ANY CON UNA NUEVA AMIGA
Voyerismo, hetero, polvazo. Any tiene un calentón tremendo con su nueva ama de llaves y el entrenador de caballos que desfoga cuando llega su amado Fati.


Continuación del relato <Mi segunda virginidad> publicado el 25/02/02
anysolita@hotmail.com

El viaje de Betina a España dejo en mí un vacío muy difícil de llenar. Fue
solo un viaje, pero algo me decía que su relación de pareja se afianzaba y
nuestra separación sería duradera. De todas maneras, y afortunadamente,
después de ocho meses en pareja con mi dulce veterano... debo reconocer que
estoy preparada para estas separaciones. Mi relación de pareja estable con
Fatiga, contrariamente lo que muchos me anunciaron en un primer momento, se
ha ido afianzando y sus nuevitos 55 años le sientan divinamente bien.
Estoy súper entusiasmada con él. Ha estado atento a mis deseos y
caprichitos para hacerme sentir la mujer más dichosa del mundo.
No me acuerdo si les conté que mi adorado Fati es un importante empresario
de turismo internacional. Y salvo algunas dudas mías, muy pequeñas (por lo
general celos infundados), respecto de algunas de las más de treinta
colaboradoras y contratadas que maneja en su trabajo, se comporta como un
macho fiel y atento.
Yo, por mi parte, cumplo con mi rol de pareja de un hombre de éxito, a la
perfección (eso me dicen mis y sus amigas, por lo menos). Soy su partener
ideal hasta en el hecho de que cuando asistimos a reuniones con otros altos
ejecutivos, con sus respectivas esposas, me transformo siempre en el centro
de la atención, sobre todo de las miradas masculinas.
Sin ser una exhibicionista, ni una provocadora, no me siento avergonzada de
mi cuerpo escultural. Al contrario, estoy orgullosa de tenerlo. Pero debo
reconocer que mi profundo respeto por todo lo que me ha dado Fati, muchas
veces controla y acota cosas que, quizás, a otras mujeres las haría sentirse
en la gloria por la consideración y la atracción indisimulable que mi cuerpo
provoca en el sexo opuesto.
Nuestras relaciones sexuales son extraordinarias. Desde febrero del año
pasado, cuando me inicio como mujer en forma brillante (como todo lo que
hace), ha sido un constante avance en la búsqueda de mis máximas
posibilidades en el arte de disfrutar del placer del sexo, la seducción y la
ternura.
Soy multiorgasmica y muchas veces he logrado (y me encanta lograrlo a
menudo) que mi pareja, aún después de tantos meses, no pueda controlar su
primer orgasmo, si yo me lo propongo, al recibir la primera andanada de
caricias provocadoras y sensuales. Aún sin una previa fellatio, ya que ésta
solo me gusta como postre y no como a la mayoría, de entrada, antes del
plato principal.
Vivimos en un country muy reservado que, como ya les conté, compramos el día
que cumplí mis 19 años. Es una casa quinta muy grande en la zona residencial
de la provincia, muy cercana a la ciudad de Buenos Aires.
Mi rutina diaria, que se desarrolla plácida y organizadamente, me hace
sentir participe de un montón de cosas que me dan seguridad y fortaleza para
avanzar.
Nos levantamos todos los días alrededor de las 7,30 de la mañana,
desayunamos y partimos después de dejar las instrucciones para el día a
Angela (nuestra ama de llaves) y a Don Mario (esposo de Angela y nuestro
casero, jardinero, cuidador de los petisos de polo de Fati y en algunas
ocasiones chofer cuando las circunstancias lo exigen).
Alrededor de las 9 de la mañana llegamos a nuestras oficinas en el centro y
nos ocupamos de nuestras respectivas tareas (tengo con una socia una
pequeña empresa de diseño multimedia) hasta las 16:00 en que emprendemos el
regreso a casa.
Una excelente venta de tres petisos a un polista ingles lo obligó a
prescindir de los servicios de Don Mario, que viajó a Europa acompañando los
caballos (en el acuerdo estaba incluido la adaptación y los primeros
sesenta días de training y entrada en competencia de los animales).
Sacar a Angela del lado de su esposo adorado hubiera sido una herejía y
como ella también se merecía una buenas vacaciones los convencimos de que
fueran juntos.
Dos días antes de la partida de los viajeros llegaron a casa los reemplazos
de ambos. Carolina, sobrina de Angela, una hermosa chica de 19 años (igual
que yo) que se acaba de recibir de ayudante de restaurateur y quiere
practicar en la cocina y en la atención de reuniones de buen nivel. Y
Marcos, un serio, correcto y respetuoso doctor veterinario de 28 años de
edad, de ascendencia árabe por parte del padre y siria por la madre. Hijo de
un matrimonio musulmán pero, sin embargo, miembro de la Iglesia Bautista de
la que Don Mario es incondicional seguidor.
El contraste de la juventud y vivacidad de Carolina con los 52 años de su
tía Angela fue notable. Para mí significa como un aire de frescura para esas
tardes en la quietud de nuestra casa quinta. Congeniamos por muchas cosas.
Caro es dinámica, decidida y muy cuidadosa de su figura y de sus modales. De
hecho, tiene un cuerpo escultural, pero lo que más llama la atención es que
su figura resulta asombrosa a pesar de que ella no se esmera en resaltar
ninguno de sus atributos. Viste adecuadamente cuando esta de entre casa y
cuando tenemos invitados, sin sobresalir, esta a la altura de cualquiera de
nosotras en cuanto a gusto y criterio para la selección de su vestuario.
Muchas veces, desde los primeros días, hemos ido juntas al centro. Dejando
en manos de mi socia el negocio, salimos a pulverizarle la tarjeta de
crédito a Fatiga en las boutiques de los mejores trapos (ropa de mujer) de
Buenos Aires.
De vez en cuando Caro liga algún regalito mío por su ayuda en la elección de
mi vestuario. Es tan experta en elegir el regalo para ella que casi siempre,
después, yo se lo pido prestado para lucirlo en alguna reunión.
Nos hemos hecho muy amigas. Al punto tal que una noche, en un arranque de
sinceridad después de casi media botella de rhun con ananá (Fatiga había
viajado a Brasil por dos días), me confesó que aún era virgen y que veía a
Fati como el esposo de su mejor amiga, al que jamás llegaría a pretender ni
provocar, pero que reconocía que era un tipazo espectacular desde todo punto
de vista, a pesar de su edad. Me dijo que el día que se decidiera a tener
un hombre, para el sexo de verdad, buscaría en ese modelo.
Motivada por la misma alegría alcohólica y agradecida por su confidencia le
conté algunos detalles de mi relación de pareja con Fati. Casi sin darme
cuenta, el ver que ella se tocaba delicadamente por debajo de su camisolin
mientras yo relataba, me fue entusiasmando a mi también. Hasta que
terminamos viendo un video que en un momento de locura habíamos filmado con
Fati (de los dos solos, obvio) en un hotel de Punta del Este, un par de
meses atrás.
Caro hacia esfuerzos por disimular los deseos de tocarse, pero su agitación
era inocultable. Riendo le dije que no fuera tan tonta, que éramos amigas,
que diera rienda suelta a sus instintos. De a poco se fue soltando, hasta
terminar en dos o tres orgasmos indescriptibles. Verla tan hermosa y fogosa
me hicieron pensar que el día que empezara a disfrutar del sexo sería una
mujer extraordinariamente sensual y calentona.
Después de esos momentos yo no quede muy tranquila. Si bien controlé
perfectamente las sensaciones que me brotaron al ver el video (y los
recuerdos que me provocaba), el hecho que una hermosa mina, desnuda a mis
pies, se revolcara en la alfombra dominada por sus orgasmos, me dejó... como
cuerda de violín.
Ya de madrugada nos despedimos y cada una fue a su habitación a dormir. En
mi caso fue relativo. No se porque razón mi sueño fue interrumpido un montón
de veces por sueños eróticos donde Fati, yo ... y Caro !!!! éramos
protagonistas activos.
A la mañana siguiente, un sábado de pleno sol y algo caluroso para la
primavera, Caro me trajo el desayuno a mi habitación y me preguntó si
teníamos algún compromiso social. La ausencia de Fatiga y algo de modorra de
mi parte me llevó a darle la mañana libre para que disfrutara de su máximo
placer, tomar sol en la piscina, que justamente hacía un par de semanas
habíamos puesto en servicio de temporada.
Al poco rato llamó Fati, por teléfono desde Río de Janeiro, para contarme
que todo estaba diez puntos y recomendarme que no dejara de controlar al
nuevo casero -Marcos- ya que, si bien contaba con las mejores
recomendaciones de Don Mario, aún no tenía suficiente experiencia en los
asuntos de la caballeriza.
Dispuesta a trotar un rato antes de una reparadora zambullida en la piscina
me puse unas calzas y una remera de lycra sobre mi cuerpo desnudo. Casi nunca
lo hago así porque mis ultrasensibles pezones y mi prominente clítoris me
ponen reloca por el roce con la tela al correr. Pero después de mi charla de
la noche anterior con Caro algo se había estructurado en mi subconsciente
que yo no lograba descifrar. Sí sabía que necesitaba correr para agotar
esas energías violentas que sentía dentro mío. Me sentía confundida... pero
me daba cuenta que algo me estaba pasando y el no saber de que se trataba,
me ponía mas ansiosa aún.
Después de casi quince cuadras de carrera retorne a la finca extenuada y
empapada en sudor, que había mojado totalmente ni espalda, mi pecho y la
zona de mi entrepierna. Cuando ya llegaba a casa divise a Marcos en la
puerta de la caballeriza bañando y cepillando a Pícara, una de la mejores
yeguas que tiene Fatiga en su aras.
Me acerque y consulte con él las novedades para transmitir a Fati cuando me
volviera llamar. Al principio Marcos atendía mis instrucciones y me
contestaba mirándome a los ojos con esos profundos y dulces ojos celestes
que delataban su ascendencia árabe. En un momento dado me di cuenta que miró
mi cuerpo entero y tímidamente se dio vuelta para seguir hablando, sin
mirarme, mientras cepillaba distraídamente a Picara. Entrando a casa pensé
que este muchacho en un determinado momento se puso levemente colorado y sus
comentarios comenzaron a padecer una discordinación que era notable.
Cuando llegué a mi habitación para ponerme la bikini e ir a la piscina,
antes de desvestirme me mire en el espejo de la cómoda y me di cuenta la
razón de la turbación de Marcos. Mis pezones, frotados por la lycra durante
la carrera estaban brotados al punto de levantar la prensil tela de mi
remera y la transpiración había transparentado la tela al punto tal de que
se podía divisar perfectamente la aureola oscura que los rodeaba. Cuando
mire mi entrepierna... me horrorice... se veía claramente mi Monte de Venus
como si nada lo cubriera. La calza de lycra se metía descaradamente entre los
labios de mi sexo.
Indignada conmigo misma y sofocada por la vergüenza me di una ducha,
renunciando a la piscina por esa mañana. Envuelta en una toalla me dirigí a
la habitación vestidor, donde están los placares con la ropa de Fatiga y
mía.
Se escuchaba desde allí la alegre y movida música de la radio portátil que
Caro escuchaba en la piscina, justo debajo de la ventana. Me asomé sin abrir
las cortinas y pude ver el magnífico espectáculo del soberbio cuerpazo de
Caro, brillante por la cobertura de los protectores solares, dorándose al
sol.
La soledad y tranquilidad del lugar donde se encontraba había hecho que ella
de quitara totalmente ambas piezas de su bikini. Indudablemente tenía un
cuerpazo fenomenal.
De pronto, un leve movimiento del cerco de arbustos que rodea la piscina me
llamó la atención. Corriendo fui hasta la habitación que queda libre también
en el primer piso, para tener un mejor ángulo de observación.
Mi sorpresa fue mayúscula. Detrás del cerco de ligustrinas Marcos estaba
mirando boquiabierto el cuerpo desnudo de Caro, recostada sobre el borde la
piscina.
Este descubrimiento me produjo un morbo terrible. Marcos, con el torso
desnudo y solo con el short que tenía puesto para bañar a Picara estaba
levemente agachado en clásica actitud de mirón, me dio la impresión que una
de sus manos frotaba su sexo por sobre la tela del pantalón.
Una excitación desenfrenada se adueño de mi cuerpo. El toallón que me
cubría, desacomodado por la carrera hasta esta ventana, cayó pesadamente al
suelo. Estaba tan absorta en descubrir que estaba haciendo Marcos que de
pronto me encontré con mis manos acariciando mis pezones y suavemente mi
pubis. Me sentía enloquecida de lujuria.
De pronto Caro, alucinada por el sol y la música salsa que estaba
escuchando, se puso de pie y comenzó a bailar sola al borde de la piscina.
Marcos enderezó su cuerpo y bajándose el short hasta las rodillas saco un
falo que, quizás por mi estado de excitación en ese momento, me pareció mas
grande que el del semental de nuestra caballeriza.
No podía creer lo que estaba viendo!!!!. Esto me terminó de enloquecer.
Desde donde yo estaba, unos quince metros hacia arriba y a un costado de
Marcos, no podía divisar bien los detalles (o quizás la excitación
descontrolada me nublaba la vista). Sí podía ver perfectamente como
suavemente y sin violencia subía su mano hasta la punta de esa tremenda
tranca que apuntaba hacia adelante y arriba, para luego bajarla lentamente
hasta el tronco.
Imaginar los labios de mi vulva haciendo lo que su mano y sentir mis dedos
hurgando con desesperación mi vagina me llevó a un orgasmo descomunal entre
gritos, jadeos y puteadas.
Cuando me recobre del shock me levante del suelo y vi que ellos seguían en
sus respectivos roles. Caro bailando voluptuosamente con los ojos cerrados y
la cara apuntando hacia el sol. Marcos acariciando lánguidamente su
descomunal verga (que hasta me parecía cada vez más grande) como dejando que
todo siguiera sin apresuramientos.
Mis dedos se empaparon en los flujos de mi orgasmo (soy excesivamente húmeda
en mis orgasmos) y se deslizaban dentro de mi vagina como atraídos por un
imán interior. En un momento Marcos se sentó en el césped separando sus
piernas. Ahora el espectáculo, para mí, era inaguantable. Imaginarme sentada
sobre ese mástil me acerco al borde del clímax. Justo en ese momento... sin
apurar el ritmo... esa soberbia barra de carne comenzó a vomitar semen.
Saltaban los chorros hacia arriba como un pozo petrolífero. Era tanta la
leche que descargaba este árabe que podía ver perfectamente los charcos que
estaba formando tapando el ombligo y gran parte de la piel del vientre. Mis
dedos se pusieron totalmente locos y tuve el segundo, hermoso y vibrante,
orgasmo de esa mañana.
Dos horas después, durante mi almuerzo con Caro, una sensación de
desasosiego dominaba mi cuerpo. Sentía como si un virus indefinido me
hubiera invadido el cuerpo y me estuviera enloqueciendo por completo.
-. Caro, después del almuerzo anda hasta la casa de los caseros y dile a
Marcos que a las cinco de la tarde prepare el auto que nos llevará hasta el
centro... en el shoping haremos la provista de la semana y de paso nos
distraeremos un poco en este sábado de primavera.- le dije sin saber muy
bien en que momento se me había ocurrido tal idea.
-. Como nos vamos a vestir, Any? Porque la vez anterior yo me puse un jean y
tú fuiste casi de gala.- preguntó sonriendo Caro mientras terminaba con su
almuerzo.
-. ¡¡¡ Muy bien producidas debemos estar hoy!!!- le señale muy seriamente.
-. Ni una palabra más.- dijo Caro con cara de circunstancias, pero
sonriente.
-. Avísale a Marcos que es probable que nos quedemos a cenar en el centro de
Buenos Aires así que cierre bien todo y pida a la empresa de vigilancia dos
agentes hasta que volvamos. Dile también que venga bien vestido porque
cenara con nosotras. Veremos si entre los tres te encontramos una pareja en
este bendito Buenos Aires.- dije con una franca sonrisa que Caro compartió.
A la hora prevista Marcos estacionó nuestro auto frente a la casa y bajó
para ayudarnos a cerrar todas las ventanas y puertas antes de irnos. En eso
estábamos cuando Caro salió de la habitación de huéspedes donde se aloja
desde que llegó. ¡¡¡ Estaba hecha una diosa !!!
Me divertía observar la cara y las actitudes de Marcos. Se puso mucho mas
torpe... dudaba de que ventana cerrar primero... estaba como atontado!!!!.
Cuando subimos al auto Caro no quiso ir en el asiento delantero porque le
costaba mucho controlar su corta minifalda, así que tome yo ese lugar.
En el camino aproveche para interrogar disimuladamente a Marcos ya que desde
su llegada a la casa, no había podido averiguar gran cosa de sus
antecedentes y demás datos. De eso se habían ocupado Fatiga y Don Mario.
Nos contó que tenía 28 años, que era protestante bautista por adopción pues
había concurrido a un colegio de esa iglesia. Que por la temprana muerte de
sus padres, había sido educado bajo la tutela y supervisión de los pastores
de esa congregación hasta el ingreso a la facultad. Que había estudiado
veterinaria y que, una vez recibido, su pasión por los caballos y el estudio
genético de los mismos había equilibrado su incapacidad para comerciar en su
profesión curando perritos y gatitos, como muchos de sus compañeros
recibidos.
Había estado de novio durante cuatro años (desde los 19 hasta los 23 años)
momento en que su novia murió en un accidente automovilístico. A partir de
allí se había dedicado de lleno su iglesia, a los caballos y los estudios
genéticos.
Pasamos una tarde hermosa. Éramos tres jóvenes ( 28 - 19 y 19) divertidos
disfrutando de una tarde de paseo y compras.
Al principio Marcos no la pasó tan bien. Resultó ser un celoso machista que
se ponía loco por las miradas, y los comentarios, que desatábamos Caro y yo
en el sexo opuesto. En determinado momento parecía un perro rabioso
custodiando dos perras en celo. Le hicimos algunos mimos y chanzas para
calmarlo. Pero lo único que logramos fue que se pusiera todo ruborizado y
por un rato perdiera la espontaneidad y el dinamismo que había desatado
desde la salida de casa y que hasta ese día era desconocida en él, para
nosotras por lo menos.
Fuimos a cenar a un coqueto restaurante de Puerto Madero. Allí se
emparejaron las cosas, el también empezó a ser codiciado. Yo me había puesto
una solera semitransparente y mis nuevas sandalias de cintas muy finas
trenzadas casi hasta la rodilla y Caro su vestido de escasa tela sin sostén
debajo... hicimos estragos entre los veteranos allí presentes.
Marcos aquí corría una carrera completamente distinta. Su fuerte contextura
física, su bronceado de horas y horas de campo y caballos, sus rasgos casi
árabes rematados en su pelo renegrido y sus ojos celestes... sumado a la
compañía de dos espectaculares mujeres, puso en pie de ataque a la mayoría
de las mal atendidas esposas de ejecutivos que claramente hubieran dejado lo
que tenían al lado por un par de horas con nuestro amigo.
Con Caro pescamos de inmediato la situación y nos sentíamos dos reinas con
semejante compañía.
Desde una mesa no muy cercana una amiga, esposa de un amigo de Fatiga, me
saludó y me hizo seña de encontrarnos en el toilette. Deje a los chicos
trenzados en una charla sobre la sensualidad de las personas y me fui a su
encuentro.
-. ¡¡¡Any, por el amor de Dios!!! Quien es ese toro Miura que tienes entre
manos?... ¡¡¡Tan mosquita muerta que pareces al lado de Fatiga!!! ¿quien es
este otro bombonazo?!!!! - me cargaba, muerta de risa, mi amiga.
-. Marta, no te engañes....- le dije algo seria pero amablemente -. Estoy
mas enamorada del Fati que nunca.... pero está en Brasil.... buaaaaaaa....
jajajajaja... no, en serio, es un amigo-
-. ¡¡¡ Fatiga en Brasil!!! ¡¡¡ Se nota que lo sentís mucho... jajajaja!!!!.
-. No... en serio... son mi nueva ama de llaves y el entrenador de los
caballos de Fati... dos amigos... de verdad !!!.
-. Y viven en tu casa?... ¡¡¡ Ahhhhh ... es verdad.... Esteban me contó que
Fatiga mandó a Don Mario a Europa con sus caballos.... ¡¡¡¿Este adonis vive
en la casa de Don Mario?... ¡¡¡¿¿ Cuando me invitas a tu piscina, por
favooooor ?!!!. Tengo que estrenar mi bronceado total !!!...jajajajaja.
Salude con un beso y dejé a mi amiga en el toilette. Cuando caminaba hacia
nuestra mesa se me ocurrió pensar que sentiría mi amiga si hubiera visto lo
que yo en la tarde. Al sentarme sentí que el hilo de mi diminuta tanga
resbalaba hacia adentro de los húmedos labios de mi vulva y se calzaba entre
ellos, apretando mi clítoris... un sacudón eléctrico recorrió mi espalda y
mi vientre... ¡¡¡ Que bien me sentía, por Diosssssssss!!!!
-. Any, estas con la cara encendida y superluminosa.- me dijo Marcos al
llegar a la mesa- ¡¡¡¿Es que te han dado alguna buena noticia?!!!!
-. Si, Marcos, me acaban de decir que es probable que mi estudio tome un
contrato muy importante con una multinacional. - Mentí descaradamente para
disimular, muerta de vergüenza -y de odio- de que se me notara a simple
vista mi enloquecedor estado de calentura interior.
-. ¡¡¡Vamos a festejar entonces!!! - dijo Marcos.- Déjenme que las invite a
un lugar muy divertido al que yo voy muy de vez en cuando, casi siempre
cuando la soledad me shoquea.
Fuimos a un boliche muy coqueto en la Recoleta. El ambiente era
espectacular. Caro me miraba con la cara radiante de la alegría de estar
allí. Yo estaba cada vez más erotizada por una sensación que no sabía de
donde provenía... ni qué la provocaba.
En ese lugar se dieron vuelta, totalmente, los roles de la tarde. Allí,
muchos... muchas, mejor dicho, conocían a Marcos. En el bullicio de la
entrada quedamos medio separadas de él... y algunas pensaron que había
venido solo. Terribles caras de odio cuando se dieron cuenta que el adonis
tenía dueñas esa noche.. .jejejeje.
Muchas de estas deben tener en sus entrañas el recuerdo del mar de semen que
yo vi esta mañana, pensé para mí y sentí de nuevo que mi vagina me jugaba
una mala pasada. Me sentía abochornada conmigo misma de estar tan caliente y
desenfrenada.
-. Any, veo que estas sofocada de tanto bullicio y tanta gente... que
preferís?... champagne, daykiri u otra cosa?.- me preguntó Marcos tratando
de sacarse de encima una turra de cuerpo descomunal que le recriminaba que
hacía como un año que no la llamaba por teléfono.
-. ¡¡ En ese orden, Marquitos!!!.- le dije haciéndome la gata mimosa y de
paso puteandome a mí misma por ser tan visible mi estado de sofocación y
excitación.
La noche se puso fabulosa. Arrancamos con daykiris y la seguidilla se hizo
endemoniada. Bailábamos los tres juntos en la pista... hasta que se nos
secaba la garganta. Volvíamos a la barra, repostábamos y... a seguir
bailando.
Caro estaba desatada... luchaba por preservar a Marcos contra el ataque de
sus conocidas como una gata con las uñas a la vista. En un momento dado, con
la cara encendida se acercó y me dijo.
-. ¡¡¡ Any... mira como estoy... tengo fuego en las venas !!! Mira mis
pezones como me empujan el vestido... estoy bailando suelto y estoy mojada
de sexo hasta las rodillas... creo que este bebote es lo que yo estaba
esperando... espero que me de bola para que lo pueda tener!!!!
-. No te hagas problemas... voy a ayudarte!!!.... es lo justo para ti.- le
contesté.
Después que le dije eso, Caro se puso en campaña... y yo me quede
pensando... es un tipo de 10... hasta yo me moriría por un tipo así, si no
lo tuviera al Fati... pero lo que vi esta mañana no es lo más aconsejable
para la desfloración de una virgen de 19 años. ¡¡¡ Va ser difícil y
doloroso... mi pobre amiga!!! pensé en silencio.
Mientras bailaba con ellos dos, mi visión se puso cada vez mas turbia... me
imaginaba la penetración de esa brutal estaca, que había visto esa tarde,
abriendo salvajemente el sexo virginal de mi amiga y no pude controlar un
orgasmo gigante. Levante tanto los brazos que casi sentí que mis tetas se
salían de la solera. Bailando disfrutaba de mi orgasmo que me sacudía como
una poseída. Gritaba desaforadamente tapada por la música disco que
bailábamos. Después me sentí avergonzada de mí misma, hacia varias horas que
mi vagina dominaba la sinrazón.
Amanecía cuando iniciamos el regreso a casa. Cansadas como estábamos nos
sentamos en el asiento trasero para sacarnos las sandalias y masajearnos los
pies doloridos. Nuestras cortas minifaldas estaban muy arriba por las
piernas cruzadas... mire la entrepierna de Caro y su tanga estaba igual que
la mía.. perdida dentro de su vagina.... Ella se dio cuenta y me hizo una
sonrisa cómplice... se acercó y me dijo al oído:
-. ¿Sentís olor a sexo.. a mujer caliente?... ¿Eres tú y soy yo?...
jajajajaja
-. ¡¡¡ Creo que las dos!!.- le conteste con una sonrisa pícara.
En el camino aproveche para tocar un tema que me tenía intrigada. Empezamos
a hablar del excelente ambiente que había en el boliche al que nos invito
Marcos. Las chicas... la música... los tragos...
Lentamente fui derivando la charla hacia el sexo. Cuando pude llegar a lo
que me interesaba, sin parecer descolocada le pregunte a Marcos:
-. ¡¡¿Como puede ser que una morena escultural como tu amiga Mercedes te
recrimine que hace mas de un año que no la llamas por teléfono?!!.
Marcos me contesto:
-. Ocurre, Any, que por mi educación religiosa -y algunos golpes muy duros
que he tenido en mi vida afectiva- no soy tan promiscuo como los varones de
mi edad. Además ... soy muy tímido. No recuerdo haberme lanzado nunca a la
conquista de una mujer. Me da mucho corte... como dicen los españoles.
Mercedes es una mujer extraordinaria. Salimos durante un tiempo hasta hace
mas o menos un año. La última materia de la carrera me tenía loco y
desatendí un poco sus afectos y ella agarró para otro lado. Ahora esta
arrepentida. Pero ya es tarde. Sabe que después de ella no ha habido otras
mujeres en mi vida. Por eso se desespera. Quiere volver a rearmar todo.
-. Marcos, te puedo hacer una pregunta íntima?... podes no contestar si así
lo deseas.. - seguí tratando de profundizar.
-. Okey... no problem... ¿cual es la pregunta?
-. ¿Cuanto hace que no tienes sexo con una mujer? ¿Que no haces el amor?
-. Te contesto las dos preguntas porque para mí son dos cosas distintas. Que
no hago el amor... mas de un año... Mercedes fue la última... y la última
vez que tuve sexo... una de las únicas, creo... fue hace mas o menos cuatro
meses. Estaba muy bajoneado anímicamente y una amiga... de buena onda, trato
de ayudarme a levantar mi ánimo.
Caro me tomó con fuerza del brazo... la mire y le brillaban los ojos en la
claridad del amanecer. Lo que escuche me hizo comprender el mar de semen que
había visto la mañana anterior... y que había alterado mi pacífica vida,
hasta ese momento.
Llegamos a nuestra casa y caí en mi cama como desmayada. Soy muy resistente
al desgaste físico, pero los tres orgasmos, el baile, el alcohol y la
terrible calentura que me había poseído durante todo el día habían causado
estragos en mi cuerpo. Solo alcance a recordar que Marcos dijo al llegar,
que después del mediodía iría a buscar a Fati al aeropuerto.
Como a las tres de la tarde, Caro, aún con su camisolin de dormir, me
despertó con un jugo de naranjas y una aspirina. Deje la aspirina de lado...
me sentía formidable!!!.
Charlamos largamente sentadas en mi cama sobre lo ocurrido el día anterior.
La sentía verdaderamente una amiga. Cuando le conté lo que la mañana
anterior había visto desde la ventana de la piecita, sus ojos y su boca se
abrieron desmesuradamente de la sorpresa. Me pedía detalles. Me preguntaba
que había sentido yo.
A pesar de sentirme terriblemente avergonzada de mi comportamiento le conté
de mis dos descomunales orgasmos, desnuda en la ventana. Ella estaba como
extasiada. Me di cuenta que, sin pensarlo, sus manos se habían metido debajo
de su camisolin y se estaba tocando.
Me preguntó como estaba yo en este momento, en que solo faltaba una hora
para que llegara mi pareja de viaje. Sin decir palabra abrí mis piernas
desnudas, así como estaba sentada sobre la cama. Separando con mis dedos,
levemente, los labios de mi vulva le mostré que estaba totalmente mojada.
Muy despaciosamente y mirando con mucha atención, acercó como en cámara
lenta, su mano a mi sexo... con la yema de su dedo tocó delicadamente mi
abultado clítoris... una centella eléctrica corrió por mi espalda haciéndome
cerrar de golpe mis piernas, como una tenaza, apretando su mano en mi sexo.
Casi instantáneamente el mismo reflejo me hizo tirar mi cuerpo hacia atrás y
mi sexo hacia adelante desatando un orgasmo incontenible.
Cuando reaccione me di cuenta que ella se había asustado un poco. La
tranquilice diciéndole que hacia un par de días que me pasaba algo
extraño... que estaba con una calentura desconocida para mí y no sabía
porque.
Ella me escuchaba con atención. Sacó su mano que había quedado aprisionada
en mi sexo y comenzó a lamer lentamente sus dedos mojados con mi flujo. Sin
dejarla terminar tomé su mano y llevándola a mi boca la comencé a chupar con
desesperación.
Caro, con mucha delicadeza, me dijo que quería pedirme un favor. A mi
asentimiento me pidió que algún día, que yo creyera conveniente le gustaría
mirar, una sesión de sexo entre Fatiga y yo.
Ese pedido me causó una sensación inenarrable. Un hormigueo incontenible
inundó mi estómago, mi nuca, mi sexo, todo. Me levanté como un resorte de la
cama. Al ver la expresión de asombro en la cara de Caro, que no entendía mi
reacción, le dije:
-. ¡¡¡ Será hoy !!!... muero de ganas de cogérmelo a Fati en cuanto llegue.
Y el hecho de saber que tú estarás mirando me da un morbo terrible y me
pone la libido por las nubes. Ven.. ayúdame. Corramos esta cómoda así
podes estar mirando desde la pieza de al lado. Deja semicorrida la cortina
así también podes mirar desde el balcón, si quieres.
Seguía el hormigueo que me carcomía las entrañas. Estaba mojada por el
orgasmo reciente pero me sentía como si estuviera al borde de otro. Mandé a
Caro que se cambiara para que estuviera vestida a la llegada de Fatiga. Le
recomendé que cerrara todo antes de subir a mirar, pero que no demorara
porque estaba muy segura de empezar a cogerlo apenas él entrara en la
habitación.
Ni bien terminé de acomodar los puestos de observación pensé en darme una
ducha. Después deseche la idea. Quería parecer recién levantada y que Fati
viera como estaba de mojada por los sueños húmedos que había tenido por su
ausencia.
Estaba totalmente desnuda parada en el ventanal mirando la entrada a la
finca cuando asomó el auto que lo traía. La cosquilla en mi entrepierna me
hizo llevar mi mano hasta allí. Me controle. Me acosté desnuda en la cama,
me tapé parcialmente con la sabana y me hice la dormida.
Al rato él entró en la habitación. Vi con los ojos entrecerrados que me
miraba desde la entrada al vestidor para dejar sus maletas. Al verme dormida
se dispuso a darse una ducha. Salió desnudo de la habitación vestidor rumbo
al baño.
-. Hola mi vida, ¿ Viajaste así desnudito?.- le dije risueñamente
haciéndome la que recién me despertaba.
El se detuvo a mitad del trayecto al baño y se acerco para saludarme. Me
beso dulcemente en los labios y me preguntó como había estado en su
ausencia.
-. La pase muy mal.- le dije con cara de nena mimosa - mira como estoy.- le
dije tomando su mano y llevándola a los labios de mi vulva inundados de
flujos por la lujuria descontrolada que me dominaba.
Mientras con mis manos obligaba a su mano a frotar mi clítoris en forma
desenfrenada nos fundimos en un beso apasionado que desató definitivamente
una furia salvaje que nunca había experimentado en mí.
De un salto salí de las sabanas que apenas me cubrían y tumbándolo sobre la
cama mirando hacia arriba me senté sobre su cara metiendo su boca dentro de
mi sexo.
Fati, saliendo de la primer sorpresa por mi violenta actitud (siempre he
sido muy lasciva y erótica pero nunca tan salvaje) comenzó a comerse mi
vulva con frenesí. Me sentía en la gloria. Antes de llegar a un orgasmo
irremediable me di vuelta dejando mi sexo en su boca y prendiéndome a su
falo con desesperación inusitada.
Estaba chupando con ansia esa hermosa tranca cuando levante la vista y mi
mirada se encontró con la mirada de Caro que estaba detrás de la ventana del
balcón.
Su cara, su sonrisa, su lujuriosa mirada me aseguro que se estaba corriendo
una paja descomunal.
A mí, el verme observada... con la pija de mi pareja hasta la garganta y en
su máxima erección... y mi sexo penetrado por su lengua vigorosa y
vibrante... me pusieron al borde de la locura total.
Tomándome de los tobillos de Fatiga me senté sobre mis piernas flexionadas y
puse los 20 cm de su verga apuntando hacia arriba con la cabeza calzada en
la entrada a mi vulva.
Asegurándome que Caro viera bien por entre mis piernas deje caer lentamente
mi cuerpo ensartándome lentamente en esa tranca deliciosa. Un sonido gutural
que salía involuntariamente de mi garganta, la mirada fija en mi amiga con
los ojos muy abiertos y húmedos de lujuria eran la mejor muestra del placer
que sentía al ir provocando, a mi gusto y decisión, una muy lenta
penetración.
Al llegar a la mitad de la verga pase mis manos a mis propias rodillas para
poder flexionar mejor haciendo entrar y salir con rapidez y agilidad esa
primera parte de la barra de carne hirviente que ya había enterrado en mis
entrañas.
Un orgasmo impresionante comenzó a inundar de flujos la penetración haciendo
un ruido maravilloso (clap... clap.. chas... .chas... clap). Esto me
provocaba un morbo terrible. Estaba segura que mis jadeos y quejidos de
placer se escuchaban hasta fuera de la habitación.
A medida que iba perdiendo el control de mis actos mis flexiones eran mas
rápidas, mas viscerales y mas profundas hasta sentir que la verga de Fati
hacia tope en mis entrañas. Mis nalgas golpeaban sus pantorrillas mojada de
sexo y hacían un chasquido que me erotizaba como si fuera un látigo en mi
piel.
Tal era mi estado de locura que otro orgasmo se descolgaba en mis entrañas.
La verga de Fatiga se envaró al máximo y supe que venía su semen en camino.
Comencé a sentir una sensación extraña, lujuriosa y erotizante pero, para
mí, un tanto aterradora. Al tener a mis espaldas el cuerpo de mi pareja,
comencé a imaginar que los chorros de semen que sentía me estaban inundando
las entrañas eran aquellos que había visto detrás de los setos de la pileta
de natación. Horrorizada me di cuenta que alucinaba estar montando a
Marcos. Al levantar la vista y ver en la cara de Carolina dibujado el
inmenso orgasmo que estaba sintiendo ella, de la paja que estaba haciéndose,
mi locura se transformó en un paroxismo incontrolable de sexo salvaje.
Sintiendo el semen caliente en mi vagina... gritando como nunca antes lo
había hecho en mi vida... sacudiéndome hasta casi arrancar de cuajo el
tronco que sentía metido hasta los huevos... y desagotándome en un orgasmo
múltiple e interminable nunca antes sentido... me derrumbé sobre la cama
convulsionando espasmódicamente.
En la nebulosa de mi mareo y semiinconsciencia miré hacia la ventana... la
cara de Carolina apuntando al techo, con los ojos cerrados y la boca
tremendamente abierta, como si le faltara el aire, me aseguro que acababa de
terminar una descomunal paja con mi espectáculo. Esto me sacudió más aún...
Con una desesperación que no sabía de donde me salía, desenvaine mi vagina
del mástil que la envaraba y me corrí hacia atrás poniendo mi sexo en la
boca de Fati que comenzó a morder mi clítoris con desesperación. Mi boca
comenzó una mamada frenética apenas su semiparado pene entró en ella.
Los sabores que inundaban mi boca, del semen de la acabada reciente y mis
flujos mezclados, me hacían chupar esa verga con una desesperación que no
recordaba haber tenido nunca antes. De pronto, copó mi mente la imagen del
falo de Marcos volcando una catarata de semen. ¡¡¡ Esto terminó de
enloquecerme!!!.
Sin saber que rayos me pasaba... ya solo con la imagen de Marcos desnudo
tirado en el pasto con su terrible verga parada... y un fuego interior que
me quemaba las entrañas... me tire de espaldas en la cama... puse una
almohada debajo de mi cola... y como manejando un muñeco inflable puse a
Fati encima mío... guié su verga ya totalmente parada a la entrada de mi
vulva... puse mis piernas a la altura de sus hombros y rodeando su cuello
crucé mis pies por detrás de su nuca.
-. ¡¡¡Clávame hasta la garganta, hijo de puta, que me estoy
muriendooooo!!!!.- le grite con mis ojos salidos de sus órbitas y clavando
con rabia mis uñas en sus nalgas.
La verga me penetró como un misil. Solo el fondo de ni matriz detuvo ese
empuje gigantesco. Había logrado contagiar a Fati de la locura total que me
dominaba. Su cara de descontrol total era un espejo de lo que yo sentía en
mi cuerpo. Solo que en mi ceguera de lujuria quien me serruchaba las
entrañas con un pistón imparable... tenia la cara, la figura y la verga de
Marcos.
En un orgasmo gigante que salpicaba por doquier mis flujos y los chorros de
semen que saltaban desde dentro de mi vagina saliendo violentamente
expulsados por los embates de esa hermosa verga... terminé convulsionando
hasta quedar dormida con la carne de mi macho palpitando en mis entrañas.

anysolita@hotmail.com


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