CUCHILLO (IV)
Otros, western erótico, hetero, primera vez. Mery en
brazos del indio... le entrega su virginidad
Continuación del relato erótico
"Cuchillo (III)" publicado en "El Rincón de Marqueze.net"
el día 23 de Marzo de 2002.
Pisa el fondo, no está tan hondo- Dijo Mery. El indio dejó de
mover sus pies, y pudo sentir con alivio como podía estabilizarse. -
Puedes dejar tus manos en mi cintura si eso te hace sentir mas seguro- replicó
Mery.
Ella trató de enseñarle a nadar, mostrándole como lo hacía
de un lado a otro del arroyo. Cada vez que sus mojados cuerpos se tocaban, "accidentalmente",
ella sentía nerviosos escalofríos recorriendo su cuerpo. Después
de un rato de enseñarle, encontraron un lugar mas bajo y se sentaron.
Estas sucio con barro, déjame que te limpie- le dijo ella, fue a buscar
una barra de jabón y comenzó a pasarla por la musculosa espalda
del indio. El se agachó un poco para que ella pudiera trabajar mejor.
La chica siguió jabonando cuidadosamente cada centímetro de la
mojada espalda del indio, de ahí siguió jabonando el firme culo.
A estas alturas los pechos de Mery rozaban la espalda del indio, la mojada y
resbalosa fricción, se sentía muy bien, tanto que los pezones
de sus preciosas tetillas estaban como rocas.
Mery siguió el baño. Siempre sentados, hizo que Cuchillo se hiciera
un poco hacia atrás, para poder jabonar su pecho. Con devoción
y cuidado jabonó cada lugar del poderoso pecho del indio, observando
cada minúsculo detalle, admirándose con sus marcados músculos
del estómago, jugueteando disimuladamente con los pequeños pezones.
Un poco mas abajo del musculoso estómago, debajo del agua, se encontró
con un montículo, lo tomó firme y se dio cuenta que era la polla
del indio. No esperaba encontrarla ahí, toda firme y gruesa.
De imprevisto Cuchillo se levantó rápidamente, la verga del indio
quedó frente a la cara de Mery, parecía un árbol, toda
gruesa y en tensión. Madre alguna vez le había hablado de hombres
y su anatomía, pero ahora estaba viendo uno y no podía dejar de
mirarlo, nunca le habían dicho lo grande y hermoso que podían
llegar a ser los "penes".
Mery estaba fascinada.
Creí escuchar algo- dijo Cuchillo.
Mery dejó de admirar la polla del indio, asustada por el peligro y el
recuerdo de ser atacada por los vaqueros.
No es nada, solo fue un coyote.- dijo el indio sentándose nuevamente.
Mery había perdido el color de su cara y temblaba nerviosamente. Asustada
nadó hasta los brazos del indio.
Por favor, nunca dejes que me hagan daño.- le dijo al indio, abrazándolo.
Sus cuerpos desnudos y mojados se juntaron en un abrazo sincero de la chiquilla,
en busca de protección y seguridad, que sentía al lado de su amigo,
de su salvador, de su héroe.
Daría mi vida antes de que alguien te hiciera daño- le dijo el
indio abrazándola fuerte.
Algo mágico pasó, y sus labios se juntaron. El beso subía
en intensidad y los labios del indio hicieron mas presión en los labios
de la chica. Ella abrió tiernamente sus labios y la lengua del indio
se deslizó juguetona en su boca. Ella enredó su lengua a la de
el, la sentía maravillosamente húmeda y juguetona.
De imprevisto Mery dejó de besar al indio y se lanzó al arroyo,
nadando hasta la otra orilla. El la siguió veloz.
Aprendes rápido- le dijo ella, en la otra orilla.
¿Qué?-
Estabas nadando y bastante bien.-
Gracias- dijo Cuchillo- Solo observé lo que tu hacías. Eres tan
bonita que no pude dejar de mirarte, y bueno, así aprendí.-
Mery coronó el comentario poniéndose roja como una manzana. Se
levantó del agua, mostrando toda su bella desnudez al indio y caminó
coquetamente, hasta el pasto sombreado que siempre ocupaba para recostarse.
El indio se levantó también y la siguió, con su erecta
polla guiándolo. Cuchillo se acostó al lado de ella, con su codo
apoyado en el pasto para poder observarla. Tiernamente acarició la cara
de la chica con su mano, de ahí bajó lentamente por su cuello
hasta sus pechos. El cuerpo de Mery se estremecía al sentir el contacto
de la cuidadosa mano del indio. Incluso ella podía escuchar su corazón
latiendo desbocadamente. De ahí la mano empezó a bajar por el
plano estómago hasta su ombligo donde delicadamente sus dedos empezaron
a dibujar círculos. La chica sintió como involuntariamente sus
caderas se levantaban y bajaban con cada círculo que el indio dibujaba
alrededor de su ombligo. De repente ella sintió la mano del indio tocando
su vello púbico y sintió una oleada de calor invadiendo su cuerpo.
En ese momento el indio paró de acariciarla y con las manos detrás
de la nuca se tendió en el pasto. Era el turno de ella. Así que
con su pequeña y blanca mano, empezó a tocar los contornos del
poderoso pecho del indio. El color de su mano contrastaba con la piel cobriza
del indio, el contraste de los colores era casi tan fascinante como el pene
del indio, que se encontraba estirado cuan largo era sobre su estómago,
hinchado y palpitante, cada vez que Mery acariciaba la piel del indio.
¿Puedo tocarlo?- preguntó Mery.
Con mucho gusto- respondió el indio.
Mery agarró el tronco de carne y con sorpresa vio que faltaban tres centímetros
para que sus dedos se juntaran. Deslizó sus manos entre las piernas del
gigante. Sus bolas eran enormes, no tanto como las de un toro pero cerca. Las
tomó en sus manos y se sorprendió por lo pesadas que eran. Soltó
los testículos y volvió a tomar el tronco grueso, con la mano
empuñada corrió el cuero hacia atrás, maravillada observó
la potente cabeza emergiendo entre la piel, subió y corrió la
piel varias veces maravillada de como aparecía y desaparecía la
enorme y roja cabeza. Sorprendentemente, la cabeza parecía crecer cada
vez que hacía esto, e incluso una gota se empezó a dejar ver en
la punta de la cabeza.
Oh, Cuchillo ¿Por qué está goteando?-
Eso se llama una pre- corrida. Sirve para lubricar la verga antes de follar.-
¿Verga?
Así es como los indios llamamos a nuestros penes.-
¿Y qué es follar?- preguntó Mery empuñando todavía
la polla del indio.
Es como los indios dicen fornicar-
Cuchillo- dijo Mery-¿Me podrías follar? Quiero que me conviertas
en una mujer-
Sería un honor para mi- dijo Cuchillo sentándose- pero, ¿Estas
segura?-
Mery asintió con la cabeza. Su cuerpo entero temblaba de la emoción.
Estoy segura, tu me haces sentir segura.-
Te dolerá la primera vez, pero prometo ser cuidadoso. Después
te aseguro que te enamorarás de mi verga- el dijo.
Mery asintió nuevamente. Ya estaba medio enamorada de Cuchillo. Otras
veces había sentido atracción por algún chico en la escuela,
pero nunca como para con el indio.
Cuchillo se puso encima de ella y la besó tiernamente, de ahí
siguió besando su cuello, sus pechos. Mery jadeaba fuertemente, sintió
una oleada de placer cuando los labios del indio se cerraron alrededor de su
pezón derecho. Los besos se transformaron en pasadas de lengua, con la
punta de esta jugueteaba con los erectos pezones. De ahí el indio empezó
a pasar su lengua por el estómago alrededor de su ombliguito. El cuerpo
entero vibraba al contacto de la experta lengua del indio, sus pezones estaban
hinchados casi explotando. De repente el indio bajó a la zona púbica.
¿Que está haciendo señor?- pregunto ella extrañada.
Solo quiero asegurarme que estés bien lubricada- dijo y pasó su
lengua por un lado de sus preciosos vellos.- Tendrás mucho menos dolor
si estás bien preparada para mí- dijo y pasó su lengua
por el otro lado de su conchita.
El cuerpo entero de Mery vibró al sentir la lengua de Cuchillo en su
entrepierna. Madre nunca le había contado de esto. La lengua de Cuchillo
se empezó a abrir paso en la conchita de Mery, pasaba su lengua arriba
y abajo de sus mojados labios, haciendo que estos se retorcieran en placer.
Con cada pasada, ella arqueaba mas sus caderas haciendo que la lengua entrara
mas y mas. El indio empezó a trabajar el hinchado clítoris provocando
oleadas de placer, que su cuerpo entero se estremeciera. Las oleadas se intensificaron
a tal punto que Mery pensó que su zorrita iba a explotar de placer. Su
cuerpo entero gritó en un frenesí de éxtasis y placer.
Ahora me parece que estás bien lubricada- le dijo el indio y le dio un
pequeño beso en la boca.
¿ Que pasó?- preguntó ella abriendo los ojos al cielo azul
sintiendo su pequeña amiguita totalmente mojada y con su mente maravillada
por lo que recién le había pasado.
Te acabas de correr- dijo el besando sus pechos- Las mujeres, generalmente se
corren cuando les comen su concha.¿Te gustó?-
Mm, mm- dijo ella, todavía choqueada por la maravillosa intensidad que
había sentido segundos atrás.
Bien- dijo Cuchillo poniendo su verga entre las piernas de la chica- Mi polla
te dará muchos orgasmos mas en el futuro-
La cabeza de la polla del indio estaba en la entrada de la concha de Mery. Los
mojados labios se abrieron expectantes cuando el indio empezó a empujar.
Solo sentir la cabeza del enorme monstruo entrando, parecía que iba a
rajar la virgen conchita. Algún arrepentimiento cruzó la cabeza
de Mery pero ya era demasiado tarde. Cuchillo estaba moviendo sus caderas hacia
atrás para dar el empujón que la transformaría en mujer.
Mery mordió su labio al sentir el empujón con que el indio tomaba
su virginidad.
Después de romperle el himen, Cuchillo empezó a hundir mas y mas
su verga en la ahora desvirgada concha. Cada centímetro dolía
pero el amor de Mery era tan grande por el indio que superaba el dolor. El indio
pudo meter solo la mitad de su enorme serpiente y con esto empezó a meter
y a sacar. El dolor disminuyó pero Mery sentía su conchita todavía
adolorida mientras el indio la follaba. Ella arqueó su cuello y le besó
su pecho.
Mientras el dolor disminuía, ella empezó a experimentar otras
emociones. Se sentía a salvo y segura debajo de ese enorme cuerpo. Mery
siempre había sido mas bien solitaria pero había algo que la hacía
sentir un profundo y animal instinto de pertenesencia al estar siendo follada
por esa enorme verga.
Pequeñas oleadas de placer empezaron a recorrer su cuerpo, y el dolor
volvió al sentir la polla del indio creciendo en su interior. La verga,
presionada en su estrecho interior, soltó finalmente su tibia semilla
muy adentro. Mery hizo una mueca de dolor cuando Cuchillo sacó su verga.
Estaba dura, brillante y roja. El la sacó justo en el momento en que
salían otras cargas de semen que fueron a dar al estómago y tetas
de la chica.
¿Podrías venir a cuidarme mañana,?- dijo ella mirando la
goteante verga del indio.
Será todo un placer, Señorita Mery- dijo el indio.
¿Estás bien Mery?- preguntó
mi madre.
Estaba mirando a mi hermana. La cual extrañamente caminaba con los pies
arqueados como si hubiera montado muchas horas a caballo.
Estoy bien- dijo sentándose a la mesa- solo me torcí un tobillo-
A mi madre y a mi hermana se les iluminó el rostro cuando vieron a Cuchillo
entrar a la cocina. Ellas lo adoraban. Yo también, era mi héroe.
No hemos tenido muchos problemas con el Sr. Gonzáles últimamente-
dijo Cuchillo mientras comíamos.
Escuché que estaba en un viaje de negocios en Tajo- dijo padre levantando
la vista de su plato- Salió de la ciudad el día que salvaste a
Mery. A lo mejor se asustó pensando que podías ir tras el-
A lo mejor- dijo Cuchillo.
¿Por que esa cara?- preguntó
Cuchillo.
Quiero tu verga tanto- dijo Carolina sacándose su ropa de cama- pero
no podemos follar ahora, es muy arriesgado.-
El estaba cerca del lavabo donde se limpiaba la transpiración del día
de trabajo. Carolina caminó hacia el y se quedó viendo la ya dura
polla del indio.
Cuchillo, ¿estás bien?- pregunto ella- hay sangre en tu polla.
Si, estaba por limpiármela- dijo el- nada grave, solo me pasé
a llevar con un espino-.
El se limpió y se sentó en sus sacos con las piernas abiertas.
Ella tomó su lugar, sentada entre ellas.
Ponte en posición- ordenó el indio después que ella le
había mamado la polla por quince minutos.
No podemos follar- le decía ella aunque su cuerpo obedecía las
ordenes del indio. Tenía sus manos y sus rodillas apoyadas en el suelo
en posición perrito. - Es muy arriesgado- el indio la había follado
todo los días desde las primera vez que lo habían hecho. Ella
había tratado de evitarlo pero de alguna manera u otra la polla del indio
terminaba metida en su conchita.
Cuchillo buscó entre la paja y sacó el viejo frasco de miel. Ella
miró por sus espaldas y vio como el indio se untaba la verga con la miel
y después empezaba a embadurnar su culo alrededor de su recto.
Cuchillo ¿que estás haciendo?- preguntó sorprendida ella.
El no le contestó. Las últimas veces que habían follado,
Cuchillo había metido su pulgar en el culo de Carolina. Al principio
no le gustó mucho pero después de un par de veces mas, lo había
encontrado maravilloso. El pulgar de Cuchillo era casi del porte del pene de
Eusebio. Así que parecía como si la penetraran doblemente, de
esa manera había tenido sus orgasmos mas intensos.
Carolina empezó a sentir como el dedo empezaba a penetrar su culo, solo
que esta vez el dedo parecía mas grande. Miró por su espalda y
vio como Cuchillo se preparaba para meterle su polla por atrás.
Dios mío, no por favor. No me folles por ahí. Me vas a romper
el culo-
Cuchillo no estaba para ser rechazado. Carolina sintió como su culo se
abría y cerraba atrapando la cabeza de la gigantesca verga. El dolor
subió por el cuerpo de Carolina. Se venían a su cabeza los recuerdos
de sus partos, de como algo tan grande salía por algo tan pequeño.
Ella se mantenía por el deseo de satisfacer a su hombre, con eso superaba
el dolor. Su mente subyugada se conformaba pensando que esto era lo que tenía
que pagar por haberle negado su concha.
El dolor bajó un momento solo para volver cuando la parte gruesa que
venía después de la cabeza empezó a entrar. Cuando creía
que su ano no daba mas, pasó la parte gruesa. El resto de la verga fue
mas fácil, el se quedaba quieto unos momentos para que se pudiera amoldar
y seguía. Se sentía llena al tope de su capacidad pero el dolor
empezó a disminuir. La miel la había ayudado y si no fuera por
que Cuchillo había trabajado primero con el dedo probablemente no lo
habrían logrado.
Después de un rato el se empezó a mover, lentamente empezó
a sacar y a meter su gigantesca herramienta. Un involuntario suspiro de Carolina
respondió a esta antinatural manera de follar.
Siempre un amante generoso, Cuchillo llevó una mano hasta la concha de
Carolina y comenzó a jugar con ella. Sus talentosos dedos pronto lograron
varios orgasmos.
Dios mío, follame el culo- lloró ella- Follame el culo con tu
enorme polla- hablar sucio ya era un hábito para ella, le salía
naturalmente.
¿Te gusta, perrita?- preguntó el.
Me encanta- dijo ella empujando su culo hacia atrás, haciendo pequeños
círculos.
Como me hubiera gustado conocerte veinte años atrás. Tu cuerpo
esta hecho para mi verga.- dijo el apasionadamente.
A mi también me hubiera gustado- dijo ella, pensando que si se hubieran
encontrado veinte años atrás hubiera tenido todo ese tiempo de
feroces orgasmos, en cambio ahora estaba atascada con el aburrido de su marido.
Cuchillo la culió ferozmente hasta que su polla se empezó a hinchar,
anunciando la corrida. La primera corrida quedó en su perforado culo,
Inmediatamente el indio sacó su polla y la metió en el mojado
chocho donde explotó nuevamente. Carolina tuvo otro orgasmo al sentir
su útero llenándose del caliente semen de su macho.
Cuchillo sacó su verga y la dejó descansar entre los cachetes
del abierto y goteante culo de Carolina. Después se recostó en
sus sacos.
Ella podía sentir como su culo se cerraba lentamente y como el tibio
semen salía de él y corría por su rajita. Tendría
que esperar unos minutos en esa posición para que su aplastado ano volviera
a su forma natural y drenara el resto de semen que todavía había
dentro.
Después de un rato Carolina se puso su salida de cama y salió
del granero. Ahora había agregado a su lista de pecados con Cuchillo
la sodomía. Pero si los pecados eran algo malo, ¡¡¿Como
se sentía tan bien?!!!.
Mery levantó la vista de su libro al
ver a Cuchillo acercarse. Estaba desnuda bajo el árbol, ya se había
dado un baño.
Pensé que ya no vendrías- le dijo.
Estaba atascado con tu padre arriando ganado. Cada momento sin ti es insoportable
Mery- le respondió el indio.
Ella corrió adonde estaba el, y excitada lo ayudó a sacarse sus
ropas.
Cuchillo estas sucio deja que te lave- le dijo
Mery lo llevó al arroyo y lo empezó a jabonar, solo que esta vez
no descuidó ninguna parte del enorme cuerpo. Después de limpiar
su espalda y pecho, se dirigió a su polla y bolas. Sobó su verga
hasta que parecía a punto de explotar.
No puedo esperar tener tu apretada conchita otra vez- el le dijo.
Perdona Cuchillo, pero todavía me duele por lo de ayer, tendremos que
esperar hasta mañana-
Ella terminó de limpiarlo y fueron caminando al pasto. Ahí el
la beso largo rato.
¿Podrías poner tu boca ahí abajo, igual que ayer?- preguntó
ella.
¿A que te refieres?.-
Si podrías poner tu boca en mi concha otra vez-
¿Para hacer que?-
Ahh, para comerme mi conchita-
Cuchillo bajó con su boca, y empezó a comerle su jugoso coñito.
Al poco rato la había llevado al segundo orgasmo de su vida. De vez en
cuando sentía un pequeño dolor en su amiguita pero mas que nada
sentía placer.
Gracias- dijo ella cuando el indio subió besándola nuevamente
en su boca.
¿Que vas a hacer con esto?- dijo el indio tomando su tiesa polla con
su mano.
¿Que quieres que haga?
Quiero que me la chupes-
¿Con mi boca?- preguntó la inocente Mery.
Si, es uno de los mas grandes placeres que una mujer puede dar a un hombre.
Una mujer que sepa mamar pollas bien, nunca ningún hombre se le resistirá.-
Entonces quiero ser la mejor mamando pollas- dijo Mery tomando la verga del
indio con su mano.
Eso se logra con mucha práctica. No espero que la tragues entera esta
vez, pero pasa tu lengua primero y después empieza a meterla en tu boca.
Ocupa tus manos para apretar lo que no alcances a tragar.-
Mery corrió el cuero hacia atrás descubriendo la cabeza, la miró
unos segundos antes de empezar a besarla. Pasó su lengua por la cabeza
describiendo pequeños círculos. Cuando la cabeza estuvo brillante
por su saliva, se la llevó adentro de su boca.
No se sentía tan extraño como pensó que sería. De
algún modo le parecía natural, por estar haciendo gozar a Cuchillo,
ella haría cualquier cosa con tal de tenerlo feliz. Se había imaginado
que la tragaría entera para demostrarle su aprecio, pero el indio tenía
razón, no era fácil. Cada vez que la cabeza topaba su garganta
sentía arcadas. Mery finalmente se relajó y pudo poner en su garganta
algunos centímetros de la enorme verga. Finalmente se dio por vencida
y moviendo su cabeza adelanta y atrás en ocho centímetros de la
polla y sus dos manos estrujaban lo que sobraba comenzó la primera mamada
de su vida.
La verga del indio se sentía viva en su boca, palpitando y con algunos
espasmos de vez en cuando. La podía sentir creciendo cada vez mas con
cada engullida, finalmente sintió una carga de tibio semen chocar en
su garganta.
Quedó sorprendida por lo caliente que se sentía el liquido que
salía de la polla del indio. Por reflejo soltó la polla y echó
su cara hacia atrás. Justo en ese momento salió otra carga que
cubrió la cara de Mery, esta agarró de nuevo la polla y la metió
en su boca, tragando todo el resto de semen que faltaba por salir. No tenía
un gusto malo, solo diferente. Y sintió algo así como orgullo
por haber hecho bien su trabajo.
Mery se sentó en sus rodillas y Cuchillo se levantó. La polla
del indio, bastante gruesa todavía quedó a la altura de la cara
de Mery. Una gota de la semilla del indio colgaba de la cabeza. Mery, arrodillada,
tomo la verga con una mano y mirando la cara del indio como quien mira a un
dios, con devoción, besó la polla limpiándola de todo rastro
de semen. Estar de rodillas frente a el se sentía bien y natural.
Tengo que volver a trabajar- dijo el poniéndose sus ropas.
Cuchillo, ¿cuando le vamos a contar a mis padres?- dijo Mery yendo a
lavarse al arroyo.
¿Contarles que?- dijo el poniéndose sus pantalones.
Sobre nosotros- dijo ella.
¿A que te refieres?-
Sobre nosotros- dijo ella un poco exasperada por la indiferencia del indio-
tengo dieciocho años, necesito un marido-
Ah, eso- dijo el indio montando en su caballo- por ahora mantengámoslo
en secreto. Mas adelante les damos la sorpresa-
Mery asintió y se despidió de Cuchillo. Le gustaba tener un secreto
para con su madre.
El día siguiente, Mery se encontró practicando su mamada en Cuchillo
otra vez. Pudo tragar un poco más esta vez. Se hacía más
fácil una vez que se acomodaba la enorme verga en su boca. Tragó
toda la carga de semen esta vez, manipulando la polla con sus cada vez mas expertas
manos. Después Cuchillo la llevó a varios orgasmos comiéndole
su chochito.
Cuando acabaron, la verga del indio seguía dura. Mery aprendió
a follar realmente cuando Cuchillo la martilló con su porra cada vez
mas fuerte hasta que sus caderas se encontraron. No hubo mas dolor solo placer
y los orgasmos mas grandes, cuando sintió la enorme serpiente explotando
en el fondo de su útero. Orgasmos tan fuertes que la hicieron desmayarse
por algunos segundos.
Cuchillo folló por varias semanas a madre e hija. Carolina en la noche y a Mery en el día. Mery tragaba toda la polla del indio ahora y adoraba cada centímetro de ella. Parecía imposible pero a la hija le gustaba follar aún mas que a la madre. Hace algunos días Cuchillo enseño a Mery las bondades del sexo anal y hoy día le había bombeado el culo sin compasión, y le había encantado. Lo único, fue, que Mery tuvo que saltarse la cena simulando estar enferma pero la verdad es que no se podía sentar en la silla de madera.
PRONTO ÚLTIMO CAPÍTULO DE CUCHILLO,
ahora mas que nunca cualquier comentario, critica o sugerencia o mejor aun ,
experiencias vividas con el relato, serán bienvenidas al mail lonko69@hotmail.com.
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