MIS AVENTURAS CON BALMA Y LUIS (II)
Trío, primera vez, hombre - mujer - hombre. Los dos
amigos entregan muy gustosamente su preciada virginidad a su profesor
Continuación del relato erótico
" Mis aventuras con Balma y Luis" publicado en "El Rincón
de Marqueze.net" el día 14 de Marzo de 2002.
Aquí continúa el relato de mis aventuras con Balma y Luis
Pues demás está decirles que
los chicos y yo nos lo pasamos fenomenal
aquella mañana.
Al mediodía preparé una barbacoa, para recuperar fuerzas, descansamos
un
rato de siesta y al levantarnos volvimos a echarnos en la piscina para
refrescarnos un poco.
Luego mientras descansábamos en las tumbonas, volvimos a conversar sobre
lo disfrutado por la mañana, y ellos se mostraron contentos y excitados
por
lo que vendría luego. Que les ha parecido hasta ahora? chicos. Balma:
la
verdad es que me encantó. He sentido muchísimo placer sobre todo
con tu
miembro en mi boca, tan grueso y sabroso, y el semen de ambos; fue
increíble. Jamás me imaginé que se pudiera disfrutar así
ni que el sabor del
semen fuera tan delicioso. Luis: yo también disfruté mucho, con
los dos!!,
pero sobre todo con las mamadas que nos dimos, Benito y yo. Bueno, dije,
ahora viene lo mejor. Pero me parece que va a ser un poco fuerte para Balma
perder su virginidad conmigo, delante de Luis, y para Luis confirmar sus
inclinaciones, si las confirma, mientras lo desvirgo delante de Balma. Sí
dijeron los dos creo que sí. Entonces, si estáis de acuerdo lo
haremos así:
Tú, Luis te quedas tomando el sol aquí afuera mientras Balma y
yo nos vamos
adentro, y luego al revés, Balma se queda afuera y tu y yo follamos.
Les
parece? OK.
Bien, pero antes Balmita quiero que le des a Luis un gustito y pruebes
su polla. Balma sonriente se levantó de la tumbona y arrodillándose
entre
las piernas de Luis comenzó a lamer su dormida verga, con suaves pasadas
de
su lengua por el glande y los huevos. Cuando logró una hermosa erección
se
lo llevó dentro de la boca y se la chupaba con fruición, entre
jadeos suyos y
de él, esta vez Luis sintió la proximidad de su orgasmo y le avisó,
pero
ella engolosinada continuó su faena hasta arrancarle un fabuloso orgasmo
que
llenó su boquita. Tragó todo y luego siguió chupando y
lamiendo hasta
dejarle la verga limpita. Se relamió sus labios y se incorporó,
y
tendiéndome su mano me invitó a entrar. Se la notaba calentísima
y me había
parecido ver gotitas de flujo colgando de sus pelitos preivaginales.
Entramos y esta vez nos fuimos al dormitorio principal, a la cama de dos
plazas.
Ni bien entramos se colgó de mi cuello y me pegó un morreo delicioso,
para luego decirme: al fin seré mujer. Pero tengo mucho miedo, por favor
ve
con cuidado. Yo mientras acariciaba su espalda hasta llegar a las nalgas,
que noté firmes y de una tersura especial, le dije: tranquila, será
algo
hermoso que no olvidarás jamás. Dicho esto la alcé en brazos
y la deposité
sobre la cama. Preparé una cajita de condones sobre la mesilla de noche
y me
tumbé a su lado, y comencé a acariciarle con mi lengua todo su
cuerpo,
primero sus pechos, con especial interés en esas dos fresitas dulces,
que me
apuntaban, descendí por su abdomen impregnándome del olor y el
sabor de su
piel, que ahora mismo, cierro los ojos y vuelvo a sentir. Me detuve en su
ombliguito unos segundos, y luego continué hacia el pubis. Sus labios
entreabiertos (separó sus piernas en cuanto llegué al pubis, como
invitándome a seguir adelante) me dejaron ver el rosado de su vulva y
la
rojez de su botoncito caliente y húmedo, que tome entre mis labios
succionándolo con placer, arrancándole el primer orgasmo. Continué
al
interior con mi lengua, saboreando esa cuevita de las mil y una noches, y de
paso lubricándola a conciencia. Me puse un condón mostrándole
como se hace y
apoyé el glande contra su clítoris, frotando y restregándolo
contra Él, lo
cual pese a su ansiedad le provocó el segundo orgasmo, que la dejó
temblando. Despacito por favor. Si mi amor, tranquila. Bajé mi verga
hasta
su entrada y comencé a presionar suavemente, sintiendo como se iba abriendo
su canal al paso de mi ariete. Ay, me duele, con suavidad, porfa. Si tesoro,
y lo retiré para empezar de nuevo; en eso topé con su himen y
tomando
impulso, le dije respira hondo preciosa, y de un movimiento se la clavé
hasta el fondo sintiendo como se desgarraba su preciada telilla virginal. Me
abrazó con fuerza y dijo: SSSIIIIIIIIIIIIIII, por dios métemela
hasta el
fondo, asíiiiiiiiiiiiiii, me duele mucho pero es hermoso, riquísimo,
más,
muévete más, OOOHHHHHHHHHHHHHHH, que goce, y me envolvió
con sus piernas la
cintura presionándome contra su pubis, y profundizando mi penetración.
Mantuve el ritmo de mete-saca hasta que le llegó una oleada de orgasmos
increíbles, que provocaron mi primer corrida, abundantísima, por
suerte
dentro del preservativo.
Quedamos abrazados, ella encima mío (me giré para eso)y con su
cabeza
reposando en mi hombro, notando como se iba tranquilizando su respiración.
Cuando recuperó el habla, me dijo: Oh Benito eres maravilloso, me has
hecho
tocar el cielo, ha sido increíble. pero sabes qué, me gustaría
sentir tu
corrida dentro mío. Sí mi amor, pero eso no es posible ya que
podrías
preñarte. Pero tengo una idea, dije yo mientras ella me acariciaba la
verga
con sus muslos, y provocándome otra erección, date la vuelta boca
abajo. Se
volteó y tuve una visión celestial de su culito en pompa. Me arrojé
sobre
ella apoyando mi verga entre sus hermosas nalgas, que estaban hirviendo y
comencé de nuevo a besarla desde la nuca y las orejas, que lamí
intensamente, bajando por el surco de su espalda hasta llegar a su raja
posterior, y con esfuerzo separé sus duras y musculosas nalgas con mis
manos
para seguir lamiendo esa deliciosa senda que me llevó hasta su volcán
posterior, que palpitaba al contacto con mi lengua. Lo chupé a conciencia
poniéndola a mil revoluciones, y ella respondía apretando su culo
contra mi
cara. Cuando me cansé de saborear ese manjar y acariciar sus nalgas casi
perfectas, me incorporé y la puse en cuatro, como una perrita, con su
cabeza
apoyada en la almohada. Ella adivinando lo que venía me dijo Cuidado,
por
favor!!, no me hagas daño, mientras se cogía con ambas manos del
cabezal de
hierro de la cama. Apoyé mi glande rojo, hinchado y caliente, descubierto
(sin pres.) contra su agujerito palpitante y comencé a presionar firme
pero
suavemente, hasta que cedió el esfínter y penetró la punta
de mi verga en
aquél ardiente volcán. Ahhhh, que dolor y que placer sentir tu
espada
ardiente en mis entrañas, me dijo.
No!!, no la saques, gritó en cuanto sintió mi movimiento en ese
sentido,
que hice impulsivamente al notar su dolor. Ahora que ya entró déjalo
allí.
Solo dame tiempo a acostumbrarme a él. Yo sentía que mi polla
se abrasaba en
ese fuego y su ano me apretaba rítmicamente como si me estuviera ordeñando.
Al cabo de unos segundos empezó a moverse hacia atrás y adelante
instándome
a seguir con su desvirgue posterior.
Por supuesto no me hice rogar y volví a mis acometidas suave pero
rítmicamente, introduciendo cada vez un cm más de mi polla en
su recto,
disfrutando de ese culito de antología y esa hembra de campeonato, a
quién
estaba terminando de desvirgar en ese acto casi divino (primero la boca,
luego el coño y ahora el final, su precioso culo.) En cuanto sintió
mis
cojones contra su piel, se unió a mi rítmico vaivén y formando
un solo
cuerpo, unidos por mi ardiente estaca, nos embarcamos en un frenesí sin
igual hasta llegar juntos al orgasmo más maravilloso que logré
en mi vida,
estallando dentro de su culo mientras ella profería increíbles
gritos de
placer. Al final ella cayó sobre la cama como inerte, jadeando y resoplando,
y yo sobre ella, abrazándola tiernamente y trasmitiéndole todo
el calor y
seguridad que necesitaba en ese momento. Así nos quedamos dormidos un
ratito. Al despertarnos nos sorprendió la presencia de Luis en la habitación
mirándonos con una mezcla de ternura y envidia por la escena que estaba
presenciando. Perdonen, pero es que escuché gritos y luego un silencio
sepulcral y todo este tiempo no oí más nada, y me preocupé.
Tranquilo, es que nos quedamos dormidos agotados por el esfuerzo, dije, y
Balma sonrió picaramente y se levantó al váter a lavarse.
La visión del
semen corriendo por el interior de sus muslos nos enmudeció a los dos
y
provocó una inmediata reacción entre las piernas de Luis. Al pasar
junto a
él le acarició la verga semierecta diciéndole: ahora te
toca a ti, eh!!!
Y yo que no estaba para más trotes dije: sí es cierto, antes de
otra cosa
quiero que ahora sí, probéis llegar hasta el final vosotros. Ambos
me
miraron interrogatoriamente y con cara de susto. Pero vamos, dije no me
dijerais que no lo deseáis? Además yo necesito recuperarme, que
no tengo
vuestra edad. Y tranquilos que yo los guiaré.
Así que cuando ella volvió del váter, con su carita encendida
y sus ojazos
brillantes que denotaban lo vivido en ese último rato, y lo que estaba
por
venir, los hice echarse en la cama en donde inmediatamente comenzaron con
los jueguitos previos que les enseñé. Besándose con ternura,
y mientras ella
acariciaba el miembro de su amigo, este introducía un dedo entre sus
labios
vaginales, explorando con dulzura esa cavidad recién estrenada, como
lo
demostraban esas manchitas de sangre en la sábana.
Entre suspiros y jadeos, alcanzaron un estado de hiperexcitación tal
que
sin mi ayuda Balma lo puso de espaldas le colocó un preservativo y
sentándose sobre su enhiesta verga, se ensartó sobre ella y comenzó
a
cabalgarlo, mientras le ofrecía el tesoro de sus pezones para que Luis
los
chupara. Se corrieron casi simultáneamente, y ella se bajó para
descender su
cabeza hasta el falo chorreante sacándole el condón, y abriendo
su boca se
lo zampó de un solo movimiento, dándole una mamada que me dio
envidia y me
provocó una nueva erección. Yo me acerqué a ellos y la
hice girar para que
quedaran en posición de 69 así él también podía
degustar ese manjar y los
jugos que destilaba, volviendo ambos a correrse juntos.
En una actitud egoísta de mi parte no los animé a continuar por
detrás
(quería que ese monumento de placer fuera solo mío, al menos por
ahora), y
Balma que supongo estaba algo dolorida de su culo, tampoco lo hizo.
Los dejé solos un rato para que se repusieran y hablaran de ello, y yo
me
fui a tomar un trago.
Sobre la medianoche, invité a Balma a salir al jardín para ver
las
estrellas mientras yo me encerraba con Luis para completar la faena.
Que tal Luisito, te ha gustado? Vaya que me ha gustado, ha sido hermoso,
es que es tan guapa y caliente!!
Pues sí que lo es. Pero quieres seguir adelante con esto? Sí por
favor,
quiero terminar con mis dudas. Vale
Me senté a su lado y comencé a recorrer su cuerpo con mis manos
hasta
llegar a su precioso culo, que acaricié detenidamente, pasando una y
otra
vez por su ano, hasta que lo penetré con un dedo, provocando un respingo
de
su parte. Me agache a lamerlo, era muy suave, ya que no tenía pelos allí.
Luego de lubricarlo un rato, yo ya estaba empalmado por las sensaciones, le
ofrecí mi verga para que la lubricar, cosa que hizo con muchas ganas
y
disfrutando de ello. Cuando ya la tenía bien mojada, lo puse de espaldas
a
la cama y con sus piernas sobre mis hombros enfoqué mi cañón
y se la metí de
una estocada, lo cual le dolió bastante ya que profirió un grito
desgarrador. Yo me quedé quieto dejando que se acostumbre a la presencia
invasiva en su culo, pero por la expresión de su rostro adiviné
que le
estaba gustando y el dolor dejaba paso al placer. Se relamía los labios
y su
verga estaba hinchadísima pese a los dos orgasmos previos con su amiga
del
alma. Así que comencé a bombearlo, hasta metérsela por
completo, notando su
verga caliente golpear contra mi abdomen. Se la tomé con las manos y
lo
acaricié dulcemente, mientras seguía enculandolo. Se la saqué
y lo gira
poniéndolo en cuatro, y volví9 a metérsela hasta el fondo.
Ahora el se unió
a mis movimientos y gozamos mucho los dos hasta que nos corrimos casi
juntos. Yo llenándole el culo y el sobre mis manos que no dejaron de
pajearlo en ningún momento. Nos separamos y se recostó entre mis
piernas y
mientras me decía: que maravilla tío, gracias, se llevó
mi verga a la boca y
me la mamó hasta dejarla limpita, pero luego continuó hasta provocarme
otro
orgasmo que llenó esta vez su boca y que él bebió y tragó
ávidamente.
Cuando volvimos a la ciudad, ambos me agradecieron lo vivido, y unos
días después me encontré con Balma que me dijo que Luis
y sus padres se
mudaron de ciudad, pero que él le había dicho que ahora sabía
quién y qué
era, y ella me pidió volver a encontrarnos para disfrutar del sexo, que
por
ahora no quería saber de nadie más en su vida sexual.
Yo por supuesto encantadísimo de poder disfrutar de ese cuerpo adolescente
y sobre todo de ese culo primoroso.
Si les gustó escríbanme a webon52@hotmail.com
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