fuerza del ataque. -¡AAAAAYYYY!....
¡NOOOOOO!... ¡DETENTE!... ¡POR FAVOR!.... ¡YA NOOOO!....
¡YA NOOOOOOO!...-pero los gemidos y gritos de la princesa solo estimulaban
la crueldad de la mujer que la azotaba. -¡OH!.. ¿Acaso la niña
mala esta arrepentida?.-dijo Jessi disminuyendo un poco la fuerza de los golpes.
Sailor Moon lloraba inconsolablemente sobre el potro.-¡¿LO ESTA?!.-interrogo
de nuevo Jessi soltando un golpe fuerte.
-¡AY!... ¡SI!.-respondió Serena al sentir el látigo
sobre su carne.
-¡¿SI QUE?!-
-¡ESTOY ARREPENTIDA!.-
-¡¿Y QUE DEBE HACER UNA NIÑA MALA QUE SE ARREPIENTE?!.-pregunto
la chofer lanzando un nuevo golpe contra la intimidad de Sailor Moon. Esta dudo
por un momento pero su resistencia al dolor había llegado a su limite
y un golpe final la derroto.
-¡LO SIENTO!.-grito con las fuerzas que le quedaban antes de derrumbarse
sobre el potro. -¡NO VOLVERE A SER MALA!... ¡LO PROMETO!... ¡LO
PROMETO!...-Sailor Moon se derrumbo sobre el potro con el rostro encendido por
el dolor y la vergüenza de su derrota. A sus espaldas Jessi se acerco y
contemplo su obra, las delicadas nalgas de Serena lucían rojas y llenas
de verdugones mientras que su delicado sexo temblaba presa del ardor que la
golpiza le había infundido. Delicadamente la mujer dejo que sus dedos
tocaran la lacerada piel, provocando que su victima brincara por el dolor, tras
los dedos Jessi dejo que toda la palma de sus manos acariciaran la carne caliente,
deleitándose con los espasmos que su toque producía en Serena.
Doblada sobre el potro la princesa de la luna se percato de que su verdugo caía
de rodillas frente a su culo, luego sintió sus manos fuertes apartando
sus adoloridas nalgas y acercando su rostro hacia sus partes intimas.
-¡Mmmmuuuuuu!- gimió cuando la lengua de la mujer empezó
a deslizarse por entre sus destrozadas nalgas para hundirse lentamente entre
los pliegues de su ano, Serena sintió que su culo, caliente por la azotaina,
se abría libremente al paso de la húmeda lengua de Jessi cuyo
rastro de saliva se volvía una fuente de alivio al dolor. La chofer penetraba
cada vez mas profundo dentro se de victima, derribando toda la resistencia que
encontraba a su paso, mientras sus lagos dedos comenzaron a tocar los hinchados
labios de la vulva para abrirlos y encontrar el no menos hinchado clítoris
de Serena para frotarlo cada vez mas fuerte.
-¡Aaaaahhhh!...¡Aaaahhhhhh!...- gemía la princesa al tiempo
que su corazón le saltaba dentro el pecho como un conejo asustado. Sentía
que no podía respirar, que la cabeza le daba vueltas y que el calor que
tenia en el culo se iba extendiendo a todo su cuerpo. Serena no podía
entender como la misma persona que la había lastimado en forma tan cruel
ahora la aliviaba de aquella forma tan... ¿placentera?. Por un momento
experimento un sentimiento de culpa por rendirse de esa manera, pero ya no tenia
animo ni fuerza para resistirse. Inconscientemente relajo su esfínter
permitiendo que Jessi entrara cada vez mas en ella al tiempo que sus caderas
comenzaron un movimiento de suave vaivén que se acompasaba a las arremetidas
de la mujer. Mientras esa maldita lengua seguía hundiéndose implacable
en sus entrañas como una serpiente que no tenia fin provocándole
unas intensar cosquillas que la hacían estremecer, sus pezones respondían
endureciéndose cada vez que sus movimientos los frotaban contra el frió
cuero que cubría el potro.
De pronto la larga lengua de Jessi abandono el ojete de Serena para ser reemplazada
por uno de sus largos dedos. La mujer giro un poco para que su cabeza quedara
entre los muslos abiertos de la princesa donde al instante se concentro en lamer
y frotar los abultados labios íntimos y el palpitante clítoris.
-¡Aaaagggggg!... ¡Agggggg!.- gemía Serena moviendo cada vez
mas rápido las caderas contra el rostro de su victimaria. Pero el tormento
no había terminado para la princesa pues los dedos de Jessi no dejaban
de entrar por su fundamento, primero uno y luego otro hasta que los cinco dedos
estuvieron dentro, entonces empujo son firmeza toda su mano en aquel conducto
que tan cuidadosamente había lubricado. El efecto fue fulminante, las
delicadas paredes del ano protestaron haciendo que un nuevo dolor sacudiera
el cuerpo de Serena, mientras un sudor frió le corría por la espalda,
al tiempo que una espantosa sensación de incomodidad la azotaba. Y lo
peor era que cualquier movimiento solo permitía que aquel invasor se
hundiera mas dentro de ella.
-¡No por favor!...-se atrevió a protestar.-¡Me duele!...
¡Por favor ya basta!...- pidió llorando como una niña. Jessi
no hizo caso a sus suplicas, por el contrario empezó a meter y sacar
su mano del ano de Serena cada vez mas rápido al tiempo que concentraba
toda la atención de su boca en el clítoris de su victima. Poco
a poco el dolor fue pasando y en su lugar Serena sintió nacer una mezcla
de emociones nuevas que la sacudían como una descarga eléctrica,
era como estar al borde de un remolino multicolor cuyo fondo jamás alcanzaría,
entonces no pudo hacer otra cosa que dejarse caer dentro de aquel infierno.
Sus entrañas se abrieron sin control y una hemorragia ardiente broto
de su lacerada vulva hasta los hambrientos labios de Jessi que se bebió
hasta la ultima gota, pero no solo por ahí hubo un escape pues el esfínter
de la princesa también cedió y un caudal de suciedad escapo de
su cuerpo para caer sobre la mujer que estaba debajo.
-Que cerda eres cariño.- fue todo lo que dijo Jessi sin dejar de masturbar
a su víctima que para ese momento se había desmayado.
Cuando Serena abrió los ojos estaba sola y tendida en la gran cama de
la habitación, todo su cuerpo, limpio y perfumado, le dolía horriblemente,
sobre todo sus posaderas que sentía enormes y duras como piedras. La
princesa se envolvió en las frías sabanas de seda, sin atreverse
a hacer el menor movimiento a causa del agudo dolor que le producía el
ano irritado. ¿Que seria después? Era la pregunta que rondaba
por su cabeza. ¿Que seria después?.... Conforme las sabanas de
iban calentando un delicado sopor la invadió hasta caer dormida nuevamente.
Ajena estaba a que, desde uno de los grandes medallones que adornaban las paredes
de la habitación un ojo electrónico la miraba fijamente, transmitiendo
su imagen hasta otra habitación donde Ángel la contemplaba mientras
bebía una copa de vino. A su lado derecho Jessi permanecía arrodillada
sosteniendo una pequeña bandeja donde su señora depositaba la
copa de vez en cuando. Mientras que a su lado izquierdo la enmascarada misteriosa
sostenía una botella de vino y estaba lista para volver a llenar la copa
de su ama.
-Acércate.-le ordeno a chica sin rostro.- Esta se arrodillo junto a ella
sin perder un momento.-Me has demostrado cuanto me amas.- dijo Ángel
acariciando el frío cuero de la mascara.- Ahora yo te daré una
prueba a ti.-con rapidez la señora de la casa desato los cordones que
sujetaban la mascara de cuero y esta cayo la piso. De inmediato Ángel
tomo el rostro de la chica entre sus manos y la beso apasionadamente haciéndola
estremecer. Al separase la joven apoyo la cabeza en el regazo de su señora
mientras esta le abría lentamente las piernas, dejándole el paso
libre hacia su abultado sexo oscuro.
-Solo falta un poco mas... solo un poco mas....-suspiro Ángel antes de
cerrar los ojos para disfrutar de las caricias que su esclava depositaba sobre
su vulva.
CONTINUARA...
AUTOR: "EL MONJE".
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