Sueño
Confesiones. ¿Un sueño, o fue real?
Dejadme que os cuente un sueño.
Un sueño largo y humedo que tuve la semana pasada. No se como empezar.
Una gran cama, con sabanas blancas. Una chica de unos 27 años, con la
piel morena y el pelo recogido en una trenza. Lleva puesto una camiseta que
en el trajin de la noche se ha arrugado un poco mas arriba de la cintura dejando
ver un vientre moreno y moldeado, unas bragas blancas de algodón, recatadas
y cómodas. La respiración acompasada. Largas piernas. Esa era
yo en mi sueño. Dormía boca arriba, las piernas abiertas. Hacia
calor y me removía sudorosa. Era totalmente consciente del tacto de las
sabanas arrugadas en mi piel, de la pesadez del aire. Esa misma pesadez la sentía
sobre mis ojos, incapaz de abrirlos. De repente, en el silencio en el cual me
encontraba, roto solo por mi propia respiración acompasada, se oyó
un ruido, como de una puerta que se cerraba con el mayor cuidado. Unos pasos,
unos pies arrastrándose con todo sigilo fue lo siguiente que se oyó.
Mi mente se agitó, pero, extrañamente a lo que pudiera parecer,
no me sobresalté. Simplemente mis sentidos se agudizaron. Los pasos continuaron
hasta mi dormitorio. Pensé, en mi sueño, despertar al chico que
dormía conmigo esa noche, pero, algo en mi interior me dijo que esperara,
que aun no era el momento. Un peso a los pies de la cama me indicó que
fuera quien fuera el que había entrado en mi casa, se había sentado
ahí. Una mano cálida acarició mis pies y, lentamente, subió
por mis piernas. Solo una mano se deslizo por mi lado derecho, muslo cadera
pecho hasta llegar a mi cara. Recorrió mis labios dibujando el contorno
de mi boca, dibujo la forma de mi nariz, y unos labios húmedos besaron
mis ojos. Yo luchaba contra la pesadez de mis párpados, quería
abrirlos y ver, abrirlos y participar del juego, pero, me era imposible. La
mano que jugaba en mi cara, acariciando mis cabellos, se poso en mi brazo derecho.
Lo elevó lentamente y en un movimiento lento, noté como me ataban
ese brazo a la cabecera de la cama. Intenté liberarlo, pero otra mano
me acarició la cara, y seguidamente, el otro brazo quedo también
atado a la cabecera. En esa posición, con los brazos un poco elevados,
mis pechos se movieron y quedaron aun más expuestos. Esas manos, las
manos que me habían acariciado, levantaron la camiseta, y dejaron mis
senos al descubierto. Mis pezones, al contacto con el aire se endurecieron.
Mi respiración se agitaba y eso hacia que tuviera mas conciencia del
movimiento de mis pechos. Note un suspiro en la habitación, un suspiro
que movió aire caliente muy cerca de mi cuello. Sentía la respiración
del dueño de esas manos en mi cuello. Empecé a moverme inquieta,
mas bien ansiosa de que continuara el sueño que preocupada de cómo
iba a continuar. De todos modos, tenia conciencia absoluta que era un sueño,
y en sueños nada te puede suceder ¿no?
De repente, después de un tiempo que me pareció largo, larguísimo,
los labios que antes me habían besado los ojos, empezaron a besar la
base de mis pechos, una lengua húmeda recorrió la redondez de
mis pezones y succionarlos. Notaba como se introducían totalmente en
una boca fresca, y era consciente de los dientes que presionaban mordían
y arañaban mi pezón. También era consciente de una sensación
, debajo de mi ombligo, algo así como una inquietud. Mientras mi pezón
derecho era succionado, comido literalmente por esa boca, mi deseo iba en aumento.
La humedad corría por mis muslos, mojando las sabanas. La boca seguía
devorando mi pezón, pero las manos aparecieron de donde estaban escondidas,
y continuaron un viaje hacia mi ombligo, como preparando el terreno para la
boca. Cuando llegaron allí, aletearon a su alrededor, y seguidamente
la boca dejo mi pezón y se dirigió, por el camino que antes habían
recorrido las manos, mi vientre. Al llegar al ombligo, una lengua larga y húmeda
jugó con él, haciéndome desear que esa lengua no se detuviera
allí, si no que continuara el camino hasta mi entrepierna. "Si tan
bien lo hace en el ombligo, no quiero que se quede ahí" fue lo único
que pude articular, lo único que dije desde que esas manos empezaron
a tocar mis piernas, desde el principio del sueño. "Shhhhhhhh"
fue la respuesta. Las manos, otra vez activas, bajaron por mi ingle, hasta mi
entrepierna. Abrí las piernas de forma instintiva para facilitar la entrada
de los dedos entre ellas. Ellas, las manos, me abrieron mas las piernas, y poco
a poco, me bajaron las braguitas, dejándome aun más expuesta.
Hasta mí llegaba el olor a excitación que desprendía, y
notaba como la humedad venia en oleadas. Mi respiracion era ya en ese momento
entrecortada, anticipando el deleite de una lengua experta en mi clítoris.
Y de repente la note. Era la respiracion allí mismo, en el centro del
todo el calor que yo tenia. Solo eso, solo una respiracion acompasada pero profunda.
Un aliento cálido, un aliento que prometía una explosión
de placer. Una pausa eterna, y de repente, todo empezó. Una lengua recorría,
deteniéndose y saboreando, mordiendo y sorbiéndome. Los escalofríos
nacían de un punto indefinido y recorrían mi cuerpo como descargas
eléctricas, haciendo arquear la espalda, levantar mi pelvis, invitando
a esa boca a que continuara, haciéndome gemir. Me retorcía como
un animal atrapado, mientras de entre mis piernas seguían llenándome
de oleadas de placer. Me mordía con rabia, lamía con fruncion.
Unos dedos hábiles entraron en mi, se movieron dentro de mí aumentando
el deseo y provocando unos gemidos continuados. De repente, empecé a
notar como me venia el orgasmo, como si un par de relámpagos nacieran
de mis costados y se concentraran en mi clítoris, provocando un gran
fuego de placer que me hacia sentir como si fuese a explotar. Uno de esos dedos,
dedos hábiles y largos se movió y busco mi culo. En medio de esa
tormenta, al penetrar en él, fui consciente de un ramalazo de dolor y
un placer no conocido, inexplorado pero intrigante. Y así, con dedos
en todos mis orificios, fue cuando al fin la tormenta estalló, haciéndome
gritar primero, dejarme sin aliento después. La laxitud llega justo al
momento. Mis caderas se relajaron, hasta mis piernas dejaron de temblar, mientras
un gran suspiro, entre alivio y pena salió de entre mis labios. Pero
esas manos no se separaron de mí. Continuaban allí donde estaban,
llenándose de jugos. Continuaban moviéndose dentro. Recuerdo tener
dentro de mi dos dedos juguetones que pronto fueron acompañados de otro
más. Profundizaban en mi esos dedos, sin intención aparente de
detenerse. Otro mas entró en el juego. Y otro. Y de repente toda la mano
se abría paso. Otra vez los pezones se endurecieron. Otra vez mi respiracion,
se volvió a agitar, mientras la mano entraba dentro de mi vagina. Volvía
a estar excitada, volvía a querer tener un orgasmo como el anterior,
abandonarme al placer. Pero este movimiento paró. Quede desconcertada.
Un movimiento en el aire me indicó que el dueño de esas hábiles
manos, de esa boca y esa lengua se acercaba a mi cara. "Ya has tenido bastante"me
susurro"¿No crees que ahora me toca a mí?". Note como
me desataba, primero un brazo, luego el otro. Giró mi cuerpo hasta colocarlo
bocabajo y obligándome a levantarlos.. Me volvió a atar a la cabecera
de la cama. Por el modo que me habia inmovilizado, tenia que mantenerme de rodillas.
Mis pechos bamboleaban. Volví a sentir una mano en la espalda, obligándome
a arquearla un poco más. Sentí como me separaban las piernas,
como me las abrían lo más posible en esa situación y volví
a sentir esa mano en la espalda, obligándome a mostrarle lo más
posible, a ofrecerle todo lo que tenia. Yo, realmente me moría por que
me hiciese suya, por que me penetrara hasta lo mas profundo. Se colocó
detrás de mi. Separó mis nalgas. Acarició mi pubis desde
atrás, tocándome el clítoris con esos dedos que tanto habían
hecho por mí hacia un momento. Otra vez volvía a estar húmeda
y caliente. Ese era el momento que él esperaba. Con un movimiento experto,
como si conociera mi cuerpo, empezó a penetrarme. Pero, algo me resulto
extraño en esa penetración. No era algo caliente y palpitante,
demasiado rígido . Entonces entendí. Estaba haciéndomelo
con un consolador. Nunca lo habia probado, y no me resulto tan desagradable
como me habia temido. Un rápido vaivén. Un movimiento brusco que
hizo que el aparato quedara dentro de mí, muy profundo. Mi cuerpo esperaba
algo más, sabia que iba a haber algo más, y lo ansiaba. De repente,
él siguió moviendo el consolador dentro de mí, pero empezó
otro movimiento. Algo que tenia preparado, algo así como el gran fin
de fiesta. Suavemente, pero sin miedo, empezó a penetrarme con su polla,
esta vez si que era su polla, en el otro orificio que tenia expuesto para él.
Lentamente, cada vez mas profundamente entraba en mi. Y eso era algo que ya
no podía soportar. Jadeaba. Gemía, gritaba. Notar esos dos cuerpos
dentro de mi era demasiado. Empecé a moverme acompasando las dos penetraciones
sintiendo como golpeaba los muslos de él con mis nalgas. Y ese movimiento
aun más me excitaba. Me cogió con las dos manos de la cintura,
haciéndome mover mas deprisa contra él, hasta que de repente paro.
Salió de mi deprisa.. Muy deprisa e inmediatamente después, algo
caliente me caía en la espalda y notaba como mi amante, suspiraba y se
dejaba caer sobre ella. "Demasiado rápido preciosa, lo siento"
me dijo al oído. Quería decirle que no, que con el orgasmo anterior
habia sido bastante, pero no me salían las palabras, solo quejidos. "Pero
aun no he terminado, aun me queda algo para ti preciosa" Sus manos pasaron
por encima de mi cintura, y en esa postura tomaron el consolador, que aun estaba
donde él lo dejó. Y comenzó a moverlo rápidamente,
con un movimiento preciso que rápidamente me llevo a un orgasmo completo
en el cual no pude evitar gritar. "¿Volverás?" Pregunte
al hombre de mi sueño. "Cuando tu me llames ". Y desde hace
una semana, aunque aun no le he visto la cara, todas las noches le llamo.
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