Continuación del relato erótico “Un buen comienzo” publicado en “El Rincón de Marqueze.net” el día 15 de Marzo de 2002
Se recomienda leer primero la primer parte.- Dedicado a Nancy, que le encontró el gusto a un buen relato.
Había pasado media hora desde
el llamado de Alejandro, el primo de Germán al celular. Durante
ese lapso, Ger y yo nos fuimos a bañar. La ducha no era muy espaciosa
así que prácticamente estábamos pegados.
Ger no paraba de besarme, y con
el jabón en la mano, de fregarme la espalda. Yo estaba excitadísimo.
Con una mano lo masturbaba despacito, tomándole suavemente los huevos
y jugando con ellos. Él bajó su boca a mi cuello y debajo
del agua que caía sobre los dos me mordisqueaba y me apretaba aún
más contra él. Germán jugaba con mis tetas, me las
apretaba, las lamía y las mordía delicadamente. Yo me acerqué
a su oído y se lo chupé con devoción, esto lo puso
a mil. Le dije que no sabía que eras bisexual, y él me dijo
que tampoco lo sabía que lo había descubierto esa mañana
conmigo, y me volvió a besar.
Así estábamos los
dos franeleando, manoseándonos, cuando sonó el timbre. Alejandro
había llegado.
Salí de la ducha, me puse
una bata y fui a la puerta. Ger se quedó en el agua. Hice pasar
al chico y le dije que me esperara que enseguida me terminaba de vestir,
y que su primo estaba bañándose. Y le señalé
el baño.
Ale se dirigió al baño
y golpeó la puerta. Germán le dijo que pasara. Ale entró
y comenzaron a hablar, pero como no había cerrado la puerta del
todo, yo desde la habitación contigua los escuchaba.
Ger : ¿Y primo...dormiste
mucho?
Ale: no tanto, y tú?
Ger: recién me despierto,
lo que pasa es que nos dormimos re tarde, ya era de día.
Ale: ¿qué se quedaron
haciendo?
Ger: preparando café y...
Ale: ¿y?
Ger: bueno, estábamos los
dos medio mamados y... garchamos. Cogimos como bestias. Estuvo genial.
¡Qué cola divina tiene el Gatito... y qué bien que
la chupa!
Ale:¡Eres un forro! Hace
años que te vengo diciendo que te la quiero chupar y no me
das bola. ¿Por qué con el Gato si?
Ger: Qué se yo! Se dio y
estuvo bárbaro.
Con sus 17 años, Ale, tenía
1.75 mt, ojos verdes, morochito de pelo y tez bien blanca. El cuerpo lo
tenía marcadito por el gimnasio y tenía unas piernas maravillosas
por practicar fútbol. Y lo más fabuloso, era gay.
Ale: ¿Y ahora que hacemos,
vamos a tu casa?
Ger: ganas de irme no tengo. Si
quieres nos quedamos y si te portas bien y el gato quiere me la puedes
chupar un rato.
Ale: ¡Nos quedamos!
A mi se me paró inmediatamente
de imaginar la escena que tendríamos que representar.
Salí de la habitación
y fui a preparar algo de comer. En seguida Ale estaba a mi lado ayudándome.
Ger se vestía en la habitación. Sin demasiadas vueltas le
dije a ale que había estado escuchando y que yo no tenía
problemas que se la chupara a Ger, pero sólo por hoy, le aclaré.
Estuvo de acuerdo y me lo agradeció como 10 veces.
La comida estuvo preparada y almorzamos
y conversamos un buen rato.
Germán estaba sentado a
mi lado, había sacado su pija de la bermuda que tenía, y
había llevado mi mano a ella. Le estaba dando una paja tan sutil
que Ale no se percató.
En un momento dado, sin avisarme,
Ger se puso de pie luciendo su pija bien parada ante los ojos asombrados
de su primo.
Ger: ¿Me la quieres chupar,
Ale?
Ale abrió la boca como para
decir algo, pero no pudo. Ger se paró delante de él y le
metió la pija en la boca, lo tomó de la cabeza y empezó
a cogerlo por la boca como había hecho conmigo esa misma mañana.
Yo me arrodillé detrás
de Germán y le bajé las bermudas dejando al aire un culito
blanco. Metí mi nariz entre sus cachas y un sensual aroma me invadió,
calentándome de tal forma que mi lengua ansiosa lo penetró
casi como un pene.
Germán tomó mi cabeza
con una mano y la de Ale con la otra. Se inclinaba levemente facilitándome
la tarea y metiéndole, de paso, hasta los huevos en la boca a su
primito. Yo chupaba ese culito recorriendo las paredes interiores con mi
lengua. Para poco a poco, suplantarla por un dedo que Germán aceptó
gustoso.
Ale me miraba excitadísimo,
le propuse cambiar de lugares y aceptó.
Nos fuimos a la sala donde estaba
el colchón que tanto placer me había dado aquella mañana
y Ger se acostó en el medio del primo y yo. Se puso de costado,
dándome la verga a mi y el culo a su primo. Era una especie de 69
triple fantástica.
Germán se movía tan
sensualmente que parecía coordinar las embestidas que le daba a
mi boca con los lengüetazos que le daba Alejandro.
Ale se incorpora y le pide por
favor a su primo que se la meta, que quería sentirlo bien adentro,
pero Ger se negó y le dijo que coger sólo lo haría
con el Gatito. A Ale no le cayó muy bien este comentario, se le
notaba la bronca del deseo insatisfecho en la cara. Sacó su pija
afuera y comenzó a pajearse. Yo lo miraba mientras me desvestía
para que Ger me coja una vez más. No sé por qué, pero
sentí el deseo irrefrenable de ayudar a Ale con esa paja, y sin
pedir permiso, le agarré la verga y se la empecé a pajear.
A decir verdad no estaba nada mal. Él se sorprendió, pero
se dejó hacer, así que mientras me montaba en la pija de
Ger, mi mano le hacía una buena sacudida a la del primo.
Germán me cogía sin
piedad mientras masajeaba mis tetas y pellizcaba mis pezones. Cada vez
jadeaba más rápido y como supuse, estaba alcanzando el orgasmo.
Yo aceleré mis movimientos y él acabó dentro de mí.
Pude sentir el semen caliente recorrer mi interior.
Ale estaba por acabar, y dejándome
absolutamente sorprendido, me preguntó si lo quería garchar.
Yo estaba a mil, y pensé ¿Por qué no?, hay que proba
de todo. Le dije que sí.
Me salí de encima de Ger,
y Ale se colocó en cuatro patas sobre el colchón. Le empecé
a chupar el culo para lubricarlo bien, mientras Ger le metía la
pija una vez más en la boca. Después de un buen rato de chuparle
el orto, lo ensarté sin piedad. Mi pija no es gran cosa, tendrá
unos 15 cm pero es muy gruesa. Entró con un poco de dificultad en
ese culito blanco y chiquito, y por lo que me enteré después...virgen.
empujé una vez más y lo ensarté hasta los huevos.
Ale dio una especie de grito, que quedó ahogado por la pija de Ger
que ya parada le taladraba la garganta.
Lo cogí como 10 minutos
hasta que me vine en su interior, inundándolo. Casi al mismo tiempo
él acabó también por la tremenda paja que se había
estado haciendo mientras yo lo garchaba. Y como coordinando, Ger, le llenó
la cara de leche en una acabada gloriosa.
Los tres nos tumbamos en el colchón
y Germán se acercó a mí y me beso dulcemente. Algo
había empezado entre nosotros que duraría casi dos años.
Sin dudas, el 2000 empezaba con todo y había traído un buen
comienzo para mi y mi culito.
EL GATO.-
Mail: gatocat2001@hotmail.com
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